Aquelarre

¿De qué trata?: Lo que sabrán a continuación sucedió en la provincia de "Santiago del estero" Argentina, en una localidad pasando la zona de “Clodomira”. Tal narra el querido oyente de la emisora su afinación por las excursiones planificadas en los montes.

Personajes: Padre, amigo, Raul, Lito, tio

Las historias de suspenso siempre mantienen ese lado oscuro y entretenido que a muchos les llama la atención. En esta ocasión, se tomará en cuenta un relato ocurrido en la provincia de Argentina, contada a través de un programa radial. Radio emisora conocida como “La noche de los Guardianes” de Tucuman. Esta es dedicada a contar historias paranormales de sucesos reales en el norte argentino. Normalmente, las personas se comunican con la emisora contactándose con el locutor Sergio Fierro para relatar su historia. Es una técnica interesante ¿no lo crees? Pues hace que aquellas historias sean más íntimas y personales. .

Además de la pesca y la caza que desde muy joven ha realizado como actividad preferida. Todas las veces que había hecho aquello eran con sucesos normales, nada fuera de lo común. Sin embargo, una noche en aquella travesía, un giro inesperado lo sorprende al igual que a su acompañante. Esa vez, en la que había realizado aquel viaje a esa región de Argentina, con su padre, un tío y su amigo “Lito”.

El plan inicial fue que se quedarían 2 noches en un lugar en el cual había que pasar por la ruta 34. Puesto que ya conocían cómo era el movimiento por la cantidad de veces que habían ido, se hacía cada vez más la opción perfecta. La siguiente decisión que tomaron fue el qué harían pues ya estaban en el lugar sólo tendrían que descansar. Tomando como la mejor opción pescar durante algunas horas para aprovechar el tiempo.

Raúl quería hacer otra cosa además de la pesca que ya había llevado a cabo desde hace un largo rato, de pronto mira a “Lito”. Ya ambos sabían que continuarían con la caza por su cuenta, ¿qué podría salir mal? Los jóvenes se fueron seguros. Al cabo de un rato de encontrarse dentro del monte con la escopeta en mano, lograron encontrar a la primera vizcachera. Luego de que su amigo matara el animal, los ánimos de ambos se elevaron a tal grado de querer obtener 3 o 4 más.

Tiempo más tarde, con la poca iluminación que les proporcionaban sus linternas, lograron divisar a lo lejos a una bestia. Llamó su atención porque espantaba a las “vizcacheras”, por ende, llegaron a la conclusión de que era un zorro. Decidieron ignorar eso y continuar con la travesía en la búsqueda de más liebres o roedores. Esta vez, alejándose más de su lugar de comodidad hasta unos 150 metros, encontraron por pura suerte otra. Luego, como a unos 10 minutos, algo se les acercó, una enorme bestia, cinco veces más grande que el de una de tamaño normal.

Mientras su amigo le alumbraba al animal aun no identificable, Raúl intentaba dispararle, sin suerte. Debido a que era iba de un lado a otro, se le hizo imposible atinar causando que sus ganas de matarlo aumentaran. Por ello, la persiguieron hasta adentrarse a unos 50 metros hacía la gran melaza. Cuando ahí estaba, fue una persecución de corta duración, pues aquel animal se había detenido dándole la oportunidad de disparar. Cuando por fin, le atina y es cuando se escucha un grito que hizo parecer el de un ser humano.

El espanto que se sintió se acopló a la tensión del momento, pues al ver que lo que se levantó era una mujer erguida. Aquella “persona” abrió los brazos hacía ellos en lo que parecía ser una levitación. De inmediato el susto que habían pasado ahora era un miedo, denotando su manto negro siendo elevado hasta un árbol. Una mujer extremadamente delgada, labios de coloración purpura y ojos que dentro de sí no expresaban emoción alguna, sólo un vacío.

Su expresión se transformó en sorpresa en el rostro de su amigo, en el momento en que Raúl le gritó desesperado. Sus palabras fueron “¡Deja de alumbrarla, vayámonos! Hay que salir de aquí”, pues normalmente el sentido de supervivencia es el predominante. Así fue, corrieron después de que su amigo saliera del shock cuando de repente, bajó ella haciéndolos frenar de golpe.

Aquel personaje no tenía pies, lo cual les hizo dudar de lo que era mientras la miraban con atención y terror. En ese momento, se llenó el lugar de fuertes sonidos provenientes de algunos animales e insectos que se encontraban en ese sitio. Raúl, arto de tanto bullicio decide usar su arma contra la mujer, siendo esto en vano pues se desvaneció en el suelo. Permitiéndoles continuar con su camino directo al campamento, cuando la luz de la linterna de “Lito” parpadea descontroladamente. Entonces, Raúl escuchó fuertes gritos, en los cuales expresaba un terror inigualable más unas palabras entendidas a la lejanía. “Raúl ayúdame, no me dejes” eran sus gritos, pues se encontraba atrapado por un perro gigante comiéndose su pierna.

Por instinto de supervivencia Raúl inmediatamente le dispara al animal, sin obtener buenos resultados, por la escopeta descargada tardó en reaccionar. Al instante un manto oscuro y pesado cae sobre su rostro, obligándolo a caer al suelo mientras era golpeado. De repente, y medio inconsciente siente es arrastrado hasta una fogata junto con su amigo Lito quien le dice “Mira Raúl”. Dirige su vista hacía donde señalaba y ve a 3 mujeres con voces agudas y horribles, que al escucharlas daba escalofríos. Por las cenizas lanzadas hacía ellos y el perro mordiendo a mi amigo, este pidió piedad y junto a él Raúl quien comenzó a rezar. Motivo por el cual las mujeres se enojaron pero al unir a su amigo a lo que hacía, el perro lo dejó. Poco a poco se fueron alejando de las mujeres a excepción del perro que los seguía de cerca incluso en el campamento.

De un momento a otro ya estaban los 4 en la camioneta con el animal al frente y su aullido atemorizante. Al cabo de unos instantes más sombras negras aparecieron lanzando piedras contra el vehículo que no encendía. Al final, decidieron ponerse a rezar y al amanecer todo aquello desapareció, dándoles chance de irse al hospital por “Lito”. Puesto que tenía gangrena, los médicos querían emputarle la pierna y el brazo pero su madre buscó un sacerdote para ayudarle. Este con agua bendita y rociándole por aquellas partes, se fue mejorando de forma milagrosa.

Ahora a sus 40 años, ya no ha vuelto tan seguido a aquellas áreas del bosque, debido a lo que le contó una señora. Al parecer se realizan aquelarre, es decir, reunión de brujas.

¿Irías a un lugar como este para aventurarse después de eso? Probablemente no. Recuerden informarse primero pues, lo paranormal habita por ahí en los rincones más oscuros poco imaginables.

 

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Autor: Marco

Marco Chavez, Nacido en Venezuela el día de los muertos en 1994. Apasionado por la escritura, la creación de contenido original y ejecución de ideas Innovadoras. "La marca es el perfume que usas y tu reputación el olor que dejas"