El príncipe Berrinches

¿De qué trata?: De un príncipe muy malcriado que solía hacer berrinches por todo, además se quejaba de todo lo que tenía y lo que vivía. Después de conocer a un genio que le propuso vivir otros tipos de vidas, éste se dio cuenta de lo afortunado que era y aprendió la lección a no aburrirse de su vida.

Personajes: El príncipe Juancho, el genio

Juancho era un adolescente muy agraciado, pues era un príncipe pero no un príncipe común, pues era apodado como el príncipe Berrinches, siendo un apodo ganado debido a su conducta tan particular.

Generalmente se portaba bien, pero habían ocasiones en las que no dejaba de culparse por su mala suerte sin importarle que ya era privilegiado al ser hijo del rey.

Frecuentemente hacía notar su malestar a todos los vecinos de su palacio, todos se reían a sus espaldas e iban disimulando sus carcajadas cuando éste se iba quejando por la vida.

Su cara normalmente se iba llenando de muchas lágrimas cada vez que encontraba cualquier pequeña razón para quejarse de lo malo de su vida, así como también iba haciendo chantajes por los pasillos de todo el palacio.

Un buen día cuando el príncipe estaba en una de sus crisis, apareció el genio de los soberanos atendiendo los mensajes telepáticos que emitía la reina. El gran mago, después de varios intentos hizo que Juancho dejara de llorar y patalear para atenderle un momento.

¿Por qué estás llorando príncipe? Preguntó el pequeño genio.

Porque lo necesito genio, soy muy desgraciado. Cada día debo levantarme muy temprano para hacer miles de deberes para cumplir con los deseos de mi padre el rey y poder llegar algún día a ese puesto.

Pero ¿tan duras resultan estas obligaciones? Replicó el mago. – sí, aparte tengo mucho que aprender todos los días, matemáticas, idiomas, astronomía e historia. ¿te parece eso justo para un príncipe como yo? Aparte debo aprender a bailar, cabalgar y saber las normas de cortesía completamente.

Por si fuera poco, no me dejan comer lo que a mi me gusta. Siempre me dicen que si lo hago, mi cuerpo se volvería enfermo y con una forma no saludable. El tiempo que tengo para jugar es muy poco y todavía, como si no faltara más nada no me dejan salir solo a la calle porque como soy príncipe debo hacerlo solo en carroza y acompañado de mi séquito.

¿Quieres cambiarte por otro niño? Dijo el genio, sabiendo lo que éste respondería. Si eso es lo que quieres yo te iré proponiendo tareas para que elijas lo que más te agrade.

¡Sí, hagamos eso! Dijo el príncipe con mucho entusiasmo. ¡Bien! ¿te gustaría ser el hijo de un herrero? – creo que no porque no soportaría estar todo el día pegado al fuego sufriendo el verano permanente.

¿y en un pastor? Así puedes pasar el tiempo libre corriendo por los campos, jugando con piedras.
– sí pero también tendría que levantarme muy temprano en busca de los pastos y eso es muy complicado, además no tendría ganas de jugar después de estar tan cansado.

¿Cómo leñador?

– tampoco, sino estaría solo en el bosque solo cortando y talando árboles. Llegaría muy agotado y estaría expuestos a muchos accidentes por el peligro que se corre.

Después de tanto preguntarle, el príncipe recapacitó y repuso: – mejor sigo viviendo como estoy. La verdad es que sí tengo muchos privilegios y quejarme más sería abusar. ¡no volveré a quejarme nunca más de lo que tengo!principe photo

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La venganza del fantasma Milenio.

¿De qué trata?: Trata de un fantasma que le enseña al tio Pablo a ser honesto, sobre todo cuando se toman objetos que no son de su propiedad, sin permiso.

Personajes: El fantasma Milenio, Pablo el albañil

Milenio era un fantasma de un reino. Un buen día se despertó de pésimo humor, como siempre, pero esta vez estaba irreconocible, pues en esta oportunidad estaba seguro que tenía razón de estar amargado.

Resulta que la noche anterior, el tío Pablo que era albañil de profesión, molestó la calidez de su sueño mientras tomaba del alrededor del palacio unas cuantas piedras que estaban talladas con motivos de la época que aparte de ello, eran las rocas que mantenían al fantasma apegado al reino aún, siendo el mejor privilegio que éste adoraba.

Cuando se enteró en las primeras horas de la mañana, el fantasma no dejaba de quejarse por todo lo que el albañil había tomado para su propiedad y sin permiso. Milenio tenía el don, al ser un fantasma de hacerse invisible o medio visible, así como aparecer como una persona normal pero esta última opción solo lo hacía a veces.

Al descubrir lo que había sucedido, se presentó en casa del ladrón y tocó la puerta de forma estruendosa, nadie nunca había escuchado unos golpes parecidos.

De pronto abrió la puerta y el albañil quedó realmente sorprendido cuando después de esos golpes a la puerta, no había nadie en su frente. Miró a todos los lados y nadie aparecía. Fue entonces cuando el fantasma aprovechó para entrar en el hogar y acomodarse en una esquina que no molestara a nadie.

Nadie se dio cuenta que este había entrado, excepto el perro del albañil, él sí sabía que había alguien más en casa y se acercaba constantemente a olerlo, advirtiendo a todos que cerca a ese lugar había un intruso y al que ladraba ocasionalmente.

Sin embargo, como nadie vía nada, ninguno tomó importancia a lo que el perro les mostraba. Cuando el fantasma vio que todo se había calmado dijo:

-Es el momento de buscar lo que me pertenece. Apagó las luces, sopló enérgicamente y automáticamente todos los objetos empezaron a volar por el dormitorio, flotando y viéndose todo lo que estaba dentro.

Todos escucharon la bulla y se refugiaron pensando que había sido un ladrón de casas, no obstante, muchos de los que estaban cerca conocían los hábitos del fantasma Milenio y sospechaban que también podía ser él.

Cuando el dueño de la casa entró solo al dormitorio preguntó: -¿Quién eres y qué estas buscando?

Milenio, después de unos minutos callado, respondió: -¿Recuerdas las valiosas piedras que tomaste ayer? -¡Está bien, las devolveré ya mismo!

No, eso no es suficiente dijo el fantasma, quiero que hagas lo que yo diga. -Está bien, dijo el dueño muy sumiso.

-Quiero que dejes las piedras, tal y como estaban cuando las encontraste y estoy siendo realmente bueno contigo.

-Bien, ahora mismo lo haré. El fantasma replicó:- si no cumples con lo que has prometido, tu y tu familia no tendrán más cenas tranquilos.

En la comida del día siguiente, nadie decía nada pero todos recordaban lo que había pasado sin saber ni distinguir si había sido sueño o realidad por lo que todos guardaron silencio.

Nunca más se habló de lo sucedido y Pablo aprendió que debe pedir permiso ante cualquier cosa que deba tomar si no es de su propiedad.

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La pelota gotabota

¿De qué trata?: Una pequeña muy triste se hace sentir cuando después de tanto jugar, su pelota y compañera de juegos se pierde. Sin más, se encuentra al perro Fausto, quien a partir de ahora sería el culpable de su felicidad y la de la pelota gotabota.

Personajes: Niña gotabota, pelota gotabota, Fausto

Había una vez, una pelota a la cual llamaban gotabota, esta rodaba mil veces sin parar, pero en ella dejaba una estela que era producto de un manantial de llanto de una pequeña de ojos verdosos.

Sus manos frágiles la sujetaban constantemente y en las mismas manos solía divertirse con juegos entre la pelota y ella, se deslizaba, perdía el control, se pegaba contra ella en cada caída pero el entretenimiento seguía a pesar de los altibajos que solían existir.

Un buen día estaban jugando ella y su pelota, todo iba bien hasta que la pequeña se cayó en contra de un perro maloliente, Fausto y la pelota salió despedida tras la lejanía de su vista.

Fausto solía hacer muchas travesuras día a día, pero esta vez ella no estaba alegre, pues su pelota se había perdido, no podían divertirse estando juntos si ella no conseguía su querida gotabota.

-Hola Gotabota, dijo Fausto. -¡Hola Fausto!, dijo la pequeña -¿por qué estás llorando de esa forma tan desconsolada?

Entre suspiros y tristezas, la niña le contestó: -Por estar descuidada, he perdido a mi amiga gotabota, mi pelota, ya ves que por eso me encuentro aburrida, triste y asustada porque no sé dónde pueda estar.

-Ya, deja de llorar, replicó el perrito Fausto que te pondrás vieja rápido y además te ves muy fea. Lo mejor es que sonrías y empecemos a buscar, yo te ayudaré a conseguirla.

-¿de verdad? Mil gracias Fausto, deberás veo que eres mi amigo no cualquiera hace eso. La niña se empezó a sentir mucho más animada.

-De verdad que has tenido un golpe de suerte al conseguirme, dijo Fausto porque quise venir a la pradera y mira con qué me he conseguido, con tu tristeza por la pelota gotabota que se ha extraviado en la lejanía.

Lo sé amigo mío, hoy he tenido suerte contigo. Iban caminando mientras buscaban la pelota pero cuando la niña se desanimaba, Fausto se detenía para consolarla y secarle las lágrimas que con mucha tristeza ella contenía.

-Ya tu sabes que soy un experto encontrando hasta lo más mínimo, igualmente espero conseguir esa pequeña pelota para que ya no estés triste nunca más. -Gracias amigo Fausto.

Al husmear en el rincón de una maceta, este pudo encontrar la pelota gotabota. ¡Enhorabuena! Gritó la pelota, me han encontrado, los estaba esperando con mucha alegría. Sabía que me encontrarían.

La pequeña con la felicidad que no le cabía en el rostro, recibió la pelota con mucho entusiasmo, prometiéndole que nunca más la descuidaría como lo había hecho.

Desde entonces los tres comenzaron a celebrar bailando y cantando al mismo paso, llegando a un parque donde habían más niños. Se notaba a kilómetros la alegría y la emoción de la niña y todo gracias al gran olfato canino que Fausto poseía, era justo lo que ella necesitaba para conseguir a su compañera de juegos.

Por horas se divirtieron realizando muchos juegos, acompañando a la pelota gotabota en todo momento, tratando de cuidarla de que no se perdiera nuevamente.

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El duendecillo Truco

¿De qué trata?: Un duendecillo muy travieso a quien le encantaba jugar bromas pesadas a los bebés haciéndose invisible, se cansó de hacerlas hasta que un día Bella, la mascota de una casa donde este era bien recibido lo descubrió. Ella le dio su castigo y nunca más practicó ese tipo de bromas.

Personajes: duendecillo truco, Bella la mascota

En viejos tiempos, en los que los duendes llegaban a moverse por las distintas zonas de los pueblos, ningún humano habría podido inventarse alguna mala historia con uno de ellos.

Sin embargo, había un duendecillo que era reconocido por todos por sus múltiples travesuras y por la fama que muchas de ellas le había acarreado, pues en muchas ocasiones se iba burlando de todas las personas que pudiese.

El pasatiempo del duendecillo Truco, no era más que querer deslizarse cuando se hacía invisible dentro de todos aquellos hogares donde hubiese algún niño pequeño, especialmente los recién nacidos, dado que podía atravesar las paredes y abrir las puertas sin que nadie lo viera.

No obstante, cuando alguien le decía que ya no hiciera más eso con los niños porque se asustaban, él siempre respondía ¿para qué? Ja ja ja, no me regañes, estás esforzándote para nada.

Un buen día, cuando el duende intentaba hacer una de sus fechorías, tenía planeado arrancar el chupete al bebé de una sola vez, mientras él dormía de forma muy relajada.

Al verlo, el pequeño se veía muy asustado y a la vez molesto, por lo que empezó a llorar tan estruendosamente que en seguida la mamá y toda la familia fue a verificar por qué lloraba.

Ellos se colocaron alrededor de la cuna para intentar consolarle y calmarle de forma no volviera a llorar, ya que pensaban que lo mismo podía pasar toda la noche si no sabían por qué lloraba.

Mientras los padres estaban con el pequeño, el duendecillo escondido, no se quejaba de sueño, sino que se carcajeaba sin ningún complejo saltando de un lugar a otro dentro de la habitación del bebé.

Después de varios días, para su infortunio, el duendecillo Truco entró en una vivienda donde vivía como uno más de la familia y Bella, la mascota del hogar, tenía el privilegio de detectar a los duendecillos que se hacían pasar por invisibles.

Esta cualidad afectó al tremendo geniecillo que no lo sabía y una noche al llegar a esta casa, mientras la familia disfrutaba de un plácido descanso, el pequeño duende se atrevió a jugar una de sus bromas.

Al llegar al dormitorio, Bella la canina, descubrió que el pequeño duendecillo se había tirado una jugarreta de las de siempre y vio cuando truco se mecía en la lámpara y a la vez aflojaba la bombilla para que todos creyeran que pasaba algo malo.

Bella, la mascota fue acercándose a él de manera disimulada y en cuestión de segundos lo llegó a atrapar con tal rapidez que el duende no le quedó más remedio que reaccionar y escabullirse donde pudo.

Bella lo persiguió tan rápido que lo encerró en una burbuja de jabón que ella misma había construido para él. “Serás mi prisionero” le dijo al duendecillo, mientras no dejes de molestar a los más pequeños.

Y así fue como el pequeño duende aprendió a no hacer más bromas pesadas a los bebés que tanto se asustaban por su culpa.

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La hormiga Teresa

¿De qué trata?: Una hormiga que decide emprender un nuevo rumbo, dejar su trabajo de siempre, para aventurar en otras latitudes, pero sus sorpresas la llevaron de vuelta.

Personajes: La hormiga Teresa, la amiga hormiga

Había una vez, una hormiga llamada Teresa, ella ya se encontraba muy cansada por todo el trabajo que realizaba día a día. Un día cuando el cansancio llegó al límite dijo ¡basta, esta vida no es para mí! Hasta aquí llegué, con mucho entusiasmo y decisión, pues su mente se había centrado en dejar sus penurias de lado.

“Desde que nací he trabajado, no he sabido lo que es un día de descanso, todo el tiempo es trabajo y más trabajo, pero ya, suficiente”. También sabía que eso en ocasiones, la hacía distraerse de los problemas, pero al llegar a la despensa de la casa, todo pasaba mientras veía alimento.

Muchas veces su trabajo consistía en llevar alimento de hasta 10 veces su peso, por lo que solía llegar a casa, sudorosa y exhausta, sin aliento pero con mucha comida en casa después de una larga jornada.

No obstante, con todo el beneficio que era el poder tener cualquier cantidad de comida, era eso lo que la ataba a seguir trabajando día y noche, sin descanso. Pero la hormiga Teresa se agotó por completo.

Ella sabía que al dejar el trabajo, tendría otro plan aparte para poder subsistir el tiempo restante de su vida y ya venía pensando en varias opciones que harían que dejara su vida monótona y la convirtiera en una vida deseada, una vida donde reinara su voluntad con todo lo que ella dispusiera.

Se encontraba fascinada por ese gran paso que había dado, ahora quería ver el mundo desde otra perspectiva, desde un destino en el que la jornada laboral no fuese su frente. A pesar de ello, sabía que en el anterior trabajo nadie la echaría de menos, pues había muchas hormigas más dispuestas a trabajar hasta el final, tal y como ella solía hacerlo antes de renunciar.

Ahora estaba emocionada, pero empezó su plan cautelosamente, para seguir a toda velocidad. De repente se encontró con una carretera que debía cruzar para empezar otra nueva vida. Sin embargo, se precipitó sobre el pavimento, pero un minuto de terror la acechó y estuvo a punto de achicharrarse por el calor emanado de la carretera además de todos los autos que pasaban a milímetros de ella.

Ella escuchaba estruendosamente su corazón mientras padecía de los sustos que estaba pasando por el riesgo de su vida. “Nadie me ve, no se darán cuenta que estoy aquí y me aplastarán” dijo Teresa.

La hormiga en ese trance consiguió una amiga que le ofreció una pequeña guarida para resguardarse de todo aquello. Después de pasar horas hablando, la hormiga se había resignado a no seguir con el plan que tenía.

Pero la amiga le dijo que quería volver a verla algún día, pues nunca había tenido una amiga. Esto levantó el ánimo de Teresina, quien decidió volver a casa y al trabajo de siempre donde pensaba constantemente en la tristeza que vivió tras querer experimentar en otros lugares.

“La vida es injusta al crear un mundo en el que criaturas como yo no puedan salir de su hábitat, porque en el primer intento, todo acecha en contra de la vida sin que nadie nos vea”

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Bigotes

¿De qué trata?: Trata de un ratón quien decide secuestrar a una princesa. Su padre, el rey se desespera a tal punto que ofrece la mano de su hija a quien pueda liberarla. Pero ¿quién sería el afortunado?

Personajes: El rey, el ratón bigotes, la princesa, el príncipe.

Había una vez, una princesa hermosa que se encontraba prisionera en un escondite secreto, pero esta vez no era por un dragón sino por un pequeño ratón que la tenía consigo y que se caracterizaba por ser un ratón muy fuerte, por lo que resultaba difícil que Hijana, la princesa, pudiese salir sin ayuda.

Cuando el rey se enteró de lo ocurrido que su princesa estaba en manos de un maleante, secuestrada, llamó a todos los sabios que vivían cerca de la aldea, así él tendría más facilidad para encontrar a su hija. Ellos reunidos, disimulaban la risa, pues pensaban que era muy fácil enfrentar al secuestrador.

La primera tarea de todos regresó con la vergüenza de que habían sido derrotados, por lo que sus risas se convirtieron en fracaso. Nuevamente, el rey convocó a otra reunión con ancianos ilustres, estos que ya no reían, sino que se reconocían por tener el entrecejo fruncido.

Después de llevar varias horas en el ajetreo de la liberación de la princesa, se pusieron de acuerdo para enviar un potente ejército guiado con aparatos de última tecnología, en ellos estaban los arcos con flechas, que se encontraban recién afiladas, más tirachinas con piedras de pedernal.

Pero los vientos llegaron de repente a la construcción que había fabricado el ratón bigotitos para retener a su princesa, rompiendo un trozo de ella, en el que la princesa podía sacar la mano y así llegar a hacer señas para poder salir, además que solía gritar con muchas fuerzas, intentando que alguien la escuchase.

De pronto se escuchó ¡Ayúdenme, estoy encerrada sin saber por qué, ayúdenme a librarme de aquí!

-Ya vamos para allá su alteza, respondió la tropa al unísono, hasta que llegó a los oídos de la princesa, la cual ya se encontraba totalmente desesperada por lo que sucedía con ella, no poder salir.

Al escuchar esto, el ratón del otro lado de la pared estaba carcajeándose y burlándose de la princesa, repitiendo lo mismo que ella iba diciendo. La desesperación del rey iba de mal en peor, pues parecía que el pequeño bigotes no tenía límites en este hecho.

Fue entonces cuando se le ocurrió ofrecer la mano de su hija, a aquel hombre que pudiera librarla de su cautiverio. Muchos pretendientes acudieron, dando diferentes ideas que llevaran a concluir que ella podría salir de donde se encontraba prisionero, unos eran guapos pero también estaban los feos que querían tener a la princesa como esposa, costara lo que costara.

Muchos intentaron, pero ninguno tenía éxito en la hazaña de liberar a la princesa del terrible ratón bigotitos que la tenía encerrada ya desde hace varios días.

A los días siguientes, después de tanto intentar por medio de todos los pretendientes que existían, uno de ellos, muy atractivo se atrevió a aventurar. Estuvo escondido vigilando al ratón y fue a su mínimo descuido que colocó una trampa con queso y mientras el ratón la buscaba el príncipe llegó al sitio donde se encontraba la princesa, donde logró liberarla.

Los dos llegaron al palacio, donde su padre la recibió con todo el amor y fiel a su promesa le concedió al príncipe la mano de su hija. Al cabo de un mes se casaron y vivieron felices para siempre.

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La ratita sabia

¿De qué trata?: Cuenta cómo una ratita quería conocer el mundo fuera de su casa, pero a pesar de las advertencias de su madre, esta no le hizo caso y tuvo que vivir con su propia piel todo lo que le había aconsejado su madre que evitara.

Personajes: La ratita, el hada, la madre

Moraleja/Conclusión: La moraleja dejada es hacerle caso a los padres para sufrir lo menos posible. Ellos conocen y tienen más experiencia, por eso nos enseñan.

Había una vez, una ratita que tenía un tamaño muy pequeño. Ella vivía con sus padres bajo las alfombras profundas de una panadería, ahí estaban seguros y lo más importante, bien alimentados motivo por el cual nunca pensarían en mudarse a otro hogar.

A pesar de esto, la ratita se sentía en ocasiones infeliz, ya que era muy inquieta y entonces estaba en busca de una vida mucho más emocionante.

Un buen día se enfrentó a su madre y le dijo: ¡Madre ya estoy cansada de esta vida tan poco enérgica, eso me aburre, ya que siempre hacemos lo mismo, solo asomar el hocico a la puerta de la casa para comer y ya, eso es todo! A mi me gustaría conocer el mundo, replicó.

– Qué mundo, hija cuando aquí tienes lo bueno, allá afuera esta todo lo malo, todo lo que no necesitas. –Bueno por muy malo que parezca el exterior, yo me iré a aventurar para conocer la diversión y el ajetreo de afuera, necesito que me dé el sol.

Esa noche la ratita acomodó todas sus cosas en un pañuelo y la llevó consigo durante su salida. Al sentir la luz del sol, la ratita pensó: -Justo esto era lo que quería, salir del encierro.

Ella iba caminando muy feliz hasta que casi la atropella un carro -¡Oh casi muero, pero a pesar de estas cosas debo seguir adelante y ser valiente! Fue entonces como hizo una canción para sí misma.

Valiente serás
te guste o no,
valiente serás
con o sin perdón.

La cola arriba
peinados mis bigotes
preparadas las patitas
para empezar el trote.

Valiente serás
a toda hora lo pensarás
porque la inteligencia sobra
cuando piensas en ganar

Todo iba bien, pero le interrumpieron la inspiración cuando un carnero enorme pasó por su ruta a toda velocidad, a milímetros de ella. -¡Dios mío si me descuido cantando más, me aplasta ese gigantón! Creo que no será nada valiente como venía diciendo.

La ratita que iba pensando en la vida iba de susto en susto durante su larga caminata a la ciudad, pero ante todo quería tener el valor suficiente para vivir lo que quería, pero el poco que tenía se le estaba acabando. De repente llegó a la orilla de un río y murmuró:

¡Dios que sed tenía, pero también tengo hambre y todo lo que hay aquí es agua cristalina que solo podrá resolver la sed que tengo! Pero es hermoso, nunca había visto nada igual.

De pronto se acercaron unos cangrejos con largas pinzas queriandola pinchar, ella comenzó a gritar como loca ¡No me toquen, sus pinzas me lastiman! –Soy muy desgraciada al salir de mi casa, no debí hacerlo, he pasado más ratos malos que buenos. Ya me devolveré, no lo soporto pero ¿cómo me devuelvo si no sé donde estoy?

En eso apareció el hada de los niños desobedientes y le dijo: Sé lo que te pasa ratita, pero tenías que haberle hecho caso a tu madre, te daré otra oportunidad y te llevaré a casa.

En cuestión de segundos apareció junto a su madre y le dijo: Mamita, mamita tenías razón el mundo allá fuera es horrible, ahora solo quiero estar aquí feliz con ustedes y sobre todo tranquila.

Desde entonces, nunca más se quejó de la vida aburrida que llevaba.

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El pastorcillo mentiroso

¿De qué trata?: Un pastorcillo dedicado a hacer bromas pesadas a los campesinos de su región, hizo todas las bromas que quiso, anunciando que el lobo venía por sus ovejas, sin saber que podía haberse cumplido.

Personajes: El pastorcillo

Érase una vez, un joven que se dedicaba al pastoreo de ovejas pero a la vez le gustaba mucho divertirse a costa de los demás ¿Cómo? Realizando bromas pesadas a todo el que se consiguiera en su frente.

Su objetivo siempre era reírse de los demás todo lo que pudiera, pues para él ese era su entretenimiento diario. Un buen día, después de salir del rebaño de sus ovejas estaba pensando en qué podía hacer para divertirse y se le ocurrió lo que para él parecía una fabulosa idea.

Fue así como este subió a lo más alto de una roca y empezó a gritar con desesperación: ¡Ayúdenme! ¡Ayúdenme! Ahí viene el lobo y se llevará todas mis ovejas ¡Auxilio!

Después de oír estos tenebrosos gritos, todos los vecinos y hombres del pueblo iban corriendo a ayudar al pastorcillo. Después que muchos de los hombres nobles corrieron a su rescate subiendo la empinada donde éste se encontraba, fue que se dieron cuenta que había sido una broma gastada por el mentiroso pastor.

Con mucha molestia por la broma que éste les había gastado, todos los campesinos se devolvieron a cada una de sus actividades murmurando entre ellos acerca de lo que había sucedido y lo terrible que era ese pastorcillo.

Todos estaban muy molestos, mientras que el pequeño pastorcillo no hacía más nada que reírse por todas las veces que los campesinos le creían cuando él le hacía bromas todos los días. Les decía ¡Otra vez han caído en mi broma, ja, ja, ja!

Después de varios días, el pastorcillo sentía que se estaba aburriendo y como tal empezó a planear otras bromas para realizarles a los aldeanos de su región, pues ya extrañaba entretenerse nuevamente con otra de sus terribles bromas pero que para él era una excelente forma de reírse sin parar, mientras ellos se enojaban.

Fue entonces cuando él, quiso gastar la misma broma pues él decía que al ser tantas veces y los campesinos le seguían creyendo, por qué no usarla una vez más y obtener la diversión tan fácil como siempre lo solía hacer.

Sin embargo, en esta oportunidad decidió subirse a un punto mucho más alto que el anterior y que todas las veces que había practicado esta misma broma a sus vecinos. De repente, empezó a gritar: ¡Ayúdenme! ¡Por favor! Necesito su ayuda, se los pido. Ahí viene el lobo y está en busca de robar mis ovejas.

Como era de esperarse, los campesinos de la localidad volvieron a creerle la broma y al llegar a la subida el no respondió con más cosa que con múltiples carcajadas, repitiendo a todos que volvieron a caer en su broma pesada.

Con el paso de los días ocurrió que en horas de la mañana y sin ser broma, apareció el lobo en su rebaño y esta vez, en serio. El pastor comenzó a gritar esta vez, con desesperación mucho más real de lo que solía hacerlo en sus bromas. Pedía ayuda una y otra vez pero nadie acudió a socorrerlo, pues por ser tan bromista los campesinos nunca más confiaron en él y el lobo se robó todas las ovejas que quiso.

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Aladino y la lámpara mágica.

¿De qué trata?: Un niño recibe una oferta de un extranjero por buscar una lámpara sin saber que al entrar en esa gruta tendría a disponibilidad sus 3 mejores deseos a costa de una lámpara de aceite.

Personajes: Aladino, el genio y el extranjero

Aladino

Había una vez una viuda, la cual vivía con su hijo llamado Aladino. Un buen día, llegó a su casa un extranjero que parecía muy misterioso, llamó a Aladino y le dijo: “Necesito  que me hagas un favor muy pequeño y como recompensa te dará una moneda de plata”.

Dado a que Aladino y su madre eran muy pobres, él aceptó sin mediar ninguna duda de aquel hombre, pues él solo pensó que con esta moneda podría cambiar sus vidas.

¿Qué tengo que hacer, señor? Preguntó Aladino. –Sígueme, dijo el hombre. Ambos se fueron a un bosque que quedaba cerca de la zona que a Aladino le parecía conocido, pues era ese bosque donde él solía jugar con sus compañeros.

El hombre le indicó a Aladino: -Necesito que entres por esta pequeña abertura y verás una cueva en la que verás una lámpara vieja de aceite. Lo que debes hacer es traerla y entregármela. Como verás esa abertura es tan pequeña que yo no puedo entrar, por eso te pido que tú lo hagas.

-Está bien, dijo Aladino, ya iré a buscarla para entregársela. Aladino siempre tenía la sensación de que la actitud más el tono de voz del extranjero era algo extraño y le inquietaba un poco, pero con todo y ello se atrevió a entrar en la abertura.

Se deslizó a través del orificio para así poder llegar al otro lado y pudo ver que en la parte interna del sitio se encontraba la lámpara de aceite, la cual estaba iluminando de manera muy débil pero a la vez, descubrió que dentro del mismo sitio había montañas de monedas de oro y piedras preciosas.

“Este señor está loco si solo piensa quedarse con la lámpara cuando hay oro dentro de esta pequeña mina” pero cuando se disponía a tomar la lámpara, apareció una voz incesante y tenebrosa que salía de la lámpara y le decía:

-¡Ven de prisa, sácame de esta lámpara! Pero por otro lado se escuchaba la voz del extranjero diciéndole al pequeño ¡Tráeme la lámpara” en tono de desesperación. ¡No te la daré hasta que no salga de este orificio! Le confirmó Aladino.

Pero el sujeto dentro de la lámpara sacó una mano para que Aladino le ayudara a salir, hasta que se escuchó un ruido estruendoso y con ello se cerró toda la gruta.

Aladino quedó solo en la parte de abajo en medio de la oscuridad sin posibilidad de salir de allí, o eso era lo que parecía.

Aladino sin más nada que hacer al respecto, comenzó a frotar la lámpara para limpiarla hasta que de repente salió el genio ¡Me has liberado! Gracias de verdad. Ahora dime ¿Qué deseas jovencillo? Te concederé 3 deseos.

-En primer lugar, quiero regresar a casa dijo Aladino. En un abrir y cerrar de ojos, apareció en su casa con la lámpara entre sus manos. Fue entonces cuando le contó a su madre lo que había pasado.

Volvió a aparecer el genio y le dijo: -Recuerda que tienes dos deseos más ¿Qué deseas? –Bueno genio, quiero una deliciosa comida acompañada de un rico postre para mi madre y para mi. Al instante apareció su deseo en la mesa. Comieron y bebieron hasta quedar plenos.

Y en mi 3er deseo, dijo Aladino quiero convertirme en un apuesto joven para conseguir a la mujer de mi vida. En segundos, su transformación fue visible y llegó a conseguir a la mujer que compartiría la vida con él. El genio le dijo: La bendigo a ella para que sea tu esposa y sean felices y fue así como Aladino encontró la felicidad a partir de una lámpara de aceite.

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El Gallo Quirico

¿De qué trata?: Un gallo planeaba ir a la boda de su tío Perico, pero consiguió a un inocente gusanito, al que se tragó aprovechando su inociencia. Después todos los compañeros harían hasta lo imposible por encontrarlo.

Personajes: El Gallo Quirico, el gusanito, la hierba, la oveja, el palo

Había una vez, el gallo Quirico se dirigía a la boda de su tío Perico, pero durante el trayecto se consiguió un pequeño gusano en un pozo de agua de calle y le preguntó el gusano ¿Hacia dónde te diriges gallo quirico?

-Voy a la boda de mi tío, el gran Perico, respondió con amabilidad el gallo. ¿Y no puedo ir contigo? –Está bien, te llevará en la parte de adentro y fue como el gallo se tragó el gusano sin importar que se ensuciara el pico.

-Hierba, límpiame el pico porque no puedo ir sucio a la boda de mi tío, el gran Perico. –Muy bien, gallo pero antes dime ¿Qué hiciste con el gusanito? –No sé hierba, la verdad que no lo he visto.

-Gusano, gusanito, ¿dónde te has metido que el día de hoy no has dado señales de vida? Preguntaba la hierba.

-Aquí estoy en el estómago del gallo quirico, pues dijo que me llevaría a la boda de su tío, el gran Perico, quien respondió de forma muy ingenua.

-Bicho malo, eres tu Quirico, cómo me has dicho que no has visto al gusano si lo tienes dentro ¡toma! Límpiate ese pico sucio.

Mientras seguía caminando, el gallo se consiguió con la oveja y este le dijo: Oveja, cómete la hierba, ella no me ha querido limpiar el pico y así no puedo ir a la boda del gran Perico, mi tío.

-Está bien, gallo Quirico pero antes debes decirme ¿Dónde está el gusanito? Porque todos lo estamos buscando. –No sé, hoy no lo he visto.

¿-Gusanito, Gusanito donde estás que hoy no te he visto ni la sombra? Preguntó la oveja.

-Aquí estoy oveja, en el estómago del gallo quirico que me va a llevar a la boda de su tío, el gran perico, éste seguía respondiendo ingenuamente.

-Me has mentido Gallo Quirico, límpiate tú mismo el pico, a lo que lo golpeaba al mismo tiempo con un palo.

En el mismo momento, la oveja se fue y el gallo le dijo al palo: -Palo pégale a la oveja que no quiso comerse a la hierba, quien no me quiso limpiar el pico para poder ir a la boda de mi tío, el gran Perico.

-Muy bien gallo Quirico, pero dime ¿dónde se encuentra el gusanito? –No sé, hoy no me lo he conseguido dijo el gallo, bien seguro.

-¿Gusano, Gusanito, donde estás que hoy no se de ti? –Aquí estoy, en el estómago del gallo quirico para poder ir a la boda del tío Perico. –Oh no, me has mentido gallo malo. Límpiate tú mismo el pico.

Lo mismo sucedió después con el fuego, que también lo descubrió. Después de quedar tan mal con todos sus compañeros, el gallo Quirico se arrepintió y vomitó intacto al gusanito, así ninguno tuvo que hacer nada a nadie, ni el fuego al palo, ni el palo a la oveja, ni la oveja a la hierba ni la hierba al gallo; y él sin ninguna culpa pudo asistir a la boda de su tío Perico.gallo photo

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