El pájaro de oro

¿De qué trata?: Las manzanas de oro que pertenecen al Rey están siendo robadas ´durante la noche, el rey ordena a sus hijos a custodiar el jardín para encontrar al culpable, pero el pájaro de oro es muy rápido para que cualquiera lo agarre.

Personajes: El Rey, Los tres hijos, El zorro, la princesa, Los tres reyes de los otros reinos.

Moraleja/Conclusión: Nos enseña a nunca juzgar un libro por su portada, las personas siempre tienen mas que ofrecer.

Erase un reino muy lejano donde un caudaloso rey vivía en un castillo con sus tres hijos, donde resguardaba muy celoso su jardín en el cual tenia un gran árbol que daba como frutos manzanas de oro las cuales contaba cada día.

Pero el rey se percato que faltaban manzanas, así que ordeno a sus hijos  hacer vigilia para encontrar al ladrón.

El hijo mayor del rey se dispuso a vigilar el tan preciado jardín de su padre pero llegada la media noche el sueño logro dominarle, al siguiente día le correspondería al segundo hermano, quien corrió con la misma suerte.

El rey nunca deposito su confianza en su hijo menor pero le encargo la tarea de dar con el ladro de las manzanas de oro, cuando la noche llego el joven se encontraba cansado pero resistió, a llegar la media noche el canto de un ave lo alerto.

Vio como ese hermoso pájaro se poso sobre el árbol y tomo una manzana, el chico tomo su arco y disparo, no pudo darle al animal pero si rozarle, una pluma cayo del animal la cual era de oro puro.

El rey junto a su consejo decidieron que la pluma valía tanto como el mismísimo reino, así que envió a su hijo mayor a encontrar el pájaro de oro.

El hijo mayor del rey partió en la misión, llegando al bosque algo le sorprendió, un zorro; tomo su arma y le apunto.

— ¡No me mates príncipe!, se lo que buscas y puedo ayudarte, el ave que tu padre desea se encuentra cerca de aquí, solo debes ir por este camino, encontraras dos posadas, una con mucho brillo y lujos, mientras que la otra es muy sencilla no digna de un príncipe pero hospede se ahí — Aconsejo el zorro.

— ¡No tengo porque seguir ordenes de una bestia como tu! — Disparo el príncipe sin acertarle al animal.

Continuo su camino y llego a al lugar donde se encontraban las dos posadas, una muy colorida, con mucha música, habían muchas personas felices en el lugar, en cambio la otra era sombría, sin ningún tipo de lujo.

— No tengo porque quedarme en un lugar tan pobre — Dijo el príncipe antes de entrar a la posada mas colorida.

El rey se impacientaba porque su hijo no regresaba por eso decidió enviar a su otro hijo.

El joven se topo con el zorro el cual le dio el mismo consejo que a su hermano mayor, al igual que su hermano ignoro por completo al zorro, cuando llego al pueblo desde la gran posada fue llamado por su hermano así dejando su misión a un lado.

Ninguno de los hijos del rey regreso, este se impacientaba cada vez más, su hijo menor siempre le pedía que le dejase ir pero su padre se negaba al creerlo incapaz, ya que como sus hermanos nunca regresaron temía por que este tampoco lo hiciera, pero fue tanto el insistir que su padre le concedió el deseo de ir en búsqueda del pájaro de oro.

En su camino se topo con el zorro, quien le pidió que no lo matase.

— No tengo interés en matarte zorro, puedes seguir tu camino en paz — Dijo el príncipe

— Eres muy bueno y benevolente mi señor, por eso le ayudare en su tarea de encontrar al pájaro de oro, pero debe hacer lo que le indico exactamente, no se aloje en la posada grande, sino en la posada humilde, hágalo sin preguntar — Dijo el zorro indicándole al príncipe que subiera a su lomo.

Rápidamente llegaron al pueblo y el príncipe se hospedo en la posada sencilla.

— Espero hallas dormido bien mi príncipe, para encontrar al pájaro de oro debes seguir mi consejo al pie de la letra, ve siempre en linea recta, llegaras al palacio donde hay varios soldados dormidos, pasa a través de ellos, no te preocupes no despertara, una vez dentro del palacio buscaras en las diferentes habitaciones hasta encontrar el cuarto donde esta el ave, encerrada en una jaula de madera, a su lado esta una jaula dorada que es solo esta de adorno, no cambies el ave de jaula o la pasaras mal — Explico el zorra.

El joven llego hasta el cuarto donde se encontraba el ave, debajo de la jaula se encontraban las manzanas de oro robadas del jardín de su padre.

— Esta hermosa ave luciría mejor si estuviera en aquella jaula y no en esta tan fea — Dijo el príncipe cambiando de lugar al ave, pero esta comenzó a cantar muy fuerte y los guardias despertaron, apresaron al príncipe y lo enviaron al calabozo.

El rey de ese lugar junto a su corte llegaron a un acuerdo, si el príncipe traía al caballo de oro estos le entregarían al pájaro de oro.

— Te dije muy bien lo que tenias que hacer, pero te ayudare, eres una buena persona, el caballo de oro se encuentra en unos establos cerca de aquí, pero a la hora de ensillar lo no uses la silla de oro, usa la sencilla, hazme caso o al pasaras mal — Aconsejo el zorro, indicándole que se subiera a su lomo.

El chico llego al establo donde se encontraba el hermoso animal.

— Es una pena que un animal tan hermoso sea ensillado con esto, el debe tener algo a su altura — Dijo el príncipe ensillando al caballo con al silla de oro.

El caballo de oro comenzó a inquietarse y los ruidos alertaron a los guardias quienes aprisionaron al príncipe, el rey de este lugar ofreció perdonarle la vida al joven si traía consigo a la princesa del castillo de oro,  a cambio le daría el caballo.

— No me hiciste caso tampoco esta vez, pero te ayudare porque me das lastima, te llevare al castillo de oro, cuando llegue la media noche debes saltar sobre la princesa la cual se dirige al baño a esa hora, debes besarle en la boca y decirle que deben partir, pero por mas que la princesa te lo pida no dejes que se despida de sus padres — Aconsejo el zorro indicándole que se subiera a su lomo.

Todo paso como lo había dicho el zorro, a la media noche el príncipe salto sobre la joven y le robo un beso, le dijo que debían partir en este momento. Ella rogó por ver  a sus padres una ultima vez, el príncipe no pudo negarse.

La princesa no había llegado a despertar a su padre cuando los guardias ya habían aprisionado al joven.

El rey le ofreció la mano de su hija en matrimonio si cumplía con una tarea, eliminar la montaña que tapaba su vista, debía cumplir con esta tarea en menos de 7 días.

El príncipe trabajo durante 6 días, pero su esfuerzo no sirvo de nada, a penas si se notaba. La desesperación se apodero de el.

— Mi príncipe, no debería ayudarlo ya que no ha cumplido con nada de lo que le he dicho, pero me da lastima así que lo ayudare, vaya a dormir que yo moveré la montaña por usted — Dijo el zorro.

Al día siguiente el rey quedo impresionado al no encontrar la montaña, le dio la mano de su hija en matrimonio al príncipe, los tres abandonaron el lugar en dirección a ver al rey.

— Tienes la princesa, al tenerla podrás tener también el caballo de oro — Dijo la zorra.

— ¿Como puedo hacer eso? — Pregunto el joven príncipe.

— Tu debes de llevar a la princesa, el rey esta feliz, al tomar el caballo despídete con la mano de todos, deja de ultima  la princesa, en ese justo momento debes montarla en el caballo y huir, nadie te alcanzara ya que el caballo es tan rápido como el viento — Aconsejo el zorro.

Así hizo el príncipe, todos celebrando la llegada de la princesa, en un pequeño descuido tomo a la doncella y huyeron de ahí.

— joven príncipe ahora tenemos que conquistar el pájaro de oro, debes dejar a la princesa  mi cuidado, tu ve con el corcel hasta el palacio, te recibirán con una gran fiesta, cuando te entreguen el ave debes de galopar rápidamente hacia donde estamos nosotros — Aconsejo la zorra.

Tal cual ocurrió, el príncipe tenia en sus manos a la princesa del castillo de oro, al caballo de oro y al pájaro de oro.

— Bueno mi príncipe debo pedirle un favor en recompensa a la ayuda que he ofrecido, cuando lleguemos al bosque os pido que me mates de un tiro, y cortes mi cabeza y patas — Dijo el zorro.

— No puedo hacer eso, lo siento, no me parece una verdadera muestra de gratitud — Exclamo el príncipe.

— Bueno de ser así no puedo seguir acompañándote, pero te doy dos últimos consejos, no compres carne de horca, y tampoco comas cerca de un pozo — Dijo el zorro antes de marcharse.

El príncipe se retiro junto con la princesa, al llegar al pueblo cerca de las posadas pudo ver un barullo, dos personas iban a ser colgadas, eran sus dos hermanos, quienes habían despilfarrado todo el dinero que tenían, los iban a ejecutar pro sus enormes deudas, el hermano menor se ofreció a pagar por ellos.

Una vez con sus hermanos partió al castillo de su padre, pero antes de eso los hermanos propusieron descansar cerca del pozo para comer algo y reponer energías, cuando el hermano menor se distrajo sus hermanos lo empujaron al pozo, se llevaron a la princesa y los animales.

Los hermanos llegaron al castillo donde su padre los recibió complacido, se realizo una fiesta en su honor por traer al ave, ademas de un corcel de oro y a una princesa tan hermosa que podría desposar a alguno de los dos.

Pero el ave se negó a cantar, el caballo se negó a comer, la princesa se encontraba deprimida, lloraba a cada rato, extrañaban al joven príncipe.

En el pozo yacía el príncipe aun vivo, aterrizo sobre musgo espeso, el pozo tenia años ya seco.

— Príncipe, deje que lo ayude — Dijo el zorro bajando su cola para levantar al joven — Sus hermanos lo han traicionado, pero no puede regresar al castillo con esas ropas, sus hermanos han puesto guardias que no dudaran en matarlo si se acerca —

El rey se sentía confundido, no entendía el porque de la tristeza de esas pobres criaturas.

La calma del castillo fui interrumpida por un joven en harapos, el caballo comenzó a comer, el ave a cantar, la princesa seco sus lagrimas y se arrojo a los brazos de su prometido.

El rey había entendido que su hijo menor no había muerto, que sus hermanos lo traicionaron, la princesa confeso todo a pesar de haber si amenazada de muerte.

Los hermanos mayores el príncipe fueron enjuiciados y enviados a los calabozos, el príncipe heredo todo, se caso con la princesa y vivió una vida feliz, no sin antes cumplir un favor a su amigo el zorro.

Tomo su arma y mato al zorro, después le arranco las patas y la cabeza, para sorpresa de todos el zorro era el hermano de la princesa quien era victima de un hechizo. Una vez roto este pudo regresar con su familia y compartir con su hermana nuevamente donde fueron felices para siempre.

 

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Ricitos de oro y los tres osos.

¿De qué trata?: Ricitos de oro paseaba por el bosque cuando en medio de su paseo encontró un casa muy llamativa, toco la puerta pero como nadie contesto decidió entrar, pero lo que no sabia la niña era que ese hogar le pertenece a los tres osos.

Personajes: Ricitos de oro, Papá oso, Mamá osa, Bebé oso.

Moraleja/Conclusión: Historia que nos enseña el valor de la intimidad y de que la misma debe respetarse.

Ricitos de oro se encontraba pasando por el bosque, la niña siempre acostumbraba a dar paseos a esas horas pero al parecer tomo el camino equivocado.

Mientras más se adentraba en el espeso bosque pudo divisar una cabaña a lo lejos.

— ¡Oh! es espero puedan ayudarme a regresar, ya he caminado mucho —  Dijo ricitos de oro.

Al llegar a la casa procedió a tocar muy fuerte la puerta pero nadie respondió, luego comenzó a tocar mas duro por si no la habían escuchado.

— Creo que no hay nadie en casa, si entro dudo que les llegue a molestar — Dijo ricitos empujando la puerta que no tenia seguro.

Comenzó a explorar la casa hasta que llego al comedor, tres tazones de avena se encontraban servidos, su barriga comenzó a gemir, tenia mucha hambre.

— Tengo mucha hambre, dudo que les moleste si tomo un poco — Procedió a probar cada tazón.

El primero se encontraba muy caliente como para comerse en ese momento, el segundo tazón de avena estaba muy frió, pero el tercero se encontraba tibio, se tomo todo el tazón.

— Me sentare un momento para reposar la comida — Dijo ricitos tomando asiento en el sillón más grande — No me gusta este, es muy duro.

Probo el segundo sillón pero tampoco le gusto era muy blando, hasta que tomo asiento en el tercer sillón.

— Este esta perfecto, ni muy duro ni muy blando — Se recostó un momento — Me siento cansada, creo que tomare una siesta — Dijo ricitos dirigiéndose al cuarto.

Habían tres camas, una grande, una mediana y otra pequeña, ricitos decidió probar cada una de ellas, La primera era muy grande y muy dura, la tercera aun seguía siendo un poco mas grande para ella y muy blanda, pero la tercera era del tamaña adecuado y muy cómoda.

Ricitos de oro quedo dormida plácidamente.

Un rato después…..

— La avena ya debe estar en su punto papá oso — Dijo Mamá osa.

— Yo opino lo mismo Mamá osa — Agrego Papá oso.

— ¡Tengo mucha hambre! — Grito bebé oso hambriento.

Al llegar a la casa se percataron que la puerta estaba abierta.

— ¡Papá oso mira la puerta esta abierta! — Dijo mamá osa asustada.

— ¡Lo sabia teníamos que poner el seguro! — Dijo papá oso furioso.

— ¡Mira papá, alguien se ha comido toda mi avena! — Dijo bebé oso.

— ¡Alguien ha probado la nuestra papá oso! — Dijo mamá osa.

— ¡Alguien ha estado sentado en mi sillón! — Dijo bebé oso.

— ¡Y en el mio papá oso! — Dijo mama osa.

— ¿Quien habrá entrado a nuestra casa sin nuestro consentimiento? — Se pregunto papá oso.

— ¡Miren es una niña en mi cama! — Dijo bebé oso.

— ¡Oh es una pobre niña!, seguro esta perdida — Dijo mamá osa.

— Para ser una niña es bastante atrevida en entrar a nuestra casa sin nuestro permiso, comer nuestra comida, usar nuestros sillones y dormir en nuestras camas — Dijo papá oso molesto.

— No hables tan fuerte que la podrás asustar — Dijo mamá osa.

En ese momento ricitos despertó de su sueño reparador para encontrarse a tres osos frente de ella, el terror se apodero de todo su ser saltando inmediatamente de la cama.

— ¡No me coman por favor, no me coman!— Suplico ricitos de oro.

— No temas niña, ¿te has perdido? — Le pregunto mamá osa.

— Estaba dando un paseo por el bosque y me perdí, me dio mucha hambre y comí su comida, luego me sentí cansada y use sus sillones, después de dio sueño y dormí en sus camas, lo siento mucho — Dijo ricitos casi sin aliento.

— Descuida niña, no te preocupes, solo para la próxima no hagas algo así sin autorización de los dueños de una casa, ven te llevaremos a tu hogar —

Los tres osos acompañaron a ricitos fuera del bosque encaminando la a su hogar, ricitos aprendió una gran lección el día de hoy, respetar siempre la intimidad de las personas.

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La hormiga y el saltamontes

¿De qué trata?: Un saltamontes feliz canta como siempre lo hace, disfrutando de una cálida tarde de verano, pero algo llama su atención, una hormiga trabajando en un hermoso día, no perderá la oportunidad para burlarse de esta.

Personajes: El saltamontes, la hormiga

Moraleja/Conclusión: Nos enseña a que el trabajo duro da sus frutos pero de ser flojo no se saca nada bueno.

Una linda tarde de verano, y el señor saltamontes disfrutaba de tocar su violín rodeado de otros insectos del bosque, era la época perfecta para socializar.

— ¡Amigos que bien nos la estamos pasando! — Dijo la pulga.

— Totalmente amigo mio, es lo que mejor hacemos, divertirnos sin importar nada — Dijo el saltamontes.

— No todos parecen divertirse, mira ese de allá — Señalo a la mariquita a una hormiga.

Se veía algo sucia, muy exhausta, aunque era de esperarse cargando tantas semillas al mismo tiempo, con un cuerpo tan diminuto era un milagro que pudiera cargar semejante peso.

— Dime amigo mio, ¿porque no te unes a la fiesta? — Se le acerco un poco mas a la hormiga.

— Muchas gracias por tu oferta amigo, pero debo de trabajar, el invierno se acerca y no tendré que comer si no lleno los almacenes — Menciono la hormiga, equilibrando el peso sobre sus hombros.

— ¡Invierno! — estallo en risas — ¡Muchachos escuchen a nuestro amigo, le preocupa la nieve que pueda caer en este momento — Todos se burlaron de la hormiga.

— Discúlpeme, debo seguir trabajando — Dijo la hormiga retirándose, pero sintiéndose triste.

Mientras la hormiga se retiraba el saltamontes comenzó a tocar de nuevo su violín para continuar con la fiesta.

Unos días después………

El señor saltamontes se encontraba nadando con sus amigos en el arrollo, cuando pudo ver nuevamente a la hormiga.

— Pero que tenemos aquí, si hasta los fines de semana trabaja nuestro amiguito, pobre no debe de saber que es un día libre — Dijo el saltamontes riéndose de la hormiga pero esta lo ignoro.

— ¡Que perdedor! — Dijo la mariquita.

— ¡Fuera de aquí, aguafiestas! — Grito la pulga.

Pasaron los meses y la hormiga no dejo de trabajar ni un solo día, los otros insectos continuaron con su fiesta día tras día, hasta que el otoño llego, el clima comenzó a tornarse frió.

La fiestas tuvieron que suspenderse por algunos días, aunque usando abrigos y bufandas ellos continuaron en algunas ocasiones pero esto se acabo cuando cuando la nieve comenzó  a caer.

El saltamontes moría de frió, así que fue a la casa de su amigo la pulga para que le diera cobijo. Pero al llegar a la casa de este ni la puerta le abrió.

Decidió ir con su amiga la mariquita.

— Lo siento no puedo tenerte aquí, no tengo suficientes provisiones para los dos  — Fue lo que le dijo al saltamontes.

Sin tener un lugar a donde ir, decidió tragarse su orgullo y buscar cobijo con la hormiga.

— Buenas mi buen amigo, pasaba por aquí y me preguntaba si podrías darme cobijo, este invierno es demasiado duro y tu como buena hormiga que eres me dejaras pasar ¿Cierto? —

— Durante todo el verano lo único que hiciste fue cantar, ahora que es invierno te tocara bailar — Dijo la hormiga cerrando la puerta en la cara del saltamontes.

El saltamontes no tuvo de otra que irse a otro lugar para no terminar congelado.

 

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El león y el ratón

¿De qué trata?: El rey de la selva se encuentra durmiendo, cuando dos ratones interrumpen su momento, logra atrapar a uno de los pillos, pero este suplica por su vida y promete retribuir el favor, el león se burla de este y le dice que un ratón insignificante no podría nunca hacerle un favor a un rey como el.

Personajes: El león, los dos ratoncitos.

Moraleja/Conclusión: Una fabula muy conocida la cual nos enseña a que cada acto de bondad no queda sin recompensa. Y por otro lado nos enseña a no menospreciar las amistades humildes, y a ser agradecidos.

Erase una vez un león quien era el rey de la selva, venerado por todos los animales, ejercía su poder con mano dura, todo animal que pasara por el frente debía reverenciarlo, era temido y respetado por muchos.

Disfrutaba de sus momentos a solas cuando se disponía a tomar la siesta, un sueño reparador era lo que un rey necesitaba para reponer sus fuerzas.

Muy cerca de donde el león dormía, dos ratoncitos estaban jugando a las escondidas, el ratoncito mas pequeño pensó que seria buena idea ocultarse en la melena del león, ahí nunca seria encontrado, pero para su mala suerte el rey de la selva despertó.

— Quien se atreve a interrumpir el sueño de un rey — Dijo el león furioso.

— Disculpe su majestad, solo estaba jugando — Dijo el ratón con mucho miedo.

— ¡Te parezco que tengo ganas de jugar! — Dijo el león rugiendo.

— No mi señor disculpe usted, perdóneme —

— Te devorare para que aprendas tu lección — Dijo el león furioso.

— Le propongo algo mi rey, si me perdona la vida tendrá mi eterna gratitud y mi amistad sincera — Propuso el ratoncito.

— ¿Que puedo sacar yo de la amistad de un ratón insignificante como tu? —

— Mi señor yo podría serle de ayuda en cuando menos se lo espere, no me menosprecie por ser pequeño, tengo muchas habilidades que podrían serle de utilidad — Dijo el ratón convencido.

— No lo creo, pero no me gusta la comida que hable mucho, te perdonare la vida pero piérdete de mi vista inmediatamente —El ratoncito partió rápidamente perdiéndose en la maleza.

Días después el león e encontraba cazando, disfrutaba mucho ejercitarse antes de comer, era su hobbie favorito, pero noto algo raro en el ambiente, pero igual no presto mucha atención ya que tenia hambre y una presa había entrado en su campo visual.

Rápidamente comenzó al persecución, estaba apunto de atrapar a la cebra cuando fue atrapado por una trampa de cazadores, los hombre habían dejado esta trampa para atrapar animales como el.

Pasaron las horas y el león no pudo liberarse, las cuerdas lastimaban su piel, ya se encontraba resignado a que no viviría otro día para ser rey.

— ¿Como se encuentra mi rey? — Pregunto el ratoncito

— ¿A que vienes? te quieres burlar de mi, te alegra verme vulnerable, sin poder liberarme — Dijo el león furioso.

— Por el contrario mi señor vengo a liberarlo, he prometido serle de ayuda en el futuro, le he ofrecido mi amistad desinteresada  — Dijo el ratoncito.

Rápidamente el ratoncito procedió a liberar al león, le tomo mucho tiempo poder roer las cuerdas pero con mucha paciencia logro liberarlo.

El ratoncito a pesar de todo tenia miedo de que el león cambiara de opinión, y se lo comiera de un bocado.

— Muchas gracias, amigo, creo que he subestimado tu potencial, creo que un rey debe tragarse su orgullo, como yo lo estoy haciendo en estos momentos, tienes mi entera gratitud de por vida, para ti y para los de tu raza — Dijo el león enorgulleciendo al ratoncito.

El león se fue a su hogar sano y salvo, el ratoncito tuvo la certeza de que había ganado un nuevo amigo.

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Los siete cuervos

¿De qué trata?: Un matrimonio feliz con siete hijos varones añoran tener una niña, durante años desearon poder tener una hasta que su esposa queda embarazada, pero la niña nace con problemas de salud que le hacen peligrar, el padre envía a sus siete hijos a buscar agua al pozo, pero los chicos nunca regresa, el padre enfurecido pidió los maldijo sin querer y los siete hermano se convirtieron en cuervos. Años después la pequeña hermanita se entera de que tienen siete hermanos convertidos en cuervos, así que emprende un viaje para ayudarlos.

Personajes: Madre, Padre, Los 7 hermanos, La hermana menor, El sol, La Luna, La estrella del alba, La vecina.

Moraleja/Conclusión: Cuento clásico que nos enseña que cuando hay amor no existe barrera ni distancia que nos separe de nuestros seres queridos.

En un pueblo muy lejano vivía una feliz pareja, quienes añoraban tener una hermosa niña, pero la vida los bendijo con 7 hijos varones, se encontraban felices pero su felicidad estaría completa con el amor de una niña.

Su esposa quedo nuevamente embarazada, la pareja se lleno de muchas esperanzas, su mayor sorpresa fue ver a su primera hija nacer, toda la familia se lleno de regocijo, y los siete hermanos brincaban de alegría.

Pero la alegría poco duro, la niña había nacido con varios problemas de salud, El padre pensó que bautizarla le ayudaría a mejorar, envió a sus siete hijos por agua en el pozo para bautizarla, todos corrieron con sus baldes para ser el primero en llevarles el agua a su hermanita.

En medio de apuro todos los baldes se hundieron en el agua.

— ¿Ahora que haremos? — Dijo el primer hermano.

— Nuestro padre se molestara mucho— Menciono el segundo.

— Fue un accidente el entenderá — Menciono el tercero.

— Nuestro padre no entenderá de razones — Dijo el cuarto hermano.

los chicos trataron sin ningún resultado sacar los baldes del pozo, la tristeza los embargaba, no querían defraudar a su padre ni perjudicar a su hermanita.

En la casa la niña se encontraba muy mal, su padre desesperado esperando el agua, pero los chicos no regresaban.

— ¡Estos vagos, seguro están jugando en vez de traer el agua! — Se encontraba molesto — Ojala se convirtieran en cuervos —

Algo llamo al atención del hombre, siete cuervos sobrevolaban su cabeza, su mujer quedo petrificada ante lo que sus ojos se encontraban viendo, sus hijos se habían convertido en cuervos.

Los cuervos volaron por un rato, como despidiéndose de sus padres, luego partieron hacia el horizonte, su padre cada día se sentaba en la ventana añorando su llegada, pero esto nunca ocurrió. Su mujer trato de consolarlo, haciéndole ver que tenían que enfocarse en su pequeña hija, que no pierda las esperanzas ya que algún día estos podrían volver.

La niña se salvo, con el tiempo se convirtió en una hermosa señorita, sana y fuerte, su padres por acuerdo mutuo decidieron mantener el secreto de sus hermanos para siempre, o hasta que ellos pudieran encontrar una forma de revertir la maldición.

Pero como entre cielo y tierra no hay nada oculto, la verdad pronto se sabría.

— Has crecido mucho, te has convertido en una hermosa jovencita — Dijo la vecina.

— Muchas gracias señora, es usted muy amable —

— Es una lastima que tus hermanos no puedan ver que tanto has crecido —

— Se equivoca señora yo nunca he tenido hermanos — Contesto la joven algo confundida.

— Si, claro que si tienes hermanos, pero fueron convertidos en cuervos, no te contaron tus padres — Dijo la señora muy segura.

— Eso no es posible — Dijo la joven retirándose rápidamente para ver a sus padres.

Enfrento a los dos, sus padres apenados le pidieron perdón, pero no era a ella con quien debían disculparse, si no con sus hermanos, la culpa y tristeza embargo a la joven, no podía quedarse de brazos cruzados mientras sus hermanos estaban condenados a vivir su vida como cuervos.

— ¿Pero donde buscaras?, ellos marcharon hace muchos años — Dijo su madre.

— No lo sé, bucare donde sea, preguntare a todo el mundo hasta llegar con mis hermanos, no puedo dejarlos solos, ellos están sufriendo —

— Tienes razón mi niña, si pudiera enmendar mi error lo haría, daría mi vida por tenerlos otra vez conmigo —

— Volveré a casa con mis hermanos, así sea lo ultimo que haga —

La chica abandono su hogar para embarcarse en una cruzada, encontrar a sus hermanos y ayudarlos a romper la maldición que los ataba a ser cuervos, su madre estallo en llanto, su padre no podía con la tristeza que era perder a su única hija, ya mucho había sufrido por perder a sus siete hijos.

La chica recorrió varios pueblos, exploro bosques y montañas, pregunto a muchas personas y animales pero no tuvo rastro alguno de sus hermanos, continuo hacia el horizonte hasta que llego al fin del mundo.

Aquí tendría que tener respuesta, pensó la chica, vio al sol quien podría ayudarle a encontrar a sus hermanos.

— Aquí nadie podría vivir, no hay ser vivo en este planeta que resista el calor que emito, no he visto a esos cuervos que me dices niña, ahora piérdete de mi vista — No era muy amable

Decidió preguntarle a la luna, quizás tendría una mejor respuesta.

— Ninguna criatura viva se atrevería a quedarse lo suficiente, de lo contrario se congelarían, así que fuera de mi vista — No tuvo mucha suerte.

Decidió caminar un poco mas, desanimada pero queriendo encontrar a sus hermanos, de pronto unas voces la llamaron.

— Miren hermanas mías, tan linda niña, valiente, ha pasado por mucho para encontrar a sus hermanos — Dijo la estrella del alba a sus hermanas.

— ¿Usted podría ayudarme a encontrar a mis hermanos? —

— Tus hermanos se encuentran en la montaña de cristal, viven en un castillo, pero para entrar tendrás que usar una llave — Le entrego a la joven una pata de pollo — Con esto podrás abrir la puerta sin problemas —

La chica se partió rumbo a la montaña de cristal, al llegar se sorprendió al ver la enorme puerta, pero con una curiosa cerradura, pequeña donde encajaría la pata de pollo que la estrella le entrego, se dispuso a buscarla entre sus cosas pero no la hallo.

Había perdido la llave, se puso a llorar, pero después se dijo a si misma que hacer eso no solucionaría nada, tuvo la idea de usar su dedo indice para abrir la cerradura, efectivamente abrió.

— ¡Bienvenida! en que puedo servirle — Dijo el enano mayordomo.

— Buenas buen hombre, estoy buscando a los siete cuervos —

— Los señores no se encuentran, pero si gusta pasar a esperarlos —

La joven entro, vio la mesa preparada para un almuerzo, solicito al enano un poco de comida y este con gusto le invito a comer de la mesa, después de un rato los cuervos habían llegado pero la joven no se encontraba preparada para verlos, pero dejo en la mesa el anillo de bodas de su madre.  Solicito al enano la ocultase.

— Tengo mucha hambre hermanos — Dijo el quinto hermano.

— Yo igual pero me parece que alguien a probado de mi comida — Dijo el sexto hermano.

— Cambien han probado de la mía — Dijo el séptimo hermano

Todos comenzaron a agitar sus alas, pero el hermano mayor vio el anillo de bodas de su madre.

— Esto no es posible — Todos estaban congelados — Podrá ser — Dijo el primer hermano.

— Ojala fuera nuestra hermanita quien haya venido a salvarnos de esta maldición — Dijo el segundo hermano.

— ¡Es ella!, es nuestra hermana, ha venido a salvarnos de esta maldición — Todos aletearon sus alas de alegría.

La joven chica salio detrás de la cortina donde estaba oculta, y le dio un beso a cada uno de los cuervos, acto siguiente cada uno regreso a la normalidad.

— Estoy muy feliz de haberos encontrado hermanos — lloraba la joven de alegría, juntos regresaron a su hogar con sus padres donde fueron felices para siempre.

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Apocalipsis IV: El día de los caídos.

¿De qué trata?: Samanta deberá continuar su camino debido a que el asentamiento donde se encontraba sufrió un bestial ataque.

Personajes: Samanta, Harold, Curley, Bob,

Todo lo bueno llega a su fin, las hospitalidad de quienes me recibieron se consumió en el fuego, hordas de mutantes atacaron el asentamiento, solo yo pude salir con vida porque mimí me ayudo a escapar, fue una pena no poder rescatarla, pero continuo mi camino a la fortaleza roja.

Sabia que este tipo de cosas pasarían cuando comencé mi viaje, pero no deja de ser duro, ver como mi familia murió, como mis amigos también lo hicieron, y todo el que me acompañe termina con un destino atroz.

Seguí en mi Harley sin novedad hasta que la noche arropo el cielo, pero el ambiente se encontraba muy pesado, algo pasaría me supuse, algo malo.

No tuve que esperar tanto, a solo unos kilómetros grandes hogueras se hicieron sentir, lo mas probable es que algún grupo de mutantes se encuentren celebrando alguna cacería, es difícil entender como estas criaturas humanas se han dedicado al canibalismo y la tortura.

Prometí no involucrarme jamas en ningún problema, pero era evidente que muchas personas serian la cena de esas bestias, simplemente no me agradaba la idea, ademas de odiar a esas criaturas con todas mis fuerzas.

Me acerque a pie al campamento, como lo sospeche, muchos se encontraban encadenados, varios cuerpos yacían desmembrados en el suelo, mujeres degolladas; costumbre de estos asesinos después de violarlas en grupo. Quedaban muy poco sobrevivientes.

Como pude me acerque detrás de unas rocas para intentar liberarlos, una mujer y dos hombres.

— ¡Por favor ayúdanos! — Dijo la chica.

— ¡Silencio Curley!, te pueden escuchar esos mal nacidos — Dijo el chico con una cicatriz en la cara.

— Haré lo que pueda chicos, no se preocupen — Trato samanta de calmarlos.

Pude desatarlos pero no fueron lo suficientemente silenciosos como para pasar desapercibidos.

— ¡Intentan escapar, atrapenlos, voy a bañarme en su sangre cucarachas! — Dijo uno de los mutantes alertando al resto.

Soy buena luchando pero no en este tipo de condiciones cuando tengo a oros tres como una carga, por eso no me gusta viajar acompañada, pero me ofrecí a ayudarlos así que debo cumplir, debo admitir que extrañaba la adrenalina correr por mis venas.

— Bob rápido trae a Curley — Dijo el chico de cabeza rapada.

— ¡Apresurense! — Golpeo a un mutante con una pala — ¡Cuidado! — Los mutantes tomaron a la chica y le arrancaron la cabeza.

— ¡Curley! ¡No! — Dijo Harold.

— Andando, ya no podemos hacer nada por ella, debemos ponernos a salvo — Dijo Samanta matando a otro mutante.

Como pude tome a los chicos y los lleve a mi motocicleta, 8 de esos mutantes nos seguían, parecía que no lo lograríamos pero mi Harley no nos decepciono.

El amanecer llego, con nuevas expectativas, no quería acompañantes ahora tengo dos chicos que parecen extremadamente indefensos, se que si los abandono perecerán en cualquier momento, tratare de dar lo mejor mi esta vez.

Cada vez me acerco mas a mi destino, la Fortaleza roja esta mas cerca, se que podre llegar, quizás estos chicos me ayuden, para que por primera vez en la vida estemos a salvo.

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La caperucita roja

¿De qué trata?: Caperucita roja se dirige a la casa de su abuela enferma, pero en el camino un malvado lobo feroz la aborda, ella muy inocentemente le cuenta para donde se dirigía, pero el lobo se aprovecha para montarle una trampa a caperucita.

Personajes: Mama, Abuela, Caperucita, Lobo feroz, Leñador.

Moraleja/Conclusión: Cuento clásico que le enseña a nuestros niños a no hablar con extraños.

En un pueblo muy lejano, vivía una jovencita con su madre,  a la cual todo el mundo llamaba caperucita, su casa se ubicaba en el pueblo; un lugar feliz y muy tranquilo a diferencia del bosque que se encontraba en los limites del pueblo.

Se dice que existen criaturas aterradoras, que solo los mas valientes se atreverían a entrar, pero existe un camino seguro por el cual los habitantes del pueblo transitan, y es por donde caperucita y su madre usan para llegar a la casa de la abuelita.

— Caperucita, busca tu capa, ya es hora de que vayas a la casa de la abuela — Dijo la madre de caperucita.

— Si mamí, aquí la tengo — Dijo caperucita muy alegre.

— Ya sabes, con mucho cuidado, sin hablar con extraños, y sobre todas las cosas no te desvíes del camino corazón — Dijo su madre con severidad.

— Claro mamí, me voy adiós —

Caperucita salio de su hogar cantando feliz ya que iba a ver a su abuela, quien se encontraba enferma y muy débil para visitar el pueblo, como siempre caperucita tomo el camino habitual, el mas seguro para atravesar el bosque.

No paso mucho tiempo cuando la niña comenzó a distraerse con las flores, los arboles, las mariposas, y uno que otro conejo que pasaba por ahí.

— ¡Niña! — Dijo un conejito — El bosque es muy peligroso para una niña como tu, hay criaturas muy malas que pueden hacerte daño.

— Buenos días señor conejo, no se preocupe, tan solo voy a la casa de mi abuelita, le prometí a mi mama no distraerme —

Caperucita continuo su camino pero esta vez intento centrarse hasta que algo la aturdió.

— ¡Hola linda jovencita! ¿Que haces tu tan sola en un bosque tan peligroso? — Dijo el lobo.

— ¡Hola señor lobo! me dirijo a casa de mi abuelita enferma, le llevo algunas cosas ya que vive sola y debido a su enfermedad no puede ir al pueblo sola — Dijo caperucita.

— Que triste dulce niña, ¿Hay algo en que pueda ayudarte? — Pregunto el lobo.

— No se preocupe, muchas gracias pero estaré bien —

— ¿Donde vive tu abuelita? si quieres puedo acompañarte — Ofreció el lobo.

— En el centro del bosque, pero si sigo este camino llegare pronto — Aseguro caperucita.

— Yo conozco un camino mas corto dulce niña, que te parece si te lo muestro — Ofreció el lobo.

— ¿Si? eso seria muy bueno, ya me siento un poco cansada, pero mi mama me dijo que siguiera el camino habitual, no quiere que me pierda —

— Patrañas niña, no te perderás, te aseguro llegaras mucho mas rápido que yo, de hecho porque no te vas por el camino que te indico, y yo tomo el camino habitual, de esta manera me aseguro que llegues sana y salva, en caso de llegar primero que tu prometo ir a buscarte inmediatamente — Prometió el lobo.

— Me parece una idea fantástica, muchas gracia señor lobo — Caperucita acepto, el lobo le indico el atajo a la casa de la abuelita, tan pronto como caperucita entendió las indicaciones marcho hacia su destino.

— Ahora vamos hacerle una visita a la abuela — Dijo el lobo estallando en risas macabras.

 

En un lugar remoto del bosque…….

— Estoy muy cansada, creo que el señor lobo se equivoco en darme esta dirección, creo que siguiendo el camino habitual ya habría llegado —

Caperucita continuo por el camino boscoso hasta que pudo divisar al casa de la abuelita.

— Por fin he llegado, mi abuelita estará feliz — Dijo caperucita corriendo hasta la puerta de la casa de su abuela.

— Abuelita, abuelita, soy yo caperucita roja, he traído muchas cosas para ti —

— Adelante hija pasa, estoy muy indispuesta para levantarme, la puerta esta abierta, solo gira el cerrojo — Dijo la abuela.

— Bueno Abuelita, como te encuentras, creo que la medicina no te esta ayudando tu voz esta rara —

— Si bueno que te puede decir querida, a esta edad no se le puede exigir mucho al cuerpo, y si estoy algo ronca, pero ya se me pasara, ven acércate — Dijo la abuela desde su cama.

— Abuelita no puedo verte bien, encenderé una vela — Caperucita tomo una enorme vela y la coloco en la mesita de noche de su abuela — ¡Abuelita, pero que ojos tan grandes tienes! —

— ¡Son para verte mejor querida! —

— ¡Y tus orejas están más grandes tienes! —

— ¡Para oírte mejor querida! —

—  ¡Qué manos más grandes tienes!

— ¡Para abrazarte mejor! —

— ¡Qué nariz más grande tienes! —

—  ¡Para olerte mejor! —

— ¡Y tus dientes están más grandes —

—  ¡Para comerte mejor querida! — Caperucita grito con todas sus fuerzas pero el lobo la había atrapado, y la engullo de un bocado.

 

Muy cerca de la casa se encontraba un joven leñador que escucho los gritos de la joven, le tomo algo de tiempo hallar la fuente de los gritos ya que estos duraron poco tiempo.

— Que cosa tan rara, quien estaría pidiendo auxilio, hay lobos cerca, no me sorprendería que uno de estos este atacando a algún mal afortunado —

Luego de caminar un poco mas pudo divisar la cabaña de la abuela, todo parecía estar en calma, mucha calma para el gusto del leñador, se dispuso a explorar el área, no había nada sospechoso hasta que se asomo por la ventana.

Un enorme lobo se encontraba tomando la siesta, su panza era enorme, el leñador pensó lo peor, como pudo rompió la cerradura para encontrar sobrevivientes.

Pero unos ruidos lo alertaron, ruidos provenientes de la panza del lobo, se le ocurrió una idea, tomo unas enormes tijeras que pertenecían a la abuela y abrió la panza del lobo.

— ¡Oh! muchas gracias joven, no se como pagarle —  Dijo la abuela

— Ese malvado lobo me engaño —  Dijo al caperucita.

— Vengan conmigo, hay que darle una lección al lobo —  Dijo la abuela saliendo de la casa.

Entre todos tomaron varias rocas y las llevaron a la casa, las depositaron en la panza del lobo y la abuelita tejió nuevamente el estomago de la bestia.

El leñador tomo al lobo y lo expulso de la casa enviándolo muy, pero muy lejos, el lobo ni cuenta se dio.

Esa misma noche el lobo tenia mucha sed, se dirigió al rió mas cercano para tomar algo de agua, pero se sentía mareado ademas de sentir una gran sensación de peso, pensó que las mujeres le habían caído mal, cuando se inclino a tomar agua el lobo se resbala y termina siendo arrastrado por la corriente, nunca mas se supo del malvado lobo feroz.

 

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Apocalipsis III: El pueblo de los desdichados

¿De qué trata?: Samanta rumbo a la fortaleza roja hace una parada necesaria para atender sus heridas, llega a un asentamiento donde las cosas no parecen funcionar como deberían.

Personajes: Samanta, Raul, Mimí, Amanda.

No pensé que me metía en problemas por un idiota en una moto, digamos que ahora tengo donde movilizarme pero sin duda me costara muy caro, mi travesía se ha vuelto muy dolorosa con cada kilómetro que llego a recorrer, pero creo que ahora he llegado a un lugar seguro. Por ahora.

– ¿Quién eres y de dónde vienes forastera? – Dijo un anciano.

– Soy Samanta, vengo de muy lejos de aquí, me dirijo a la fortaleza roja, pero me urge atención, me han herido – Mostro su herida al hombre.

– Madre de dios niña ven, Raúl déjala pasar por amor de dios – Dijo una mujer igual de mayor que el hombre.

– Muchas gracias agradezco su hospitalidad – Samanta se llenó de alivio.

Encontrar este tipo de personas no es muy frecuente, ya que con cierto grado de hospitalidad ya estarían muertos, pero a mi favor esto no será así.

Me llevaron dentro del asentamiento, este se encontraba rodeado por muros de concreto, tres metros rodeados por alambres con púas, aquí tomaban muy en serio la seguridad, algo que me llamo la atención mucho del lugar fue ver solo ancianos y personas con discapacidades dentro del recinto, no había ni un solo niño, o algún adulto.

– Pasan cariño, Amanda te atenderá, ella se ha entrenado como enfermera y se encarga de todos nosotros, yo te traeré algo de tomar – Dijo Mimí sonriente.

A pesar de ser una mujer mayor, Amanda sabia como hacer su trabajo, quito mi vendaje y efectivamente pude comprobar que la bala solo rozo, fue un gran alivio, quizás eso explique porque no sangre profusamente.

– ¿Por qué marchas a la fortaleza roja? – Pregunto Raúl.

– Mi abuelo me hablo sobre la última fortaleza en pie que podía resistir el azote de hordas de mutantes o devoradores de carne –

– Tu abuelo debe ser mucho más viejo que yo, tengo décadas sin escuchar sobre la fortaleza roja, ya no es lo que era antes, no te recomiendo ir a ese lugar, estarás más segura en otro sitio –

– Gracias por su recomendación señor, pero debo continuar mi viaje, agradecería me dejaran pasar la noche en la seguridad de sus muros –

– Por su puesto querida, no recibimos visitas muy a menudo, ten toma este vaso de agua, debes estar sedienta – Mimí entrego el vaso y tomo asiento junto  a Raúl.

– Disculpen mi intromisión, pero no he visto ni una sola persona joven en este lugar, todos son mayores –

– Bueno querida, porque esto no es un asentamiento común, esto es una cárcel, la prisión de los desdichados – Dijo Raúl riendo fuertemente.

– ¡Por favor Raúl! No le hagas caso niña, la verdad es que hace años los más jóvenes partieron, dejándonos atrás, ellos buscarían un lugar mejor para crear un nuevo asentamiento y luego – Mimí fue interrumpida por Raúl.

– Patrañas, somos una carga para ellos, por eso nos dejaron, aquí solo nos aguarda la muerte, y si no fuera por esos muros ya no respiraríamos ninguno – Dijo Raúl furioso levantándose de su silla.

Fue duro ver como estos señores habían sido abandonados por sus propios hijos, la verdad no sé qué tipo de ser humano haría eso, ni siquiera por vivir en el desastre de mundo que tenemos deberían pasar este tipo de cosas.

 

 

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Dulce o truco

¿De qué trata?: Tres niños estan por tener el susto mas grande de sus vidas en una noche de Halloween

Personajes: Guillermina Tons, Erick, Maria, Billy, Endry, Rocío.

Las calles estaban adornadas con calabazas, murciélagos, gatos negros, todo alusivo a Halloween, ya los niños comenzaban a pedir dulces en las casas de la cuadra, a pesar de ser una fiesta popular a muchas personas suele no gustarle la fascinación a esta celebración así como la señora Tons, una viuda sin hijos que vive encerrada en su casa, no es una persona amargada solo que es poco sociable.

Esto no le agradaba mucho a Erick y su grupo, estos chicos siempre se meten en cualquier tipo de problema debido a sus travesuras, y esta noche no sería la excepción.

– Erick que haremos esta noche, no crees que ya estamos grandes para pedir dulces – Dijo Billy

– Para nada, a mí me gusta comer dulces pero te aseguro que no me disfrazare para nada, además me gustaría quitarle los dulces a los tontos de los gemelos Gómez – Dijo Erick muy relajado

– Pienso que no deberíamos quitarle los dulces  a unos niños Erick no seas así, vamos a pedir nuestros propios dulces yo creo que no habrá problema, además quien no querría darle dulces a tres chicos adorables como nosotros – María arrastro a sus amigos a pedir dulces cada por cada.

A pesar de tener ya 12 años a las personas del vecindario no les importo, llenaron sus bolsas de suficientes dulces como para pudrir sus dientes en solo una noche, todo iba bien hasta que llegaron a la casa de la señora Tons.

– Detente Erick, a la señora Tons no le gusta el Halloween nuestros padres nos lo han dicho – Dijo María tratando de convencer a su amigo.

– Patrañas, vamos esa vieja bruja debe tener dulces guardados –

Llamo a la puerta y efectivamente estaba la señora Tons, no muy complacida por la interrupción

– En que epodo ayudarte jovencito – Dijo la señora sabiendo la respuesta que le esperaba.

– ¡Dulce o truco! – Dijo Erick fuertemente

– Déjenme en paz o llamare a sus padres, muchachos groseros – Dijo la señora Tons aventando al puerta.

Los chicos se alejaron del lugar para contar sus dulces en la plaza donde había muchos niños jugando y corriendo por el lugar.

– No debiste hacer eso, ahora esa vieja nos acusara con nuestros padres y me castigaran – Dijo María muy molesta.

– Esa vieja no sabe con quién se metió, como no quiso jugar con nosotros pues vamos a darle su travesura de la noche – Dijo Erick levantándose de la acera.

Los tres chicos buscaron huevos y papel higiénico, hicieron un completo desastre que les valdría un castigo de por vida pero estaban dispuesto a correr ese riesgo.

– Saben que entremos a su casa, parece estar durmiendo, ya que no se ha despertado con todo el ruido que hemos hecho – Sugirió Billy

– Entremos de una vez – Dijo María tomando de su cabello un gancho el cual utilizo para forzar la cerradura.

Una vez dentro los chicos fueron a hurtadillas hasta la cocina y comenzaron a sacar todo de la nevera, comenzaron a romper los huevos, abrir las cajas de comida congelada, derramaron el jugo, tomaron harina de trigo y esparcieron por los mesones.

– Esta vieja tacaña tiene de todo para hacer galletas pero es tan tacaña que no las hace para no compartir – Dijo María vertiendo la leche en el suelo.

– Saben que es raro que esa vieja bruja no nos haya oído, vamos a despertarla – Dijo Billy dirigiéndose a la sala a encender la televisión – Chicos no enciende que raro pero hay electricidad –

– En realidad solo un bombillo es el que esta encendido el resto de la casa está a oscuras – Dijo maría observando la casa mucho mejor.

– Bueno chicos creo que es hora de irnos – Dijo Billy asustándose un poco, se dirigió a la puerta, intento abrirla pero fue en vano – No abre – Su cara se llenó de pánico

– No seas idiota, déjame a mí – Dijo Erick apartando a su amigo, intento abrir la puerta pero no lo logro.

– Chicos, Las habitaciones no abren tampoco, es como si fueran de concreto, no se sienten como puertas comunes – Dijo María Asustada

–  Miren por la ventana, esa no es la señora Tons – Todos se asomaron y vieron a la señora hablando con los padres de Erick, a plena luz del día.

– No los vi luego de que vinieran a pedir dulces, les dije que no celebro este tipo de celebración pero en compensación les di 10 dólares a cada uno – Dijo la señora Tons muy conmovida.

– Muchas gracias Guillermina, cualquier cosa que sepas de los niños nos puedes informar por favor – Dijo Endry el padre de Erick.

– No se preocupen, seré de ayuda en lo que haga falta, me ofreceré de voluntaria para buscarlos también –

– Se lo agradezco mucho señora Tons, con todo mi corazón, ahora nos tenemos que ir, tenemos que visitar otras casas y ver quiénes fueron los últimos en haberlos visto, el resto de los padres nos están esperando afuera – Dijo Rocío la madre de María.

– Descuiden, me comunicare de inmediato a penas sepa algo – Dijo Guillermina Tons despidiendo a sus invitados.

Tons cerró las puertas y ventanas de su casa, tomo su plomero y comenzó a sacudir el polvo de sus muebles, realizaba sus quehaceres de forma normal, sin prestarle atención a nada pero lucia bastante feliz, demasiado para ser ella.

– Sé que pueden verme mocosos insolentes, espero disfruten de su nuevo hogar, algo acogedor, aunque me disculpo por la decoración es que como se imaginaran no esperaran que les de comodidades aquellos que arruinen mis días – dijo Guillermina tomando asiento en su sofá

– Espero aprendan la lección por ser tan idiotas, no me gustan que molesten cuando hago mis hechizos en noche de Halloween, ustedes solo fueron víctimas de su imprudencia, ahora la pagaran encerrados en mi casa pero sin vivir realmente en ella, espero distribuyan muy bien sus provisiones ya que les tiene que durar hasta el siguiente Halloween cuando la puerta puede ser reabierta – Estallo en risas

– ¡Cómo es posible! – Dijo maría entrando en pánico

– Chicos miren ahí al lado del televisor – Dijo Billy muy asustado señalando

– Espero el olor del resto de los niños no los moleste ya que muchos han querido molestarme pero terminan muriendo como las sabandijas que son, muy probablemente ustedes terminen así – Dijo Guillermina estallando nuevamente en risas.

Los chicos comenzaron a llorar, empujaron la puerta tan fuerte como sus brazos le dieron, pero por más que patalearon, por más que lloraron, la puerta nunca se abrió.

 

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Apocalipsis II: La legión de los condenados

¿De qué trata?: Samanta nos relata en esta etapa de su viaje su encuentro con una tribu llamada la legión de los condenados.

Personajes: Samanta, Motorizado, Hombres de la legión de los condenados.

Nunca llegue a pensar que mi viaje seria como una serie psicodélica de los viejos libros perdidos de la historia, he visto los horrores de este mundo llegando a pensar que no existía nada atroz pero me equivoque, siempre hay algo peor.

Camine un largo trecho hasta llegar a Texas de alguna manera me desvié de mi camino, he llegado a pensar que viajar por agua hubiese sido más eficaz, no soy una persona dramática, si he llegado hasta aquí solo espero encontrar algo que de verdad valga la pena.

Caminar me estaba cansando hace unas semanas pude encontrar una bicicleta pero gracias a los mutantes tuve que dejarla atrás, era mi cabeza o la bicicleta así que decidí dejarla, para que comprendan mejor la bicicleta le faltaban algunas piezas importantes; pero en fin no les importa tan solo sé que pude escapar con éxito.

Véanme aquí descansando en lo que era una gasolinera, quien lo diría el petróleo algo que no tiene valor hoy en día fue la fuente de guerra sin sentido, y aquí estamos hechos mierda, éramos una potencia ahora no somos ni la sombra, aunque pensándolo bien eso debe ser así en el resto del mundo aunque no puedo asegurarlo ya que no existe internet o radio, solo llegan a mis oídos las noticias de algunos viajeros los cuales puedo dudar de su juicio.

A lo lejos pude divisar un hombre en una moto, si una moto creí que ya no habría alguna o por lo menos no en América.

– ¡Hola chiquilla! Como te va, que haces tan sola en un basurero como este –

– La verdad nada, tan solo esperaba al primer imbécil que me hiciera esa estúpida pregunta –

– Oye no te pongas así solo quiero ser tu amigo, para que veas que no miento porque no subes conmigo, te dejare cerca de donde quieras ir –

No tuve tiempo de responder cuando un ruido ensordecedor se apodero del aire, el hombre yacía muerto en el suelo, no dude ni un segundo tome su moto.

– ¡No dejen que escape! Tomen su moto –

Un hombre que parecía a leguas un indígena americano pero con una apariencia diferente, había escuchado sobre ellos, quienes se encuentran acostumbrado a la vida a lo natural, cuando las sociedades tecnológicas cayeron, ellos recuperaron sus tierras y mírenlos ahora tomando el poder; tomando venganza de las pieles pálida como nos solían llamar según los libros de historia.

Intentaron seguirme en sus caballos, pero no podían con una Harley o como se llame, nunca fui aficionada a las motos pero se cómo se manejan, pude alejarme todo lo que pude pero una de las balas alcanzo mi muslo; esto no podría ser peor.

– No sabes con quien te metes perra blanca, la legión de los condenados te dará caza hasta tener tu cabeza –

Para ser sincera me aterra un poco que un montón de hombres estén tras de mí, no estoy preparada para este tipo de atención, pero lo primordial ahora es ver cómo puedo sanar mi herida.

 

 

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