La compra de un buen caballo

¿De qué trata?: Un rey poderoso busca un caballo capaz de correr cien millas, entonces su consejero se ofrece a buscarlo.

Personajes: Rey, Consejero

Hubo una vez en China, un poderoso rey que tenía un gran palacio y riquezas enormes. A él le gustaban las cosas finas, por lo que no dudaba en buscar las mejores telas para hacerse confeccionar sus vestidos, los manjares más suculentos para poner sobre su mesa y los muebles más caros para adornar sus habitaciones.

Sin embargo tenía un defecto: odiaba gastar su oro y todo el tiempo terminaba abaratando las cosas. Como se trataba del rey, nadie se atrevía nunca a reclamarle nada y terminaba comprando todo lo que quería por menos de su valor real.

Un día, visitando sus caballerizas, se dio cuenta de que no tenía en realidad ningún caballo del que pudiera sentirse orgulloso. Así que decidió que compraría el mejor equino del mundo.

Quería un caballo que fuera capaz de correr cien millas sin cansarse siquiera.

Sabía que sería difícil de conseguir, pero no se rindió al buscar en todas las granjas que había en los alrededores. Lamentablemente no pudo encontrar el animal que quería.

—Mi señor, si gustas, yo iré a buscarte más allá el caballo que necesitas tanto —le dijo su consejero, un hombre algo anciano y muy sabio, que jamás lo había defraudado.

El rey pues le dio permiso de ausentarse para ir en busca de una montura que pudiera ser tan prodigiosa. Le dio 500 monedas de oro para gastar, con mucha reticencia, pues le parecía demasiado a pesar de que él mismo exigía mucho.

Al cabo de un tiempo, el hombre volvió llevando consigo una cabeza de caballo muerto, que depositó a los pies de Su Majestad.

—¡¿Pero qué es esto?! —exclamó él indignado— ¿Qué clase de broma pretendes jugarme? ¡Te pedí un caballo capaz de correr 100 millas! Yo quiero un animal vivo, ¿de que me sirve tener la cabeza de esta pobre bestia?

—Me temo que lo difícil no es encontrar un caballo como el quiere, mi rey, sino alguien que esté dispuesto a vendérselo por tan poco —le dijo su consejero tranquilamente—, para tener lo mejor, debe estar dispuesto a apreciar su verdadero valor. ¿Y qué mejor manera que gastando 500 monedas de oro por la sola cabeza de un caballo? Si saben que es capaz de pagar dicha cantidad por tal cosa, con más gusto querrán venderle los mejores ejemplares de caballos que existan en el reino.

Aunque para el rey fue muy difícil aceptar estas palabras, tuvo que admitir que su consejero tendría razón. Los granjeros a los que había visitado, realmente no le habían mostrado sus mejores caballos porque no querían perder su dinero.

De modo que anunció que estaba dispuesto a pagar mil monedas de oro a quien le trajera el mejor.

Con el tiempo, no solo pudo adquirir un equino capaz de correr más de mil millas, sino que se hizo con tres magníficos ejemplares, las mejores monturas en todo el reino.

Nunca más volvió a quejarse por el hecho de tener que pagar tanto dinero por lo que lo valía, y apreció el trabajo duro de los demás.

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Moraleja/Conclusión: Si deseas algo útil y bello, debes estar dispuesto a pagar su precio o hasta más. Esfuérzate por dar lo mejor y solo obtendrás lo mismo a cambio.

Autor: Erika GC

Apasionada por contar historias, me gustan los buenos libros y pasarme tardes enteras en Netflix. El cine y la literatura son la mejor combinación para mí.