El vuelo del triangulo de las bermudas

¿De qué trata?: Un vuelo perdido en el triángulo de las Bermudas. Un misterio entre muchos sin resolver, la torre de control está desconcertada tras un hecho que le pone los pelos de punta a quien lo viva.

Personajes: Torre de control, Tripulantes, Militares.

El triangulo de las bermudas es una zona de la tierra que tiene casos extraños de desapariciones. Cientos de científicos aseguran que esto se debe a las condiciones climáticas que hay en la zona, pero lo cierto es que la historia a continuación nos describe un hecho que descarta cualquier teoría que la misma ciencia pueda argumentar al respecto.

Hace unos años atrás un hombre el cual se encargaba de la torre de control en el aeropuerto internacional de Palm Beach Florida recibió un llamado de emergencia que lo dejaría totalmente helado. El se encontraba laborando instrucciones en algunos vuelos, cuando de repente escuchó un ruido muy extraño en la línea de su radio.

-Me copia, llamando a Palm Beach, necesitamos ayuda estamos perdiendo el control, solicitamos un equipo de rescate para las coordenadas  356 con 7 ¡Interferencia!

El hombre encargado del control de dicha torre no podía oír nada por el ruido de fondo. Parece que había problemas de comunicación, pero era extraño porque las condiciones climáticas que se daban en ese mismo instante en el triangulo de las Bermudas era algo normal. Por ello procedió a pedirle al objeto que se identificara.

  • Se solicita identificación inmediata, se solicita identificación inmediata ¿Me copia?

Pero al parecer el receptor no podía captar el mensaje, porque nuevamente replicó sin respuesta a lo que anteriormente el jefe de la torre de control de Palm Beach había solicitado.

  • Si pueden oírme por favor envíen ayuda a las coordenadas de… ¡Interferencia!
  • ¿Me escucha?

Una vez perdida la señal el comandante del puesto de control avisa a las unidades militares cercanas que sobrevuelen la zona para ir en búsqueda de esta tripulación. Al parecer no había ningún vuelo planeado para esa noche, se estimaba que este llamado sospechoso era un ataque ruso o quizás hasta de los mismos iraníes.

Sin embargo, la misma interferencia se escuchó segundos después de que la tripulación de la aviación confirmara que no encontraron absolutamente nada en la zona donde se encontraba la tormenta. Lo extraño era que ya no se escuchaba nada a través de la radio, sino un zumbido fuerte, como si hubiera colisionado.

Tras días de búsqueda no se pudo encontrar nada. Otra vez la interferencia se volvió a escuchar. La torre de control estuvo atenta a algún llamado por radio. En ese momento se pudo contactar con un hombre que se oía bastante agitado.

  • Torre de control ¿Me escucha? Si nos escucha estamos en las coordenadas 339.889 al Noreste de la torre de control ¡Podemos verla!

No pasaron 5 minutos cuando ya se encontraban unidades en camino, pero la mujer se le erizó los pelos cuando el capitán de la armada dio un informe a la torre de control.

  • Aquí torre de control, estamos en las coordenados indicadas sobrevolando la zona y no hay nadie.

Enseguida de haber escuchado este mensaje se escuchó la interferencia de la tripulación perdida en el triangulo de las bermudas.

  • Torre de control, estamos en las coordenadas 339.889, fecha de 4 de diciembre de 2011, por favor envíen refuerzos, repito estamos ¡Interferencia!

El problema de todo era que la fecha actual era el 14 de octubre de 2016.

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Miedo a la oscuridad

¿De qué trata?: El pequeño Francisco le tiene pavor a la oscuridad. Después de su desafortunada muerte, sus padres se percatan de que algo no va bien con el sepulcro del niño.

Personajes: Madre, Padre, Francisco, Investigador

El pequeño Francisco había desarrollado desde muy niño, un miedo terrible a la oscuridad que preocupaba a sus padres. Si bien esto era normal en todos los chiquillos, su hijo no parecía superar esa dura etapa como pasaba con el resto de los críos.

Todo el tiempo pedía que hubiera luz en su mesita de noche, pues quedarse a oscuras le provocaba las peores pesadillas. Así que su madre se asguraba de prender una lamparilla en su habitación sin falta.

Pero Francisco poco a poco se hacía mayor y aquella fobia no quería desaparecer.

Llegó el momento en que se enteraron de que él era el único niño de su edad que seguía durmiendo con la luz encendida. Aunque consultaron con varios especialistas y trataron de ayudarlo a superar ese medio, no hubo manera. Francisco simplemente odiaba la oscuridad.

El tiempo pasó y un día desafortunado, el chico tuvo un accidente que lo mató al instante. Destrozados, sus padres decidieron hacer un funeral y darle sepultura.

Amortajaron su cuerpo infantil y sin vida, y lo pusieron en un ataúd, el cual enterraron justo en el jardín para seguir teniéndole cerca.

Fue ahí que comenzaron los problemas.

Todas las noches, los padres de Francisco escuchaban como la cripta se abría y enseguida unos diminutos pasos. Su terror aumentaba cuando, al asomarse por la ventana, veían que efectivamente, la tumba estaba abierta de par en par.

El ataúd seguía allí pero por más que cerraran la cripta, está volvía a abrirse a la noche siguiente.

Descartaron que se tratara de ladrones, pues además de que no tenían cosas de valor y los restos de Francisco permanecían intactos, sabían que ningún amante de lo ajeno se iba a tomar la molestia de regresar todas las noches al mismo lugar.

Decidieron entonces llamar a un investigador de lo paranormal, que colocó monitores en el jardín y espero hasta ver algo.

El hombre le mostró a la preocupada pareja como la cripta se abría sola por las noches, aunque no se veía que nada saliese de ahí. Empero, los pasos pequeños seguían escuchándose, seguidos de un escalofriante y casi imperceptible llanto.

Ellos lo reconocieron, ¡era la voz de su hijo!

La madre de Francisco comprendió lo que ocurría de repente. Aunque su hijo se había marchado para siempre, aun en el más allá le tenía miedo a la oscuridad y la cripta era un lugar muy oscuro. Ya no tenía su lamparita de noche para sentirse seguro.

A partir de ese momento, noche tras noche comenzó a poner una vela encendida para él y los ruidos y hechos extraños cesaron.

El tiempo pasó y los padres de Franscisco también murieron. Otras personas llegaron a habitar en la vieja casa, con la tenebrosa sepultura en el jardín. Y ellos juraban que algunas veces, en medio de la noche, sus puertas se abrían y lograban escuchar un llanto amargo e infantil, de un niño que buscaba a sus padres.

Y tú, ¿qué tanto le temes a la oscuridad?

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La mujer sin corazón

¿De qué trata?: Marisela es una niña que siente un amor enfermizo hacia su padre. Después de morir su madre, una macabra leyenda comenzará de la manera más inesperada.

Personajes: Padre, Madre, Marisela

Cuentan que hace mucho tiempo, en un pueblo olvidado de España, existió un matrimonio muy feliz que ansiaba tener un hijo. Al poco tiempo de casarse les nació una niña que los llenó de gran alegría. Pero conforme el tiempo fue pasando y la criatura creció, se dieron cuenta de que había un mal inherente en ella.

Y es que la niña quería mucho a su papá. Al principio era normal, no obstante, cuando empezó a hablar y a tener entendimiento, este cariño se convirtió en un amor obsesivo y muy extraño, que los incomodaba de sobremanera.

Constantemente, la pequeña decía que quería casarse con su padre y que odiaba a su madre. Día y noche atormentaba a la pobre mujer y le gritaba, hasta que acabo con su paciencia.

—Ojalá mamá se muriera algún día para que pudiéramos estar solos —solía decir ella a su padre.

—¡No vuelvas a repetir eso jamás! —la reñía él, asustado.

Llegó el día, sin embargo, en el que las horrorosas palabras de la niña se hicieron realidad. La mujer falleció y asistieron todos los del pueblo al entierro; el marido destrozado y la pequeña exhibiendo una malvada sonrisa, que nadie pareció notar mientras entonaban los cánticos funerarios y daban las condolencias.

Los días pasaron y el buen humor de la muchacha comenzó a incrementar. Aunque su padre se paseaba desolado de una habitación a otra de la casa, ella siempre procuraba tratar de animarlo con palabras alegres.

Así transcurrió un año y él se repuso suficiente de la muerte de su mujer. Aunque en el fondo seguía inquietándole ese extraño amor que le profesaba su hija. Se preguntaba en que se había equivocado para que ella albergara esos sentimientos.

Una noche, la chica se ofreció a preparar la cena y le preguntó que le gustaría de comer.

Él le respondió que un guisado con corazón de cerdo, igual que los que solía prepararle su madre. Era su platillo favorito y llevaba mucho tiempo sin probarlo.

La mención de la mujer enfadó bastante a la muchacha pero entonces, sonriendo de mala manera, le dijo a su padre que esa misma noche volverían a saborear aquel rico platillo. Espero a que él saliera de la casa para ir al mercado.

Compró todos los ingredientes que necesitaba, menos el corazón de cerdo.

En vez de eso, se internó en el cementerio, profanó la tumba de su madre y le arrancó el corazón, que esa misma noche preparó para su papá.

Los dos comieron con gusto y el hombre pareció especialmente contento.

Por la noche sin embargo, un aullido aterrador despertó a los vecinos, helándoles todos los huesos.

—Hija, ¡devuelve el corazón que me has quitado!

Nadie se atrevió a salir de su casa.

A la mañana siguiente, se percataron de que la niña había desaparecido. Por más que se la buscó, no pudieron hallarla.

Desde ese entonces, se dice que el espíritu de su madre sigue vagando por el pueblo, clamando venganza y lamentándose por el corazón que le fue arrebatado.

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Lo que tu matas te lo comes

¿De qué trata?: un padre al que le encantaba que su hijo cumpliera las normas. Pero quizá en una de ellas se le ha pasado la mano, haciendo que su hijo pierda el control de sus actos y se convierta en lo que el nunca quiso que fuera.

Personajes: Hachi, Harold, Richard

Erase una vez un niño llamado Richard. Su padre Harold le había inculcado valores que lo estaban haciendo un hombrecillo de bien. Sin embargo, había una frase que el padre materializaba en su pequeño. El tenía la costumbre de jugar con insectos, pero vio muy mal que el chiquillo los juntara para que se pelearan entre sí y el luego terminaba de matarlos pisoteándolos.

Juegos de niños diría cualquiera ¿No es así? Pero el padre no lo tomaba de esta manera, el se hacía mentes de que realmente no podía dejar que si hijo hiciera estos actos o se convertiría en un asesino ruin. Por eso tuvo la idea de decirle una frase que marcaría para siempre su vida “Lo que matas, te lo comes”.

Mientras el niño pisoteaba los insectos el padre le miraba sonriente. Richard se detuvo a mirar como su padre estaba burlándose simuladamente de él. Extrañado le preguntó

  • ¿Qué pasa papi?
  • Lo que matas, te lo comes… Ahora debes comerte esos pequeños insectos ¡Cómetelos!

Pero el niño aún no comprendía esto que le decía el padre, apenas tenía 6 años, pero sabía muy bien que no tenía que comer ese tipo de cosas. Como el chiquillo no quería comerse estos insectos el padre le obligó hacerlos colocándoselos en un plato y acariciando un látigo que utilizaba su abuelo cuando era niño para darle castigos fuertes cuando se portaba mal con sus padres.

Con los ojos llorosos el niño se comió los insectos, estaba asqueado y no podía creer lo que su padre le había obligado hacer. Pero ya sabía que un incidente como estos no podía repetirse, era sencillo, no mataba y podía vivir feliz con su padre. El no era malo, su personalidad simplemente era realmente fuerte, el carácter tosco no podía llevarlo cualquiera, tan sólo su pequeño hijo al cual le encanta pasar tiempo con él.

2 años después mientras almorzaba sólo en el comedor notó la presencia de muchas moscas, por ello decidió ir en busca de una bota para matarle a un par y ahuyentar el resto. Que fortuna, pudo matar un montón, al menos 10 de estos parásitos cayeron al suelo. Que sorpresa que el último cayó justo enfrente de su padre.

El mismo le estaba mirando con los ojos fijos totalmente a él. Sonriendo macabramente recogió las moscas y las puso justo encima de su carne:

-¡Cómetelas!

– Papa, pero debe ser una broma, estas moscas saben feoooo

– Lo que tu matas te lo comes.

El hombre buscó el látigo y le pegó fuertemente a su hijo, obligando así que se comiera ese manjar de moscas junto a la carne y el brócoli que le había servido. El legado era claro y no podía traicionar a su padre con ningún tipo de animal en su presencia.

Pasaron los años, ya el chico tenía 14 y estaba contento con un nuevo perro que le había regalado su padre. Ambos pudieron tener un fuerte lazo de amistad, Richard fue al refugio con su padre Harold a adoptar a Hachi, un perro muy tierno que estaba en busca de dueños que pudieran alimentarlo y consentirlo por siempre. El padre de Richard es muy complaciente. Se ha encariñado mucho con el perro al igual que su hijo.

Transcurrieron tres años y Richard le pidió a su padre prestado el auto, era hora de salir con una chica. Su padre se sentía realmente orgulloso, El pequeño estaba creciendo, ya hubiera deseado que la madre estuviera viva para verlo crecer y convertirse en todo un hombre al igual que su padre. Como buen padre complació a su hijo, confiaba en el.

Pero el muy tonto llegó ebrio en la madrugada, metiendo el auto de retroceso a la cochera no se fijo que estaba hachi detrás y le ha pisado una pata, quebrándosela totalmente haciendo que el perro pegue un alarido que ha despertado a media cuadra. A pesar de que sólo le dio en una pata, el perro termino desangrado en la cochera. Hachi murió en cuestión de un par de minutos.

Richard estaba destrozado, ahora sólo se escuchaban sus llantos en la cochera. Miró el cuerpo de hachi y sabía que algo terrible iba a pasar si su padre se enteraba. Pero era demasiado tarde, no había pensado en eso cuando escuchó que su padre tosía frente a el con un bate en mano.

  • Sabes cuales son las leyes de la casa ¿Verdad?
  • Oh no padre, no me vas a obligar hacer esto ¡No con mi antiguo perro!
  • Lo que tú matas, te lo comes.

Se llevó a su hijo adentro en casa para servirle un plato a media madrugada. Encendió el horno y puso a cocinar al perro. Increíblemente el joven estaba atónito, no podía creer la escena .Sabía que debía comerse a su mascota o si no su padre se molestaría con él. El pobre perro rostizado fue servido en mesa para que el chico se lo comiera.

Ante tan ruin escena el chico empezó a llorar, pero su padre agarró un pedazo del canino y se lo embutió en la boca. El se vio forzado a comer obligado para no dañar a su padre. Sabía que la única manera de acabar con esto era teniendo una fuerte pelea con el, pero en vez de ello prefirió satisfacer la petición.

Tras haberse comido el rabo y parte de su panza, el joven se había llenado. Su padre Harold estaba satisfecho con ello y guardó el resto por la mañana. Sin embargo, el joven tenía planeado escapar esa misma madrugada, por lo que al amanecer apenas su padre se fue a dormir intentó escapar. Pero vaya sorpresa se llevó cuando vio a su padre con el bate en la puerta de casa.

-¡Tu no vas a ningún lado!

-Déjame ir ¡Estás loco y demente!

El chico empezó a forcejear con el padre y terminó tumbándolo al piso, haciendo que se golpeara con una esquina de una mesa de vidrio en la cabeza, provocándole la muerte instantánea. Este hecho marcaría su vida por siempre El chico había cometido un suicidio, pero dentro de su corazón y en segundos después de haber hecho este acto inconsciente, una voz le carcomía diciéndole

“Lo que tu matas, te lo comes”

El chico prendió el honor, fue por un hacha y empezó a desmembrar a su padre mientras sonreía.

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El diablo en la discoteca

¿De qué trata?: Una joven acude a un club nocturno para divertirse y encuentra un hombre muy apuesto para bailar. Pero no todas las cosas son lo que parecen...

Personajes: Diablo, Chica

Dicen que esto sucedió hace muchos años, en un pueblo cuyo nombre no se conoce. Era Viernes Santo y por la noche, una joven se arregló para ir a bailar a la discoteca más famosa del lugar. A pesar de que sus padres habían insistido en que se quedara, pues era un día sagrado para estar con la familia, ella no hizo caso y marchó con sus amigas.

Ya dentro del club no le costó mucho adaptarse al bullicioso ambiente que reinaba en el interior. La música estaba por todo lo alto, los jóvenes bailaban y bebían sin control, y las luces creaban un espectáculo que los animaba a seguir celebrando.

Esta chica era muy guapa y no le costó conseguir que algunos muchachos le invitaran algunos tragos, además de pedirle más de un baile. Estaba contentísima por su éxito.

Cerca de la medianoche hizo su aparición un hombre misterioso y muy apuesto, de hermosos ojos verdes, cabello oscuro y una sonrisa que parecía ocultar un secreto. El desconocido se acercó sutilmente a la muchacha y la invitó a bailar.

Ella, sin poder resistirse e hipnotizada por su mirada, aceptó. Jamás había visto a un hombre tan guapo como él en el pueblo. Se preguntó si sería extranjero.

Se encontraban bailando una canción lenta cuando de pronto, el joven le dijo que por nada del mundo mirara hacia sus pies. La chica, risueña, pensó que se trataba de una broma o que acaso habría escuchado mal. Había bebido mucho después de todo.

Cuando su pareja le volvió a hacer la misma advertencia, ella decidió desobedecer, picada por la curiosidad.

Lo que sus ojos vieron fue un espanto. En lugar de zapatos, debajo de su pantalón sobresalían unas pezuñas horribles. Y cuando volvió a alzar la mirada, se dio cuenta de que los ojos verdes del desconocido se habían vuelto rojos como brasas infernales.

La joven se desmayó de la impresión para espanto de la concurrencia. De inmediato la trasladaron al hospital, donde entró en un severo estado de coma que alarmó a sus padres.

Del hombre con quien había bailado no quedaba ni rastro y sus amigos no recordaban haberla visto con nadie.

Poco después, revisando las cámaras de seguridad, los encargados de la discoteca se quedaron de piedra al percatarse de que en las grabaciones, la muchacha aparecía bailando sola.

No había nadie con ella.

En el baño, además, encontraron la escalofriante huella ensangrentada de una pezuña en uno de los espejos, con la siguiente leyenda:

“Viernes Santo, Cristo ha muerto, Viernes Santo, a la Tierra vuelvo y el terror siembro”.

Y en el hospital, finalmente, la pobre chica murió. Cuando las enfermeras entraron en su habitación, se percataron de que su cuerpo emanaba un fuerte olor a azufre y tenía quemaduras.

Desde entonces, se dice que aquella noche, el diablo se presentó en persona para castigarla por haber desobedecido a sus padres en un día santo y se advierte a las demás de chicas de ser más cautelosas.

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La cosa extraña del Ataúd

¿De qué trata?: Un Ataúd profanado por ladrones que tiene una de las cosas más extrañas que haya visto el vigilante durante mucho tiempo en su trabajo. Ahora debe resolver el misterio que asecha luego de que los maleantes hayan dejado inexplicablemente el lugar de los hechos.

Personajes: Ladrones, Sara Ovanos, Vigilante

En el siglo XIX era difícil saber cuando alguien entraba en coma, o mejor dicho imposible. Hubo muchas muertes que se produjeron cuando las personas ya estaban 3 metros bajo tierra. Aquella persona que perdiera el pulso se declaraba muerta y se procedía a enterrarlas. Pero cuando se dieron cuenta de que al limpia las fosas se encontraban con ataúdes arañados por dentro se sorprendieron totalmente.

Hoy en día esto no pasa tan seguido, hay métodos que identifican cuando una persona se encuentra sin signos vitales. Se sabe que las personas en coma duran meses y hasta años, hasta detectar vida con pulsaciones nulas o sin ellas. Esta es la historia de un hombre que se dedicaba a cuidar un cementerio, era el vigilante del mismo y velaba por que los ladrones no se hicieran con lápidas valiosas y ataúdes emblemáticos.

Pero una noche el mismo se quedaría dormido, eran alrededor de las 2 A.M. Un grupo de tres ladrones se disponían a hacerse con la lápida y hasta el ataúd de una difunta llamada Sara Óvanos. El ataúd valía miles de dólares, sabían que podían cambiarlo en una casa de cambios en las cercanías de los casinos de Texas y se harían con buen dinero.

Todo ya estaba planeado, 2:30 PM y aún el vigilante dormía. Brincaron las paredes del cementerio en busca de la lápida, a la cual llegaron con facilidad, pues ya le habían visitado días anteriores para hacer todo más fácil. Alrededor de la tumba estaba protegida por una cerca metálica y un candando que regía la puerta de la morada.

Sin embargo, con algunos métodos Bumping rompieron la seguridad del gran candado, abriendo la puerta y procediendo a dañar el trabajo en cemento que se encontraba en el lugar de entierro para proceder a desenterrar. Tras una hora de estar desenterrando y a pocos centímetros de la tumba escucharon algunos golpes que provenían del ataúd, esto provocó que los 3 ladrones salieran huyendo despavoridos, dejando su arduo trabajo a casi terminar.

Los gritos de estos delincuentes despertaron del profundo sueño al vigilante, el cual procedió a investigar de donde provenían. Pero más temprano que tarde llegó a la tumba de Sara, la cual se encontraba destruida, tal y como la dejaron los maleantes. El vigilante acercándose a la tumba observó que esta ya casi estaba desenterrada, por lo que procedió llamar a la policía y no tocar nada.

Al colgar la llamada escuchó unos gritos de auxilio que provenían de la tumba. Enseguida el hombre ha pensado de todo. Seguro que se trata de a una mujer que han enterrado viva en esta antigua tumba, o es una trampa. El vigilante fue precavido y bastante inteligente, acercándose preguntó a quien pedía llamados de auxilio.

-¿Quién es?

-¡Auxilio! Por favor ¡Sáquenme de aquí!

 

El hombre se acercó a la lápida rota y podía ver el nombre de ella, Sara Óvanos.

 

  • ¿Podrías decirme tu nombre por favor?
  • Por favor ¡Sáqueme de aquí!

 

Estaba dudoso de ayudarle, primero ha preguntando:

 

  • Disculpa pero para poder ayudarte necesito saber tu nombre
  • ¡Soy Sara Óvanos! Por favor Ayúdeme ¡No me deje encerrada aquí!

 

El hombre se le ha erizado todos los pelos del cuerpo. Sabía que algo andaba mal, bastante mal.

 

-Sara Hay un problema, parece que no te podré sacar de allí, aquí pone que te moriste el 12 de diciembre de 1891.

 

-¡Si soy yo! Sara Óvanos por favor ayúdame no me dejes aquí abajo.

 

  • No Sara, los humanos no sabemos el día en que morimos, al menos la mayoría, además la fecha de hoy me indica que estamos a 17 de marzo de 2017. Sea lo que seas, tú no eres un humano.

 

El hombre agarró su linterna y se marchó hacia la puerta esperando a que llegara la policía.

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El autobús fantasma

¿De qué trata?: En una oscura carretera, un autobús transita de manera lúgubre recogiendo a viajeros desamparados. Sin embargo, montarte en él podría suponer el peor error de tu vida...

Personajes: Conductor, pasajeros

Se dice que en México, existe una ruta muy peligrosa que conecta los poblados de Detoluca e Ixtacatas, comunidades que no cuentan (o al menos no contaban) con pavimentación tan sofisticada como la de las grandes ciudades. De vez en cuando, por aquí transita un extraño autobús que, aunque antiguo, parece estar en buenas condiciones.

Jamás deberías subirte a él.

Hace muchos años, fue este mismo transporte el que recogió a algunas personas en la primera parada de la carretera y el conductor, aferrándose al volante de la manera más irresponsable, tuvo a bien atravesar aquel camino repleto de curvas, baldíos y precipicios, a máxima velocidad.

En más de una ocasión estuvo el autobús a punto de volcarse al dar una vuelta. Los pasajeros, nerviosos y desesperados, se quejaban y le imploraban al conductor tener más prudencia.

—Oiga usted, baje la velocidad —le dijo un señor que estaba sentado justo detrás suyo—, no tenemos ninguna prisa por llegar a nuestras casas. Solo queremos llegar bien.

—Lo lamento, es que los frenos no funcionan bien —fue lo único con contestó el chófer—, esta lluvia hace más difícil que pueda fijarme. Tendremos que esperar hasta que pase por aquel precipicio para que pueda disminuir la velocidad.

No tuvo oportunidad de hacerlo. Viró, tan violentamente, que el transporte se volcó y cayó por el abismo, matando a todos sus pasajeros.

Cuando los de la estación de autobuses se dieron cuenta de su ausencia al día siguiente, mandaron a la policía a investigar. Un cuerpo de rescatistas recorrió todo el trayecto y descendió por el precipicio para ver si había sobrevivientes, pero se quedaron atónitos al no encontrar nada.

No estaban ni los restos del autobús, ni los cuerpos de las personas, a pesar de que todo indicaba que había sido justamente en aquel sitio donde había ocurrido el accidente.

Nunca se supo que había pasado con aquel camión. Era como se simplemente, se hubiera desvanecido.

Y entonces comenzó la leyenda.

Dicen que especialmente, durante las noches oscuras y lluviosas, se lo puede ver con los faros encendidos, conduciendo como loco. A veces algún incauto que se ha quedado atrapado en la carretera le hace una señal para detenerse y el chófer alcanza a frenar para dejarle subir.

Pero esa sería la peor cosa que pudiera hacerse.

Por qué cuando el pasajero imprevisto aborda el transporte, se da cuenta de que adentro reina un silencio absoluto y todas las personas sentadas tienen la mirada vacía. También nota que el autobús no está en tan buenas condiciones como creyó, pues las paredes están deterioradas y llenas de golpes, los asientos rotos y medio desprendidos.

Es muy tarde entonces pues sin saberlo, acaba de unirse a la comitiva fantasmal, que no tardará en repetir el horrible instante de su muerte al acercarse a un encumbrado precipicio.

Y es que, a los que suben a este camión de tan mal agüero nunca se los vuelve a ver después de aquel viaje, como si se los tragara la tierra.

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La metamorfosis

¿De qué trata?: Gregorio, un hombre que después de un largo sueño se ve convertido en un insecto, entonces tratará de pensar ¿por qué le ha sucedido tal cosa? Las limitaciones que tiene lo hará pensar en qué fue lo que paso.

Personajes: Gregorio

Érase una vez, una mañana muy tranquila y Gregorio ha despertado en el cuerpo de un pequeño insecto. Después de haber estado echado de espaldas, sintió un caparazón de máxima dureza que se encontraba al azar hasta de la cabeza, teniendo a la vez, un vientre oscuro y convexo.

Después de apreciar todo su cuerpo, también pudo ver callosidades curvadas las cuales no soportaban la colcha y por lo que quería tumbarse sobre el solo. Con muchas patas delgadas ya empezaba a agitarse sin ningún desconcierto, pues la tranquilidad estaba de por medio a pesar de no entender qué pasaba.

Cuando de repente ¿Qué me ha ocurrido?

Ya veo que no estoy soñando y mi habitación, una habitación como otra, pero más pequeña. En la mesa se encontraba un grupo grande de paños. En el frente se encontraba una pared con una estaba con una mujer con muchos gorros de pieles, siendo esto lo que más atención atraía del nuevo cuerpo de Gregorio, un insecto.

La estampa se encontraba envuelta en una estola, también de pieles, la cual se sabía muy erguida y era una mujer que iba ocultando todo su antebrazo con pieles. Todo indicaba que algo no iba como siempre, hasta que de pronto miró a la ventana, se apreciaba un ambiente nublado y donde el sonido de las gotas de lluvia se escuchaba sobre el techo de zinc.

Fue así como Gregorio pensó ¿Y qué pasaría si todavía siguiera durmiendo y me olvidara por completo de todo lo que he visto? Sin embargo, esto que quiso no lo pudo lograr, pues al estar acostumbrado a dormir del lado derecho, su nueva postura no le permitía volver a conciliar el sueño por más que quisiera esforzarse en conseguirlo, pues siempre quedaría de espaldas a favor de su caparazón.

Lo intentó muchas veces pero todas las ocasiones fueron en vano, pues sus patas se agitaban y no le dejaban descubrir esta gran opción que él quería tener. Intentó tantas veces que después de un tiempo, apareció un dolor punzante, un dolor que había sentido jamás.

En ese momento afirmó: ¡qué cansado me siento ahora! Esta profesión no me ha gustado, tendré que estar siempre de viaje con preocupaciones mayores y teniendo que estar fuera, la mayoría del tiempo y sin dejar de mencionar todas las molestias que significa estar de viaje día tras otro.

Un día se cansó y ¡Al diablo todo! Dejó sus pensamientos volar y pensó: esto de levantarse tan rápido lo hace a uno confundirse, el hombre por ser hombre necesita del descanso y es lo que ahora quiero.

Si un día quiero volver a la pensión, lo podré hacer, tomar el desayuno y pasear por las calles, pero no lo puedo hacer si no vuelvo a cambiar. Ahora veo que este cambio que he tenido es porque alguna vez lo desee, sin embargo ahora que veo todas las oportunidades que antes tenía y las mínimas que tengo ahora no deseo volver a desear cosas que no me gustan.

Fue entonces cuando Gregorio comprendió que hay que querer lo que se tiene y con lo que se nace.

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La mano pachona

¿De qué trata?: Por las noches, una mano misteriosa sale de una tumba para espantar a las personas. Se trata de la mano pachona, la cual alguna vez, perteneció en vida al hombre más avaro de México.

Personajes: Dueño de la casa de empeños, Esposa

Esta es una de las leyendas más famosas en México y ocurrió en la bella ciudad de Puebla, en el año 1908, durante la época del Porfiriato. En aquel entonces, se levantaba sobre la Calle de Merino un lujoso edificio que fungía como casa de empeño. Quien la administraba era uno de los hombres más ricos del estado.

Este individuo, de groseros modales y gran avaricia, era tan feo por fuera como lo era en su interior: gordo, bajito, calvo y de toscas facciones. Lo más desagradable en su persona sin embargo, eran sus brazos hirsutos, cubiertos por un espeso vello negro que se extendía hasta sus manos.

Su esposa no se quedaba atrás: flaca, larguirucha y de voz gangosa, vivía como él solo para alimentar su codicia.

Ambos se aprovechaban de las necesidades de los más pobres para cobrarles los más altos intereses. Solapados por el gobierno se adueñaban de sus escasas pertenencias y eran usureros. Todos los poblanos los odiaban por su mezquina forma de ser.

Jamás quisieron apoyar ninguna causa noble y mucho menos ayudar a los más necesitados. El señor solía vestir ostentosamente y en una mano se colocaba tantos anillos como podía, todos ellos por supuesto, arrebatados a quienes con mucha necesidad habían tenido que empeñar para alimentar a sus familias.

Pero todos tenemos lo que merecemos en esta vida, tarde o temprano.

Todos los días, las personas que pasaban frente a la casa del usurero murmuraban una maldición en su contra:

—Ojalá que un día se te seque la mano.

Y tiempo después, aquel mal hombre falleció y su esposa se fue de la ciudad, molestándose tan solo en dejar listo el ferétro más barato que pudo encontrar, (por qué como él, era una tacaña a pesar de nadar en dinero).

Nadie asistió al entierro, más que el sacerdote que ofició la ceremonia y el encargado del cementerio, que con mucho gusto sepultó al muerto para irse sin mirar atrás.

Dieron las doce de la noche y algo comenzó a escarbar bajo la tumba. Una mano negra, peluda y llena de joyas salió, arrastrándose por el suelo.

Luego trepó por la barda del cementerio y salió a las calles para sembrar el terror entre quienes paseaban por las cercanías. Horas después volvió a la sepultura para descansar junto al resto del cadáver, hasta que oscureciera de nuevo.

Desde entonces, todos los habitantes de Puebla comenzaron a cuidarse de la mano pachona, que salía para matar a los despreocupados de la manera más terrible.

La mano trepaba hasta sus caras como una araña y hundía los dedos en sus ojos hasta sacarlos de sus cuencas. Luego, los estrangulaba hasta dejarlos inertes sobre el pavimento, con una expresión de terror y el cuello morado.

Se dice que esta es la venganza de aquel hombre malvado, puesto que nunca podrá descansar en paz al haber hecho tanto daño en vida.

Si alguna vez visitas la hermosa ciudad de Puebla, mejor no salgas tan tarde de noche. No sabes lo que podrías encontrar.

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El hombre sonriente

¿De qué trata?: Un hombre extraño que se aparece enfrente de un joven que quiere vivir una experiencia terrible de terror. Aunque es muy difícil de asustar el hombre sonriente hace que su felicidad se convierta en agonía...

Personajes: Víctor, José, El hombre sonriente Los Vecinos

Erase una vez dos estudiantes que vivían solos en un departamento de estudio. Ambos siempre tenían la costumbre de jugar hasta tarde con la consola. José, iba hacer la excepción un día ante Víctor, pues el necesitaba descansar temprano porque tenía la prueba final al siguiente día. Por esa razón Víctor decide hacer esa noche algo distinto, ya que él no podía conciliar el sueño desde temprano.

A él se le ocurrió una excelente idea, era amante de los juegos de terror y lo primero que se le vino a la cabeza fue vivir una experiencia similar pero en la vida real. El vivía en una calle tenebrosa, desolada y sin mucha gente luego de las 8:00 PM. Le emocionaba salir fuera y sentir la soledad en medio de lo oscuro pensando en las cosas más oscuras.

Cuando salió el frío le pega en su cuerpo helándole la piel e inconscientemente poniéndosela de gallina. Coge de su hombro su suéter y luego de cerrar la puerta se lo coloca. Emocionado empieza a caminar en dirección hacia el cementerio, quería exponerse al máximo peligro, aún sabiendo que de su casa al lugar había más o menos 1 hora de camino.

Pero cuando ya llevaba unos 40 minutos de camino, empezó a sentir una pesadez en el ambiente, notó que a unas 7 cuadras de él había un hombre parado en medio de la calle. Apenas se le podía ver la silueta al mismo. Aunque pareciera inofensivo de lejos algo le dijo a el que se detuviera a observarlo, quizás para sentir un poco de terror interno a propósito.

Después de mirarlo quizás por unos 10 minutos seguidos notó que el tipo venía acercándosele, pero de una manera muy extraña. De la manera en cómo se acercaba parecía que caminaba raro, pero luego de que estaba a unas 5 cuadras el hombre ya se podía notar que se iba de un lado a otro. En ese mismo instante pensó que estaba ante un borracho.

Sin embargo, cuando faltaban 3 cuadras para que se encontrara cara a cara con el hombre se dio cuenta de que no venía ni caminando raro, ni borracho, el hombre venía bailando. A pesar de que era un jugón de esos que les da miopía por ver demasiado a la pantalla, pudo observar los detalles faciales de su cara con claridad a esa distancia.

El hombre portaba una sonrisa enorme y que parecía que lo observaba, sus ojos apuntaban mirando al cielo y a medida que se iba acercando se dio cuenta de que estaban rojos, tenía ojeras y una piel pálida de color amarillento. Víctor empezó a asustarse demasiado y después de darse cuenta que el tipo venía por él empezó a llorar y correr en dirección opuesta, como si fuera directo a su casa de nuevo.

Luego de hacerlo durante unas 3 cuadras miró hacia atrás con la esperanza de haberlo perdido. En efecto, el tipo ya no estaba y mientras el caminaba de espaldas mirando hacia atrás, escuchó un auto que venía detrás de él. El mismo se detuvo justo en un faro de luz, apagando las luces del coche se apagó el faro al mismo tiempo, Víctor lo notó normal porque este fenómeno de que se apagaran las luces también le pasaba muy seguido.

Girando la cabeza hacia atrás para ver si no estaba el hombre sonriente y caminando en dirección al auto que estaba ya casi a una cuadra de él nota al estabilizar la mirada al frente que el hombre estaba parado en la mitad de la carretera justo al lado del coche. Cuando lo vio este empezó a bailar en dirección hacia él.

Víctor no pudo contener los gritos y empezó a correr tomando un atajo a su casa, él pensaba en su mente en blanco que quería este espectro. Giró su cabeza para ver si había acortado su distancia con él y se dio cuenta que lo cargaba a menos de 20 metros de su distancia. Esto lo aterrorizó tanto que provocó que le preguntara al tipo cosas como ¿Qué quieres de mí? ¡Por favor déjame en paz!

Cuando Víctor le habló el espectro, o mejor dicho el hombre sonriente se detuvo sin quitar su sonrisa, pero con un pie en el aire y otro apoyado en el suelo empezó a bailar hacia atrás hasta alejarse unas cuantas cuadras de él, hasta ver que sólo quedó una silueta como la vio en el principio. El sintió un alivio en ese momento, pero es allí donde empezaron los hechos más trágicos para él.

Lo que para su persona parecía un hombre sonriente empezó a correr en dirección hacia él. Despavorido empezó a huir en dirección a su casa sin parar, pero cuando estaba cansado cometió el grave error de mirar hacia atrás. Este hombre estaba a unos cuantos metros de distancia, quizás unos 3 metros de él mirándolo fijamente con su sonrisa macabra.

Mientras tanto, José se preparaba para su prueba en casa, estaba listo para estar en una hora en el instituto universitario, iba saliendo pensando en Víctor cuando se lo encontró de frente, pálido, con la cabeza hacia abajo. A José le pareció muy extraño que estuviera de esta manera. Por ello le alzó la cara y se aterrorizó al momento en el que vio una sonrisa macabra dibujada en su rostro, ojos saltones mirando al cielo y lleno de vasitos rotos.

Era evidente que Víctor no era el mismo. José da algunos pasos hacia atrás para llamar a la policía y Víctor entra con el cerrando la puerta y mirando hacia arriba con su cabeza apuntando hacia él. Enseguida da un brinco para ponerse en una pata y empezar a bailar. José lo dio por loco y empezó a asustarse mucho. Al preguntarle a Víctor que pasaba, el mismo dejó de bailar y empezó a correr hacia él.

Desde fuera se escucharon unos gritos, los vecinos entraron para ver que había pasado en el apartamento de los chicos. Lamentablemente encontraron a José mal herido, con los ojos rojizos y con la piel pálida, sin rastros de Víctor…

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