¿Por qué el sapo tiene la espalda manchada?

¿De qué trata?: El sapo es invitado a una fiesta en el cielo pero su vecino, el buitre, no está tan contento de que vaya.

Personajes: Sapo, Buitre, Animales

Cuando los animales eran amos y señores de la Tierra, a menudo celebraban fiestas por todas partes: en el mar, en las madrigueras y también en las alturas. Estas últimas eran las más codiciadas, pues solo las criaturas más importantes podían ir.

Una de ellas era el buitre, quien orgulloso acicalaba sus plumas para dirigirse al festejo que habían organizado las demás aves.

Mientras se preparaba para marchar al día siguiente, escuchó al lado de su casa el profundo croar de su vecino, el sapo, con quien por cierto, no simpatizaba mucho. Hay que mencionar también que en ese entonces, este animal no era tan feo como lo conocemos. Su espalda era suave, lisa y de un color muy bonito.

El buitre se asomó por la ventana y lo vio justo allí, haciendo ejercicios de voz. Cuando le preguntó que estaba haciendo, no lo podía creer.

—Estoy preparando mi voz para la fiesta del cielo —respondió el sapo, muy ufano—, me han invitado para que toque una canción.

—Pues yo también estoy invitado y se supone que también voy a cantar —dijo el buitre, muy receloso.

Enfurruñado, se metió en su casa de nuevo y después de afinar su guitarra se fue a dormir, pensando que el sapo estaba mintiendo. ¿Cómo iba una criatura como el sapo acudir al cielo? Si ni siquiera podía volar.

Al día siguiente, muy temprano, el buitre se volvió a encontrar con el sapo, quien le dijo que él se adelantaba al cielo por ser muy lento. Sin darle importancia, el ave preparó sus cosas para partir, sin darse cuenta de que el sapo se metía en su guitarra sin que lo notara.

El buitre tomó su instrumento y se dirigió hasta las nubes, donde fue recibido por los otros animales voladores.

Grande fue su sorpresa al ver aparecer al sapo, que había salido de la guitarra a escondidas para mezclarse con la multitud. Todos bailaron, comieron y bebieron.

El buitre tocó su guitarra y el sapo cantó con una voz hermosa, que hizo gozar a todos menos a él.

A la hora de marcharse, este último volvió a meterse dentro del instrumento para volver a casa. Cuando el buitre lo tomó, molesto aun por la aparición de la criatura, notó que su guitarra pesaba un poco más que antes. Al agachar la cabeza para mirar en el interior, vio que el sapo se encontraba acurrucado en silencio. Y supo que así fue como había llegado a la fiesta.

Muy indignado, el buitre sacudió la guitarra hasta que el sapo salió y fui a estrellarse contra las rocas, quedando su espalda llena con las manchas y protuberancias que tiene actualmente. No solo eso, sino que su bella voz también se quedó arruinada por la envidia del buitre.

Por eso es que hoy, cada vez que escuchamos croar a estos animales lo hacen de manera desigual y poco armónica. Pero no olvides que alguna vez cantaron precioso y que también eran una de las criaturas más bonitas que habitaban sobre la Tierra.

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La esclava fea y Afrodita

¿De qué trata?: Una esclava fea y malvada le da las gracias a la diosa Afrodita por dejarle disfrutar del amor de su amo.

Personajes: Afrodita, Esclava, Amo

¿Dónde ocurre la historia?: Que no te ciegue lo que crees buena fortuna, cuando en realidad puede ser la carencia de otros.

En una casa muy grande y lujosa, vivía un señor muy rico y poderoso, al que servían varios esclavos de todas las edades. Este hombre era muy prepotente con todos, pero más con una esclava de mal talante y bastante poco agraciada, que siempre buscaba hacer las cosas a su conveniencia.

La esclava, furiosa con su señor por tratarla de esa manera, a menudo rumiaba la manera de robarle para desquitarse.

El hombre además era un mujeriego sin remedio, pues gustaba de perseguir a las muchachas más jóvenes. A menudo también se metía con Afrodita, la diosa del amor y de la belleza, creyendo que ni ella podría resistirse a sus encantos. Y esto enfadaba mucho a la deidad, que pensaba que él no era más que un viejo ridículo y tonto.

Así que decidió darle una buena lección.

Usando su magia, Afrodita se fijó en la esclava fea y la volvió atractiva para su amo. Este, súbitamente enloquecido de amor, comenzó a tratarla mejor y a darle privilegios sobre los otros esclavos. Mandó que la trasladaran a las más lujosas habitaciones de la casa y que los otros esclavos la sirvieran en todo. Le dio vestidos nuevos y joyas para que se adornara.

Y la esclava, muy envanecida por todas estas nuevas atenciones, se sintió no menos que la señora de la casa, colocándose sus nuevas joyas y adornos complacida.

El resto de los esclavos no comprendían lo que había visto su amo en ella. Su piel ya estaba arrugada, la barbilla la tenía larga y afilada, al igual que su nariz. Su cabello estaba encanecido y los ojos, llenos de codicia, eran oscuros y fríos.

La esclava no tardó en adoptar las mismas actitudes que el amo y a ser déspota con sus compañeros. Le encantaba restregarles en la cara las nuevas riquezas de las que ahora disfrutaba, sintiéndose más que ellos.

Viendo su ahora próspera situación, la esclava decidió hacerle un sacrificio a la gran Afrodita, en agradecimiento por hacerla bella para su amo.

Esa misma noche, la diosa se le apareció en un sueño, furiosa.

—¿No ha sido de tu agrado el sacrificio que coloqué para ti? —le preguntó la esclava, sorprendida.

—No es eso lo que me molesta, si no el hombre que se ha enamorado de ti —respondió Afrodita—, ¿crees que te volví hermosa ante sus ojos para hacerte un favor? No confundas mis acciones, ni me agradezcas el haberte hecho bella. Si lo hice, es porque estoy muy enojada con tu amo.

Comprendió la esclava que realmente no había nada bueno en ella y se sintió muy humillada. Se quitó todas sus joyas y decidió no aceptar nada más del amo.

Y lo que nos ha enseñado este cuento corto, es que no siempre debemos fiarnos de quienes hacen cosas amables por nosotros; en especial si antes solían hacernos mal. A veces tu tesoro es la desgracia de alguien más. Siempre hay que ser amables con todos y agradecer a quienes nos quieren sinceramente.

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Camino de Tilos

¿De qué trata?: El camino de tilos es reconocido por ser uno de los más tenebrosos de Táchira Venezuela Hechos ocurridos allí hacen que la leyenda cobre vida en la actualidad. Una historia de terror basada en hechos reales.

Personajes: Martín, Juan, Michelle, Freddy

Ocurrió hace mucho tiempo subiendo los caminos hacia la aldea del Peronilo en Táchira Venezuela. Es una leyenda que se ha mantenido viva por años y muchos Tachirenses están consientes de que aún suceden los hechos que vivieron antepasados en un camino lleno de tilos. Juan era un hombre que se la pasaba mucho entre los caminos de tilo hacia la aldea del peronilo de noche, estaba consciente de que irse muy tarde por esos lados resultaba muy peligroso para él, ya que muchos maleantes asaltaban en esa zona, en especial un camino de 4 kilómetros que no estaba asfaltado.

Pero el era una persona muy devota a sus santos. Siendo cristiano católico se sentía protegido y pasaron muchos años sin que no le pasara nada. Fue entonces donde un día con toda su familia, quienes la conformaban su hijo Freddy y su esposa Michelle escucharon por la radio de un accidente ocurrido en el tránsito donde a diario el venía hacia su casa.

Al parecer un autobús había perdido el control en el camino por ir a altas velocidades en el paso de arena. Como resultado hubieron varios heridos, aunque la mayor parte de los que venían en el autobús lamentablemente fallecieron. Esta noticia ha entristecido mucho a la familia, y por supuesto, al pueblo, quienes perdieron a parte de la población, dejando a muchas familias llorando sus muertes y sufriendo la recuperación de los heridos.

Desde entonces, Juan cada vez que pasaba a diario por el camino ya no era lo mismo, sentía como la noche era un poco más pesada y ahora el clima se ponía un poco más denso, con un poco de neblina y algunos cuervos que cantaban a esas horas de la noche. Todos estos detalles le hacían sentir muy triste, llegaba a su casa con el estrés acumulado y una tristeza que ni su esposa lograba quitársela con mimos y caricias.

Fue entonces cuando una noche mientras la mujer esperaba a su hombre en casa, Martín, el vecino vino a visitarla. Su hijo Freddy y ella estaban sentados en la sala con el vecino, quien estaba a punto de contarles una historia que los dejaría con la piel helada y los pelos de punta.

-En el camino de tilos suceden cosas muy extrañas, veo cosas que no deberían verse ¿Alguna vez Juan ha visto algo?

-Juan no ha llegado, quizás deberíamos esperarlo. Aunque es muy extraño que me preguntes algo así ¿Pasa algo?

Es en ese instante en donde Juan entra y ve a a su esposa y su hijo con el vecino en la sala, aunque está un poco pálido y no dice ni una sola palabra. Martin en un par de segundos comprendió lo que le pasaba y preguntó:

  • ¿Lo viste también?
  • Por supuesto que sí, llevo varios días y ya no soporto pasar por ese lugar, renunciaré a mi trabajo y encontraré como sustentar a mi familia desde el pueblo
  • Juan ¿Estás seguro de ello? Replicó Martín sorprendido
  • Sí ¿Acaso a ti no te preocupa tu salud e integridad? ¡Siento que me volveré loco si paso otra vez por ese lugar!

Fue así como Juan y Martin se pusieron de acuerdo para montar un abasto juntos para poder mantener a su familia por medio del trabajo. Pero poco a poco fueron sitiándose encerrados, necesitaban buscar mercancía y viajaron hacia San Juan de Colón para buscar las cosas que necesitaban para abastecer el negocio nuevamente y satisfacer las necesidades de los clientes que ya tenían en su localidad.

Juntos fueron luego de mediodía a buscar los alimentos y todas las cosas necesitaban. En el camino se detuvieron en los caminos de tilos para observar el paisaje, empezaron a tener conversaciones cortas por lo que pudo haber sucedido esa noche. Minutos después decidieron arrancar el auto e ir a la ciudad, pero el mismo no arrancaba y en ese lugar no había señal para pedir ayuda.

Ellos estaban consientes de que muy pocas personas pasaban por auto allí, por lo que decidieron llamar al 911. Extrañamente se encontraban sin señal y como no tenían otra cosa que hacer decidieron empujar el coche por el camino de tierra en camino hacia la ciudad. Pero muy pronto los agarró el atardecer y se dieron cuenta de que estaban empujando el coche en dirección equivocada, era hora de regresar a casa ¿Qué le dirían a sus esposas si llegan al otro día?

Les provocaba pavor quedarse a dormir en aquel lugar. Cuando estaba anocheciendo ambos vieron pasar un autobús repleto de gente, ambos se miraron con una alegría, aunque Martín vió la hora en su reloj y eran las 10:30 PM. Era raro que un autobús estuviera de paso a esas horas, pero al mirar quien lo conducía se dieron cuenta que nadie y los pasajeros que iban en el autobús no prestaban atención a ese hecho tan horroroso, sino que actuaban totalmente normal, como si no tuviera de que preocuparse.

En ese instante el bus desapareció y por instinto Juan prendió el coche ¡Que sorpresa! Encendió y aceleró en dirección a su casa nuevamente. Ambos lucían pálidos por el terrible hecho que habían vivido esa noche en el camino de tilos. Llegando a su casa le han contado todo a sus esposas e hijos, no podían creer lo que habían vivido esa noche, pues al percatarse de lo sucedido nunca pensaron que podrían regresar sanos y salvos a sus hogares.

Se dice que aún aquellas almas en pena rondan por los caminos que a día de hoy han sido renovados y asfaltados. Muchas personas ven mujeres, otros ven niños, lo cierto es que hay muchas almas en pena que están vagando año tras año por los lugares, en especial a altas horas de la noche. El camino de tilos quizá ya no es el mismo que conocemos, el lugar ha cambiado un poco su aspecto con el pasar de los años, pero aún la zona de 4 kilómetros sigue sin estar poblada por los lugares, siendo así uno de los lugares más terroríficos de Táchira.

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Los obsequios rechazados

¿De qué trata?: Un viejo maestro zen, al enfrentarse contra un furioso samurái, le muestra a sus alumnos el valor de la paciencia y la paz interior.

Personajes: Maestro Zen, Samurái, Discípulos

Moraleja/Conclusión: Un mal sentimiento como el desprecio o la ira, solo puede hacerte daño si lo aceptes de quien viene. Por eso, no discutas con quienes quieren herirte, ignora sus acciones y sé feliz.

Cuentan que hace bastantes años, cientos de ellos, habitó en Japón un maestro muy sabio que predicaba la paz y la bondad entre sus semejantes. Este hombre, había sido en otra época un noble guerrero. Dominaba todas las artes marciales y técnicas de pelea que uno se pudiera imaginar. Sin embargo, siempre que alguien acudía a él emocionado por saber como pelear, él insistía en que no era eso lo más importante.

Pues todo guerrero que se respetaba evitaba la violencia si tenía otra alternativa.

Muy pronto, aquel maestro zen se hizo con un número considerable de discípulos. Todos entrenaban en la casa del honorable anciano, pero también meditaban y aprendían a encontrar la paz en el interior de cada uno de ellos.

Así, las cosas transcurrieron tranquilas hasta que un día, llegó a la región un samurái que tenía fama de ser el más aguerrido en los alrededores. Nunca había perdido una sola batalla y gozaba de una gran reputación entre las personas.

Pero al escuchar hablar de ese misterioso maestro del que todos hablaban, se sintió herido en su orgullo y acudió a su casa para retarlo a un duelo.

El viejo sin embargo, no aceptó. Le dio una mirada serena y se mantuvo erguido en su lugar, con una expresión imperturbable que por un momento, descolocó al samurái.

—¡Este no es más que un cobarde! —gritó a voz en cuello, para que todos se enteraran— ¡Si tan sabio fueras, sabrías que no tienes ninguna oportunidad contra mí! ¡Idiota! ¡Malnacido!

El guerrero comenzó a insultar al maestro con saña, haciendo que la gente alrededor empezara a murmurar. Pero él permaneció en su lugar sin moverse, ni dar muestras de ira.

Los discípulos se veían entre ellos con mucha vergüenza, preguntándose porque no hacía nada.

—¡Malditos sean todos tus antepasados! —gritó el samurái, cada vez más molesto al ver que sus insultos no tenían efecto. Luego tomó piedras del suelo y comenzó a arrojarlas en su dirección— ¡Cerdo cobarde! ¡Ven a enfrentarte conmigo si te crees tan bueno!

Al cabo de un rato, las personas comenzaron a mirar al samurái con lástima, pues estaba claro que solo hacía el ridículo. Ninguna de sus ofensas había logrado avergonzar al maestro.

Humillado y exhausto, el samurái se alejó comprendiendo que había gastado sus energías en vano.

Los discípulos corrieron hasta su maestro, preguntándole como había sido capaz de soportar tantos improperios sin recurrir a su espada.

—Si alguien te da un obsequio y tú no lo aceptas, ¿a quién le pertenece ese obsequio? —preguntó él, confundiéndolos.

—Pues a la persona que te lo quería dar, por supuesto —respondieron ellos.

—Bien —dijo el maestro—, pues con la ira, el desprecio, la envidia y los insultos ocurre lo mismo. Habrá mucha gente que quiera herirlos a través de ellos. Pero si ustedes no aceptan esos regalos negativos, seguirán siendo siempre de quien cargaba con ellos. Nadie tiene poder de ofenderles, a menos que se lo permitan.

Muy admirados, los discípulos se dieron cuenta de que él tenía razón.

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El mono de la quebrada blanca

¿De qué trata?: Cerca de San Juan de Colón, un pueblo de Tachira-Venezuela, ronda una leyenda llamado el Mono de la quebrada blanca. Es una criatura que asecha estos lugares con fines oscuros ¿De que será capaz el mono de la quebrada blanca?

Personajes: Doña Teresa, El Mono, Los dos Monitos, La criada, Gladys, Familiares

En una hacienda del peronilo, cerca de San Juan de Colón Estado Táchira-Venezuela, hay un gran paisaje de Árboles, cafetales, palmas y muchas otras plantas y variaciones de la vegetación que pintaban de mil colores aquel lugar, aunque lo que más llamaba la atención entre tantas cosas era la Quebrada blanca, la cual contenía agua limpia, transparente y fresca.

En la hacienda se encontraba la Señora Teresa, con su hija Gladys. Un día envió a la chica junto a la sirvienta a recoger unas chamizas secas entre aquellos cafetales. Estas dos jóvenes estaban recogiendo palitos secos mientras estaban conversando muy entretenidas. Pero entre tanta conversación no se percataron que habían alejado mucho de la casa, por lo que dejaron de conversar y tomaron un poco de agua de la quebrada para disponerse a regresar.
En ese instante vieron algo que pasó entre aquellas gigantes rocas que se posaban en medio de la quebrada. Pasó por el reojo de ambas, pero era algo visible y real, sabían que algo las estaba espiando, por lo que se detuvieron a ver el paisaje hacia aquellas rocas, algo no estaba bien. Fue allí cuando en el menor descuido se giraron al mismo tiempo para volver a casa, pero vieron como en unos arbustos que estaban frente a sus ojos pasó una cirueta como la de un mono peludo.

Ellas se asustaron y empezaron a correr en dirección a la hacienda gritando despavoridas. El mono parecía que las perseguía haciéndole señas, pero algo no andaba muy bien con este “Animal” el mismo tenía una figura casi humano, parecía un hombre que no se afeitaba nunca, sus pasos agigantados eran algo anormales para ser de una persona, pero igual su apariencia seguía inquietándole.
Finalmente ambas pudieron llegar a casa a salvo y le contaron todo a Doña Teresa, explicándoles a detalle lo que habían vivido en aquel pequeño bosque junto a la quebrada blanca. Teresa no quiso hacer ningún comentario y ambas jóvenes pensaron que no les creía, cosa que era algo extraño al saber que ella misma estaba consciente de que eran chicas maduras.

Pero durante la cena, en donde estaba reunida toda la familia, sus criados y peones junto a su única hija, Doña Teresa quiso añadir un comentario:

-Esta mañana parece que Gladys y Rosalba mientras buscaban chamizas vieron al mono de la quebrada blanca. Todos se han quedado perplejos ante su comentario, algunos sobre la mesa ya sabían algo de esto, pues lo habían vivido, pero otros sólo se mostraban atónitos ante las palabras de la Doña, mientras sus hijas asistían con su cabeza dándole la razón.

La verdadera historia del Mono de la quebrada Blanca comienza con una chica llamada Mariela, quien tuvo su primer encuentro con esa criatura y nunca más se supo de ella de nuevo, al parecer el mono la había secuestrado mientras estaba tomando agua del río. Su familia inicio una búsqueda, pero no sabían que su Mariela se encontraba a tan sólo kilómetros de distancia de su hogar. El mono tenía una cueva la cual había decorado muy bien para tener a Mariela consigo. Sin embargo, ella no se sentía a gusto y con el pasar del tiempo le surgieron ideas para salir de allí. Con sus uñas escribía en hojas marchitas mensajes de auxilio y los lanzaba en dirección a la quebrada con esperanzas de que alguien lo leyera.

Sin embargo, nadie pudo encontrar sus mensajes por meses. Aún cuando ella tiraba centenares de hojas a diario. El mono le daba a menudo muchos mangos de comer, además de mamones para que pudiera alimentarse. Por las noches el mono la manoseaba e incluso se acercaba a ella para darle calor y n o sufriera de hipotermia en la altura de aquella sepultura. Al tiempo Mariela dio a luz a dos monitos, algo que no cabe en ningún concepto, ya que era prácticamente la creación de un mono y una humana. Eso era lo que hacía humano aquella criatura, algo extraño que pudo hacer que un humano concibiera.

Poco tiempo después Mariela salió de la madriguera a darse un baño, el mono la llevó hasta la quebrada, parece que ni la misma criatura aguantaba el maloliente olor que cargaba la dama. Pero fue allí en donde se separó un momento del mono, parecía que iba a buscar algo en la madriguera. Los chicos le ofrecieron venir con ellos hacia la ciudad, pero ella miraba hacia la madriguera dudosa de ir con ellos.

Los chicos la tomaron de la mano con intenciones de ayudarla, pero ella les advirtió gimiendo del miedo que el mono podía matarlos. Cuando se giraron para reírse de ella vieron que de la madriguera salió la criatura con los dos monitos en la mano, en ese momento Mariela comprendió que la criatura quería pasar un tiempo en familia. Pero en ese mismo instante todo se tornó un infierno, pues el mono empezó a desgarrar a sus hijos furiosos delante de los ojos de la madre, en señal de celos.

Mientras el mono de la quebrada blanca se comía el cadáver de sus propios hijos, los chicos cargaron a Mariela y corrieron hacia la ciudad. Fue así como la historia del Mono de la quebrada blanca se ha hecho famosa en San Juan de Colón. Lo que vivieron Las hijas de Doña Teresa, o mejor dicho la criada y la hija no fue una fantasía, fue un hecho que pasó en la vida real y casi fueron una víctima más de esta horrible criatura.

Muchos dudan de que pueda ser agresivo, ya varias personas lo han visto, pero sabiendo su historia es mejor cuidarse andando por estos lugares, en especial si se va sólo. La Quebrada blanca es un lugar muy bonito para ir en familia y pasarla bien, se dice que las personas desaparecidas en el lugar son las que se arman de valor y van solas. Por esa razón si vienes alguna vez a este sitio procura que sea con un montón de amigos valientes, o el mono podría raptarlos y convertirlos en esclavos mientras le maltratan diariamente.

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Una historia para asustar a mi hijo

¿De qué trata?: Tratando de avisarle sobre los peligros de Internet, un padre le cuenta a su hijo una historia macabra.

Personajes: Will, Padre, Papá. Mamá, Colby

—Hijo, tenemos que hablar muy seriamente sobre los riesgos de usar Internet —dije mientras entraba en la habitación de Will, un chaval al que le encantaba conectarse en línea.

¿Y a cuál no?

Él me miró aburrido y me preguntó si aquella iba a ser otra de las historias tontas que le contaba de niño. Sonreí.

—Creí que mis historias te gustaban.

—Eso era antes, cuando de verdad daban miedo. Pero soy mayor, papá y ya no me asustan. Así que sí vas a contarme una historia sobre Internet, ¿podrías hacerla bastante aterradora? —inquirió con emoción.

Lo pensé un momento y luego asentí.

—Muy bien, esta es la historia de un niño llamado Colby. A Colby le gustaba mucho navegar por Internet y jugar en línea. Fue en uno de estos juegos que conoció a Helper23, un sujeto agradable con el que resultó tener muchas cosas en común. Ambos veían los mismos programas y siempre reían con los chistes del otro.

» Un buen día, Colby le obsequió a Helper23 seis diamantes en el juego que estaban experimentando, por lo cual este, para agradecerle, le sugirió que le diera la dirección de su casa y así podría enviarle un obsequio físico. Le prometió que no se lo diría a nadie, ni compartiría la dirección con extraños. Así que finalmente, Colby accedió.

Miré a mi hijo y le pregunté:

—¿Tú crees que Colby hizo bien en confiar en ese sujeto?

—Por supuesto que no —dijo él, agitando la cabeza enérgicamente.

—Bien, pues Colby empezó a creer lo mismo poco después. Se sentía tan mal por haberle dado su dirección a ese desconocido, que la culpa comenzó a atormentarlo. Tenía miedo tanto de él, como del castigo que le darían sus padres. Pero al final decidió contarles la verdad.

» Arropado en su cama, escuchó al padre subiendo las escaleras y lo llamó. La cabeza de su papá asomó por el umbral de la puerta, en un ángulo muy extraño y le habló con una voz muy inusual. ‘¿Sí, hijo?’

» Colby balbuceó. ‘¿Está mamá en casa? Tengo algo que contarles’. A continuación, la cabeza de su madre asomó debajo de la del padre, en el mismo ángulo raro, y habló con un falsete de voz nada natural. ‘¿Nos vas a decir que le diste nuestra dirección a Helper23? ¡No debiste hacerlo! Él fingía ser un niño y nos ha matado a los dos, ¡solo para pasar un buen rato contigo!’

Las cabezas cercenadas de ambos cayeron al suelo y apareció en la puerta un hombre regordete y de sonrisa maníaca, que se abalanzó sobre Colby para acabar con él.

Horas después, el asesino escuchó un llanto. Había un bebé en la habitación de al lado, quién sonrió al verlo entrar en la habitación.

—Hola, pequeñín —lo saludó el criminal, simpáticamente.

»  Se llevó al niño, lo llamó Will y lo crió como si fuese suyo…

—Pero papá, ¡yo me llamo Will! —dijo mi hijo, pálido y asustado.

—Claro que sí, hijo.

Lo dejé sollozando. Supongo que en el fondo, la historia le gustó.

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Bienvenido al mundo del sida

¿De qué trata?: Un hombre en un viaje de negocios coquetea con una atractiva mujer, sin sospechar el horror que vendrá más tarde.

Personajes: Juan, Desconocida

Juan era un hombre de familia ejemplar a los ojos de los demás. Tenía un buen trabajo que le había permitido comprar una casa preciosa, coche del año, una esposa guapa y dos hijos muy simpáticos, que realmente era su orgullo. No le hacía falta pues, nada para ser feliz.

Sin embargo y como suele ocurrir en muchas personas, fuera de casa la historia era otra. Juan había sido un mujeriego antes de casarse con su esposa y el hábito no lo había abandonado del todo.

Durante sus viajes de negocios gustaba de coquetear con diversas mujeres; al fin y al cabo, no iba a tener problemas al no volver a verlas.

En uno de esos congresos a los que tuvo que viajar, entró en una discoteca por la noche en compañía de sus amigos. En la barra divisó a una muchacha muy guapa y de figura atractiva, a la que de inmediato le invitó una copa. La chica se mostró halagada y comenzaron a hablar. Bailaron y rieron.

Después de unas cuantas bebidas, la joven accedió a acompañar a Juan a su habitación de hotel y sucedió lo que debía pasar.

No fue sino hasta el día siguiente que Juan se dio cuenta de que algo andaba mal. No era solo por el dolor de cabeza o las nauseas que sentía, producto de la resaca. La chica no estaba por ninguna parte. Supuso que se había metido al baño o se había marchado, (y si era así, mejor para él).

Sintiéndose terrible, Juan entró en el baño y lo que allí encontró, lo hizo temblar de pies a cabeza. Había en el espejo un mensaje escrito con lápiz de labios con una única frase:

BIENVENIDO AL CLUB DEL SIDA

Al principio, Juan entró en pánico y sintió como el corazón le palpitaba más fuerte. Luego se dijo que aquello tenía que ser una broma de mal gusto. El camino hacia el hospital para efectuarse los análisis fue el más largo de su vida y cuando le entregaron los resultados, su mundo se derrumbó.

En efecto, había sido contagiado con el virus del VIH y a partir de ese momento, estaba condenado a sobrevivir de una enfermedad incurable.

¿Cuánto tiempo le quedaba de vida? Eso solo sería respondido por el tiempo mismo.

Esta leyenda corta urbana lleva circulando más o menos desde el año 2000, cuando la información sobre la enfermedad del sida no se encontraba tan extendida como hoy en día. Si bien no existen pruebas contundentes de que sea real, no pueden descartarse los casos de personas contagiadas por tener intimidad sin la debida protección.

Otra variante habla de personas que dejan jeringas infectadas con VIH en lugares públicos, como playas, parques infantiles, antros y hasta butacas de cines. A veces estos pinchazos pasaban desapercibidos en sitios muy concurridos y desde luego, era imposible dar con el culpable.

Esta versión sin embargo, si puede calificarse como inverosímil, debido a que el virus tiene un período de vida muy limitado.

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La mulata de Córdoba

¿De qué trata?: Leyenda mexicana sobre la Mulata de Córdoba, una hermosa mujer que fue acusada de brujería en el siglo XIX.

Personajes: Mulata, Pretendiente, Inquisidores, Guardia

Cuentan que durante el siglo XIX, en la linda ciudad de Córdoba, Veracruz, habitaba una hermosa muchacha mestiza, fruto de la unión entre una esclava africana y un hombre blanco. Por este motivo su piel tenía un bello color canela que en contraste con su pelo negro y sus grandes ojos verdes, la convirtieron en la joven más atractiva de la ciudad.

Los lugareños la apodaban la Mulata de Córdoba, ya que era famosa no solo por su belleza, sino por sus habilidades al emplear todo tipo de hierbas curativas.

La mulata vivía en una lujosa casa colonial con un jardín muy grande, en el que cultivaba todo tipo de árboles frutales y hierbajos. Así podía elaborar tés, ungüentos y más remedios naturales que eran muy efectivos para aliviar las dolencias de la gente. Todos en la ciudad acudían a ella para tratar sus males y le quedaban muy agradecidos.

Siendo tan hermosa, la joven tenía muchos pretendientes pero a ninguno de ellos hacía caso. Su orgullo y su frialdad al tratarlos, sorprendía mucho a las personas.

Cierto día, uno de ellos, un hombre apuesto y audaz que estaba acostumbrado a tener múltiples conquistas, se hizo el propósito de enamorarla. A menudo acudía a la iglesia donde la mulata iba todos los domingos y trataba de abordarla, pero ella, con desdén, miraba hacia otra parte y se marchaba altiva.

Encaprichado, su pretendiente comenzó a enviarle regalos, a intentar visitarla en casa, todo ello en vano. Finalmente, despechado, esparció el rencoroso rumor de que la joven practicaba hechicería y por eso sus remedios eran tan efectivos.

Tales habladurías llegaron a los oídos de la Santa Inquisición y en poco tiempo, un grupo de inquisidores fue a arrestar a la mulata, condenándola a morir por sus malas artes.

La encerraron en una celda del castillo de San Juan de Ulúa, donde su belleza causó conmoción entre los guardias.

Una madrugada fría antes de que prepararan la pira donde fallecería quemada, el guardia de su celda se acercó para dejarle pan y agua. Entonces la mulata lo invitó a entrar.

Cuando el hombre miró a la pared, vio que ella había dibujado un navío bellísimo, con detalles tan realistas, que parecía que fuese a salirse del muro en cualquier momento para volverse real.

—¿Te gusta mi dibujo? —le preguntó la mulata.

—Es muy bello.

—¿Qué crees que le haga falta a este barco?

—En mi opinión, es perfecto. Lo único que le haría falta es navegar.

—Pues entonces va a navegar —respondió la mulata y recogiéndose las faldas, saltó dentro del cuadro hasta la cubierta del barco, ante los ojos incrédulos del guardia.

Así el barco fue alejándose, cada vez más en el horizonte, hasta que no fue más que un punto diminuto y luego dejó de existir.

Nadie volvió a ver a la Mulata de Córdoba en Veracruz, pero su nombre estaría destinado a convertirse en leyenda. Y entre las paredes de San Juan de Ulúa, su historia sigue causando terror entre los visitantes.

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La zorra y la leona

¿De qué trata?: Una astuta leona le da a una zorra presumida la lección más importante de su vida.

Personajes: Zorra, Leona

Moraleja/Conclusión: El valor de las cosas no está en la cantidad, sino en la calidad con la que las hagas.

Vivía en la sabana una hermosa leona que soñaba con ser madre algún día. Su vecina, la zorra, había tenido ya una camada con varios cachorritos, a los cuales le encantaba malcriar. Como eran tantos, siempre se decía que no tenía tiempo para estar al pendiente de todos y vigilar lo que hacían.

Aun así le gustaba presumir ante la leona de sus hijitos, sabiendo que ella todavía no había podido tener ninguno.

—Desearía que sintieras lo que es poder tener varios cachorros tan lindos como los míos —decía como falsa amiga—. Ser madre es lo más maravilloso que le puede pasar a cualquier hembra.

Y al oírla, la leona seguía soñando con emoción en el momento de experimentar la maternidad.

Así, llegó el día en que se quedó embarazada, para envidia de la zorra.

—Espero que tu cachorro no nazca enfermo —le dijo a la leona falsamente preocupada—. Sería una lástima que después de tanto esperar, tengas un bebé defectuoso.

La leona hacía oídos sordos y seguía esperando a su bebé con amor. Tras un período de tiempo, dio a luz a un precioso leoncito, muy saludable y alegre, que prometía convertirse en un magnífico felino. Esto encendió los celos de la zorra, quien sabía que sus hijitos nunca serían tan majestuosos.

Los pequeños zorros eran lindos, pero se estaban convirtiendo en unos animales rapaces y desagradecidos.

Siempre que podían hurtaban la comida de los otros y causaban problemas con sus múltiples travesuras. En los alrededores, los demás comenzaban a evitarlos y a cuidarse de ellos por temor a que fuesen una mala influencia. No dejaban que otros cachorros jugaran con ellos, pues nadie quería que sus hijos fueran tan malos desde pequeños o que salieran lastimados.

Y toda la culpa era de la zorra, por no educarlos bien.

Finalmente, buscando una forma de herir el orgullo de la leona, esta miró con desdén a su cachorro y le dijo:

—Qué pena que solo puedas parir a un pequeñuelo. En cambio yo, he tenido a varios en una sola camada.

—Sí —replicó la leona—, solo he parido a un león. ¡Pero es todo un señor león! Y algún día va a convertirse en rey.

El tiempo pasó dándole la razón a la leona. Aquel león pequeñito y juguetón se transformó en una criatura soberbia, con una abundante melena de fuego y un rugido muy poderoso.

Y cuando los zorros crecieron también, convirtiéndose en seres maliciosos y que causaban todo tipo de inconvenientes entre los vecinos, fueron castigados por el león, para vergüenza de su madre. Solo entonces, la zorra tuvo que admitir que se había equivocado al esforzarse por arruinar la vida de la leona, en lugar de preocuparse por hacer de sus pequeños animales de bien.

Lo que esta historia corta nos ha enseñado es que siempre debemos esforzarnos por hacer las cosas lo mejor posible, en vez de preocuparnos por la velocidad o la cantidad. Estas características no son más valiosas que la virtud de las cosas.

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El pájaro de oro

¿De qué trata?: Las manzanas de oro que pertenecen al Rey están siendo robadas ´durante la noche, el rey ordena a sus hijos a custodiar el jardín para encontrar al culpable, pero el pájaro de oro es muy rápido para que cualquiera lo agarre.

Personajes: El Rey, Los tres hijos, El zorro, la princesa, Los tres reyes de los otros reinos.

Moraleja/Conclusión: Nos enseña a nunca juzgar un libro por su portada, las personas siempre tienen mas que ofrecer.

Erase un reino muy lejano donde un caudaloso rey vivía en un castillo con sus tres hijos, donde resguardaba muy celoso su jardín en el cual tenia un gran árbol que daba como frutos manzanas de oro las cuales contaba cada día.

Pero el rey se percato que faltaban manzanas, así que ordeno a sus hijos  hacer vigilia para encontrar al ladrón.

El hijo mayor del rey se dispuso a vigilar el tan preciado jardín de su padre pero llegada la media noche el sueño logro dominarle, al siguiente día le correspondería al segundo hermano, quien corrió con la misma suerte.

El rey nunca deposito su confianza en su hijo menor pero le encargo la tarea de dar con el ladro de las manzanas de oro, cuando la noche llego el joven se encontraba cansado pero resistió, a llegar la media noche el canto de un ave lo alerto.

Vio como ese hermoso pájaro se poso sobre el árbol y tomo una manzana, el chico tomo su arco y disparo, no pudo darle al animal pero si rozarle, una pluma cayo del animal la cual era de oro puro.

El rey junto a su consejo decidieron que la pluma valía tanto como el mismísimo reino, así que envió a su hijo mayor a encontrar el pájaro de oro.

El hijo mayor del rey partió en la misión, llegando al bosque algo le sorprendió, un zorro; tomo su arma y le apunto.

— ¡No me mates príncipe!, se lo que buscas y puedo ayudarte, el ave que tu padre desea se encuentra cerca de aquí, solo debes ir por este camino, encontraras dos posadas, una con mucho brillo y lujos, mientras que la otra es muy sencilla no digna de un príncipe pero hospede se ahí — Aconsejo el zorro.

— ¡No tengo porque seguir ordenes de una bestia como tu! — Disparo el príncipe sin acertarle al animal.

Continuo su camino y llego a al lugar donde se encontraban las dos posadas, una muy colorida, con mucha música, habían muchas personas felices en el lugar, en cambio la otra era sombría, sin ningún tipo de lujo.

— No tengo porque quedarme en un lugar tan pobre — Dijo el príncipe antes de entrar a la posada mas colorida.

El rey se impacientaba porque su hijo no regresaba por eso decidió enviar a su otro hijo.

El joven se topo con el zorro el cual le dio el mismo consejo que a su hermano mayor, al igual que su hermano ignoro por completo al zorro, cuando llego al pueblo desde la gran posada fue llamado por su hermano así dejando su misión a un lado.

Ninguno de los hijos del rey regreso, este se impacientaba cada vez más, su hijo menor siempre le pedía que le dejase ir pero su padre se negaba al creerlo incapaz, ya que como sus hermanos nunca regresaron temía por que este tampoco lo hiciera, pero fue tanto el insistir que su padre le concedió el deseo de ir en búsqueda del pájaro de oro.

En su camino se topo con el zorro, quien le pidió que no lo matase.

— No tengo interés en matarte zorro, puedes seguir tu camino en paz — Dijo el príncipe

— Eres muy bueno y benevolente mi señor, por eso le ayudare en su tarea de encontrar al pájaro de oro, pero debe hacer lo que le indico exactamente, no se aloje en la posada grande, sino en la posada humilde, hágalo sin preguntar — Dijo el zorro indicándole al príncipe que subiera a su lomo.

Rápidamente llegaron al pueblo y el príncipe se hospedo en la posada sencilla.

— Espero hallas dormido bien mi príncipe, para encontrar al pájaro de oro debes seguir mi consejo al pie de la letra, ve siempre en linea recta, llegaras al palacio donde hay varios soldados dormidos, pasa a través de ellos, no te preocupes no despertara, una vez dentro del palacio buscaras en las diferentes habitaciones hasta encontrar el cuarto donde esta el ave, encerrada en una jaula de madera, a su lado esta una jaula dorada que es solo esta de adorno, no cambies el ave de jaula o la pasaras mal — Explico el zorra.

El joven llego hasta el cuarto donde se encontraba el ave, debajo de la jaula se encontraban las manzanas de oro robadas del jardín de su padre.

— Esta hermosa ave luciría mejor si estuviera en aquella jaula y no en esta tan fea — Dijo el príncipe cambiando de lugar al ave, pero esta comenzó a cantar muy fuerte y los guardias despertaron, apresaron al príncipe y lo enviaron al calabozo.

El rey de ese lugar junto a su corte llegaron a un acuerdo, si el príncipe traía al caballo de oro estos le entregarían al pájaro de oro.

— Te dije muy bien lo que tenias que hacer, pero te ayudare, eres una buena persona, el caballo de oro se encuentra en unos establos cerca de aquí, pero a la hora de ensillar lo no uses la silla de oro, usa la sencilla, hazme caso o al pasaras mal — Aconsejo el zorro, indicándole que se subiera a su lomo.

El chico llego al establo donde se encontraba el hermoso animal.

— Es una pena que un animal tan hermoso sea ensillado con esto, el debe tener algo a su altura — Dijo el príncipe ensillando al caballo con al silla de oro.

El caballo de oro comenzó a inquietarse y los ruidos alertaron a los guardias quienes aprisionaron al príncipe, el rey de este lugar ofreció perdonarle la vida al joven si traía consigo a la princesa del castillo de oro,  a cambio le daría el caballo.

— No me hiciste caso tampoco esta vez, pero te ayudare porque me das lastima, te llevare al castillo de oro, cuando llegue la media noche debes saltar sobre la princesa la cual se dirige al baño a esa hora, debes besarle en la boca y decirle que deben partir, pero por mas que la princesa te lo pida no dejes que se despida de sus padres — Aconsejo el zorro indicándole que se subiera a su lomo.

Todo paso como lo había dicho el zorro, a la media noche el príncipe salto sobre la joven y le robo un beso, le dijo que debían partir en este momento. Ella rogó por ver  a sus padres una ultima vez, el príncipe no pudo negarse.

La princesa no había llegado a despertar a su padre cuando los guardias ya habían aprisionado al joven.

El rey le ofreció la mano de su hija en matrimonio si cumplía con una tarea, eliminar la montaña que tapaba su vista, debía cumplir con esta tarea en menos de 7 días.

El príncipe trabajo durante 6 días, pero su esfuerzo no sirvo de nada, a penas si se notaba. La desesperación se apodero de el.

— Mi príncipe, no debería ayudarlo ya que no ha cumplido con nada de lo que le he dicho, pero me da lastima así que lo ayudare, vaya a dormir que yo moveré la montaña por usted — Dijo el zorro.

Al día siguiente el rey quedo impresionado al no encontrar la montaña, le dio la mano de su hija en matrimonio al príncipe, los tres abandonaron el lugar en dirección a ver al rey.

— Tienes la princesa, al tenerla podrás tener también el caballo de oro — Dijo la zorra.

— ¿Como puedo hacer eso? — Pregunto el joven príncipe.

— Tu debes de llevar a la princesa, el rey esta feliz, al tomar el caballo despídete con la mano de todos, deja de ultima  la princesa, en ese justo momento debes montarla en el caballo y huir, nadie te alcanzara ya que el caballo es tan rápido como el viento — Aconsejo el zorro.

Así hizo el príncipe, todos celebrando la llegada de la princesa, en un pequeño descuido tomo a la doncella y huyeron de ahí.

— joven príncipe ahora tenemos que conquistar el pájaro de oro, debes dejar a la princesa  mi cuidado, tu ve con el corcel hasta el palacio, te recibirán con una gran fiesta, cuando te entreguen el ave debes de galopar rápidamente hacia donde estamos nosotros — Aconsejo la zorra.

Tal cual ocurrió, el príncipe tenia en sus manos a la princesa del castillo de oro, al caballo de oro y al pájaro de oro.

— Bueno mi príncipe debo pedirle un favor en recompensa a la ayuda que he ofrecido, cuando lleguemos al bosque os pido que me mates de un tiro, y cortes mi cabeza y patas — Dijo el zorro.

— No puedo hacer eso, lo siento, no me parece una verdadera muestra de gratitud — Exclamo el príncipe.

— Bueno de ser así no puedo seguir acompañándote, pero te doy dos últimos consejos, no compres carne de horca, y tampoco comas cerca de un pozo — Dijo el zorro antes de marcharse.

El príncipe se retiro junto con la princesa, al llegar al pueblo cerca de las posadas pudo ver un barullo, dos personas iban a ser colgadas, eran sus dos hermanos, quienes habían despilfarrado todo el dinero que tenían, los iban a ejecutar pro sus enormes deudas, el hermano menor se ofreció a pagar por ellos.

Una vez con sus hermanos partió al castillo de su padre, pero antes de eso los hermanos propusieron descansar cerca del pozo para comer algo y reponer energías, cuando el hermano menor se distrajo sus hermanos lo empujaron al pozo, se llevaron a la princesa y los animales.

Los hermanos llegaron al castillo donde su padre los recibió complacido, se realizo una fiesta en su honor por traer al ave, ademas de un corcel de oro y a una princesa tan hermosa que podría desposar a alguno de los dos.

Pero el ave se negó a cantar, el caballo se negó a comer, la princesa se encontraba deprimida, lloraba a cada rato, extrañaban al joven príncipe.

En el pozo yacía el príncipe aun vivo, aterrizo sobre musgo espeso, el pozo tenia años ya seco.

— Príncipe, deje que lo ayude — Dijo el zorro bajando su cola para levantar al joven — Sus hermanos lo han traicionado, pero no puede regresar al castillo con esas ropas, sus hermanos han puesto guardias que no dudaran en matarlo si se acerca —

El rey se sentía confundido, no entendía el porque de la tristeza de esas pobres criaturas.

La calma del castillo fui interrumpida por un joven en harapos, el caballo comenzó a comer, el ave a cantar, la princesa seco sus lagrimas y se arrojo a los brazos de su prometido.

El rey había entendido que su hijo menor no había muerto, que sus hermanos lo traicionaron, la princesa confeso todo a pesar de haber si amenazada de muerte.

Los hermanos mayores el príncipe fueron enjuiciados y enviados a los calabozos, el príncipe heredo todo, se caso con la princesa y vivió una vida feliz, no sin antes cumplir un favor a su amigo el zorro.

Tomo su arma y mato al zorro, después le arranco las patas y la cabeza, para sorpresa de todos el zorro era el hermano de la princesa quien era victima de un hechizo. Una vez roto este pudo regresar con su familia y compartir con su hermana nuevamente donde fueron felices para siempre.

 

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