El león enamorado

¿De qué trata?: Un león se enamora de la hermosa hija de un labrador. Asustado por la bestia, el hombre decide pedirle algo muy especial para darle la mano de la muchacha, aunque podría poner en riesgo la vida del animal...

Personajes: León, Labrador, Hija

Moraleja/Conclusión: Se pueden hacer muchas cosas por amor pero jamás debes llegar al punto de cambiarte a ti mismo. Amar a alguien no significa que debas sacrificarlo todo por esa persona, en especial si tú mismo quedas en desventaja.

Este era un león enorme que se había enamorado profundamente de la hija de un labrador. El animal nunca se atrevía a acercarse a la granja, por miedo a asustar a la muchacha, pero conforme más la miraba, más sentía crecer su amor por ella. Y así, un día se armó de valor para pedirla en matrimonio.

Se acicaló lo mejor posible y tomando un ramo de las mejores flores entre sus zarpas, se presentó en la vivienda del padre de la joven, quien apenas lo vio aparecer se sintió temblar de pies a cabeza.

El león, con sus enormes fauces y su imponente tamaño, inspiraba miedo sin necesidad de hablar.

Sin embargo, amablemente le comentó sus intenciones:

—Buenos días, buen hombre. Me he tomado el atrevimiento de visitar tu humilde casa, pues estoy enamorado de tu hija y desearía tomarla por esposa con tu bendición. Yo puedo asegurarte que nada le ha de faltar y siempre estará a resguardo de las otras bestias.

El labrador pensó que aquella era una idea terrible, pues la chica no estaba hecha para sobrevivir viviendo a la intemperie, con aquel león que en cualquier momento podía olvidarse de sus sentimientos para ceder a sus instintos de depredador.

No obstante, también temía lo que podía ocurrir si se negaba a dársela. Aquel león bien podía destrozarlo con un solo zarpazo o devorarlo de un bocado.

Pensando y tratando de ocultar su nerviosismo, el labrador le dijo lo siguiente:

—De acuerdo, quieres casarte con mi hija. Pero antes tendrías que concederme un par de cosas. No más que pequeñeces para mejorar tu aspecto ante ella, ¿sabes? Es una muchacha muy tímida y se impresionaría fácilmente con tu aspecto, no queremos que se asuste, ¿verdad?

El león, encontrando razonables sus palabras, accedió de inmediato.

—Lo primero será cortarte las zarpas, pues son muy peligrosas para ella. Yo sé que no tienes intención de lastimarla, pero mejor es prevenir.

De mala gana, el león aceptó dejarse cortar las garras, pensando en que efectivamente no quería dañar a quien sería su prometida.

—Ahora tenemos que arrancarte los dientes.

—¿Mis dientes? ¡Pero como se supone que he de salir a cazar! Ya me quitaste mis zarpas.

—Entiendo, entiendo, pero están muy afilados y la niña podría asustarse. Si estás tan enamorado como dices, ciertamente no te importará hacer este pequeño sacrificio por ella —repuso el labrador—, con tu gran tamaño y tu velocidad, no será un problema seguir atrapando presas como antes.

Pensó el león que probablemente tenía razón, así que permitió que le arrancara los dientes, de uno en uno.

Tan pronto como el animal estuvo desarmado, el labrador recobró el valor y lo echó a palos de la casa, advirtiéndole que no volviera a presentarse jamás por ahí o lo mataría.

Se retiró el león a llorar muy compungido.

“Ay de mí”, pensaba, “si tan solo hubiera sido un poco más astuto. Ahora sé que hay ciertas cosas que no valen la pena, ni siquiera por amor”.

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Amenazada

¿De qué trata?: Trata de una embarazada que no quiere casarse y por ello, se ve amenazada por sus padres.

Personajes: Raúl, Anaís

¿Dónde ocurre la historia?: Un parque con una fuente.

 

ACTO I:

Personajes en escena; Raúl y Anaís.

Raúl y Anaís aún no han aparecido en escena, pero se dirigen a ella. Se encaminan hacia un parque. En él, el césped está verde, las aves buscan el agua de una fuente que está en el centro del lugar. Ésta es grande, por arriba hay un chorro que cae como las emociones hasta la zona básica de ella. Ahí es donde se posan los pajaritos, muertos de calor debido a la estación en la que se encuentran.

– Raúl: Es necesario que te cases. Alguien debería tener algún derecho sobre ti para poder defenderte.

– Anaís: Ni muerta. No pienso sellar ningún tipo de pacto con un hombre jamás. No lo haré ni por mi propia salvación ni por nadie.

Raúl saca una brújula de su bolsillo. Lo mira con posesión, como si en cualquier momento pudiese llegar a perderlo o algo que podría llegar a ser muchísimo peor; que se lo robaran. Él se encontraba nervioso, sólo quería salvar a Anaís de futuras desgracias, pero ésta parecía no hacerle demasiado caso. En realidad, nunca le hizo el caso que él hubiese querido que le hiciese en algún momento.

Raúl: Anaís… no seas tonta mujer. Sabes de sobra que si no te casas tus padres te repudiarán. Y no sólo te repudiarán, también repudiarán a el ser que llevas dentro de tu vientre.

Anaís, tras escuchar el comentario que Raúl le hizo sobre su bebé, no pudo evitar posar sus manos en el abdomen. Aun no se le notaba nada, estaba apenas de dos meses. Hizo una mueca conteniendo sus pensamientos, El lugar, ese parque además conseguía emocionarla. O era el lugar o las hormonas que conseguían hacer de las suyas, pero, desde luego que se encontraba de lo más sensible.

Anaís: Pero Raúl… yo no tengo deseos de casarme con Mark. Sí, vale. Estoy de acuerdo con lo que dices, porque después de todo sería el paso más sensato que estaría dando si te hiciese caso. Si me casase, mi bebé no tendría problemas de manutención, viviría cómodamente sin complicaciones y yo en cambio, me pasaré los días mirando por la ventana deseando otra vida que no podré tener. Me acostumbraría a vivir una fachada que muchas parejas terminan por confundir, creyendo que eso es lo que hay que sentir, pensando o haciéndose creer que lo que hacen, lo hacen por amor. Pero, no me obligues Raúl porque… sé que Mark no está capacitado para ser el padre que dicen sus padres que será después de casarse.

Raúl, guarda la brújula en su bolsillo. Camina de un lado a otro, escuchando atentamente lo que Anaís dice, viéndose incapaz de incordiarle. Su corazón, toda ella manda en sí misma. Es incapaz de detenerla.

Anaís, se acerca a Raúl con aspecto angustioso. Él viste con un traje formal, su corbata es roja y sus zapatos de color blanco, mientras que ella viste con un vestido veraniego de botones, de color amarillo. Anaís se acerca a él y acaricia la corbata escarlata de su amigo Raúl.

Anaís: Sé… que estás preocupado Raúl, pero por favor, no me empujes a casarme. Aunque no lo comprendas ahora, sé que algún día sí que terminarás entendiéndolo. Verás que Mark, continuará como hasta ahora… se drogará o quién sabe, puede que hasta la termine vendiendo si es que no lo está haciendo ya.

Raúl: Sí…

Anaís: Yo no deseo una vida así para mi futuro hijo. Espero que tú tampoco estés esperando esa clase de educación sólo por el dinero de mis padres.

Raúl, comenzó a rascarse la barbilla. Pensando en qué hacer, a dónde llevarla. Si ella escogía no casarse, sabía que en cualquier momento entonces se podría ver fuera de su casa en menos de veinticuatro horas. Eso le causó ya no sólo nerviosismo, sino un agobio que venía cogido de la mano de otra sensación que sin pedir ningún permiso se quería unir a la fiesta.

Raúl: Entonces, ¿a dónde irás?

Anaís se separó un instante de Raúl. Miraba el entorno sin saber muy bien qué contestarle, ya que esa clase de respuesta todavía no la veía muy clara para poder declarar una decisión afortunada tan pronto.

Anaís: Primero, creo que debería de ocuparme en buscar un trabajo y me preguntaba… si tú podrías ayudarme.

Raúl: ¿Yo?

Anaís se mordía el labio superior que comenzaba a temblar a causa de la posible respuesta que, creía que no le iba a gustar ni tampoco ayudar. Puede que sí hubiese tenido algo de suerte convenciendo a Raúl de que lo mejor no era casarse con Mark debido a su inmadurez, su proceder y actitud que sólo causaría vacíos en su futuro que podría ser próximo en el caso de aceptar encadenarse a esa clase de vida. Pero, entonces temió que Raúl no le ayudase a buscar el trabajo que necesitaba para poder amoldarse a vivir de manera independiente. Ella, la vida y su futuro hijo o hija que llevaba en el vientre. Temía que no fuese a ser posible, que entonces se encontrase en la calle tras su negativa, que no lograse encontrar nada y entonces tuviese que asumir toda una vida de culpas por la condenación que le daba a su hijo.

Anaís: Raúl… nunca te he pedido nada. Jamás. Pero por favor, sé que tú eres el único que puede ayudarme a tener un trabajo que pueda darme una estabilidad para conseguir mis propósitos. No me niegues algo así ahora que me entiendes.

Raúl: Lo sé, lo sé… . Es sólo que ahora el mercado laboral es bastante escaso, y posiblemente no pueda conseguirte un puesto de trabajo con facilidad debido a tu estado, ¿sabes Anaís? Por ese lado las cosas se suelen poner algo tensas. ¿Sabes cuántos jefes echan a las mujeres que están embarazadas de sus puestos?

Anaís: Algo he leído y escuchado sí… pero, ¿entonces qué puede hacer la mujer en este caso? ¿Vivir una vida con alguien que no le ama sólo porque no puede trabajar embarazada? Yo me veo capacitada para trabajar embarazada… .

Raúl: Está bien, trabajarás para mí.

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Anaís: ¿Lo dices de verdad?

Raúl: Sí. Necesitas ayuda y eso es lo que tendrás.

Anaís no pudo evitar llorar de la emoción, de la gratitud que sentía en esos instantes por Raúl. Y no pensó en esos momentos en todo lo que iba a sucederle, pero sí es cierto que no pudo evitar desearle a otra futura mamá soltera este tipo de ofrecimientos para hacer que su vida pudiese ser más fácil.

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Las Advertencias angelicales de Jorge Rendón

¿De qué trata?: Jorge, es un hombre que comienza a ver signos que él mismo predispone como señales de la vida y que deberá ir descubriendo para saber qué es lo que se esconde detrás de cada uno de ellos.

Personajes: Jorge Rendón, ángeles

Moraleja/Conclusión: Creer en Dios y tener mucha fe en la vida que este nos ha ofrecido cada día, sabiendo que nunca es tarde para acercarse a él.

Jorge Rendón, era un hombre que se la pasaba viendo los signos, todos los signos que por su frente aparecieran.

Cada vez que salía de casa hacia su trabajo se la pasaba mirando el cielo y todo su alrededor para ver que le descifraban muchos de los que veía diciendo que no aparecían de casualidad, sino que representaban prados y cosechas que recogería muy pronto, simplemente para él, eran advertencias.

Era como si un ser superior le quisiera dejar un mensaje a través de cualquier signo. Sin embargo Jorge siempre se preguntaba por qué se le aparecían solo a él, que era un hombre solitario sin nadie a quien rendirle cuentas y quien solo podía pasar penurias día a día.

Jorge no era nada parecido a un héroe, aparte tampoco era religioso, simplemente era uno más en el mundo, hasta que los signos empezaron a ser parte de su día.

Esas advertencias aparecieron para darle el mensaje a Jorge que algo pasaría en su vida, pero algo malo parecía, porque si bien al principio parecía algo de gracias, al final se tornó mucho más suspensivo y con muchos secretos detrás de todas las imágenes.

Dentro de las más espantosas advertencias, se encontraba una que al llegar a casa hizo pasmar a Jorge, una persona inmensamente alta. En ese momento no quiso más que hablarle a la policía, pero a pesar de ello, la curiosidad pudo más que él y entro a su casa, viendo que no se trataba de una sola persona, sino de varios, de varios ángeles.

A pesar de todo lo que aparecía, Jorge seguía preguntándose: ¿Por qué a mi?

Todos los ángeles que se encontraban dentro de casa tenían en sus manos gabardinas y al quitárselas fue como Jorge pudo darse cuenta que se trataban de ángeles.

Los ángeles le dijeron: simplemente queremos que vengas a ayudarnos en el apocalipsis, pues tu eres una persona neutral en lo que se refiere a lo religioso, queremos que te integres en nuestro equipo de partidarios que no pertenecer ni a Dios ni a Satanás, pues solo queremos que seas nuestra voz y nuestro medio de comunicación a toda la población.

Mientras el ángel le hablaba a Jorge, éste no podía creer todo lo que pasaba por su mente en ese momento, se imaginaba trazando todo lo que emitían los ángeles tal y como si se tratara de un sueño, pero no, no lo era. Y lo peor es que no sabía si con ello se volvería más o menos religioso.

Tiempo después, Jorge lo meditó y decidió ser fiel únicamente a Dios, diciéndole a los ángeles que así sería por el resto de sus vidas. El ángel se convirtió en un demonio tratando de matar a Jorge.

No obstante, la fuerte fe de Jorge hizo que Dios lo protegiera del daño que el demonio quería provocarle, sin pensar que su escapatoria a todo esto sería al caer de la cama y despertar de esa terrible pesadilla pero que le sirvió para acercarse más a Dios.

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Algo raro en el autobús

¿De qué trata?: Una mujer viaja en el autobús a altas horas de la noche. Las cosas comienzan a ponerse siniestras cuando ve abordar a dos sujetos de aspecto muy sospechoso, que convertirán el recorrido en algo aterrador...

Personajes: Marta, Estudiante. Hombres desconocidos, Mujer inconsciente

Marta era camarera en un restaurante bar que abría por las noches, lo cual implicaba que tuviera un horario de trabajo completamente extraño. Entraba a laborar desde las siete de la noche, lo cual significaba que su turno se terminaba cerca de las tres de la madrugada, a veces más tarde. Por suerte había un autobús que circulaba en la ciudad a esas horas y la dejaba muy cerca de su casa.

Esa noche, como de costumbre, abordó el transporte público y se sentó en el medio. Además de ella, solo estaba un chico joven que parecía sumamente desvelado.

El viaje transcurrió sin sobresaltos hasta que a mitad del camino, dos hombres de sospechoso aspecto subieron, arrastrando a una mujer que parecía inconsciente. Llevaba cada uno de ellos un brazo sobre los hombros y a la pobre no se le podía ver el rostro, a causa del cabello que caía hacia adelante.

“Pobre tipa, seguro se la pasó de juerga”, pensó ella, imaginando que la muchacha iba alcoholizada.

Marta se la quedó mirando hasta que uno de los sujetos clavó la vista en ella, de manera tan amenazante que de inmediato se volvió hacia la ventana, intimidada.

Había algo raro en esos hombres, que fueron y se sentaron en los asientos de atrás con su amiguita en medio.

A Marta la curiosidad se la estaba comiendo viva, a pesar de que intuía que podían ser personas peligrosas. No quería que la atraparan espiándoles. Así que disimuladamente, sacó un pequeño espejo de su bolso y fingió que se retocaba el maquillaje, antes de apuntarlo hacia la parte trasera del autobús.

Pudo ver reflejado al inusual trío; ahora cada uno de los hombres observaba a través de las ventanas mientras que la cara de la mujer se había hecho un poco más visible…

Marta contuvo un grito de espanto y por poco deja caer el espejo. Aquella muchacha estaba pálida como una muerta y tenía los ojos en blanco.

Nerviosa, guardó el accesorio. Las manos le temblaban.

Pensaba en que hacer cuando una mano se poso sobre su hombro y ella volteó asustada. Era el joven que viajaba con ella al principio del camino.

—Por favor, no grites ni te asustes. Bájate conmigo en la siguiente parada sin hacer escándalo y no mires a los hombres que van atrás —le pidió él en un susurro.

Confundida pero inquieta, Marta asintió con la cabeza y tan pronto como llegaron a la parada, los dos descendieron sin mirar al resto de los pasajeros.

Una vez que el autobús se hubo ido, el muchacho la miró con suma preocupación.

—Sígueme, hay que llamar a la policía.

—¿Por qué?

—Esos hombres son muy peligrosos, la mujer que llevaban estaba muerta. Soy estudiante de Medicina y me pude dar cuenta de que tenía el rostro y las manos amoratadas, además estaba absolutamente rígida —le dijo él—. Esa gente la lleva como si nada por ahí, en medio de la noche. Creo que estábamos viajando con unos psicópatas.

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Candle Cove: la vela en la ensenada

¿De qué trata?: Una historia narrada por pocos, pero creída por muchos. Un programa de televisión que puso a temblar a más de un al saber el secreto oculto en el mismo.

Personajes: Pedro, Los padres de Pedro, La abuela, El señor arranca piel, La joven marioenta

Durante los años 70, las series de televisión eran mucho más abiertas al público. Los niños podían ver programas que hot en día están prohibidos para ellos. Entre muchos estaba Candle Cove, un show de marionetas que para la mayoría de las personas hubiera sido terrorífico de recordar. Pocos lo recuerdan, se trata de un caso real y los que vivieron esa época de seguro tienen el nombre en su mente por alguna razón.

Pedro es uno de ellos, cuenta que hoy con 40 años de edad pudo abrir un tema en un foro reconocido de la red para preguntar sobre Candle Cove. Recibió muchas respuestas, mayoría de ellas llegaban entre minutos, luego la comunidad se fue limitando, pero ya estaban centrados en el tema del programa de televisión.

Varios afirmaban que le conocían, un show de piratas con marionetas, que tenían algo en común ¡Todas tenían apariencia terrorífica! Pero lo peor del caso eran las acciones que se cometían durante la transmisión. La mayoría narraba algunos personajes, entre ellos un pirata al que se le llamó hasta entonces “El señor arranca piel”

Esta marioneta tenía un objetivo, destrozar a los niños que habían a su paso. En el barco que era el escenario principal se encontraba una chica joven (marioneta) La cual estaba navegando para buscar a sus padres. Pero el señor arranca piel quería cortarle la cabeza y hacerse con su piel para envolver una capa atractiva que llevaba desde hace ya mucho tiempo.

En uno de los muchos programas que se dieron durante esos meses, el señor arranca piel logra cortarle la cabeza a la Chica joven. Este hecho fue muy terrorífico, más cuando los niños podían ver como la sangre salía de las entrañas mientras se cometían estos hechos. De manera inexplicable sucedía esto, ya que recordamos que son marionetas.

Un detalle siniestro

Lo que le cambió la vida a Pedro fue preguntarles a sus padres si recordaban el programa. Lamentablemente no, pero su abuela escuchó la conversación y le afirmó, burlándose de el hasta más no poder. Él le pregunto ¿Por qué te burlas abuela? Ella simplemente le contestó ladeando la cabeza con negación.

Ante su actitud odiosa Pedro le volvió a preguntar. La abuela si recordaba perfectamente y le dijo: Oh hijo mío, tenías una imaginación tan grande. Te la pasabas horas y horas frente al tv viendo el programa. Al parecer Candle Cove siempre fue parte de tu imaginación, pero se de su existencia porque me contaba todo lo que supuestamente pasaba en el televisor mientras veías un canal sin señal, o mejor dicho, con estática.

Un detalle sorpresa que estremeció al hombre maduro, realmente se sentía impactado al saber que se trataba de algo más allá que un simple programa de televisión siniestro. Candle Cove sólo podían verlo niños aparentemente. Una historia real contada por pocos, pero creída por muchos por los testigos incongruentes que se juntaron aquel día a través del foro Web donde se contaron los capítulos espectrales de la serie.

Y tu ¿Recuerdas Candle Cive?

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Toc toc, Aquí estoy otra vez

¿De qué trata?: Una jóven empieza a crecer y los padres deciden amoblarle su nueva habitación para que empiece a dormir sola. Sin embargo, las sorpresas que le esperan en su nuevo espacio, serán terroríficas.

Personajes: Alicia, los padres, Muñeco de armario

Alicia, una joven quien acababa de cumplir 12 años, por lo que sus padres tomaron una importante decisión, dejar que la joven ya empezara a dormir sola, es decir sin su compañía pues de cierto modo, no estaría completamente aislada, sino en la compañía de su hermana menor.

Fue así como los adorados padres construyeron una habitación aparte para Alicia sobre la cochera y trasladaron todas sus cosas a este espacio. En principio, ella se encontraba muy feliz por el nuevo modo de vida que tendría al empezar a dormir con mayor libertad, pues la privacidad ya hacía parte de ella debido a su edad.

No obstante, no era de las jóvenes que tenía muchas cosas para llenar la habitación, por lo que su madre decidió acompañarla y comprarle unos que otros artículos decorativos que ella quisiera apreciar dentro de su nuevo cuarto, pero estos serían de segunda mano.

Fue así como en el bazar, consiguió muchas cosas, entre ellas, un pequeño armario enmaderado que contaba con varios detalles de enredaderas, justo lo que lo hacía más atractivo pero a pesar de ello se veía un poco maltratado, por lo que decidieron llevarlo a casa y repararlo.

El padre de Alicia, pudo lijar y pintar nuevamente el armario que tanto le había gustado en el bazar, dejándolo a la vista completamente nuevo y encantador, luciendo como tanto lo quería perfecto para la habitación. Allí quería guardar todos sus elementos privados como su diario.

Pero, durante esa primera noche pudo notar que el armario golpeteaba en su parte interna, por lo que se levantó y decidió abrir todas sus puertas. No vio nada. Sin embargo, el sonido persistía. Ella se sentía segura de que el sonido particular provenía de ese misterioso armario de madera, pero con todo y su seguridad, hizo caso a sus ojos quienes no vieron nada en particular.

La noche siguiente, Alicia optó por dejar las puertas del armario abiertas y debido a que no escuchó más golpeteos decidió que ese sería el remedio perfecto para no volver a asustarse ante esos extraños sonidos y lo hizo costumbre.

Sin embargo, al tener el armario abierto no podía guardar sus cosas allí, pues no tendría nada privado y serían vistas en cualquier momento.

Lo próximo que hizo fue pedirle a una amiga que llegara a dormir con ella en su cuarto y así poder escuchar si volvería a suceder el golpeteo de forma de confirmar que no se trataban de ideas alocadas de ella.

Al principio, se divirtieron viendo que el armario de madera se encargaba de escupir todo lo que en él guardaban, desvelándose por estar al pendiente. Todo cambió cuando desde sus puertas salió un pequeño muñeco regordete, desnudo y con unos cuernos a cada lado de sus ojos.

Las pequeñas, asustadas, corrieron a la cama de sus padres y ellos movieron el armario a la cochera, justo debajo del cuarto de ellos. Sin embargo, la criatura con cuernos subió entre las paredes de ambas habitaciones y al verlas dijo: Toc Toc aquí estoy otra vez, devorando a las chiquillas.

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Terror en el recreo

¿De qué trata?: Sebastián es un maestro con un salario pésimo quien cada día de aguantar a los revoltosos niños quienes le hacen la vida imposible cada día.

Personajes: Sebastián, Tommy, Dylan, Bily, Otros niños.

Otro día de clases llegaba para Sebastián quien no le fascinaba la idea para nada, todos los días tenia que soportar las humillaciones por parte de los niños de esta escuela privada.

Mocosos malcriados que tan solo porque sus padres pagan sumas enormes al escuela se creen con el derecho de pisotear a los maestro y demás empleados de la institución.

Arrojaban insectos en su café, colocaban tachuelas en su asiento, no entregaban las tareas, lo acusaban falsamente con los sus padres, le gritaban, humillaban, nunca prestaban atención, rallaban su auto, escondían sus llaves, en fin era un infierno para el pobre maestro.

En vista de que no le daban una solución decidió tomar acciones por su cuenta.

— Chicos les hice creer a sus padres que hoy sábado lo tomaríamos para prepararnos para un viaje escolar, pero nada mas lejos de la realidad, han hecho de mi vida un mierda y ahora les toca pagar—

Los 14 niños no creían ni una palabra, su maestro era muy tonto para los chistes y nada creativo para intenta asustarlos.

—El colegio esta cerrado completamente, no podrán salir al patio, su única opción sera morir, pero pueden buscar la forma de escapar, así que les daré 5 minutos de ventaja, que comience el juego—

Los niños rápidamente salieron del salón entre gritos y llantos buscaron donde esconderse.

Tres de los chicos no pudieron abandonar el salón del miedo, se habían orinado sus pantalones.

— Bueno ustedes serán los primeros, si mal recuerdo ustedes siempre me lanzan bolas de papel durante las clases, veamos si les gusta que les lancen cosas— Tomo las mesas y comenzó a tirarlas a los pobres niños, murieron.

En el comedor se escondían 6 chicos, temerosos de que su maestro los encontrara.

— No perderé el tiempo con ustedes, quiero terminar rápido, estos amiguitos se encargaran de ustedes— Dos enormes perros pitbulls se encargaron de encontrar a los niños y destrozarlos uno a uno.

Por los pasillos se encontró al pequeño Tommy quien lloraba e imploraba por su vida, pero su amado maestro lo tomo del cuello y lo estrangulo, sus ojos se tiñeron de rojo, disfruto obsérvalo hasta que dio su ultimo aliento.

El resto de los niños escapo a la azotea, pero su maestro los acorralo.

—Tienen dos opciones, o morir en mis manos o lanzarse, de igual modo sus muertes serán dolorosas —

Dylan no lo pensó dos veces, iba a morir de una forma cruel, decidió lanzarse de cabeza, su cabeza impacto con e pavimente, pero no murió inmediatamente.

— Les daré una opción, podrá salvarse uno, solo deben de matar al otro así de sencillo—

Rápidamente Malcom comenzó a golpear a Ashley, tomo una piedra y la estrello varias veces contra su cabeza hasta que ella dejo de moverse.

— Sabes Malcom siempre te odie así que no quiero que un asesino como tu viva— Con una tijera atravesó su garganta — Bueno Bily creo que eres el ganador, bueno yo me voy de esta porquería de pueblo tu puedes irte a tu casa, o espera a que vengan por ti, por cierto cuidado con los perros son algo desobedientes—

Bily lloraba desconsolado al ver a todos sus amigos muertos, no sabia que hacer, se sentía solo y culpable, como pudo salio de la escuela y regreso a su hogar.

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La última aula

¿De qué trata?: Al terminar las clases, un estudiante se dirige a una de las aulas vacías de su colegio después de ser desafiado por sus amigos. Él no cree mucho en los rumores, pero ahí se encontrará con algo sumamente inexplicable...

Personajes: Protagonista, Amigos, Profesor

Todo mundo sabe que no es una buena idea acercarte al aula número 23 del segundo piso del Colegio San Jorge, en especial después de que las clases se han terminado y todos los alumnos han recogido sus mochilas para irse. Abandonan los pupitres con más entusiasmo del que tienen por sentarse en ellos cada mañana.

Y es que levantarte a las siete de la mañana sabiendo que matemáticas es la primera asignatura, no es precisamente la mejor excusa para abandonar la cama de buen ánimo.

Hoy por suerte, ha sido el último día de clases antes de las vacaciones de verano y nos esperan dos deliciosos meses de vagancia.

Dos largos meses que llenar con idas al cine, tardes jugando videojuegos con los amigos y desvelos en la noche, sabiendo que no tendrás que pararte temprano al día siguiente. No hay nada mejor que esa sensación cuando eres un niño.

Sin embargo, hay algo que debo hacer antes de entregarme por completo a los placeres de Julio y Agosto, y se encuentra en la infame aula 23. Esa de la que se dicen tantas cosas en todos los grados.

No se sabe exactamente cuando ni como comenzaron los rumores, pero han estado ahí desde mi primer día de escuela.

Hace tiempo que ese salón de clases no es utilizado como tal formalmente, excepto los martes y jueves, en los que casi todos los grados tienen sus clases de música a diferentes horarios. Durante esos días, todo es un constante ir y venir entre flautas dulces e himnos de colegio. Pero el resto del tiempo, la habitación está completamente sola y cerrada bajo llave.

Quienes han pasado por el pasillo de casualidad, han llegado a decir que escuchan ruidos provenir del interior, risas de niños, pisadas o el eco de algún pupitre siendo arrastrado.

Algún pobre diablo incluso ha llegado a afirmar que le llegó la reprimenda fantasmal de un profesor; ese hombre infame que daba clases en San Jorge hace más de veinte años y que, por lo que sé, era un verdadero tirano con sus alumnos.

Por supuesto que los maestros siempre nos han desanimado a no hacer caso de las habladurías. Para ellos, estas cosas no son más que un juego de niños y uno muy molesto a decir verdad.

Nunca falta quien esté rondando por el aula 23 en horas inapropiadas, haciéndoles más difícil el trabajo de velar por la institución.

De cualquier manera, mentiría si dijera que cada vez que he mirado hasta el ventanal vacío del lugar en cuestión, desde el patio del colegio, no me ha recorrido un escalofrío por la espalda.

Y hoy voy a entrar.

Mis amigos robaron la llave del escritorio de la directora y me retaron a estar un minuto dentro. Podrían expulsarnos por esto, pero ya sabes, un reto es un reto.

Introduzco la llave en la cerradura e ingreso al aula.

Está completamente vacía. Suelto un suspiro de alivio. Entonces una voz espectral habla a mis espaldas.

—Lo estaba esperando. Siéntese, la lección de hoy va a empezar.

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La laguna apoderada de El Cajas

Personajes: Anciano, Anciana y Sirvienta

Moraleja/Conclusión: Amar a quienes más nos necesitan

Si llegas a viajar a Ecuador, seguramente puedas dirigirte a la región sureña de este país. Es la zona de la cordillera andina, donde el ícono de un parque nacional cuenta con un reflejo de terror como una historia característica de este poblado, específicamente en la laguna de aguas cristalinas y que por su historia reconocida se denota con el nombre de El Cajas.

En tiempos antiguos, dentro de una finca de una poderosa familia, se encontraba un amplio terreno de cultivo donde muchos campesinos trabajaban a diario. En una tarde bien acalorada, dos ancianos pasaron por delante de esta inmensa casa, mientras que la viejecita con un bastón se sorprendía por la grandeza de la misma y su esposo, llevaba un cántaro vacío en la mano derecha.

Anciano: ¡Amor, mira qué clase de mansión gigantesca! Llamemos a la puerta a ver cómo nos podrían ayudar, pues debemos reponer nuestras fuerzas para llegar nuevamente a la ciudad.

La familia, dentro de la finca escuchó que llamaron a la puerta y al abrir se encontraron una pareja de ancianos, humildes a simple vista. El anciano se quitó el sombrero y se dirigió a quien había abierto la puerta.

¡Buenas tardes señora! Mi amada esposa y yo hemos atravesado la montaña por largas horas, pero ahora estamos sedientos y cansados. Es para saber ¿si existe la posibilidad de que puedan acogernos para llenar nuestro cántaro y descansar un rato?

El señor molesto, anunció a la sirvienta: Saca a estos dos de nuestra finca, no quiero intrusos rondándolas. Ninguno de la familia, sintió compasión por el par de ancianos y solo la sirvienta se quedó apenada mirando sus rostros, cuando les dijo: “Mis señores, vengan junto a mí que yo los acogeré”

A escondida de los patrones, la sirvienta los llevó al granjero y los dejó dormir junto a un lecho lleno de heno caliente, por unas horas. Una vez que los dejó allí, la sirvienta se fue y regresó al rato con una comida y agua fresca para los viejecitos.

La anciana se emocionó, por tan agradable gesto y dijo: ¡eres un ángel, muchas gracias!

No, doña, es lo mínimo que puedo hacer, pero ahora debo irme, regresaré a media noche para saber cómo están.

Después que la luna llena se implantó en el firmamento, la sirvienta volvió al granjero para preguntarles a los ancianos, cómo se encontraban y si estaban relativamente cómodos, a lo que respondieron con una grata sonrisa.

Anciana: eres una mujer muy valiente y generosa, ya no necesitamos nada más.

Anciano: muchas gracias, pero ahora lo que te digo es que huyas antes de que salga el sol, pues ocurrirá una desgracias ante el castigo de esta familia cruel. No puedo explicarte más nada, solo debes confiar en lo que te digo.

La sirvienta le creyó y sale corriendo del granjero, arregló sus cosas y salió lo más rápido que pudo como le dijo el anciano.

La pareja de viejecitos retomó su camino bien temprano, alejándose de esa casa.

Al levantarse, los dueños de la casa se asomaron y vieron en la parte del granjero una enorme masa de agua que nacía de la nada, empezando a inundar la casa. Todos en pánico corrieron hacia la montaña sin mirar atrás.

Al llegar a la punta de la montaña, lograron ver que todos sus campos de cultivo habían desaparecido tras el nacimiento de esas aguas. Se dice que a pesar que consiguieron sobrevivir, nunca más volvieron a ser ricos, sin saber que todo fue por su mal corazón.

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El fabricante de muñecas

¿De qué trata?: Liana busca un regalo para su hija, el señor Oliver es un famoso fabricante de muñecas quien a pesar de ser muy costoso su servicio liana decide pagarle lo necesario para tener la mejor muñeca.

Personajes: Liana. Ruben, Oliver.

La tienda de muñecas siempre fue un lugar misterioso lleno de secretos, su dueño el señor Oliver era el responsable de fabricar estas hermosas muñecas, trapo, cerámica y madera eran sus materiales favoritos.

Muy populares y buscadas por coleccionistas de todo el mundo, las muñecas guardaban un carisma único que intrigaba a los espectadores.

El problema era que el señor Oliver le gustaban mucho sus muñecas, no vendía a cualquier persona y se guardaba para si mismo una amplia colección, durante los últimos años ha trabajado por encargos de pudendos ciudadanos provenientes de diferentes partes del país y el mundo.

—Buenas tardes, ¿es usted el señor oliver, fabricante de muñecas?— dijo tímidamente Liana

—Así me dicen señorita, en que puedo ayudarle— Observaba a la mujer detenidamente

—He escuchado que es el mejor fabricante de muñecas, se que es un hombre muy ocupado pero me gustaría que fabricara una para mi—

—No puedo, ya no hago muñecas— Continuo trabajando en su tienda

—Pagare lo que sea necesario señor, es para mi hija—

—No tiene lo necesario para pagarme—

—Haré lo que haga falta señor—

—Venga a verme en una semana y terminare su adorada muñeca—

Liana dejo las especificaciones de como quería la muñeca, desde muy niña adoro las muñecas artesanales, la del señor Oliver parecían tan reales que cualquiera la confundiría con una niña de verdad. Ella vivía en un pueblo a 20 minutos de gran ciudad donde la aclamada tienda del señor Oliver se encontraba.

—Cariño no se como decirte esto pero Sofía ha desaparecido— Ruben el marido de Liana mostraba gran dolor en su rostro.

Liana no pudo con el dolor, callo al suelo, su llanto estremeció a multitudes, durante varias semanas las labores de búsqueda continuaron, pasaron meses, luego años.

Un día un paquete llego a el hogar de Liana quien ahora vivía sola después de separarse de su marido, abrió una carta.

“Estimada señora Burgos hace años que encomendó a mi realizar esta muñeca la cual pago por adelantado, me sorprende que no la retire de la tienda, me hubiera quedado con la hermosa pieza pero mi ética no me lo permite, espero que valore esta obra de arte”

Aparto la carta, con mucha curiosidad examino el paquete, la muñeca era verdaderamente hermosa, pero tenia algo extraño, cuando pudo descifrar que era las lagrimas habían inundado sus ojos.

Era terrorífico el parecido que tenia a su hija, se podría decir que eran idénticas, tenia que saber porque eran tan parecidas así que llamo al señor Oliver.

—Querida, prometiste pagar el precio para tener la muñeca perfecta, y afortunadamente lo hiciste, querías una de mis obras de arte y pagaste por ella—

—Pero porque se parece tanto a mi hija, usted nunca la ha visto—

—Porque ella es tu hija—

Fue sorpresivo, no entendía, que quería decir el señor Oliver.

—Muchos desean una muñeca perfecta pero no quieren correr con el precio, para tener una muñeca perfecta no hay nada mejor que inmortalizar la inocencia de una dulce niña en cerámica, madera o trapo—

No encontraba palabras para expresar el horror que sentía

—Si quieres saber, si sufrió, pues si sufrió y mucho pero ahora ya no, ahora es una hermosa muñeca que no siente nada, pero podrá observar todo a su alrededor, espero disfrutes tu muñeca—

No sabia que creer, miraba a la muñeca y esta parecía observarla, como queriendo decir algo, tan solo si no hubiera querido una muñeca, algo que se supone no tiene vida, para poder apreciarla por siempre sin que se deteriorara.

Ahora tenia a su querida hija y la muñeca que tanto quería.

 

 

 

 

muñeca photo

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