Astarté: fuentes y representaciones de una diosa antigua
Lectura original: https://relatoscortos.org/astarte-fuentes-representaciones-divinidad-antigua/
Astarté aparece en textos e imágenes del antiguo Mediterráneo oriental. Su nombre está ligado a ciudades fenicias y a distintas maneras de representar el poder divino, el deseo y, en algunos contextos, la guerra. También se la ha relacionado con otras diosas, como Ishtar y Afrodita. Para comprenderla conviene empezar por las inscripciones y los objetos conservados, no por una biografía única que reúna todas las tradiciones.

¿Quién era Astarté?
Astarté es el nombre con que solemos designar en castellano a una divinidad femenina del antiguo Oriente mediterráneo. En estudios y catálogos aparecen variantes como Ashtart, Ashtarte y Ashtoreth, según la lengua y la tradición que transmite el nombre. El vocabulario de iconografía del Getty Institute reúne varias de esas formas y la vincula especialmente con el mundo fenicio.
En la religión antigua, una divinidad no se definía necesariamente por una sola función. Astarté aparece relacionada con la sexualidad, la atracción y el poder; también se le atribuyen asociaciones guerreras en determinadas épocas y lugares. Sus rasgos y la manera de rendirle culto cambiaron con el tiempo. Por eso es impreciso presentarla exclusivamente como «diosa del amor» o «diosa de la guerra».
Las ciudades y los cultos
Su nombre se encuentra dentro de las tradiciones religiosas del Levante, entre ellas las de las ciudades fenicias. Tiro, Sidón y Biblos participaron en redes comerciales y culturales que conectaban territorios distintos. Los contactos favorecieron el intercambio de objetos, nombres e imágenes religiosas, pero no borraron las particularidades locales.
Una misma diosa podía recibir epítetos o ser representada mediante símbolos distintos. Los objetos hallados en una ciudad muestran algo sobre las personas que allí dedicaron o emplearon esas piezas; no garantizan que todas las comunidades compartieran una doctrina idéntica.
Una inscripción que sí menciona su nombre
Entre las fuentes materiales resulta especialmente útil el objeto que el Museo del Louvre cataloga como Trono de Astarté. Está fechado en el siglo II antes de nuestra era y procede de Khirbet et-Tayibeh, localidad consignada en el registro del museo. Es una pieza de caliza con forma de pequeño trono, elementos decorativos y una inscripción fenicia.
Según la lectura publicada por el propio Louvre, la inscripción fenicia identifica a la señora Ashtart como destinataria de una dedicatoria vinculada a Abdoubast, hijo de Bodbaal. Esa lectura curatorial sirve para identificar los nombres; aquí no se propone una traducción independiente del fenicio. Este dato importa más que intentar adivinar la identidad de cualquier figura femenina antigua: el propio objeto aporta un nombre, una lengua y un contexto material concreto.
El trono también tiene elementos de apariencia egiptizante, como esfinges en los apoyabrazos. Esa combinación recuerda los contactos entre tradiciones artísticas. No significa que podamos reconstruir todos los rituales a partir de una sola pieza.
Una estatuilla procedente de Biblos
El Museo Británico conserva una estatuilla de aleación de cobre hallada en Biblos y fechada en el siglo II de nuestra era, ya en época romana. La ficha del museo identifica la figura con la diosa de Biblos, Astarté, por la forma de su tocado. La estatuilla lleva una paloma integrada en el adorno de la cabeza, una guirnalda en una mano y un objeto redondo, quizá una fruta, en la otra.
La palabra quizá es importante. Incluso cuando un museo propone una identificación razonada, no todos los detalles materiales tienen el mismo grado de certeza. El objeto redondo no debe convertirse sin más en un símbolo obligatorio de Astarté. Tampoco una imagen de época romana puede emplearse como fotografía de un culto de mil años antes.
¿Es la misma diosa que Ishtar?
Hay relaciones históricas entre Astarté y divinidades de otras culturas del Cercano Oriente. Ishtar, especialmente conocida en el mundo mesopotámico, comparte con ella ámbitos como el deseo y la guerra. Pero los nombres pertenecen a lenguas, lugares y tradiciones concretas. Decir «son exactamente la misma» puede borrar diferencias que importan a los investigadores.
En el mundo griego y romano también se produjeron aproximaciones entre diosas locales y Afrodita o Venus. Esas identificaciones ayudan a entender imágenes y cultos de determinadas épocas. No son una licencia para mezclar sin distinción cualquier mito atribuido a cada una.
¿Qué ocurre con la representación de la diosa?
Algunas representaciones femeninas del Mediterráneo antiguo muestran joyas, tocados, animales u otros atributos. Sin una inscripción, una procedencia fiable o una comparación bien fundada, identificar automáticamente todas esas figuras como Astarté sería arriesgado.
La comparación entre el trono del Louvre y la estatuilla del Museo Británico muestra dos situaciones distintas. El primero conserva una inscripción cuya lectura publicada por el museo incluye el nombre de la divinidad. En la segunda, la identificación se apoya en rasgos iconográficos y en el contexto de Biblos. Ambas son pistas valiosas, pero de diferente naturaleza.
Astarté en textos posteriores
Los textos religiosos de otras comunidades también mencionaron nombres asociados a Astarté. Esas referencias pueden ser críticas o polémicas con cultos ajenos. Por tanto, no deben tratarse como descripciones neutrales de lo que los devotos creían o hacían. La valoración negativa de una divinidad por parte de otro grupo informa, en primer lugar, sobre la perspectiva del autor que escribe.
Algo semejante ocurre cuando novelas, videojuegos o relatos modernos transforman antiguas divinidades en personajes de terror. Una invención contemporánea puede ser literariamente legítima, pero no equivale a una fuente antigua. Astarté no necesita convertirse en demonio ni en heroína de un único mito para resultar interesante.
Cómo acercarse a sus fuentes
La mejor pregunta inicial es «¿qué tipo de evidencia tenemos?». Si es una inscripción, importa leer la fórmula y saber dónde se halló. Si es una estatuilla, conviene examinar fecha, materiales y atributos. Si es un texto redactado siglos después, hay que considerar sus intereses y su distancia respecto de los cultos descritos.
Astarté forma parte de una historia religiosa diversa y extensa. No disponemos de una narración continua que explique de una vez todas sus funciones y representaciones. Sí podemos reunir testimonios precisos, compararlos y reconocer sus límites. Eso permite acercarse a la antigua divinidad con curiosidad, sin inventarle una biografía ni presentar interpretaciones como certezas.
Fuentes museísticas y académicas
- Museo del Louvre, Trono de Astarté: fecha, lugar de hallazgo, materiales e inscripción fenicia.
- Museo Británico, estatuilla de Biblos: identificación iconográfica y datación romana.
- Getty, registro iconográfico de Astarté: variantes del nombre y vínculos con otras tradiciones.
Texto y contextualización de fuentes: Shyvirelle.
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