La leyenda de los delfines

¿De qué trata?: Hermosa leyenda que cuenta el origen de los delfines y porque les gusta tanto nadar en el mar.

Personajes: Kimanta, Familia Ksamink, Extranjeros

¿Conoces a los delfines? Estas son las criaturas más graciosas e inteligentes que existen en el mar, además de ser sumamente amistosas con los humanos. Tal vez sea porque, según cuenta una vieja leyenda, hace muchos años ellos eran de nuestra especie.

Dice la historia que un día, unos extranjeros invasores llegaron a la costa donde habitaba la tribu de los onas, en Tierra de Fuego. Estos hombres, llevados por la avaricia, destruyeron y saquearon todo cuanto había a su paso.

Lamentablemente también hicieron prisioneros a todos los inocentes que se cruzaron en su camino. Entre ellos se encontraba la familia de los Ksamink, cuyos miembros eran muy unidos y se querían sinceramente entre sí. A todos los subieron a un barco y los encerraron bajo la cubierta, mientras los conquistadores emprendían el viaje de regreso a casa.

No obstante, cuando toda la tripulación dormía, los Ksamink se asomaron por una de las aberturas del barco y con ayuda de la luz de la luna, se dieron cuenta de que el navío se había detenido en una isla, con grandes salientes rocosas en el borde.

Se las arreglaron para salir muy sigilosamente del cadalso al que los habían arrojado y decidieron que intentarían escapar.

—Vamos a saltar de la cubierta del barco y regresaremos nadando a nuestro hogar —dijo el padre.

Y así, uno por uno fueron saltando al agua, excepto Kimanta, el hijo menor, quien se quedó de pie en donde estaba.

—¿Por qué no saltas? —le preguntó su madre— ¡Rápido! Antes de que despierten.

—Es que no sé nadar —admitió el muchacho con vergüenza.

Sus cuñados volvieron a subir y trataron de convencerlo de que saltara con ellos.

—No te preocupes, nosotros te sostendremos y te ayudaremos hasta que lleguemos a tierra firme.

Pero Kimanta tenía demasiado miedo y el sol ya amenazaba con salir. Sin más remedio, sus cuñados lo arrojaron al mar donde se hundió sin remedio y luego fueron tras él.

Toda su familia se zambulló hasta encontrarlo y llevarlo de nuevo a la superficie, donde aspiró una larga bocanada de aire fresco.

Entre todos volvieron a nadar de vuelta a Tierra de Fuego, sujetando al pobre Kimanta, quien poco a poco perdió el temor de estar en el agua. Sentía como su cuerpo flotaba en mitad del océano y empezaba a gustarle esa sensación.

—Suéltenme —le pidió a sus familiares—, creo que he aprendido como hacerlo.

Así fue como Kimanta aprendió a nadar.

Él y su familia pasaron tanto tiempo nadando para regresar a casa, que sus cuerpos se transformaron. Sus piernas y brazos se convirtieron en largas y ágiles aletas, sus rostros se alargaron y en sus espaldas surgió otra amplia aleta dorsal. Todo esto les permitió nadar de manera más veloz, además de pasar más tiempo bajo la superficie. Ahora eran delfines y se sentían completamente compenetrados con el agua.

A pesar de que lograron alcanzar Tierra de Fuego nuevamente, nunca más quisieron salir del océano y es ahí donde siguen residiendo hasta hoy en día.

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La leyenda de la estrella de mar

¿De qué trata?: Hermosa y antigua leyenda que cuenta el origen de las estrellas marinas, y el amor entre un pescador pobre y una bella muchacha.

Personajes: Pescador, Muchacha, Poseidón

Existe una historia corta y muy antigua, que asegura que hace mucho tiempo el mar no tenía estrellas como las que ahora vemos en la playa. Estas fueron un regalo de Poseidón, el dios submarino.

Había una vez en la hermosa isla de Creta, un pescador noble y apuesto, pero muy pobre, que todos los días trabajaba incansablemente para mantener a su familia. Este muchacho se enamoró de una jovencita, la más hermosa de todo el lugar y de pronto ella se convirtió en su más grande razón de vivir.

Pero había un problema: no tenía nada que ofrecerle.

Al mismo tiempo, la muchacha tenía otro pretendiente, el hijo de un acaudalado comerciante que  constantemente la llenaba de regalos.

Ella no sabía por cual de los dos chicos decidirse. Era cierto que su pretendiente rico podría concederle seguridad de por vida, pero la verdad era que no lo amaba. En cambio, el pescador le parecía guapo y había sabido ganarse su corazón con sus tiernos afectos y sonrisas. El único problema es que su pobreza le impedía tomarlo en serio.

Cuando el joven acaudalado le propuso matrimonio, el pescador entró en desesperación. No sabía que más hacer para convencer a su amada de que se quedara con él.

Con sus últimas esperanzas quiso convocar a Poseidón, que vivía en lo más profundo de los mares, para que le brindara su ayuda.

—Yo sé que no tengo más nada que ofrecer que mi esfuerzo y mis buenos sentimientos —dijo—, pero yo daría mi vida por la mujer a la que amo. Ayúdame a conquistarla, obséquiame un regalo que la haga quedarse a mi lado.

Conmovido por el amor del muchacho, Poseidón subió al suelo y fue apagando una por una las estrellas del firmamento. Estas cayeron en la playa a los pies del pescador, quien las recogió agradecido.

Antes de que su amada accediera al compromiso, la citó en la playa para tener una última conversación.

Ella, intrigada, decidió encontrarse con él con la idea de decirle que dejara de buscarla. Había tomado una decisión y estaba convencida de que casarse con su pretendiente rico era la mejor opción.

Cuando llegó a la costa, vio que el pescador le esperaba todo vestido de blanco, en la cala más hermosa que había visto, rodeada de aguas azules. Él caminó hacia ella con una sonrisa y abrió las manos, revelando las miles de estrellas que habían caído desde el cielo. Eran su regalo, para demostrarle que nunca dejaría que quererla.

Al ver esto, la muchacha sintió que su corazón latía desbocado y no tuvo más dudas, amaba al pescador tanto como él la adoraba a ella, y aunque no tuvieran nada, nunca les faltaría lo más importante: el amor verdadero.

Los dos se casaron y estuvieron juntos por el resto de su vida.

Y las estrellas que simbolizaban su cariño se quedaron en la playa, multiplicándose como recuerdo de su historia. Es por eso que hasta ahora, las estrellas de mar siguen siendo especiales.

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El sol y el viento

¿De qué trata?: Dos elementos de la Naturaleza discuten por ver cual de ellos es el mejor, hasta que se les ocurre una curiosa prueba para averiguarlo.

Personajes: Sol, Viento, Granjero

Un día, el sol y el viento discutían como de costumbre por ver cual de ellos era el más poderoso. No se podía negar que ambos tenían un gran dominio en la Naturaleza, afectando a los seres vivos y su entorno de maneras increíbles. Pero también había que reconocer que los dos podían ser muy orgullosos.

Nunca se ponían de acuerdo cuando se trataba de elegir a alguien superior sobre el otro.

—Desde luego que soy yo el más poderoso entre nosotros —dijo el sol—, ¿no ves que cuando yo salgo todos los animales y los humanos también salen de sus casas? Si quisiera, incluso podría chamuscar la Tierra hasta secarla por completo, pues ya ves lo fuertes que son mis rayos.

—Sin embargo, basta con que yo infle mis mejillas y sople sobre ella para causar tornados y vendavales tan potentes, que puedan derribar todo lo que se encuentra a su paso. Incluso podría arrancar los árboles desde la raíz —dijo el viento—, soy el más poderoso y lo sabes.

Ambos prosiguieron con su discusión y como otra vez no llegaban a un acuerdo, concluyeron que tendrían que buscar la manera de demostrar sus habilidades.

En ese momento vieron a un granjero que salía de su casa para trabajar en el campo y el sol tuvo una idea.

—El primero que logre hacer que ese granjero se quite el abrigo —dijo—, será considerado como el más poderoso.

—¡Estupendo! —exclamó el viento con entusiasmo.

De un instante a otro se puso a soplar y a soplar sin clemencia, tan fuerte, que todas las copas de los árboles comenzaron a balancearse y las hojas en el suelo se pusieron a levitar.

Sopló en dirección al granjero para hacer que se le cayera el abrigo de los hombros, pero este sin inmutarse, solo se alzó el cuello y continuó trabajando. Decepcionado por su trabajo, se ocultó el viento en un rincón dejando que el sol resplandeciera con toda su fuerza.

Este se asomó desde atrás de una nube y bañó el campo con todo el calor de sus rayos. Entonces todos los animales salieron de sus madrigueras, al sentir la serenidad que ahora se había adueñado de los alrededores.

La zorra salió de debajo de un árbol a disfrutar del calor, al igual que los pájaros y los conejos.

Viendo el buen día de pronto estaba haciendo, el granjero dejó escapar un suspiro de alivio y sin más, se desprendió de su abrigo para seguir trabajando, mientras el viento lo miraba con estupor.

—Ya ves, a veces la dulzura hace más que la fuerza —le dijo el sol con una sonrisa—, quizá yo no pueda soplar tan fuerte como tú, pero no lo necesito si puedo consentir con mi calor a todas las criaturas vivientes.

Desde ese día, el viento nunca más volvió a hacer alarde de sus habilidades ante él, pues había aprendido la lección: no somos más poderosos por aquello de lo que presumimos, sino por lo que efectivamente podemos hacer.

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Calificación: 2.8 (5 Votos)

La leyenda del arcoiris

¿De qué trata?: Hermosa leyenda que cuenta los orígenes del arcoiris.

Personajes: Rojo, Azul, Verde, Amarillo, Morado, Añil, Naranja, Lluvia

Cuentan que hace mucho tiempo todos los colores vivían separados y constantemente esteban compitiendo para saber cual de ellos era el mejor. Así, cada día era un eterno ir y venir de discusiones en las cuales ninguno lograba ponerse de acuerdo.

Un día, todos se reunieron para decidir que color era el preferido del mundo. Y así comenzó otra pelea:

—Sin duda alguna yo tengo que ser el más hermoso —dijo el azul—, es por eso que el océano y el cielo son iguales a mí. ¡Y ellos lo dominan todo!

—Eso no es nada —dijo el verde con ironía—, yo estoy presente en cada una de las plantas y árboles de la Naturaleza. Cuando la gente me ve, sabe que la primavera ha llegado. Por eso yo soy el mejor.

—No, no, nada de eso —dijo el amarillo—, ¿pues qué hay más bonito que los rayos del sol? Yo soy el más bonito, pues irradio alegría donde voy.

—Todos ustedes están diciendo cosas absurdas —dijo el rojo—, pues todas esas cosas no son nada comparadas con el amor y la pasión, sentimientos a los que represento. Por eso los enamorados siempre recurren a mí. Deberían proclamarme el rey de los colores.

—¡Qué tontería! Nada hay más importante que la salud y la fortaleza —dijo el naranja—, las cosas que yo simbolizo. Por eso estoy en alimentos tan importantes como las naranjas y las calabazas. ¡Yo soy el mejor!

—Se olvidan de mí, que represento a la paz interior y al silencio —dijo el añil con serenidad—. Aunque a veces pase desapercibido, soy tan misterioso y brindo tanta tranquilidad a las personas, que no podrían vivir sin mí. ¡Soy el color más bello de todos!

—¿Y cuántos de ustedes han vestido a la realeza? —preguntó el morado— No se equivoquen; ni la Naturaleza, ni la salud ni los sentimientos importan tanto como el estatus. Por eso reyes y nobles me eligen como su tono preferido para vestir, ¡soy mejor que todos ustedes!

Los colores levantaron la voz sin ponerse de acuerdo, peleando de tan manera, que atrajeron la atención de la lluvia.

—¿Pero qué pasa aquí? ¡Otra vez peleándose por ese absurdo afán de saber quien es el mejor! —exclamó disgustada— ¿Cuándo aprenderán que todos somos iguales y especiales a nuestra manera? En vez de pelear, deberían apreciar las cualidades que tienen y llevarse bien.

—Eso es imposible —dijeron los colores—, no hay manera de que todos logremos estar juntos sin discutir.

—Pues claro que la hay y se los voy a demostrar —aseguró la lluvia.

Así, les hizo tomarse de las manos y formó con ellos un hermoso arco de colores que iluminó el cielo, despertando la admiración en todos los seres humanos.

—De ahora en adelante, después de que yo me presente ustedes estarán unidos —dijo la lluvia—, formarán este precioso arcoiris para recordar la importancia de la amistad y que todos ustedes fueron creados con un propósito. Por eso son valiosos por igual.

Desde entonces, el arcoiris se convirtió en el más bello símbolo.

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Calificación: 3.8 (9 Votos)

El mito del invierno y el verano

¿De qué trata?: Hermosa y trágica historia de amor que cuenta los orígenes de dos estaciones opuestas.

Personajes: Talión, Yoslin, Belasta, Dioses

Hace mucho tiempo, cuando la Tierra llevaba poco tiempo de haber sido creada y el clima era siempre igual a lo largo del año, existían dos personas que se amaban con intensidad. Sus nombres eran Talión y Yoslin, y se habían enamorado el uno del otro apenas se habían visto. Eran probablemente, el hombre y la mujer más felices del mundo.

Todos los días amanecían juntos, daban largas caminatas en las afueras y se dedicaban palabras cariñosas. Lo que más les gustaba era tumbarse en la hierba para ver las estrellas o andar en la playa para escuchar las olas del mar.

Sin embargo los dioses, celosos de que fueran felices con su amor, no soportaban mirarlos. Sentían envidia pues ellos, a pesar de todo su poder y sus privilegios, nunca serían capaces de experimentar un sentimiento tan puro. Así que poco después decidieron ponerse todos de acuerdo para conjurar una forma de separar a la feliz pareja.

—¡Ya no aguanto más verlos así! —decía uno— Todo el tiempo recordándonos lo que nosotros no tenemos.

—Si tan solo hubiera una manera de apartarlos el uno del otro para siempre —habló otro.

—¡Lo tengo! —dijo uno más— Sé la manera en la que nunca más podrán verse.

Los malvados descendieron a la Tierra y se presentaron con malicia frente a los enamorados, que en esos momentos se tomaban de la mano.

De pronto, los dioses los maldijeron, convirtiéndolos en estaciones diferentes. A Talión le tocó ser el invierno, frío y silencioso, que cubriría el mundo de blanco al final del año. Yoslin en cambio fue el verano, caluroso y vibrante, que le brindaría un momento de descanso a los seres vivos antes de que los árboles empezaran a secarse.

De esta manera, siendo tan distintos, nunca más serían capaces de estar juntos. Los dioses se regocijaron ante la nueva infelicidad de la pareja.

Al momento de irse sin embargo, Belasta, la diosa de la caridad, sintió un gran remordimiento por lo que habían hecho, debido a su benevolente don. Sabía que no podía revertir la maldición creada por sus compañeros.

No obstante, sí que podía impedir que los amantes se separaran para siempre.

Mientras los otros dioses se marchaban, Belasta aprovechó que no la veían y levantó las manos. El cielo completo vibró mientras ella pronunciaba unas palabras que se volvieron niebla y se perdieron en el horizonte.

—A pesar de ahora están separados, cada uno de ustedes tendrá un regalo —dijo—. Al invierno le concedo la lluvia, para que pueda visitar al verano en los días calurosos. Y al verano le doy la nieve, para que pueda jugar con el invierno en las afueras. De esta manera, podrán seguir estando juntos.

Y así ocurrió.

Hasta ahora, se dice que en los días veraniegos Talión regresa para acariciar a Yoslin con su lluvia, refrescándola del intenso calor que ella misma provoca. Y cuando empieza a hacer frío, Yoslin cae sobre la Tierra en forma de nieve para estar una vez más con su amado.

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Calificación: 2.5 (11 Votos)

Maui

¿De qué trata?: Mito polinesio que cuenta la historia de Maui, el semidios que fue capaz de pescar el sol.

Personajes: Maui, Hinna, Taranga

Existe una vieja historia corta en la Polinesia que cuenta que en el pasado, el sol no estaba tan cerca de la Tierra como se encuentra ahora y las noches eran más largas y más oscuras de lo que te puedas imaginar. En aquel entonces, en el Pacífico estaban surgiendo nuevas islas todo el tiempo, pues los dioses se encargaban de hacerlas emerger para los humanos.

En una de ellas habitaba una mujer llamada Taranga, la cual pronto descubrió que se encontraba embarazada. Dos meses antes del tiempo correcto de dar a luz, Taranga tuvo a un bebé de corta estatura y como era prematuro, creyó que no crecería bien y lo rechazó.

Se cortó un largo mechón de cabello para envolver al niño y lo arrojó al mar, pensando que se ahogaría sin más. Pero no fue así.

Los dioses, al ver aquel acto de crueldad, se apiadaron del niño y lo rescataron para devolverlo a su madre, quien se quedó muy impresionada al ver lo que ocurría. Como vio que el bebé había sido tocado por los dioses, cambió de opinión y decidió llamarlo Maui tiki tiki a Taranga, que quiere decir Maui formado en el moño más alto de Taranga.

Maui creció hasta convertirse en un hombre muy fuerte, quien se casó con una mujer de su isla llamada Hinna, quien tenía un largo y sagrado pelo.

Los dioses le obsequiaron un anzuelo elaborado con la quijada de un animal mágico y un sedal que jamás se iba a romper. Con él, Maui sería el encargado de hacer el trabajo que hasta entonces les había correspondido a ellos, haciendo emerger las islas que se encontraban en lo más profundo del mar.

Así, Maui lanzaba su anzuelo para atraparlas y una vez que las tenía aseguradas, tiraba de ellas con fuerza hasta que quedaban flotando en la superficie.

Se dice que todas las islas que hay en el Pacífico y donde actualmente viven los polinesios, fueron pescadas por él en el pasado.

Pero sin duda su hazaña más grande, fue cuando logró capturar al sol.

En aquel entonces, el gran astro rey era una estrella muy lejana cuya luz apenas y alcanzaba a calentar la Tierra. Los días eran muy cortos y la madre de Maui, Taranga, apenas tenía tiempo para completar sus quehaceres.

Así que Maui decidió lanzar su anzuelo al universo, enganchándolo al sol y volviendo a tirar de él. El astro se acercó entonces al planeta, envolviéndolo con su calor de una manera que ningún ser viviente había sentido antes. Y del lugar en donde se quedó no volvió a moverse.

A partir de entonces, los días de verano comenzaron a ser más cálidos y también más largos. Taranga y las demás personas de la isla, contaron con más horas de luz para encargarse de sus tareas, y las noches dejaron de ser tan frías y oscuras. Maui se convirtió en una leyenda que hasta el día de hoy, sigue siendo contada a través de las generaciones.

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Calificación: 2.6 (5 Votos)

La paloma torcuaz

¿De qué trata?: Hermosa leyenda maya que cuenta los orígenes de la paloma, a través de una sorprendente historia de amor.

Personajes: Guerrero, Mujer, Hechicera

Existe una vieja leyenda maya que cuenta que hace mucho tiempo, vivía en esta civilización un guerrero muy poderoso, capaz de combatir con decenas de enemigos para defender a los suyos. Aunque por fuera parecía un hombre fiero y temible, por dentro tenía el corazón de una persona sensible y muy generosa.

Lo que más le gustaba, era ir a cazar en los alrededores de un río enorme de aguas cristalinas. Un día, se encontraba en plena cacería cuando un movimiento llamó su atención.

Al ir a asomarse al cauce del río, vio una canoa que se aproximaba desde la lejanía.

El guerrero se fijó en la persona que iba a bordo e inmediatamente cayó enamorado. Era una india muy hermosa, de piel morena y bellos ojos negros, vestida con una túnica toda bordada de flores.

Al verla tan linda, él sintió como su corazón se inflamaba de amor, más no se atrevió a ir a hablarle por temor a intimidarla con su fiero aspecto.

Aquella noche, sin embargo, no pudo dormir pensando en su belleza.

A la mañana siguiente acudió de nuevo al mismo lugar con la esperanza de verla, pero nadie bajó por el río. Decepcionado, el guerrero regresar todos los días a ver si de casualidad la encontraba de nuevo. Más no hubo suerte en absoluto.

Enfermo de amor, fue a ver a una hechicera muy hábil que tal vez pudiera encontrar la solución a su problema no quería vivir un minuto más separado de aquella bella mujer.

—Si quieres verla de nuevo —le dijo ella—, tendrás que convertirte en un palomo para poder volar al otro lado del río, donde habita tu amada. Si estás dispuesto a adoptar esta forma tan humilde, podrás partir de inmediato. Pero te lo advierto, después de esto, no podrás volver a recuperar tu forma humana.

El guerrero, enamorado como estaba, acepto llevar a cabo este sacrificio y entonces la bruja le clavo una espina en el cuello, que al instante la transformó en un bello palomo.

Así, se fue volando hasta cruzar el río y sobre la misma canoa que había visto días atrás, se encontró de nuevo con la india, que estaba navegando tranquilamente. Tan pronto como la vio se poso en su regazo, haciéndole cariños y mirándola tiernamente.

Ella, enternecida por la ternura del ave, la tomó entre sus manos para acariciarla. Y el guerrero se sintió más feliz que nunca.

Al sentir la espina clavada en el cuello del palomo, la india la tomó entre sus dedos y la desprendió, pensando que debía dolerle mucho. ¡Qué gran error había cometido! El animalito se derrumbó al instante, agonizando por la vida que se le escapaba lentamente.

Muy asustada, la india quiso volver a colocar la espina, pero ya era demasiado tarde. El palomo había muerto.

Con una gran culpa, la mujer se clavó la misma espina y se convirtió en una blanca paloma, que desde entonces, se dedicó a llorar la muerte de su amado. Aun hoy en día se puede escuchar su triste cantar.

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Calificación: 2.2 (5 Votos)

Kupe y el pulpo gigante

¿De qué trata?: Hermosa leyenda polinesia que narra el descubrimiento de la isla de Nueva Zelanda por un hombre llamado Kupe.

Personajes: Kupe, Hoturapa, Kuramarotini, Te Wheke-a-Muturangi

La tierra de Polinesia es hasta hoy en día un lugar con una mitología muy diversa, gracias a la cual podemos conocer criaturas fantásticas y los orígenes de cada una de sus islas. Una de sus leyendas cuenta que hace siglos, existía un reino llamado Hawaiki, en el cual habitaban dos amigos: Kupe y Hoturapa.

Ellos habían sido muy unidos desde niños pero cuando se enamoraron de la misma mujer, su relación no volvió a ser la misma. Kupe se llenó de envidia cuando Hoturapa logró casarse con Kuramarotini, la joven a la que ambos amaban.

A pesar de sus celos, Kupe fingió alegrarse por su amigo y en secreto trazó un plan para poder quedarse con Kuramarotini.

Cuando ambos salieron al mar para pescar, Kupe convenció a Hoturapa de lanzarse al agua para atrapar peces. Él se aseguraría de sostenerlo con una cuerda que ataría a la barca. Pero cuando el joven estaba pescando, Kupe la cortó y huyó a toda prisa hasta el puerto, dejando que se ahogara.

Los familiares de Hoturapa lloraron mucho por su suerte, pero nadie acababa de creerse que aquello hubiera sido un accidente. Sospechaban de Kupe, pues sabían que su amigo era un excelente pescador.

Al darse cuenta de esto, Kupe decidió escapar antes de que pudieran acusarlo de nada. Raptó a Kuramarotini y robó una barca para irse muy lejos de Hawaiki. Por muchos días estuvo navegando sin descanso hasta que en el horizonte, apareció una enorme y hermosa isla a la que nombró como Aotearoa, en la cual desembarcaron.

Mientras Kupe se encontraba explorando los alrededores, vio un enorme pulpo que descansaba en medio de una cueva. El animal, asustado al ver aproximarse una barcaza con seres humanos, quiso retroceder, pero Kupe lo atacó con su anzuelo.

Esto ocasionó que el animal tomara su canoa con sus grandes tentáculos, para tratar de hundirla. Kupe, astutamente, cogió un cubo de madera y lo arrojó al agua para distraerlo. El pulpo soltó su barca y fue tras el objeto, pensando que era él que se había arrojado al mar.

Cuando se dio cuenta de la trampa era demasiado tarde, Kupe se encontraba detrás de él y le clavó el anzuelo de manera mortal, dejando que se perdiera en las profundidades.

Una vez librado de la amenaza, el joven retornó a su balsa para continuar explorando aquella isla tan bella. Se dio cuenta de que estaba deshabitada.

Ahí, Kupe y Kuramarotini  estuvieron viviendo por un tiempo, hasta que el muchacho sintió que ya no había temor de regresar a Hawaiki. Al regresar, buscó a sus conocidos y los convenció de que fueran con él a Aotearoa, donde podrían habitar tierras muy vastas y hermosas.

Un grupo de personas armó sus balsas y viajó hasta el lugar para asentarse con sus familias. Allí prosperaron, construyeron pueblos y vivieron por muchas generaciones, sin volver a navegar por el océano.

Hoy, esta misma isla es la que conocemos como Nueva Zelanda, uno de los lugares más hermosos del mundo.

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Calificación: 4.2 (6 Votos)

Las brujas de Naucalpan

¿De qué trata?: Yolanda sufre episodios tenebrosos luego de que fallece su madre. Ahora comenzará una parte de su vida que nunca podrá borrar de sus recuerdos.

Personajes: Yolanda, Carlos, Las brujas

Esta historia está basada en hechos reales contada por la señorita Yolanda. Hace veinte años la madre de Yolanda se había muerto, fue una época bastante triste cada vez que se recordaba. Recuerda que después de que ella falleció pasaron momentos muy extraños y difíciles de explicar. La casa donde ellos vivían en esa época era muy rara, siempre se escuchaban ruidos de mujeres riendo en el patio, platicas y también como si alguien caminara o corriera. Después de las nueve de la noche Yolanda se encerraba.

Ella vivía en Totolinga San Lorenzo México, se cuenta que ahí se dice que en la época de la revolución mexicana. Pasaban soldados y estos mataban a muchas personas entre inocentes, dejándolos tirados en barrancos y nadie pasaba por ahí lo hacían de una manera cruel. Regresando al tema Yolanda tuvo que pasar por momentos de miedo, desde una mujer llorando la que conocemos como la famosa llorona. La mamá de Yolanda no batalló su enfermedad, la glicemia la estaba consumiendo poco a poco hasta que después del viernes santo murió.

Le hicieron su funeral y a partir de esa noche se empezaron a escuchar llantos y voces que no parecían provenir de una persona. La casa donde ellos vivían era muy modesta y humilde las puertas eran unas tablas de madera y todo se podía escuchar de un cuarto a otro. En los rezos de la mama de Yolanda los perros empezaban aullar muy feo, ya ella no podía más y decidió buscar ayuda. Un amigo de ella iba a un templo espiritual y le regaló un bálsamo, donde tenía que derramarlo con rosas blancas por toda la casa mientras que rezaba.

Escuchara lo que escuchara tenía que seguir rezando, Yolanda creía mucho en eso y pensaba que exageraba pero no le dio importancia. Una noche mientras que Yolanda dormía con su marido Carlos, los dos escucharon un ruido raro en el techo que estaba hecho de puro aluminio. Era como si alguien estuviera aruñando el techo, cuando de repente Carlos se percató que había entrado un buitre a la casa. Era todo negro y apestaba como a carne podría a sangre seca, Yolanda estaba aterrada y tararon de sacar a ese pájaro de ahí.

No solo pasó eso, también se escuchó la voz de la mamá de Yolanda que llamaba a la hermana desde el otro cuarto, donde ni ella ni los hijos de Yolanda habían recibido bautizo. Pero era imposible que fuera la madre ya que había muerto hace cuatro días atrás, la voz sonaba increíblemente parecida a la de ella. Todos empezaron a rezar, menos Carlos que como era muy grosero hasta maldijo a esa voz y ese pájaro. Ya sentían que no era solo una bruja sino varias, trataron de cerrar la humilde puerta pero de repente se metieron muchas manos en las rejas tratando de entrar.

Se decía que para que las brujas pudieran entrar a una casa, había que invitarlas y era imposible que entraran porque nadie las había invitado. De pronto se escucharon varias gallinas que se montaron en el techo como si fueran a bailar. No recordaba cuanto tiempo había pasado porque estaba pendiente de los niños chiquitos que estaban con la hermana en el otro cuarto, tratando de no ser persuadida por esa voz que intentaba entrar a la casa. Carlos continuaba maldiciendo y de repente se escucharon muchos gallos, hasta que uno de esas gallinas pesadas se cayó ya que el techo no aguantó su peso.

Lo bueno fue que se había caído en la parte de a fuera de la humilde casa, esa noche nadie pudo dormir por la preocupación. Yolanda estaba protegiendo sus niños, no quería que nada malo les pasara. Al otro día ella le contó a su amigo lo que ocurrió, él le preguntó si había seguido las instrucciones de pasar el bálsamo por los pisos mientras rezaba. Yolanda le contestó con toda sinceridad que no había pasado el bálsamo por el piso, que solo empezó a rezar.

El amigo le aseguró otra vez que las brujas solo podían entrar si ella las dejaba pasar, así que tenía que tener cuidado y hacer lo que le había mandado el amigo. Al otro día Yolanda, la hermana y Carlos empezaron a regar ese bálsamo por toda la casa con las rosas y comenzaron a rezar todo lo que podían. Pero poco después de los primeros rezos se escuchaban los aullidos de los perros que sonaban como si hubiesen visto a alguien pasar por ahí. Todos sabían lo que estaba pasando y tenían mucho miedo, pero Yolanda se había acordado del consejo del amigo.
Que no importara lo que pasara, siempre tenía que rezar y nunca parar. La situación no mejoraba todos escuchaban los mismo lamentos, llantos y como risas al mismo tiempo. Ya la situación se había vuelto insostenible nadie podía dormir bien y el pero miedo era que se llevaran sus niños. Para el otro día todos se reunieron para apoyar la idea de vender la casa y salir de esa horrible pesadilla humana. Todos estaban de acuerdo y las dos hermanas la vendieron por un precio muy económico.

Eran muy tontas e ingenuas y no sabían que la casa valía mucho más que lo que le dieron por ella. Pero a nadie le importaba el precio, ellos solo querían salir de esa casa de horror que solo había aterrorizado a toda la familia. Al mudarse de la ciudad de Naucalpan, la familia sentía un enorme alivio y todos estaban más contentos. Ahora no sentían ni escuchaban esas terribles voces oscuras, nunca supieron que era o lo que querían. Pero a pesar de eso Yolanda seguía soñando con su madre donde aparecían las brujas, tratando de entrar a la casa vieja donde vivían para llevarse las almas de sus niños.

Esa experiencia la había aterrorizada hasta ese punto, pero poco después bautizó los niños y empezó a rezar por el alma de la madre, sin importar si las brujas iban a aparecer. Ya ella se sentía más segura con su familia en el nuevo hogar.

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Calificación: 4.5 (8 Votos)

El Ocaso

¿De qué trata?: Grischa, un joven ruso, se enamora perdidamente de Natalyja. La pasión de sus sentimientos dará origen al más hermosos espectáculo del mundo.

Personajes: Grischa, Natalyja

Cuenta una vieja leyenda de Rusia que hace muchísimo tiempo, existía un joven llamado Grischa que vivía con sus padres en una agradable cabaña, muy cerca de los montes Urales. Como eran comerciantes, el chico solía viajar con ellos a todos los poblados y ciudades que existían a lo largo de su nación, que es una de las más extensas del mundo.

Esto le había permitido conocer los más hermosos palacios del zar, la majestuosidad de las cadenas montañosas y decenas de paisajes singulares. A pesar de todo, Grischa siempre decía que no había nada más bello que su pueblo natal y su cabañita en el bosque.

O así solía pensar hasta que en medio de uno de sus viajes conoció a Natalyja, una muchacha de grandes ojos azules y cabellos que se confundían con la nieve.

Desde el primer momento, Grischa amó a Natalyja más que a nada en el mundo, pero ella no parecía interesada en sus afectos.

Día con día, sin rendirse en su cortejo, Grischa se esforzaba al máximo para ganar su corazón, llevándole las flores más frescas y los mejores regalos que había entre la mercancía de sus padres. Sin embargo nada parecía conmover el frío corazón de la joven.

Los años pasaron y en lugar de disminuir, el amor que Grischa sentía por ella seguía ardiendo en su corazón como un fuego eterno. Un día, envalentonado por sus sentimientos, el muchacho acudió a su casa para pedir su mano en matrimonio. No obstante ella, indiferente como de costumbre, le contestó con la más cruel de las respuestas:

—Mi mano nunca será tuya, como tampoco mi corazón. Lo mejor es que regreses a tu pueblo y te olvides de que me has visto.

Desconsolado por la negativa, Grischa se alejó y se entregó a la bebida, buscando a Natalyja en bares, callejones, rincones sucios y oscuros de cada ciudad en la que iba a parar.

El tiempo pasó y su amor no correspondido lo convirtió en un hombre triste y melancólico. Nunca se dio la oportunidad de amar a ninguna otra mujer, pues el recuerdo de los ojos de Natalyja lo atormentaba. En el fondo, una parte de él aún guardaba la esperanza de verla de nuevo.

Y así ocurrió.

Se encontró con Natalyja mientras viajaba por otra ciudad, encontrando que los años la habían vuelto todavía más hermosa y fría. Ella pareció reconocerlo pero distante como siempre, mantuvo sus distancias.

Con el corazón roto, Grischa se dirigió hacia el Mar Negro y allí se ahogó, pereciendo entre las aguas heladas. Pero ni siquiera el hielo del océano fue capaz de derretir la pasión que anidaba en su corazón, la cual tiñó de rojo el mar mientras el sol se ocultaba.

Fue así como nació el ocaso. Se dice que el sol llora todas las noches al esconderse, al recordar la tristeza de aquel pobre muchacho cuyo romance nunca pudo realizarse.

Natalyja jamás se enteró de que aquel atardecer había surgido por el amor que él le tenía.

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