La flor de Nochebuena

¿De qué trata?: Un niño pobre, triste por no tener nada que dejar en la ofrenda al niño Jesús, recibe un misterioso regalo en Navidad.

Personajes: Pablito

Esta leyenda corta nos habla del origen de una de las flores más famosas del mundo, originaria de México: la Nochebuena. Debido al hermoso color carmesí de sus pétalos, cada año al llegar la Navidad, millones de familias la ponen afuera de sus casas para conmemorar tan hermosa época.

Cuentan que hace mucho tiempo, en un pueblito de México, las personas acudían a la Iglesia para adorar al niño Jesús, conmemorando su nacimiento. Cada veinticuatro de diciembre acudían a misa y a continuación, dejaban una ofrenda en el pesebre de la parroquia para él. Los regalos iban desde dulces a mantas tejidas.

Todos en el pueblo querían demostrar el inmenso amor que sentía por el bebé Jesús.

Pablito, un niño muy humilde, veía esto cada año y conforme pasaba el tiempo se entristecía, porque siempre que era la víspera de Navidad él no tenía nada que dejar en la Iglesia. Su familia era muy pobre y lo poco que tenían, debía ser para sus hermanitos.

Aquel veinticuatro, Pablito llegó a la capilla y se puso a llorar, deseando tener algo que ofrecerle al niño Dios. Todas las personas podían demostrarle su cariño con diversos obsequios, menos él.

Sus lágrimas cayeron como un torrente en el suelo de la Iglesia y se transformaron en una hermosa flor de pétalos rojos como rubíes.

Era la Nochebuena.

Pablito se quedó admirado al contemplar aquel milagro y comprendiendo que era un regalo de Dios, fue de inmediato a ponerlo en el pesebre. Desde allí, le pareció que la figurita del niño Jesús le sonreía y sintió una inmensa paz.

Aunque hacía un inmenso frío, la flor permaneció en su lugar sin marchitarse, más hermosa conforme la temporada pasaba. Pronto, la gente del pueblo la vio y se quedó admirada por su belleza.

—¡Qué sorpresa tan maravillosa! —decían— Es una flor divina.

—Jamás se había visto algo tan magnífico en nuestro poblado tan modesto.

—¿Pero de dónde la habrán sacado? ¿Qué clase de flor es exactamente?

—Es tan extraña como bella, es la más linda de todas.

No tenían flores así en ningún sitio y aquella lucía preciosa en el nacimiento.

Con el tiempo, cientos de Nochebuenas comenzaron a crecer por el poblado, blancas como la nieve y rojas como aquella que Pablito había creado, con su amor incondicional. A las personas del pueblo les gustaron tanto, que tomaron por costumbre adornar la Iglesia, sus casas y el mismo pesebre del niño Jesús con ellas, todas las navidades.

Y cada vez que llegaba el veinticuatro de Diciembre, Pablito era el primero en dejar un enorme conjunto de flores blancas y rojizas a los pies de Dios hecho hombre.

Es por eso que hasta hoy, las Nochebuenas son muy apreciadas en todo el mundo y orgullosamente mexicanas. Su belleza se marchita al llegar la primavera, pero cada vez que el año llega a su final y el frío se hace más intenso, haciendo que las otras flores mueran, esta abre sus pétalos recordando el milagro de la Navidad.

poinsettia photo

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 1 Average: 5]

Orfeo y Eurídice

¿De qué trata?: Orfeo, un valiente poeta, decide descender al inframundo para rescatar el alma de su amada Eurídice.

Personajes: Orfeo, Eurídice, Hades, Caronte

Orfeo era un poeta muy habilidoso, que tenía un don especial para componer todo tipo de versos. A menudo los cantaba para Eurídice , su bella esposa, a quien encantaba con ayuda de su arpa y su talento para la música y la poesía. Pero esto se terminó el día que ella, picada por un animal ponzoñoso, murió dejándolo solo.

Loco de dolor, Orfeo decidió viajar hasta el Inframundo para recuperar su alma y escapar de la soledad.

Llegó así hasta el río que separaba la tierra de los vivos del los territorios de Hades, señor de los muertos. Solo era posible cruzar el río a bordo de la barca de Caronte, el viejo que transportaba las almas que acababan de abandonar la Tierra.

—Yo puedo llevarte si quieres —le dijo él—, pero será un viaje en vano, porque tan pronto como lleguemos al Inframundo, seremos recibidos por Cancerbero, el monstruo de las tres cabezas. Él sabrá que no estás muerto y te devorará.

—No te preocupes por eso —le dijo Orfeo—, tú llévame, que yo sé la manera de tratar con esa bestia.

Y así, Orfeo se montó a borde del bote de Caronte, que lo condujo hasta las mismas puertas del Inframundo. Se encontraba custodiándolas Cancerbero, un enorme perro con tres cabezas que clavaron sus ojos en él con furia devastadora.

Al instante, Orfeo comenzó a tocar la lira que traía consigo, emitiendo una dulce melodía. Cancerbero se apaciguó y se quedó dormido mientras terminaban de entrar a los dominios de Hades.

Y la música llegó a cada rincón del Inframundo, consolando a las almas solitarias y confortando los oídos de Hades, quien sentado en su trono, se sintió conmovido por aquel intruso. Así que cuando tocó tierra lo recibió en su trono, dispuesto a negociar con él.

—He venido a buscar a mi esposa, Eurídice —dijo Orfeo—, por favor, devuélveme su alma.

—Está bien, dejaré que te la lleves —le dijo Hades—, con una sola condición. En todo el camino de vuelta no debes mirar atrás, sino hasta que hayas salido del Inframundo. Si no lo haces, volveré a arrastrar a tu esposa hasta mis dominios y no tendrás otra oportunidad de recuperarla.

—¿Cómo sé que cumplirás tu palabra? —preguntó Orfeo, desconfiado.

—Confía en mí. Ahora date la vuelta y márchate.

Orfeo volvió a la barca de Caronte, pero no escuchó nada detrás de él. Ni pasos, ni la voz de su amada. Esto lo hizo volver a desconfiar.

Soportó todo el camino de vuelta hasta las puertas del Inframundo sin mirar atrás, pero justo cuando estaban por cruzarlas, no lo resistió y echó un vistazo por encima de su hombro, pensando que Hades se había burlado de él.

Cuando Orfeo hizo esto, el alma silenciosa de Eurídice se vio arrastrada una vez más a su lugar entre los muertos y él se lamentó por haber sido tan tonto.

Tendría que pasar el resto de su vida solo, hasta que finalmente, pudiese morir y estar de nuevo con ella.

harp photo

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 0 Average: 0]

¿Por qué el sapo tiene la espalda manchada?

¿De qué trata?: El sapo es invitado a una fiesta en el cielo pero su vecino, el buitre, no está tan contento de que vaya.

Personajes: Sapo, Buitre, Animales

Cuando los animales eran amos y señores de la Tierra, a menudo celebraban fiestas por todas partes: en el mar, en las madrigueras y también en las alturas. Estas últimas eran las más codiciadas, pues solo las criaturas más importantes podían ir.

Una de ellas era el buitre, quien orgulloso acicalaba sus plumas para dirigirse al festejo que habían organizado las demás aves.

Mientras se preparaba para marchar al día siguiente, escuchó al lado de su casa el profundo croar de su vecino, el sapo, con quien por cierto, no simpatizaba mucho. Hay que mencionar también que en ese entonces, este animal no era tan feo como lo conocemos. Su espalda era suave, lisa y de un color muy bonito.

El buitre se asomó por la ventana y lo vio justo allí, haciendo ejercicios de voz. Cuando le preguntó que estaba haciendo, no lo podía creer.

—Estoy preparando mi voz para la fiesta del cielo —respondió el sapo, muy ufano—, me han invitado para que toque una canción.

—Pues yo también estoy invitado y se supone que también voy a cantar —dijo el buitre, muy receloso.

Enfurruñado, se metió en su casa de nuevo y después de afinar su guitarra se fue a dormir, pensando que el sapo estaba mintiendo. ¿Cómo iba una criatura como el sapo acudir al cielo? Si ni siquiera podía volar.

Al día siguiente, muy temprano, el buitre se volvió a encontrar con el sapo, quien le dijo que él se adelantaba al cielo por ser muy lento. Sin darle importancia, el ave preparó sus cosas para partir, sin darse cuenta de que el sapo se metía en su guitarra sin que lo notara.

El buitre tomó su instrumento y se dirigió hasta las nubes, donde fue recibido por los otros animales voladores.

Grande fue su sorpresa al ver aparecer al sapo, que había salido de la guitarra a escondidas para mezclarse con la multitud. Todos bailaron, comieron y bebieron.

El buitre tocó su guitarra y el sapo cantó con una voz hermosa, que hizo gozar a todos menos a él.

A la hora de marcharse, este último volvió a meterse dentro del instrumento para volver a casa. Cuando el buitre lo tomó, molesto aun por la aparición de la criatura, notó que su guitarra pesaba un poco más que antes. Al agachar la cabeza para mirar en el interior, vio que el sapo se encontraba acurrucado en silencio. Y supo que así fue como había llegado a la fiesta.

Muy indignado, el buitre sacudió la guitarra hasta que el sapo salió y fui a estrellarse contra las rocas, quedando su espalda llena con las manchas y protuberancias que tiene actualmente. No solo eso, sino que su bella voz también se quedó arruinada por la envidia del buitre.

Por eso es que hoy, cada vez que escuchamos croar a estos animales lo hacen de manera desigual y poco armónica. Pero no olvides que alguna vez cantaron precioso y que también eran una de las criaturas más bonitas que habitaban sobre la Tierra.

sapo photo

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 0 Average: 0]

El mono de la quebrada blanca

¿De qué trata?: Cerca de San Juan de Colón, un pueblo de Tachira-Venezuela, ronda una leyenda llamado el Mono de la quebrada blanca. Es una criatura que asecha estos lugares con fines oscuros ¿De que será capaz el mono de la quebrada blanca?

Personajes: Doña Teresa, El Mono, Los dos Monitos, La criada, Gladys, Familiares

En una hacienda del peronilo, cerca de San Juan de Colón Estado Táchira-Venezuela, hay un gran paisaje de Árboles, cafetales, palmas y muchas otras plantas y variaciones de la vegetación que pintaban de mil colores aquel lugar, aunque lo que más llamaba la atención entre tantas cosas era la Quebrada blanca, la cual contenía agua limpia, transparente y fresca.

En la hacienda se encontraba la Señora Teresa, con su hija Gladys. Un día envió a la chica junto a la sirvienta a recoger unas chamizas secas entre aquellos cafetales. Estas dos jóvenes estaban recogiendo palitos secos mientras estaban conversando muy entretenidas. Pero entre tanta conversación no se percataron que habían alejado mucho de la casa, por lo que dejaron de conversar y tomaron un poco de agua de la quebrada para disponerse a regresar.
En ese instante vieron algo que pasó entre aquellas gigantes rocas que se posaban en medio de la quebrada. Pasó por el reojo de ambas, pero era algo visible y real, sabían que algo las estaba espiando, por lo que se detuvieron a ver el paisaje hacia aquellas rocas, algo no estaba bien. Fue allí cuando en el menor descuido se giraron al mismo tiempo para volver a casa, pero vieron como en unos arbustos que estaban frente a sus ojos pasó una cirueta como la de un mono peludo.

Ellas se asustaron y empezaron a correr en dirección a la hacienda gritando despavoridas. El mono parecía que las perseguía haciéndole señas, pero algo no andaba muy bien con este “Animal” el mismo tenía una figura casi humano, parecía un hombre que no se afeitaba nunca, sus pasos agigantados eran algo anormales para ser de una persona, pero igual su apariencia seguía inquietándole.
Finalmente ambas pudieron llegar a casa a salvo y le contaron todo a Doña Teresa, explicándoles a detalle lo que habían vivido en aquel pequeño bosque junto a la quebrada blanca. Teresa no quiso hacer ningún comentario y ambas jóvenes pensaron que no les creía, cosa que era algo extraño al saber que ella misma estaba consciente de que eran chicas maduras.

Pero durante la cena, en donde estaba reunida toda la familia, sus criados y peones junto a su única hija, Doña Teresa quiso añadir un comentario:

-Esta mañana parece que Gladys y Rosalba mientras buscaban chamizas vieron al mono de la quebrada blanca. Todos se han quedado perplejos ante su comentario, algunos sobre la mesa ya sabían algo de esto, pues lo habían vivido, pero otros sólo se mostraban atónitos ante las palabras de la Doña, mientras sus hijas asistían con su cabeza dándole la razón.

La verdadera historia del Mono de la quebrada Blanca comienza con una chica llamada Mariela, quien tuvo su primer encuentro con esa criatura y nunca más se supo de ella de nuevo, al parecer el mono la había secuestrado mientras estaba tomando agua del río. Su familia inicio una búsqueda, pero no sabían que su Mariela se encontraba a tan sólo kilómetros de distancia de su hogar. El mono tenía una cueva la cual había decorado muy bien para tener a Mariela consigo. Sin embargo, ella no se sentía a gusto y con el pasar del tiempo le surgieron ideas para salir de allí. Con sus uñas escribía en hojas marchitas mensajes de auxilio y los lanzaba en dirección a la quebrada con esperanzas de que alguien lo leyera.

Sin embargo, nadie pudo encontrar sus mensajes por meses. Aún cuando ella tiraba centenares de hojas a diario. El mono le daba a menudo muchos mangos de comer, además de mamones para que pudiera alimentarse. Por las noches el mono la manoseaba e incluso se acercaba a ella para darle calor y n o sufriera de hipotermia en la altura de aquella sepultura. Al tiempo Mariela dio a luz a dos monitos, algo que no cabe en ningún concepto, ya que era prácticamente la creación de un mono y una humana. Eso era lo que hacía humano aquella criatura, algo extraño que pudo hacer que un humano concibiera.

Poco tiempo después Mariela salió de la madriguera a darse un baño, el mono la llevó hasta la quebrada, parece que ni la misma criatura aguantaba el maloliente olor que cargaba la dama. Pero fue allí en donde se separó un momento del mono, parecía que iba a buscar algo en la madriguera. Los chicos le ofrecieron venir con ellos hacia la ciudad, pero ella miraba hacia la madriguera dudosa de ir con ellos.

Los chicos la tomaron de la mano con intenciones de ayudarla, pero ella les advirtió gimiendo del miedo que el mono podía matarlos. Cuando se giraron para reírse de ella vieron que de la madriguera salió la criatura con los dos monitos en la mano, en ese momento Mariela comprendió que la criatura quería pasar un tiempo en familia. Pero en ese mismo instante todo se tornó un infierno, pues el mono empezó a desgarrar a sus hijos furiosos delante de los ojos de la madre, en señal de celos.

Mientras el mono de la quebrada blanca se comía el cadáver de sus propios hijos, los chicos cargaron a Mariela y corrieron hacia la ciudad. Fue así como la historia del Mono de la quebrada blanca se ha hecho famosa en San Juan de Colón. Lo que vivieron Las hijas de Doña Teresa, o mejor dicho la criada y la hija no fue una fantasía, fue un hecho que pasó en la vida real y casi fueron una víctima más de esta horrible criatura.

Muchos dudan de que pueda ser agresivo, ya varias personas lo han visto, pero sabiendo su historia es mejor cuidarse andando por estos lugares, en especial si se va sólo. La Quebrada blanca es un lugar muy bonito para ir en familia y pasarla bien, se dice que las personas desaparecidas en el lugar son las que se arman de valor y van solas. Por esa razón si vienes alguna vez a este sitio procura que sea con un montón de amigos valientes, o el mono podría raptarlos y convertirlos en esclavos mientras le maltratan diariamente.

 mono photo

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 0 Average: 0]

La mulata de Córdoba

¿De qué trata?: Leyenda mexicana sobre la Mulata de Córdoba, una hermosa mujer que fue acusada de brujería en el siglo XIX.

Personajes: Mulata, Pretendiente, Inquisidores, Guardia

Cuentan que durante el siglo XIX, en la linda ciudad de Córdoba, Veracruz, habitaba una hermosa muchacha mestiza, fruto de la unión entre una esclava africana y un hombre blanco. Por este motivo su piel tenía un bello color canela que en contraste con su pelo negro y sus grandes ojos verdes, la convirtieron en la joven más atractiva de la ciudad.

Los lugareños la apodaban la Mulata de Córdoba, ya que era famosa no solo por su belleza, sino por sus habilidades al emplear todo tipo de hierbas curativas.

La mulata vivía en una lujosa casa colonial con un jardín muy grande, en el que cultivaba todo tipo de árboles frutales y hierbajos. Así podía elaborar tés, ungüentos y más remedios naturales que eran muy efectivos para aliviar las dolencias de la gente. Todos en la ciudad acudían a ella para tratar sus males y le quedaban muy agradecidos.

Siendo tan hermosa, la joven tenía muchos pretendientes pero a ninguno de ellos hacía caso. Su orgullo y su frialdad al tratarlos, sorprendía mucho a las personas.

Cierto día, uno de ellos, un hombre apuesto y audaz que estaba acostumbrado a tener múltiples conquistas, se hizo el propósito de enamorarla. A menudo acudía a la iglesia donde la mulata iba todos los domingos y trataba de abordarla, pero ella, con desdén, miraba hacia otra parte y se marchaba altiva.

Encaprichado, su pretendiente comenzó a enviarle regalos, a intentar visitarla en casa, todo ello en vano. Finalmente, despechado, esparció el rencoroso rumor de que la joven practicaba hechicería y por eso sus remedios eran tan efectivos.

Tales habladurías llegaron a los oídos de la Santa Inquisición y en poco tiempo, un grupo de inquisidores fue a arrestar a la mulata, condenándola a morir por sus malas artes.

La encerraron en una celda del castillo de San Juan de Ulúa, donde su belleza causó conmoción entre los guardias.

Una madrugada fría antes de que prepararan la pira donde fallecería quemada, el guardia de su celda se acercó para dejarle pan y agua. Entonces la mulata lo invitó a entrar.

Cuando el hombre miró a la pared, vio que ella había dibujado un navío bellísimo, con detalles tan realistas, que parecía que fuese a salirse del muro en cualquier momento para volverse real.

—¿Te gusta mi dibujo? —le preguntó la mulata.

—Es muy bello.

—¿Qué crees que le haga falta a este barco?

—En mi opinión, es perfecto. Lo único que le haría falta es navegar.

—Pues entonces va a navegar —respondió la mulata y recogiéndose las faldas, saltó dentro del cuadro hasta la cubierta del barco, ante los ojos incrédulos del guardia.

Así el barco fue alejándose, cada vez más en el horizonte, hasta que no fue más que un punto diminuto y luego dejó de existir.

Nadie volvió a ver a la Mulata de Córdoba en Veracruz, pero su nombre estaría destinado a convertirse en leyenda. Y entre las paredes de San Juan de Ulúa, su historia sigue causando terror entre los visitantes.

barco photo

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 1 Average: 2]

La difunta Correa

¿De qué trata?: Leyenda que narra el origen de la difunta Correa, una mujer benévola que en Argentina es venerada como madre y protectora.

Personajes: Soldado, Esposa, Hijo, Aldeanos

Esta leyenda corta es una de las más populares en Argentina, donde es contada sobre todo en las zonas rurales, de grandes a chicos. Habla de una poderosa fuerza benefactora que ha de proteger a las madres con sus hijos, a los campesinos que salen a labrar la tierra y a la vida en general.

Hace muchos años, vivía en el campo una familia muy feliz conformada por la madre, de apellido Correa, su esposo y su pequeño hijo. Aunque ellos no tenían muchas cosas eran muy dichosos, pues se amaban muchísimo y lo indispensable no les faltaba. El padre de familia era un criollo de corazón noble, pero debilitado en su salud, de modo que su mujer hacía cuanto podía para cuidarlo.

Un día, la guerra estalló y se demandó que todos los hombres se reportaran en las filas de infantería para pelear. La madre quedó devastada al saber que su marido tendría que acudir, enfermo como estaba.

Pidió que lo indultaran del campo de batalla sin éxito y finalmente, su esposo partió hacia un destino incierto.

Los días pasaron y la buena mujer Correa no recibía noticias de su amado, de modo que decidió ir a buscarlo. Todas las noches soñaba que yacía delirando en medio del campo por la fiebre o herido de muerte. Tenía que averiguar que había sido de él.

Tomó a su pequeño hijo y se echó a andar hasta el terreno en donde estaban planeando. A medio camino, muy cansada, se detuvo en lo alto de una colina para echarse a dormir con su bebé. Llevaba mucho tiempo caminando sin comer ni descansar adecuadamente.

Así se quedó, sedienta, hambrienta, agotada, arrastrada hasta un sueño profundo del que nunca despertó. Los animales carroñeros se congregaron en torno a su cuerpo para empezar a alimentarse, llamando la atención de unos campesinos que pasaban cerca de ahí. Grande fue su sorpresa al encontrar el cadáver de la pobre Correa, que todavía no perdía toda su lozanía.

En medio de sus pechos encontraron a su bebé, que se amamantaba de ellos. Recogieron pues al niño y le dieron a la madre una sepultura digna. A partir de entonces, muchos otros aldeanos comenzaron a realizar peregrinaciones hasta la colina para despedir a la difunta Correa.

Querían dejarle ofrendas para que en el más allá, no se sintiera tan triste por la pérdida de su esposo y por haber dejado a su hijo.

Con el paso del tiempo, construyeron un santuario en el monte donde se volvió costumbre peregrinar y dejar pequeños tributos. Dicen que todos los que acuden ahí encuentran alivio para sus penas.

Las madres llegan para pedir que sus hijos nazcan sanos y fuertes, además de nutrir sus pechos para que puedan saciar su hambre, los arrieros le piden a la difunta que bendiga su ganado y sus cosechas y los enfermos, van con la esperanza de sanar sus enfermedades.

Por eso la difunta Correa sigue siendo muy querida entre los argentinos humildes y nobles de corazón.

colina photo

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 1 Average: 3]

La madre de agua

¿De qué trata?: Una bella muchacha de España se enamora de un joven indígena. Su prohibida relación dará origen al mito de la madre de agua.

Personajes: Muchacha española, Indígena, Bebé, Padre

La madre de agua es un espíritu que aparece en las lagunas y ríos. Se destaca por su hermosa apariencia y busca la compañía de los niños, quienes le encantan por sobre todas las cosas. Pero cuidado, porque aunque parezca una presencia solitaria e inofensiva, dejar que los más pequeños se acerquen a ella es algo muy peligroso.

Su origen se encuentra en una leyenda trágica y curiosa.

Cuentan que hace mucho tiempo, en la época de las colonias, una joven de procedencia española llegó a instalarse en América junto con su padre, el cual era un hombre de carácter férreo y bastante celoso. Difícilmente la dejaba salir de casa como no estuviera acompañada por una de sus ayas y constantemente, le advertía que no la quería ver cerca de ningún hombre.

Aun así, la muchacha no pudo evitar enamorarse de un joven indígena, al que vio un día mientras se aproximaba a la iglesia del brazo de su nana. Su porte noble y su piel morena le llamaron la atención, pero fue su mirada oscura y sincera la que terminó de arrebatarle el alma.

Ambos comenzaron a romance furtivo, que por algún tiempo logró esquivar las sospechas del padre.

Sin embargo, las cosas empeoraron cuando la joven se enteró de que estaba embarazada. Ella amaba a su hijo y quería tenerlo con desesperación, pero sabía que su padre no aprobaría la idea de criar a un niño mestizo. Mucho menos de casarse con alguien a quien consideraba inferior.

De alguna manera, ella se las arregló para ocultar su embarazo bajo vestidos de cintura amplia, evadiendo las sospechas de su progenitor y esperando poder escapar con su enamorado.

Cuando le llegó el momento de dar a luz, tuvo un hermoso bebé de piel canela al que acunó con cariño. Pero su padre, intrigado por los lloros del niño, irrumpió en su habitación hecho una furia y se lo arrebató. Se fue con el pequeño a una charca muy honda y allí lo ahogó ante las suplicas desesperadas de su madre.

También mató al pobre pretendiente de su hija; indignado al ver su casta indígena, en el mismo lugar.

La joven, sintiéndose morir, se arrojó a las aguas para intentar salvar a su familia e terminó ahogándose con ellos. Desde aquel día, los lugareños comenzaron a ver como una hermosa mujer de ojos azules emergía de la laguna, toda envuelta en un halo de luz.

Sin embargo, se trataba de un ánima vengativa que buscaba retribución por lo que le había ocurrido en el pasado.

Siempre atraía a los niños pequeños con su voz melodiosa y su dulce aspecto, para que se metieran en el agua con ella. Dicen que solo así creía que podría compensar a ese bebé que había perdido.

A partir de ese momento, la gente comenzó a cuidar mucho a sus niños, para que no se acercaran solos a la charca.

Y así es como ha perdurado hasta nuestros días, el mito de la madre de agua.

water lady photo

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 1 Average: 1]

La Flor de Cempasúchil

¿De qué trata?: Dos jóvenes enamorados tienen que separarse por culpa de la guerra, hasta que el dios Tonatiuh les hace un regalo...

Personajes: Xóchitl, Huitzilin, Tonatiuh

La Flor de Cempasúchil es uno de los símbolos más queridos de los mexicanos, con su colorido y las bellas tradiciones de las que forma parte. Hasta hoy en día, se le conoce por ser un nexo muy poderoso entre la tierra de los vivos y los muertos, pues de acuerdo con las leyendas, sus pétalos marcan un puente hasta el Mictlán (tierra de los difuntos), para que los que ya no están con nosotros puedan regresar una vez al año.

Hace mucho tiempo, cuando las grandes civilizaciones que abundaban en México todavía estaban en su gloria, existían dos jóvenes llamados Xóchitl y Huitzilin, quienes se amaban con toda el alma.

Ellos estaban juntos desde niños e iban a todas partes como buenos amigos. A menudo paseaban y reían por las calles, y cuando iban al bosque a buscar flores. Todos los días subían hasta lo alto de un cerro y se las dejaban como ofrenda a Tonatiuh, el dios del sol que todo lo ve.

Con el tiempo, esa hermosa amistad que se profesaban se convirtió en un sentimiento más profundo.

Decidieron casarse y como sus familias también eran grandes amigas, el enlace se dispuso con gran alegría. Xóchitl comenzó a coser sus ropajes para la boda y sus padres se encargaron de reunir toda la comida necesaria para un gran festín. De un momento a otro, de lo único que se hablaba era de la unión entre ambos.

Cuando Xóchitl y Huitzilin estaban efectuando los últimos preparativos de su boda, una guerra estalló y todos los hombres tuvieron que salir a defender a su pueblo. Los enamorados se despidieron con lágrimas muy amargas en los ojos y Huitzilin prometió que regresaría.

El tiempo transcurrió y los días de Xóchitl se volvieron muy grises, entre la ausencia de su amado y la boda que no había podido ser. Un día, llegaron noticias de los guerreros y ella acudió con el corazón en un puño.

Huitzilin había sido herido de muerte y nunca podría regresar a casa.

Devastada, la joven volvió a subir al cerro sin ganas de vivir y le pidió entre lágrimas a Tonatiuh, que la ayudara a reencontrarse con el amor de su vida. El dios, conmovido, la tocó con uno de sus rayos y al instante, el cuerpo de Xóchitl se convirtió en una hermosa flor.

Sus pétalos eran brillantes como el mismo sol, pero se mantenían cerrados y recelosos. En ese instante, un pequeño colibrí del color del fuego se acercó hasta el capullo.

Era Huitzilin, quien había regresado en forma de pájaro para estar con su amada.

Con su pico tocó el centro de la flor y está se abrió en veinte pétalos, desprendiendo una fragancia preciosa. Esta vez, los enamorados estarían juntos para siempre y nadie podría impedirlo.

Esa bella flor se convirtió en el Cempasúchil, que hoy los mexicanos colocan en sus altares de muertos, celebrando las festividades de los difuntos. Muy pocos saben que en el pasado, esta brotó como producto del más grande sacrificio de amor.

colibri photo

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 3 Average: 2.3]

La cosa del techo

¿De qué trata?: Un ruido extraño en el techo hizo que el Joven se alarmara demasiado, tanto como para pensar que los ruidos no provenían de animales o de algún objeto que deambulaba a causa del viento ¿Que será?

Personajes: El joven. la abuela, Roger, La cosa del techo

Vivir en una casa que tiene un techo ruidoso puede llegar a ser bastante molesto. Esta es la historia de un joven que vivía con su abuela. El mismo estaba en un rancho de clase media construido con un techo a base de Zinc. Esto ocasionaba a menudo molestias con los gatos que se paseaban por el techo de noche, incluso la lluvia era el ruido que mas perturbaba.

Pero desde una noche empezó a notar que los ruidos que estaba escuchando desde su techo no eran a causa de felinos que querían sostener relaciones mientras el trataba de dormir. Parece que este ruido tenía algo que le incomodaba a el, pues eso que estaba en el techo o sólo se escuchaba como caminaba lentamente, sino que también hacía ruidos.

Una noche decidió dormir con su abuela, no aguantaba que esta cosa se posara encima de su techo a asustarlo. En muchas ocasiones sólo pensó que era un gato, ya que el mismo empezaba a rasgar el techo como si le estuviese aruñando y al final, escuchaba maullidos. Sin embargo, luego de ir a la cama con su abuela, enseguida empezó a notar el mismo ruido en el techo de la habitación.

-¡Abuela! ¿Escuchas eso?
-Tranquilo hijo, duerme ya que son los gatos de siempre.

Pero sin duda el estaba seguro que algo no andaba bien, es como si ese algo que estuviera rasgando el techo supiera exactamente donde estaba. Por ello, decidió dormir en el tercer cuarto, uno que usaban para familiares que venían de visita, un cuarto más. Pero en esa misma noche notó el mismo ruido extraño, ya era mucha coincidencia que en el mismo sitio se escuchara como esa cosa rasgaba el techo en su lugar con el fin de no dejarlo dormir.

Pero a él no le incomodaba el hecho de que hiciera ruido, por supuesto que no. El problema es mayor porque el ya no sólo escuchaba pisadas y rasguños, sino también alaridos como si fueran de un gato y a la vez de una persona que llora con furia. Realmente era algo inexplicable, no había escuchado nada parecido anteriormente y esto ya le estaba erizando los pelos.

Una noche apenas escuchó el ruido, decidió ir por la escalera y subirse para ver que estaba molestándolo cada noche. Pero este fue el peor error de su vida. Cuando subió a ver que era lo que estaba ocasionando ese ruido tan molesto, se dio cuenta de que era un bulto negro que caminaba muy rápido en el techo. Apenas esa cosa se dio cuenta de su presencia se giró frente a el para mirarlo fijamente con ojos brillantes como los de un gato.

Pero sin duda alguna el estaba seguro que no era un gato, sus ojos reflejaban algo que le incomodaba a este joven. En segundos la cosa del techo se posó a sólo centímetros de frente a él. Su susto fue tan grande que se cayó de las escaleras sufriendo lesiones que pusieron en riesgo su vida. El golpe fue escuchado por su abuela e inmediatamente ella fue a verlo.

Al llegar al sitio le vio inconsciente e inmediatamente lo llevó al hospital. Afortunadamente le dieron atención rápida y pudo estabilizarse en cuestión de horas, tan sólo había sufrido una contusión menor. A pesar del tremendo golpe, el chico no podía olvidar la cara de esta cosa que le hizo la noche de cuadritos. Estando con su abuela en la habitación su vecino Roger fue a visitarlo. El ya era un señor mayor, muy cercano a la familia del joven desde que su abuelo murió. El le pidió al joven que le contara lo sucedido esa noche, al parecer el hombre no se mostraba sorprendido y asentaba con la cabeza todo lo que el joven le decía.

Al principio el chico pensó que estaba tomándole el pelo, literalmente su cara demostraba como si le creyera más el que su propia abuela. Luego de que acabó por contarle todo  le dijo algo que lo dejaría atónito.

-Hijo, desde hace días Michelle, mi hija se escapó, esto sucedió hace un par de meses atrás y no he sabido nada de ella. No he reportada nada a autoridades porque me ha llamado y me ha dicho que ha estado bien. Pero sabrás ella siempre había gustado de ti y se escapó por ese motivo, aunque es un poco confuso de que lo entiendas.

El chico se mostró sorprendido y le pidió a Don Roger que le contara todo.

-Mi hija está enamorada de ti, pero yo le prohibí verte. Hace unas cuantas semanas atrás remodele su cuarto, pero paré justo cuando estaba pintando, porque decidí quitar la anterior pintura y me encontré con la sorpresa de que habían muchos mensajes escritos en la pared antigua sobre la que pintó el año pasado. En ella habían mensajes de amor, aunque también mensajes satánicos. Encontré además libros que estaban debajo de la cama al parecer de magia negra.

– ¿Qué quiere decir con eso? ¿A dónde quiere llegar con todo este tema de conversación?

-Estoy seguro de quien está molestándote todas las noches es mi hija en tu techo. Desde el segundo piso de mi vivienda puedo ver como lo hace.

El joven estaba impactado, no podía volver a casa luego de haber escuchado eso. Cuando le dieron de alta fue con su abuela a su casa y acordó dormir con ella. la abuela estaba preparada, había bendecido agua y tenía preparado otras contras especiales para alejar a las brujas. Pero esa noche no se presentó. Al día siguiente, antes de que saliera el sol al chico se le ocurrió mirar al techo, se sentía más seguro ahora con la luz del sol sobre su vivienda.

Pero una vez posado en el techo escuchó una voz que le dijo “Ya no estoy en el techo” Estoy esperándote en tu habitación. El joven sintió escalofríos y llamó a su abuela advirtiéndole que había algo en su habitación. Segundos después escuchó golpes y gritos de su abuela, pero cuando llegó asustado a su lado se dio cuenta de que estaba completamente bien.

– ¿Qué pasó abuela

-Michelle estaba aquí, pero tenía una apariencia extraña, realmente no sé si era ella ¡Definitivamente es una bruja!

Pasaron varios días y Michelle se volvió a presentar en casa del joven, golpeada y arrepentida lo miró y le dijo “a partir de ahora no habrá una noche en la que duermas tranquilo”

techo photo

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 2 Average: 4.5]

La Pastora y el Cóndor

¿De qué trata?: Una hermosa pastorcita es raptada por el cóndor andino, que anda en busca de una esposa. ¿Lograrán rescatarla?

Personajes: Pastora, Cóndor, Picaflor

Cuentan que hace muchos años, el majestuoso cóndor de los Andes quiso casarse y emprendió el vuelo hasta el valle para encontrar una novia que le gustara. Así llegó hasta a una pastorcita que se estaba tejiendo una manta mientras vigilaba a sus corderos y la vio tan bonita, que quiso llevársela.

Primero se le acercó con semblante amistoso bajo la figura de un hombre.

—Pastorcita, ¿qué haces aquí tan sola? ¿No quieres jugar conmigo para pasar el rato?

La muchacha aceptó y él le propuso que jugaran a las cargadas.

—Primero tú me cargas en tu espalda para ver que tan lejos puedes llegar. Y luego es mi turno.

La pastorcita cargó al condor sin lograr avanzar más de unos cuantos pasos. Pero cuando le llegó el turno de montarse en la espalda del desconocido, este volvió a adoptar su forma animal y se la llevó volando muy alto, hasta su casa en la caverna más alta de la montaña.

Fue allí donde le reveló que iba a casarse con ella y la pastorcita se puso muy triste.

Además de que extrañaba a su familia, sentía mucho frío y no tenía nada para comer. El cóndor solo le traía carne cruda y podrida, y ella se ponía a llorar porque solo comía cosas cocidas.

Por más que trató de darle gusto llevándole toda clase de regalos, el cóndor no logró animarla. Así que se marchó a buscar algo que le gustara.

La pastorcita entonces se sintió muy desdichada.

—¿Por qué estás tan triste? —le preguntó el picaflor, un pájaro diminuto que pasaba por allí.

—Es que el cóndor quiere casarse conmigo y yo le tengo mucho miedo. Además me muero de hambre y de frío, pero no puedo bajar de aquí porque está muy alto.

—Si quieres yo puedo ayudarte.

—¿Tú? ¿Pero cómo me vas a ayudar si eres tan chiquito?

—Tú solo confía en mí, pero a cambio quiero ese collar verde tan bonito que traes colgado — dijo el picaflor.

La pastorcita aceptó y obedeció al pajarillo cuando le dijo que se agarrara de su cuello. Así, emprendieron el vuelo suavemente, hasta que el picaflor pudo depositarla en el valle de nuevo.

Agradecida, la chica le obsequió su collar verde y se marchó a casa a toda prisa. Es por eso que hasta el día de hoy, los picaflores tienen una marca verde en sus cuellos.

Una vez de vuelta en su comunidad, la pastorcita contó todo lo que le había sucedido a sus padres y ellos, precavidos como eran, decidieron esconderla. Cuando el cóndor fue a buscarla, disfrazado bajo su forma humana, el padre lo recibió con una olla de agua hirviendo que rompió la transformación y por poco lo dejó desplumado.

Furioso y humillado, el cóndor volvió a su cueva en las montañas andinas, lamentándose de haber perdido a su futura esposa. Nunca más volvió a importunar a ninguna joven.

La mala experiencia le había enseñado, que después de todo los humanos eran seres de armas tomar.

condor photo

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 1 Average: 3]