Pandora y la caja misteriosa

¿De qué trata?: Como parte de un castigo divino, Pandora llega a la tierra acompañada de una caja que los dioses le han prohibido abrir. Sin embargo su curiosidad es más grande y algo increíble sucede...

Personajes: Pandora, Epimeteo, Dioses del Olimpo

Cuentan que hace mucho tiempo, la humanidad no conocía de enfermedades, crímenes o pobreza, aunque tampoco sabía lo que eran los sentimientos sinceros. Las personas pues, llevaban una vida sencilla y sin sobresaltos.

Cuando el titán Prometeo osó robar el fuego para regalarlo a los hombres, Zeus montó en cólera y quiso en venganza, hacer una mujer capaz de manipular y enredar a cualquier hombre en sus redes de seducción.

Los dioses se dieron a la tarea de complacerlo. Hefesto, el señor de los fuegos, la moldeó con arcilla dándole una bella figura y un rostro muy atractivo. Atenea, diosa de las artes y la sabiduría, le concedió gracia y la vistió con las ropas más elegantes. Y Hermes, el ágil mensajero del Olimpo, le enseñó como engatusar y seducir, para que ningún ser humano pudiera negarse a sus requerimientos.

A últimas instancias le sopló Zeus en el rostro, insuflándole vida y ordénandole bajar para vivir entre los hombres. También le obsequió una misteriosa caja con una sola advertencia:

—Jamás has de abrirla bajo ninguna circunstancia, pues tu curiosidad podría ser tu perdición.

La llamaron Pandora y la llevaron a casa de Prometeo, donde vivía el titán acompañado por su hermano, Epimeteo, quien nada más ver a la joven se enamoró pérdidamente de ella. A pesar de que Prometeo le advirtió que aquello podía ser una trampa de Zeus, Epimeteo hizo caso omiso y tomó por esposa a la joven.

La caja de Pandora quedó olvidada por algún tiempo en una de las habitaciones de la casa, hasta que un buen día, la muchacha se acordó de ella y acudió a verla.

Se preguntó que sería lo que habría dentro, pero recordando las palabras de Zeus, se abstenía de dejarse vencer por su curiosidad.

Finalmente, las dudas la volvieron loca. Tenía que saber que era lo que se escondía en el interior. Solo será un vistazo, se dijo, tan solo la abriré un poquito para asomarme y mirar.

Pero apenas hubo Pandora desprendido la tapa unos milímetros, escaparon de ella sombras monstruosas, que sin darle tiempo a reaccionar, fueron y se desperdigaron por el mundo. Eran todos los males de la humanidad. La locura, los vicios, el hambre, la enfermedad, la envidia… todas estas plagas se asentaron entre los hombres trayéndoles grandes desdichas y haciéndoles morir por decenas.

Cuando Pandora vio lo que había hecho, se sintió muy afligida y quiso cerrar la caja pero era demasiado tarde. Estaba completamente vacía. O bueno, casi completamente. Pues la joven notó, en un rincón, a un pequeño y hermoso pájaro azul.

Era la esperanza, la única virtud que había sido encerrada al lado de todas aquellas desgracias.

Pandora la tomó en sus manos y corrió a decírselo al resto de las personas. Eran infelices a causa de tantos males, pero en medio de la miseria y la oscuridad, siempre podrían recurrir a la esperanza e imaginar un mundo mejor, ya que ahora la tenía a buen recaudo.

Y nunca la dejaría escapar.

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La bella durmiente

¿De qué trata?: Una historia basada en la magia de las hadas y en cómo un maleficio transforma la vida de una jóven princesa, pero que terminaría en conocer al gran amor de su vida.

Personajes: Rey, Reina, Hadas, Bella durmiente

En un tiempo muy antiguo, un rey y una reina vivían bajo el flamante reino, pero con un toque de infelicidad. Cada día ambos pensaban: “Si por lo menos tuviéramos un hijo, todo sería mucho mejor” intentaban todo y nada que el hijo se hacía presente.

Un día, una rana saltó del agua a la tierra y le dijo a su reina: Hoy tu deseo será realizado y antes que finalice el año tendrás una hija.

La rana le hizo realidad el sueño de los reyes y la niña fue motivo de gran dicha en el reino, por lo que se dio una gran fiesta de bienvenida. El rey invitó desde sus familiares hasta amigos y conocidos, incluso al grupo de hadas, de forma que fueran generosas con su pequeña.

Cuando la fiesta se terminó, las hadas iban obsequiando muchos regalos a la niña, una le dio virtud, la otra hada, mucha belleza, la próxima hada abundantes riquezas y así hasta que fue el turno de la hada décimo primera, la cual no había sido invitada y como venganza le gritó a la pequeña: “Hija del rey, apenas cumplas quince años, te pincharás con la punta de una aguja e inmediatamente morirá”, el hada salió del salón.

Todos, atónitos quisieron resolver el maleficio, pasó entonces el hada duodécima y frente a la niña le dijo: “Ella no morirá, pero si entrará en un estado de sueño profundo durante cien años y será despertada por un hermoso príncipe, el amor de su vida.

Todo se empezaba a deslindar como lo habían dicho las hadas, era bella con abundantes riquezas y muchos beneficios. No obstante, el día de sus quince años la bella doncella necesitaba arreglar una parte de su vestido, intentó abrir muchas puertas, pero todas estaban cerradas, hasta que por fin llegó a la última, una puerta entreabierta donde se encontraba una vieja hilando en su máquina.

Al llegar a ella, le dijo: Buen día señora, necesito saber cómo arreglar este vestido con esa máquina, al intentar abordarla tocó la punta de la aguja y el decreto de la maléfica hada se cumplió, cayó sobre su cama y entró en un sueño profundo.

Al saber, el rey y la reina en conjunto con sus caballos y los perros del césped quedaron inmediatamente dormidos al igual que su hija, el viento se detuvo y los árboles permanecían intactos.

Después de cumplirse los cien años, comenzaron a crecer árboles frondosos, el muro del reino ya se había hecho muy alto con el pasar de los años y habían estado cubierto de espinas para evitar que otros se apoderaran.

Ya en el nuevo tiempo, un nuevo príncipe se acercó al lugar y escuchó la historia de la princesa en la boca de un anciano, donde florecía el mito de los espinos y que detrás de ellos se encontraba una hermosa princesa que había sido encantada por una maléfica hada.

El príncipe se interesó demasiado y al lograr entrar al palacio, la vio acostada en esa misma cama brillante, apareciendo la belleza que tanto le sorprendía, fue entonces cuando se atrevió y le dio un beso que rosaba sus labios. Sus ojos se abrieron y despertó con una flagrante sonrisa, reconociendo que se trataba del amor de su vida.

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Simbad el Marino

¿De qué trata?: Trata de cómo se puede enseñar a un jóven a no tratar la vida por solo lo material, sino también a disfrutarla por su gente y por la calidez humana, sin guiarse plenamente por el dinero

Personajes: Simbad, anciano

En los tiempos de la antigüedad, en la ciudad de Guayaquil, vivía un joven muy pobre a quien llamaban Simbad, este joven se veía obligado a transportar fardos de mucho peso para poder ganar algo de dinero y llevar comida a su hogar, fue así como con el tiempo lo reconocieron como Simbad el cargador.

Simbad, en los patios llenos de flores seguía haciendo su trabajo, tan bien lo hacía que fue trasladado a una sala de mayor dimensión, donde veía viandas exóticas, con comidas especiales además de vinos excepcionales.

Alrededor de estas grandes mesas, Simbad vio mucha gente, especialmente un anciano que me llamó de la siguiente manera, dijo Simbad: “Simbad, el marino”.

No creas que mi vida solo ha sido jugar y divertirme, todo lo que tengo y lo que me gusta lo he obtenido con mucho trabajo. Te contaré lo siguiente, dijo el anciano…

Mi padre al morir dejo una gran fortuna, pero fue tanto lo que gasté de ella que quedé totalmente miserable y pobre. Fue entonces cuando decidí vender lo poco que me quedaba y me embarqué en unos cuantos mercaderes para poder resolverme la vida.

Después, navegue durante muchas semanas, pasó el tiempo hasta que llegamos a una isla. Al pisar tierra firme, el suelo tembló y todos salimos despedidos del lugar.

Esa tierra firme que habíamos llamado como tal, no era más que una gran ballena, después de no poder subir al barco me dejé llevar por las corrientes del mar con ayuda de una tabla de madera, logrando llegar hasta las orillas de una playa con muchas palmeras.

Después tomé uno de los barcos que allí llegaba y entonces… Simbad interrumpe al anciano con otro tema y el anciano le regaló 100 monedas de oro, rogándole que viniera al día siguiente.

Al otro día, Simbad volvió y el anciano continuó contándole todas sus aventuras, terminando el relato del día Simbad volvió a recibir 100 monedas de oro y también le pidió volver al día siguiente, necesitaba contarle cada una de sus aventuras vividas.

Al otro día, el anciano le seguía contando: Hubiera querido seguir en Bagdad con la fortuna de mi padre pero fuimos arrojados por el barco a una isla llena de enanos que nos tomaron como prisioneros, pues comían carne humana.

En una noche oscura, logramos escapar y volvimos a Bagdad donde me consegui con la hija del rey y me case, pero poco tiempo después ella murió.

Todos los días el anciano le contaba sus aventuras y anécdotas a Simbad y por cada día le daba 100 monedas de oro, de esta forma fue como Simbad aprendió no solo a valorar la atención hacia los demás, sino también a saber enriquecerse con buenas acciones tal y como lo había hecho el anciano a lo largo de sus años, con la diferencia de que este no supo utilizar la fortuna sino hasta el final, cuando se había dado por bancarrota, pero con todo y ello pudo enseñar al joven Simbad a poder hacerlo.

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Aracne, la bordadora prodigiosa

¿De qué trata?: Una joven tejedora comete el error de dejarse llevar por su vanidad y desafía a Minerva, la diosa de las artes. Su presunción la llevará a obtener el peor de los castigos.

Personajes: Aracne, Minerva

Existió hace mucho tiempo en la ciudad griega de Hipepa, una hábil muchacha llamada Aracne, hija de Idmón de Colofón, un hombre que había adquirido fama por las hermosas telas que teñía de púrpura para la realeza. Así como él coloreaba los vestidos y las túnicas de reyes y princesas, Aracne era única con los telares. Su talento como tejedora era indiscutible.

Sus tapices y bordados eran los más hermosos de Grecia, representando con gran realismo una gran diversidad de figuras y paisajes. Tan orgullosa estaba ella de sus habilidades, que no dudó en colocarse a sí misma por encima de los dioses.

—Ningún inmortal podría superarme al tejer —solía jactarse enfrente de todos sus admiradores.

Quiso la suerte que sus palabras fueran escuchadas por Minerva, la diosa de las artes y la sabiduría, que ofendida por la presunción de la muchacha, bajó a la Tierra escondida bajo la forma de una humilde anciana.

—Tus tapices son muy hermosos jovencita, dignos de un dios —le dijo a Aracne, tras llegar a la tienda en la que vendía sus telares.

Ella se limitó a sonreír con arrogancia.

—¿Pero qué dice, vieja? Ningún dios podría hacer lo que yo hago —le espetó—, mis manos son únicas y mi talento irremplazable. Si quisiera, podría vencer a cualquiera de ellos tejiendo el tapiz más bello del mundo.

—¡Entonces acepto! Veamos de lo que eres capaz —dijo Minerva, desprendiéndose del disfraz de anciana y revelándose en toda su gloria, ante los ojos de los habitantes de Hipepa.

Aracne no se dejó amedrentar. Si la diosa quería una competencia, una competencia es lo que tendrían.

Se puso cada una en su lugar respectivo y comenzaron a tejer, mezclando decenas de hilos de colores en enormes telas, que parecían ir cobrando vida conforme sus manos pasaban por encima de ellas.

Al final los resultados fueron asombrosos.

Minerva había conseguido un tapiz soberbio, que representaba su triunfo en la batalla contra Poseidón, el señor de los mares. Había tejido con tanto empeño, que las olas parecían moverse de verdad dentro del bordado y su propia figura en el telar resplandecía revelando su divinidad.

Cierto era que aquella era una obra de arte. Pero cuando Aracne desplegó su propio tapiz, la propia Minerva palideció.

La muchacha había tejido una historia magnífica, que mostraba en veintidós escenas todas las infidelidades cometidas por los grandes dioses, incluido Zeus, la deidad suprema. Transformados en animales, habían sido retratados mientras se rebajaban al nivel de los mortales, de una manera que hizo ruborizar a Artemisa.

La insolencia de Aracné no tenía límites. No solo la había desafiado, sino que el tema escogido para su tapiz era una afrenta contra todo lo divino.

—He de admitir que es un trabajo magnífico —le dijo Minerva con seriedad—. Sin embargo, tu falta de respeto y tu engreimiento han llegado demasiado lejos, y no habrán de quedarse sin el debido castigo.

Y así, la diosa destruyó el telar de la joven y la transformó a ella en araña.

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El flautista de Hamelin

¿De qué trata?: Una historia donde se muestra una ciudad la cual se ha cubierto de una plaga de ratas, tratando de buscar la solucion consiguieron un flautista que tendría la solución para acabar con ella.

Personajes: Flautista, Personas del Pueblo

En la ciudad de Hamelin, hace muchos años atrás empezaron a suceder cosas extrañas. Un buen día, cuando los gordos salieron de casa fueron encontrando las calles llenas de ratones que andaban rondando cada rincón de la ciudad, pues iban devorando todos los graneros y la comida que sobraba en todos los restaurantes.

Todos querían saber de dónde venía la plaga, querían ahuyentarlos y a la vez saber de dónde estaban saliendo, pues la cantidad era abismal con el pasar de los días. Cada día, todo parecía ir peor, se llenaban las calles y hasta las casas, ya los gatos huían con temor de tanta plaga.

Fue tan grave la situación que la gente de la ciudad y los ricos empezaban a poner en peligro sus riquezas por todas las ratas hambrientas, fue entonces cuando anunciaron: “Daremos 100 monedas de oro a quien encuentre liberarnos de la plaga de los roedores”

Después de unos cuantos minutos, se presentó en la ciudad un flautista auténtico, que se identificaba por ser muy alto y quien aseguraba que esa recompensa sería totalmente para él. Todos le preguntaban por qué y él solo respondía con seguridad que sería una recompensa total y absolutamente para él.

Verán que esta noche no quedará ni un ratón en toda la ciudad de Hamelín, gracias a mi, dijo el flautista. Después de decir esto, él empezó a transitar por todas las calles tocando muchas melodías, melodías que iban encantando a todos los roedores y que lo seguían con total fascinación hasta donde llegara con su flauta.

Después de unas cuantas horas, seguía caminando y tocando al mismo tiempo, llegando a un lugar muy lejano, tan lejano que desde esa vista no se podía ver ni las murallas de Hamelin. En esa misma zona, atravesaba un fuerte río en el que al atravesarlo el flautista, todas las ratas murieron ahogadas.

Los habitantes de la ciudad de Hamelín, se quedaron sorprendidos por el acecho que había conseguido el músico y después de verse completamente librados de los roedores, todos respiraron aliviados. Todos permanecían tranquilos y satisfechos por lo logrado ya que volverían a ver el fruto de sus negocios sin estar al peligro de esta plaga.

Con mucha felicidad, organizaron una fiesta para celebrar la libertad que el flautista les había confeccionado, fue entonces el momento cuando le entregaron su recompensa, más una que otra vianda en el mismo momento que todos bailaban y que iban festejando la noche.

Al día siguiente, el flautista quiso reclamar 2 monedas que le faltaron de las diez que habían prometido y ellos quisieron sacarlo de la ciudad asegurándole que no le pagarían nada más. Se reían mientras le negaban lo solicitado.

Lo que hizo para vengarse, el flautista, fue tocar una buena melodía en las calles de la ciudad de Hamelín, que ahora en lugar de ratones, atraería niños sordos a sus padres y que solo seguían al flautista, se fueron a otro lugar que nadie conoció y los niños, nunca más volvieron, dejando la ciudad con silencio y tristeza por parte de sus padres. flautista photo

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Artemisa y Orión.

¿De qué trata?: Artemisa diosa riega de la caza, quien se enamora por primera vez de un hombre, Orión quien corresponde sus sentimientos, Apolo hermano gemelo de Artemisa se encargara de mantener la castidad de su hermana cueste lo que cueste.

Personajes: Artemisa, Orión, Apolo, Leto, Zeus.

Artemisa; hija del poderoso Dios Zeus y la titánide Leto, hermana gemela del Dios Apolo, conocida como la mejor cazadora de la tierra, una de las mejores arqueras ya que este título lo compartía con su hermano. Diosa de la naturaleza, la caza, protectora de los niños, todos la conocían como una fiera guerrera adorada por las amazonas.

Pero nadie conoció a Artemisa tanto como lo hizo Orión, el único ser en la tierra que llego a amar, hijo de Poseidón; tenía la habilidad de caminar sobre las aguas, lo que le permitió llegar hasta la isla de creta, lugar preferido por la diosa para cazar.

Durante un largo tiempo Artemisa había observado desde la distancia al singular hombre, era un gigante, uno muy apuesto pensó ella, sacudió sus pensamientos rápidamente ya que aborrecía a los hombres, como su hermana Atenea ella permanecería pura por la eternidad.

Orión era un excelente cazador, rápidamente se hizo con las mejores presas, sin duda se enorgullecía de su habilidad, una vez regresando al rio para lavar sus presas se encontró con la mujer más hermosa que habían visto sus ojos, Artemisa tomaba un baño bajo la mirada sedienta del gigante; pero no dijo nada solo observo.

Artemisa se percató de que era observada, tomo su arco y flechas y comenzó a perseguir al intruso, la persecución duro horas, hábilmente Orión esquivaba las flechas, Artemisa odiaba fallar, pero en el fondo le resultaba divertido.

Durante días los encuentros entre estos dos se repitieron, luego pasaron a un desafío mayor, como atrapar al jabalí más grande o quien cazara al ciervo más veloz, con el tiempo su amistad creció.

Orión se sentía sumamente atraído por la hermosa diosa, antes había escuchado que como castigo a los hombres que observaban a una amazona les eran arrancados los ojos, tuvo la suerte de no perder los suyos ya que no podría observar a el monumento de mujer que era Artemisa.

Rápidamente el rumor llego a oídos de Apolo, hermano gemelo de Artemisa quien se había proclamado el protector de la castidad de su hermana, no le parecía correcto que esta rompiera su juramento por ese hombre.

Artemisa estaba enamorada de Orión, quien le había jurado amarla hasta la eternidad en el mismo lugar donde se conocieron, sellando el juramento con un beso.

Apolo llego a la isla de creta con malas intenciones, busco a su hermana y la invito a cazar, ella nunca negaría una competencia contra su hermano.

Apolo le propuso un nuevo reto, dispararle a un ciervo a varios kilómetros en el bosque, no podría divisar la presa, pero por lo menos ella sabía que podría lograrlo. Su hermano le indico el objetivo.

Se preparó, apunto y disparo, había dado en el blanco, juntos se acercaron para recoger el botín pero para la sorpresa de Artemisa, Orión era el blanco.

Intento ayudar al amor de su vida pero fue en vano, su Madre Leto llego para consolarla pero de nada sirvió.

Leto pidió a Zeus ayudara a su hija, quien conmovido por el dolor de Artemisa tomo el cuerpo de Orión y lo elevo a los cielos, convirtiéndolo en la constelación Orión; quien siempre velaría por Artemisa y está siempre podría verlo todas las noches.

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De como el pájaro obtuvo sus plumas azules

¿De qué trata?: Un pájaro, harto de ser feo y tener plumas deslúcidas, se sumerje en la laguna todos los días para cambiar de color, sin darse cuenta de que es espiado por alguien.

Personajes: Pájaro, Coyote

Cuentan que hace mucho, pero mucho tiempo, había un pájaro cuyas plumas eran grises y feas. Este animalito se sentía tan desgraciado en su fealdad, que todos los días acudía a una laguna llena de aguas azules que se encontraba en las cercanías.

Allí se bañaba todos los días, cantando:

Existe un agua azul.
Y se halla justo aquí.
Yo me bañé en el agua,
Y me volví todo azul.

Y así, el pajarillo repetía estas palabras mientras mojaba una y otra vez sus plumas en aquel estanque de aguas maravillosas. Creía que, invariablemente, sus plumas habrían de adoptar el color precioso de aquel lago como zafiro.

Hizo lo mismo por tres días consecutivos y el cuarto día que fue a bañarse, todas sus plumas se le cayeron, dejándolo irreconocible. El quinto sin embargo, apenas se hubo sumergido en la laguna, estas volvieron a crecer.

Y ahora eran diferentes. Tan azules como las aguas donde se había bañado. ¡El pajarillo se puso muy feliz!

No sabía sin embargo, que cerca de ahí estaba un coyote que había estado vigilándolo, con la esperanza de tener algo con que llenar el estómago. Hace días que no comía nada y estaba famélico. Quería atrapar al pajarito, pero le daba tanto miedo caerse en la laguna que no se atrevía a darle caza.

Cuando observó como el animalillo se transformaba por completo, se olvidó completamente del hambre y se dirigió a él para preguntarle, como había logrado ponerse tan hermoso.

—Es muy admirable el color de tus plumas —le dijo—, yo también quiero ser azul como los océanos.

El pájaro le reveló entonces como habría de bañarse en la laguna para obtener tan brillante tonalidad. Hacia allá se dirigió el coyote y después de haberse mojado durante tres días consecutivos, al cuarto entró y se le cayó todo el pelo.

Al quinto día, no obstante, se volvió a bañar con confianza mientras entonaba la siguiente canción.

Existe un agua azul.
Y se halla justo aquí.
Yo me bañé en el agua,
Y me volví todo azul.

Y entonces salió del agua luciendo un pelaje tan bello como las plumas del pájaro.

Envanecido, el coyote no dejaba de observarse con admiración y quiso que todos lo miraran también, para que se dieran cuenta de que era tan bonito como el pájaro.

Así pues, comenzó a correr a toda velocidad para presentarse ante el resto de los animales, sin fijarse que el camino estaba bloqueado por el tronco de un árbol. El animal se estrelló bruscamente contra este obstáculo, cayendo en el suelo con un sonoro golpe. El impacto provocó que la tierra a su alrededor se levantara y cubriera su pelo.

Y cuando el coyote se levantó, ya no era azul, sino tan marrón como el suelo.

Es por eso que hasta el día de hoy, todos los coyotes son del color de la tierra y hay muchos mirlos azules. Ambos quisieron cambiar, pero solo uno lo logró al no dejarse llevar por la presunción.

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Tzintzin y el estanque milagroso

¿De qué trata?: Precioso mito mexicano que narra la historia de Tzintzin, una bella muchacha indígena que presencia el nacimiento de un maravilloso estanque.

Personajes: Tzintzin, Quanicoti, Colibrí

Cuentan que hace mucho tiempo, hubo una joven indígena llamada Tzintzin que habitaba en la Sierra Tarasca. Ella era sumamente hermosa, con una piel besada por el sol, cabellos sedosos y negros como el ébano y unos ojos profundos y enormes.

Todos los hombres en los alrededores habían hecho hasta lo imposible por conquistar su corazón, pero era bien sabido que ella albergaba sentimientos por Quanicoti, un muchacho que era cazador.

Cada día cuando sus padres le encargaban traer agua de un arroyo cercano, Tzintzin tomaba la vasija y acudía a llenarla en el cauce del río. En el camino siempre se encontraba con Quanicoti y ambos enamorados hablaban largo y tendido; muchas veces por más tiempo del que era prudente, de modo que la chica llegaba muy tarde a casa y sus mayores se enojaban.

A pesar de todo, los encuentros con Quanicoti eran lo único que esperaba con ansia cada día. Soñaban con el día en que por fin podrían casarse para formar su familia propia.

Un día, Tzintzin agarró su cántaro y acudió al río como de costumbre.

Antes de llegar se encontró con su amado que cazaba en los alrededores y los dos se pusieron a hablar con gran cariño, hasta que el sol estuvo a punto de ponerse.

Dándose cuenta de como había pasado el tiempo, Tzintzin experimentó una gran angustia. Había desperdiciado el día y no le daría tiempo de llegar hasta el arroyo y volver a su casa a tiempo. Si sus padres se enteraban de lo que había pasado, no tenía duda de que esta vez la castigarían duramente; tal vez hasta le prohibieran seguir viendo a Quanicoti.

Desesperada, elevó sus súplicas al Sol para que le ayudara a llenar de agua su vasija, antes de ocultarse por completo.

En ese instante, un precioso colibrí salió de en medio de una flor y se puso a aletear frente a ella. Al verlo, Tzintzin tuvo de pronto la certeza de que se trataba de una señal.

Con cada aleteo, las alas del pajarillo despedían gotas de agua cristalina y la muchacha lo siguió entonces hasta un rincón oculto entre unos helechos. Allí, sus ojos se maravillaron con la visión de un estanque de aguas tan abundantes y frescas, que su cántaro quedo lleno en cuestión de segundos.

Tzintzin volvió a su casa y sus padres se quedaron asombrados al ver el jarrón. Nunca antes su hija había conseguido llenarlo por completo. Además, el agua era la más pura que habían visto.

Cuando le preguntaron de donde la había sacado, la muchacha los llevó hasta el manantial y pronto, el secreto se esparció por el pueblo.

Los habitantes de la Sierra Tarasca comenzaron a acudir hasta el estanque cuyas aguas nunca se secaban, y desde ese entonces, se convirtió también en un lugar para que los enamorados se juraran amor eterno, en honor a Tzintzin y su amado Quanicoti.

Y el sol, en los cielos, era muy feliz con la alegría de las personas.

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La Sayona, un misterio para los infieles.

¿De qué trata?: La sayona, es una historia proveniente de los llanos venezolanos donde se muestra a una mujer muy hermosa, quien por una maldición de su madre quedo desandando para castigar a los hombres infieles.

Personajes: Casilda La Sayona, El esposo, La madre, Burro Tusero

Moraleja/Conclusión: Castigar a los infieles, con su propio tormento, una mujer bonita.

La historia comienza con una mujer de mucha belleza física, Melisa como la llamaban, desde siempre se caracterizaba por ser muy celosa con sus amantes, llegando a cualquier límite.

Después que creció, se casó con un hombre al que creía muy bueno, un hombre que la hacía feliz y que no iba de cuentos por el pueblo, fue así como meses después tuvieron un hijo, como producto del más puro de los amores, tal y como la joven Melisa siempre lo soñó.

En el pueblo, como toda región pequeña, siempre hay gente de mala fe buscando a ser daño a todos sus alrededores, en este caso era Burro tusero, un hombre mentiroso y mujeriego que conquistaba a todas las chicas del pueblo, sea cual fuere la edad pero esta vez quería ir tras la conquista de Melisa, quien siempre había sido su amor.

Burro Tusero, se encargaba de espiarla a diario mientras nadaba desnuda en lo más profundo del río, hasta que un día ella lo vio esconderse tras los árboles del rio para mirarla, cosa que le enfureció enormemente. Y le gritó:

-¿Qué haces espiándome detrás de los arboles? Tenías que ser tu, un hombre de quien no se espera nada bueno, replicó Casilda.

Mientras que él le contestó: Casilda, no vengo a espiarte vengo a darte muy buena información. Vengo a advertirte que tu hombre no es el fiel que todos creen, pues te esta poniendo los cuernos con tu propia madre, una historia totalmente falsa pero que puso a Casilda como una demonia.

Después de escuchar este rumor, la bella Casilda salió corriendo a casa queriendo conseguir a su madre y su esposo juntos para descubrirlos en el hecho.

Después de haber llegado a casa, llena de celos, le prendió candela al rancho, como le solían decir a casa y dejó a su niño dentro de las llamas quien se consumió con tan pocos meses de edad, mientras que a Casilda no le importaba nada, ni siquiera los llantos de su propio hijo.

Mientras el hogar se quemaba, Casilda llegó a casa de su madre, quien sin mediar palabra fue sacrificada por su propia hija, la cual le asentó 3 cuchilladas por la espalda diciéndole porqué lo hacía.

Todos los vecinos se lamentaban por lo ocurrido, a lo que su madre le contestó con una maldición que rezaba: “Me haz quita’o la vida Casilda, me haz quita’o la vida, Sayona, así te maldeciré toda la vida, sin Dios y sin Santa María, andarás por todo el mundo. Maldita serás, toda la vida… y que así sea”, dijo en su último suspiro.

Después de la maldición de su madre, la Sayona como la nombró su progenitora empezó a transformarse en una mujer horrible con los ojos sollozantes y gigantes.

Desde ese momento sería el fantasma que castigue a los hombres mujeriegos que andan en busca de más sobre las calles y caminos por la oscuridad, presentándose como una mujer hermosa y al hacerle caso, se transformará en su realidad, una mujer de horror, siendo así la completa imagen de la muerte, haciéndolos morir de un ataque al corazón.

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Coquena

Ya estaba atardeciendo, y María Luisa dejaba el puesto de empanadas en la calle central de Humahuaca, cerca de las escalinatas donde en su punto más alto se sitúa un monumento majestuoso de Indios que, por su gesticulación, ofrecen resistencia a un ataque invasor cuatro siglos atrás, seguramente.

Madre soltera, criada en una finca cerca del pueblo, donde su padre oficiaba como peón. No tuvo educación primaria, su vida estuvo dedicada al trabajo campesino.

De grande, fue desafortunada con el amor. Su pareja, con la que tuvo cuatro (el más grande tiene doce) la golpeó continuamente mientras duró la relación, y un día dijo basta.

Una tarde, dos chicas turistas la vieron en el puesto de empanadas con un ojo morado y llorando, y se le acercaron para ayudarla a empoderarse, hacer la denuncia correspondiente y terminar con el tormento en el que se hallaba.

Ahora, Maria Luisa estaba plena. Trabajaba todos los días del año, le alcanzaba para llenar la pancita de sus cuatro hijos, y disfrutaba la vejez de sus padres visitándolos cuando podía.

De postura tenaz y mirada fija, ella caminaba del trabajo a su casa y a buscar a la escuela a los niños, la rutina habitual. Su sombrero, su pollera, sus ojos y su pelo negro, no reflejaban la desazón de años atrás.

Un día de verano en Humahuaca, decidió ir unos días a la casa de los padres que quedaba en Aparzo, dentro del valle escondido, inmerso en los valles y en la interminable Puna Jujeña.

Llegaron con los niños y los abuelos los recibieron con un abrazo y muchas historias para contarles a Juan, José, Claudia y Beatriz, los cuatro hijos de María Luisa.

Se hizo de noche, mientras los chicos correteaban por los parajes desolados, entre llamas y vicuñas. La abuela se puso a cocinar unas empanadas de queso para comer por la noche y celebrar la unión familiar.

Luego de la cena, en la casa de adobe de los abuelos se respiraba olor a palo santo y leña quemada. Las luces del pueblo se fueron apagando y los niños se metieron en cuatro camas con excesivas frazadas que preparo la abuela.

Entre tanto, el abuelo Pedro fue hasta la pieza a saludarlos y contarle una de sus historias antes de que se duerman.

“Coquena, como le decimos nosotros, es un chango(1) que recorre la Puna por la noche y protege a las llamas y las vicuñas. Conduce grandes rebaños de animales ¡Tan grandes como los puedan imaginar! cargados de oro y plata, utilizando víboras en forma de cuerdas.

Él no puede ser visto por los humanos, porque se convierte sin esfuerzos en aire. Solamente es amigo de las llamas y vicuñas, y como las protege con todo su corazón, castiga al que las deprede por pura satisfacción.

Es benevolente, solo que defiende a sus compañeras. Aunque ayuda al hombre desdichado que no tenga para comer, penetrando en sus sueños y dándole la ubicación de algún animal que se haya alejado de la manada sin crías, para que pueda cazarla.

Por eso, yo antes de dormirme susurro hacía mis adentros: Coquena, sos el dueño de toda la Puna y del amor.. de la luna que nació para alumbrar”.

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(1) Chango: En el interior de Argentina se le da el significado de muchacho o niño. 

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