Una Navidad en el bosque

¿De qué trata?: Los animales del bosque aprenden a colaborar juntos para traer de vuelta al espíritu de la Navidad.

Personajes: Búho, Oso, Conejo, Cierva, Ardilla

Moraleja/Conclusión: La amistad y el amor son más fuertes que el egoísmo, aprende a compartir lo poco que tienes con los demás y serás la persona más rica del mundo.

Era un día muy frío en el bosque, cuando los animales se reunieron para preparar el gran festejo de Navidad. Todos los años se sentaban a comer juntos para dar las gracias por su amistad, además de darse regalos entre ellos.

Eran el sabio búho, el simpático oso, el responsable conejo, la noble cierva y la divertida ardilla. Entre todos arreglaban un claro del bosque para hacer su fiesta y solían pasarla muy bien.

Aquel año sin embargo, estaba por pasar algo muy distinto que pondría a prueba su amistad.

—He traído suficientes nueces para nuestra comida —dijo la ardilla.

—Yo traje algunas hierbas del bosque para preparar una rica ensalada —dijo la cierva— y también suficientes bayas.

—Pondré mis mejores zanahorias para que comamos —dijo el conejo.

—Y yo —dijo el búho—, he puesto la mesa con lugares para todos. La vamos a pasar muy bien. ¿Qué has traído tú, oso?

—Iba a traer un tarro de miel —dijo el oso con lástima—, pero de camino a acá se me cayó. ¡Qué apenado estoy!

—No te preocupes —le dijo la cierva—, aun así habrá suficiente comida para todos.

En ese momento, los animales se sentaron a comer pero no experimentaron la misma emoción que en años anteriores. Algo raro había sucedido: el espíritu de la Navidad no estaba presente entre ellos.

—¡Qué raro! —exclamó el búho— Pero si estoy seguro de que hicimos todo bien.

—¿Nos habrá faltado algo? —preguntó el conejo.

—Tal vez alguno de nosotros se portó mal antes de venir —dijo la ardilla.

—No, no puede ser eso —dijo la cierva—, estoy segura de que todos somos buenos. Seguramente el espíritu de la Navidad solo se ha demorado un poco, hay que tener paciencia. Comencemos a cenar.

Dieron pues las gracias y se dispusieron a degustar sus alimentos, pero la sensación de que algo no estaba bien no se iba. Finalmente, el oso ocultó la cabeza entre sus manos con mucha vergüenza y suspiró entristecido.

—Perdónenme, amigos —dijo—, todo es mi culpa, he sido muy egoísta.

—¿Por qué lo dices, amigo oso? —le preguntó la ardilla.

—No es verdad que se me haya caído la miel, la verdad es que no la traje porque quería comérmela yo solo —dijo el oso—, a veces no puedo evitar ser muy goloso. Pero ahora que me doy cuenta de que ustedes han compartido lo suyo sin reparos, me siento muy mal. No merezco estar entre ustedes.

—No digas eso, oso —le dijo el búho—, se necesita mucho valor para aceptar algo así.

—No nos importa que no hayas traído nada, estamos contentos de que estés aquí —dijo el conejo.

—¿De verdad?

—Sí y ahora que has sido honesto, puedo sentir como el espíritu de la Navidad está volviendo —dijo la cierva.

Todos comieron muy alegres y al día siguiente, el oso hizo dulces de miel para todos. Fue la mejor Navidad que los animales pasaron en el bosque en mucho tiempo y nunca se olvidaron de la importancia de compartir.

forest photo

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 1 Average: 5]

La parábola del estudio

¿De qué trata?: Un anciano duque se lamenta por no poder seguir estudiando debido a su edad, hasta que un músico ciego le da una importante lección.

Personajes: Shi Kuang, Ping de Dsin

¿Dónde ocurre la historia?: No importa que tan viejo seas, nunca es tarde para aprender. El conocimiento no conoce de edades.

Hace varios siglos, en una de las provincias más ricas de la antigua China, habitaba el duque Ping de Dsin, un hombre muy acaudalado que vivía en un gran palacio y a menudo daba fiestas impresionantes. El vino de arroz corría en abundancia y los mejores manjares eran degustados por sus invitados.

La música tampoco era la excepción. A ellos les encantaba bailar al ritmo de los excelentes valses de Shi Kuang, el músico más prodigioso de la región. Shi Kuang era todo un prodigio, pues había nacido ciego y aun así, había aprendido a tocar varios instrumentos y convertido en el mejor de su profesión. Todos lo admiraban y lo respetaban.

Al terminar una de aquellas fiestas, Ping de Dsin invitó a Shi Kuang a tomar el té con él y conversaron. De pronto, el duque comenzó a lamentarse por su avanzada edad.

—Tengo ya setenta años —le dijo a su invitado—, aunque quisiera leer algunos libros y estudiar, es muy tarde para mí. Estoy muy viejo.

—¿Por qué no enciende una vela? —le preguntó Shi Kuang.

Ping de Dsin creyó que estaba tomándole el pelo y se molestó mucho.

—¿Cómo se atreve un súbdito a bromear de esa forma con su señor? —inquirió, indignado.

—No era esa mi intención y me disculpo si le he ofendido —respondió Shi Kuang—. Pero una vez escuché que el hombre que se dedica al estudio en su juventud tiene un brillante porvenir, pues es igual que el sol de la mañana. Aquel que se hace al estudio en su edad media, es como el sol de mediodía. Mientras que el que empieza a estudiar en su vejez, es igual que la llama de una vela. No demasiado brillante, pero sí lo suficiente como para no caminar a tientas en medio de la oscuridad.

Ping de Dsin comprendió lo que quería decir y tuvo que darle la razón. En su casa tenía una gran biblioteca en desuso, con libros que ya no se aprovechaban porque todos sus hijos habían crecido y se habían casado, y se habían marchado lejos a formar sus familias.

Pero ciertamente él aún no era tan viejo como para desaprovechar todo ese conocimiento.

—Yo nací ciego y aun así, nunca me rendí al aprender —continuó Shi Kuang—, la gente pensaba que un muchacho como yo no llegaría nunca muy lejos, no a falta de la vista. Pero lo cierto es que solo me hizo falta creer en mi mismo y enfocarme en lo que deseaba: ser un gran músico. Si un hombre humilde y ciego como yo lo ha logrado, no hay razón para que usted siga estudiando a pesar de su edad.

—Shi Kuang, tienes toda la razón —dijo Ping de Dsin comprendiendo la verdad de sus palabras.

Y lo que nos ha enseñado este cuento corto es que el tiempo o la discapacidad no impiden que una persona pueda seguir aprendiendo. No importa la edad que tengas, alimenta tu mente con conocimientos útiles y envejecerás con dignidad.

candle photo

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 2 Average: 3.5]

Los obsequios rechazados

¿De qué trata?: Un viejo maestro zen, al enfrentarse contra un furioso samurái, le muestra a sus alumnos el valor de la paciencia y la paz interior.

Personajes: Maestro Zen, Samurái, Discípulos

Moraleja/Conclusión: Un mal sentimiento como el desprecio o la ira, solo puede hacerte daño si lo aceptes de quien viene. Por eso, no discutas con quienes quieren herirte, ignora sus acciones y sé feliz.

Cuentan que hace bastantes años, cientos de ellos, habitó en Japón un maestro muy sabio que predicaba la paz y la bondad entre sus semejantes. Este hombre, había sido en otra época un noble guerrero. Dominaba todas las artes marciales y técnicas de pelea que uno se pudiera imaginar. Sin embargo, siempre que alguien acudía a él emocionado por saber como pelear, él insistía en que no era eso lo más importante.

Pues todo guerrero que se respetaba evitaba la violencia si tenía otra alternativa.

Muy pronto, aquel maestro zen se hizo con un número considerable de discípulos. Todos entrenaban en la casa del honorable anciano, pero también meditaban y aprendían a encontrar la paz en el interior de cada uno de ellos.

Así, las cosas transcurrieron tranquilas hasta que un día, llegó a la región un samurái que tenía fama de ser el más aguerrido en los alrededores. Nunca había perdido una sola batalla y gozaba de una gran reputación entre las personas.

Pero al escuchar hablar de ese misterioso maestro del que todos hablaban, se sintió herido en su orgullo y acudió a su casa para retarlo a un duelo.

El viejo sin embargo, no aceptó. Le dio una mirada serena y se mantuvo erguido en su lugar, con una expresión imperturbable que por un momento, descolocó al samurái.

—¡Este no es más que un cobarde! —gritó a voz en cuello, para que todos se enteraran— ¡Si tan sabio fueras, sabrías que no tienes ninguna oportunidad contra mí! ¡Idiota! ¡Malnacido!

El guerrero comenzó a insultar al maestro con saña, haciendo que la gente alrededor empezara a murmurar. Pero él permaneció en su lugar sin moverse, ni dar muestras de ira.

Los discípulos se veían entre ellos con mucha vergüenza, preguntándose porque no hacía nada.

—¡Malditos sean todos tus antepasados! —gritó el samurái, cada vez más molesto al ver que sus insultos no tenían efecto. Luego tomó piedras del suelo y comenzó a arrojarlas en su dirección— ¡Cerdo cobarde! ¡Ven a enfrentarte conmigo si te crees tan bueno!

Al cabo de un rato, las personas comenzaron a mirar al samurái con lástima, pues estaba claro que solo hacía el ridículo. Ninguna de sus ofensas había logrado avergonzar al maestro.

Humillado y exhausto, el samurái se alejó comprendiendo que había gastado sus energías en vano.

Los discípulos corrieron hasta su maestro, preguntándole como había sido capaz de soportar tantos improperios sin recurrir a su espada.

—Si alguien te da un obsequio y tú no lo aceptas, ¿a quién le pertenece ese obsequio? —preguntó él, confundiéndolos.

—Pues a la persona que te lo quería dar, por supuesto —respondieron ellos.

—Bien —dijo el maestro—, pues con la ira, el desprecio, la envidia y los insultos ocurre lo mismo. Habrá mucha gente que quiera herirlos a través de ellos. Pero si ustedes no aceptan esos regalos negativos, seguirán siendo siempre de quien cargaba con ellos. Nadie tiene poder de ofenderles, a menos que se lo permitan.

Muy admirados, los discípulos se dieron cuenta de que él tenía razón.

zen photo

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 1 Average: 5]

El pájaro de oro

¿De qué trata?: Las manzanas de oro que pertenecen al Rey están siendo robadas ´durante la noche, el rey ordena a sus hijos a custodiar el jardín para encontrar al culpable, pero el pájaro de oro es muy rápido para que cualquiera lo agarre.

Personajes: El Rey, Los tres hijos, El zorro, la princesa, Los tres reyes de los otros reinos.

Moraleja/Conclusión: Nos enseña a nunca juzgar un libro por su portada, las personas siempre tienen mas que ofrecer.

Erase un reino muy lejano donde un caudaloso rey vivía en un castillo con sus tres hijos, donde resguardaba muy celoso su jardín en el cual tenia un gran árbol que daba como frutos manzanas de oro las cuales contaba cada día.

Pero el rey se percato que faltaban manzanas, así que ordeno a sus hijos  hacer vigilia para encontrar al ladrón.

El hijo mayor del rey se dispuso a vigilar el tan preciado jardín de su padre pero llegada la media noche el sueño logro dominarle, al siguiente día le correspondería al segundo hermano, quien corrió con la misma suerte.

El rey nunca deposito su confianza en su hijo menor pero le encargo la tarea de dar con el ladro de las manzanas de oro, cuando la noche llego el joven se encontraba cansado pero resistió, a llegar la media noche el canto de un ave lo alerto.

Vio como ese hermoso pájaro se poso sobre el árbol y tomo una manzana, el chico tomo su arco y disparo, no pudo darle al animal pero si rozarle, una pluma cayo del animal la cual era de oro puro.

El rey junto a su consejo decidieron que la pluma valía tanto como el mismísimo reino, así que envió a su hijo mayor a encontrar el pájaro de oro.

El hijo mayor del rey partió en la misión, llegando al bosque algo le sorprendió, un zorro; tomo su arma y le apunto.

— ¡No me mates príncipe!, se lo que buscas y puedo ayudarte, el ave que tu padre desea se encuentra cerca de aquí, solo debes ir por este camino, encontraras dos posadas, una con mucho brillo y lujos, mientras que la otra es muy sencilla no digna de un príncipe pero hospede se ahí — Aconsejo el zorro.

— ¡No tengo porque seguir ordenes de una bestia como tu! — Disparo el príncipe sin acertarle al animal.

Continuo su camino y llego a al lugar donde se encontraban las dos posadas, una muy colorida, con mucha música, habían muchas personas felices en el lugar, en cambio la otra era sombría, sin ningún tipo de lujo.

— No tengo porque quedarme en un lugar tan pobre — Dijo el príncipe antes de entrar a la posada mas colorida.

El rey se impacientaba porque su hijo no regresaba por eso decidió enviar a su otro hijo.

El joven se topo con el zorro el cual le dio el mismo consejo que a su hermano mayor, al igual que su hermano ignoro por completo al zorro, cuando llego al pueblo desde la gran posada fue llamado por su hermano así dejando su misión a un lado.

Ninguno de los hijos del rey regreso, este se impacientaba cada vez más, su hijo menor siempre le pedía que le dejase ir pero su padre se negaba al creerlo incapaz, ya que como sus hermanos nunca regresaron temía por que este tampoco lo hiciera, pero fue tanto el insistir que su padre le concedió el deseo de ir en búsqueda del pájaro de oro.

En su camino se topo con el zorro, quien le pidió que no lo matase.

— No tengo interés en matarte zorro, puedes seguir tu camino en paz — Dijo el príncipe

— Eres muy bueno y benevolente mi señor, por eso le ayudare en su tarea de encontrar al pájaro de oro, pero debe hacer lo que le indico exactamente, no se aloje en la posada grande, sino en la posada humilde, hágalo sin preguntar — Dijo el zorro indicándole al príncipe que subiera a su lomo.

Rápidamente llegaron al pueblo y el príncipe se hospedo en la posada sencilla.

— Espero hallas dormido bien mi príncipe, para encontrar al pájaro de oro debes seguir mi consejo al pie de la letra, ve siempre en linea recta, llegaras al palacio donde hay varios soldados dormidos, pasa a través de ellos, no te preocupes no despertara, una vez dentro del palacio buscaras en las diferentes habitaciones hasta encontrar el cuarto donde esta el ave, encerrada en una jaula de madera, a su lado esta una jaula dorada que es solo esta de adorno, no cambies el ave de jaula o la pasaras mal — Explico el zorra.

El joven llego hasta el cuarto donde se encontraba el ave, debajo de la jaula se encontraban las manzanas de oro robadas del jardín de su padre.

— Esta hermosa ave luciría mejor si estuviera en aquella jaula y no en esta tan fea — Dijo el príncipe cambiando de lugar al ave, pero esta comenzó a cantar muy fuerte y los guardias despertaron, apresaron al príncipe y lo enviaron al calabozo.

El rey de ese lugar junto a su corte llegaron a un acuerdo, si el príncipe traía al caballo de oro estos le entregarían al pájaro de oro.

— Te dije muy bien lo que tenias que hacer, pero te ayudare, eres una buena persona, el caballo de oro se encuentra en unos establos cerca de aquí, pero a la hora de ensillar lo no uses la silla de oro, usa la sencilla, hazme caso o al pasaras mal — Aconsejo el zorro, indicándole que se subiera a su lomo.

El chico llego al establo donde se encontraba el hermoso animal.

— Es una pena que un animal tan hermoso sea ensillado con esto, el debe tener algo a su altura — Dijo el príncipe ensillando al caballo con al silla de oro.

El caballo de oro comenzó a inquietarse y los ruidos alertaron a los guardias quienes aprisionaron al príncipe, el rey de este lugar ofreció perdonarle la vida al joven si traía consigo a la princesa del castillo de oro,  a cambio le daría el caballo.

— No me hiciste caso tampoco esta vez, pero te ayudare porque me das lastima, te llevare al castillo de oro, cuando llegue la media noche debes saltar sobre la princesa la cual se dirige al baño a esa hora, debes besarle en la boca y decirle que deben partir, pero por mas que la princesa te lo pida no dejes que se despida de sus padres — Aconsejo el zorro indicándole que se subiera a su lomo.

Todo paso como lo había dicho el zorro, a la media noche el príncipe salto sobre la joven y le robo un beso, le dijo que debían partir en este momento. Ella rogó por ver  a sus padres una ultima vez, el príncipe no pudo negarse.

La princesa no había llegado a despertar a su padre cuando los guardias ya habían aprisionado al joven.

El rey le ofreció la mano de su hija en matrimonio si cumplía con una tarea, eliminar la montaña que tapaba su vista, debía cumplir con esta tarea en menos de 7 días.

El príncipe trabajo durante 6 días, pero su esfuerzo no sirvo de nada, a penas si se notaba. La desesperación se apodero de el.

— Mi príncipe, no debería ayudarlo ya que no ha cumplido con nada de lo que le he dicho, pero me da lastima así que lo ayudare, vaya a dormir que yo moveré la montaña por usted — Dijo el zorro.

Al día siguiente el rey quedo impresionado al no encontrar la montaña, le dio la mano de su hija en matrimonio al príncipe, los tres abandonaron el lugar en dirección a ver al rey.

— Tienes la princesa, al tenerla podrás tener también el caballo de oro — Dijo la zorra.

— ¿Como puedo hacer eso? — Pregunto el joven príncipe.

— Tu debes de llevar a la princesa, el rey esta feliz, al tomar el caballo despídete con la mano de todos, deja de ultima  la princesa, en ese justo momento debes montarla en el caballo y huir, nadie te alcanzara ya que el caballo es tan rápido como el viento — Aconsejo el zorro.

Así hizo el príncipe, todos celebrando la llegada de la princesa, en un pequeño descuido tomo a la doncella y huyeron de ahí.

— joven príncipe ahora tenemos que conquistar el pájaro de oro, debes dejar a la princesa  mi cuidado, tu ve con el corcel hasta el palacio, te recibirán con una gran fiesta, cuando te entreguen el ave debes de galopar rápidamente hacia donde estamos nosotros — Aconsejo la zorra.

Tal cual ocurrió, el príncipe tenia en sus manos a la princesa del castillo de oro, al caballo de oro y al pájaro de oro.

— Bueno mi príncipe debo pedirle un favor en recompensa a la ayuda que he ofrecido, cuando lleguemos al bosque os pido que me mates de un tiro, y cortes mi cabeza y patas — Dijo el zorro.

— No puedo hacer eso, lo siento, no me parece una verdadera muestra de gratitud — Exclamo el príncipe.

— Bueno de ser así no puedo seguir acompañándote, pero te doy dos últimos consejos, no compres carne de horca, y tampoco comas cerca de un pozo — Dijo el zorro antes de marcharse.

El príncipe se retiro junto con la princesa, al llegar al pueblo cerca de las posadas pudo ver un barullo, dos personas iban a ser colgadas, eran sus dos hermanos, quienes habían despilfarrado todo el dinero que tenían, los iban a ejecutar pro sus enormes deudas, el hermano menor se ofreció a pagar por ellos.

Una vez con sus hermanos partió al castillo de su padre, pero antes de eso los hermanos propusieron descansar cerca del pozo para comer algo y reponer energías, cuando el hermano menor se distrajo sus hermanos lo empujaron al pozo, se llevaron a la princesa y los animales.

Los hermanos llegaron al castillo donde su padre los recibió complacido, se realizo una fiesta en su honor por traer al ave, ademas de un corcel de oro y a una princesa tan hermosa que podría desposar a alguno de los dos.

Pero el ave se negó a cantar, el caballo se negó a comer, la princesa se encontraba deprimida, lloraba a cada rato, extrañaban al joven príncipe.

En el pozo yacía el príncipe aun vivo, aterrizo sobre musgo espeso, el pozo tenia años ya seco.

— Príncipe, deje que lo ayude — Dijo el zorro bajando su cola para levantar al joven — Sus hermanos lo han traicionado, pero no puede regresar al castillo con esas ropas, sus hermanos han puesto guardias que no dudaran en matarlo si se acerca —

El rey se sentía confundido, no entendía el porque de la tristeza de esas pobres criaturas.

La calma del castillo fui interrumpida por un joven en harapos, el caballo comenzó a comer, el ave a cantar, la princesa seco sus lagrimas y se arrojo a los brazos de su prometido.

El rey había entendido que su hijo menor no había muerto, que sus hermanos lo traicionaron, la princesa confeso todo a pesar de haber si amenazada de muerte.

Los hermanos mayores el príncipe fueron enjuiciados y enviados a los calabozos, el príncipe heredo todo, se caso con la princesa y vivió una vida feliz, no sin antes cumplir un favor a su amigo el zorro.

Tomo su arma y mato al zorro, después le arranco las patas y la cabeza, para sorpresa de todos el zorro era el hermano de la princesa quien era victima de un hechizo. Una vez roto este pudo regresar con su familia y compartir con su hermana nuevamente donde fueron felices para siempre.

 

View post on imgur.com

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 0 Average: 0]

Ricitos de oro y los tres osos.

¿De qué trata?: Ricitos de oro paseaba por el bosque cuando en medio de su paseo encontró un casa muy llamativa, toco la puerta pero como nadie contesto decidió entrar, pero lo que no sabia la niña era que ese hogar le pertenece a los tres osos.

Personajes: Ricitos de oro, Papá oso, Mamá osa, Bebé oso.

Moraleja/Conclusión: Historia que nos enseña el valor de la intimidad y de que la misma debe respetarse.

Ricitos de oro se encontraba pasando por el bosque, la niña siempre acostumbraba a dar paseos a esas horas pero al parecer tomo el camino equivocado.

Mientras más se adentraba en el espeso bosque pudo divisar una cabaña a lo lejos.

— ¡Oh! es espero puedan ayudarme a regresar, ya he caminado mucho —  Dijo ricitos de oro.

Al llegar a la casa procedió a tocar muy fuerte la puerta pero nadie respondió, luego comenzó a tocar mas duro por si no la habían escuchado.

— Creo que no hay nadie en casa, si entro dudo que les llegue a molestar — Dijo ricitos empujando la puerta que no tenia seguro.

Comenzó a explorar la casa hasta que llego al comedor, tres tazones de avena se encontraban servidos, su barriga comenzó a gemir, tenia mucha hambre.

— Tengo mucha hambre, dudo que les moleste si tomo un poco — Procedió a probar cada tazón.

El primero se encontraba muy caliente como para comerse en ese momento, el segundo tazón de avena estaba muy frió, pero el tercero se encontraba tibio, se tomo todo el tazón.

— Me sentare un momento para reposar la comida — Dijo ricitos tomando asiento en el sillón más grande — No me gusta este, es muy duro.

Probo el segundo sillón pero tampoco le gusto era muy blando, hasta que tomo asiento en el tercer sillón.

— Este esta perfecto, ni muy duro ni muy blando — Se recostó un momento — Me siento cansada, creo que tomare una siesta — Dijo ricitos dirigiéndose al cuarto.

Habían tres camas, una grande, una mediana y otra pequeña, ricitos decidió probar cada una de ellas, La primera era muy grande y muy dura, la tercera aun seguía siendo un poco mas grande para ella y muy blanda, pero la tercera era del tamaña adecuado y muy cómoda.

Ricitos de oro quedo dormida plácidamente.

Un rato después…..

— La avena ya debe estar en su punto papá oso — Dijo Mamá osa.

— Yo opino lo mismo Mamá osa — Agrego Papá oso.

— ¡Tengo mucha hambre! — Grito bebé oso hambriento.

Al llegar a la casa se percataron que la puerta estaba abierta.

— ¡Papá oso mira la puerta esta abierta! — Dijo mamá osa asustada.

— ¡Lo sabia teníamos que poner el seguro! — Dijo papá oso furioso.

— ¡Mira papá, alguien se ha comido toda mi avena! — Dijo bebé oso.

— ¡Alguien ha probado la nuestra papá oso! — Dijo mamá osa.

— ¡Alguien ha estado sentado en mi sillón! — Dijo bebé oso.

— ¡Y en el mio papá oso! — Dijo mama osa.

— ¿Quien habrá entrado a nuestra casa sin nuestro consentimiento? — Se pregunto papá oso.

— ¡Miren es una niña en mi cama! — Dijo bebé oso.

— ¡Oh es una pobre niña!, seguro esta perdida — Dijo mamá osa.

— Para ser una niña es bastante atrevida en entrar a nuestra casa sin nuestro permiso, comer nuestra comida, usar nuestros sillones y dormir en nuestras camas — Dijo papá oso molesto.

— No hables tan fuerte que la podrás asustar — Dijo mamá osa.

En ese momento ricitos despertó de su sueño reparador para encontrarse a tres osos frente de ella, el terror se apodero de todo su ser saltando inmediatamente de la cama.

— ¡No me coman por favor, no me coman!— Suplico ricitos de oro.

— No temas niña, ¿te has perdido? — Le pregunto mamá osa.

— Estaba dando un paseo por el bosque y me perdí, me dio mucha hambre y comí su comida, luego me sentí cansada y use sus sillones, después de dio sueño y dormí en sus camas, lo siento mucho — Dijo ricitos casi sin aliento.

— Descuida niña, no te preocupes, solo para la próxima no hagas algo así sin autorización de los dueños de una casa, ven te llevaremos a tu hogar —

Los tres osos acompañaron a ricitos fuera del bosque encaminando la a su hogar, ricitos aprendió una gran lección el día de hoy, respetar siempre la intimidad de las personas.

View post on imgur.com

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 2 Average: 1.5]

El niño que lo quería todo

¿De qué trata?: Jorgito es un niño muy malcriado que lo quiere todo en Navidad, ¿podrá aprender a compartir en esta época tan especial?

Personajes: Jorgito, Mamá, Papá, Profesora, Ángel

Moraleja/Conclusión: Tener cosas materiales no te hará más feliz, pero si eres generoso y las compartes, tendrás el tesoro más grande del mundo.

Jorgito era un niño muy mimado, al que sus padres habían malacostumbrado a recibir todo lo que quería sin excusas. Muy tarde se habían dado cuenta de que esta no había sido la mejor manera de educar al niño, pues a menudo hacía berrinches y no pensaba en los demás.

La Navidad se acercaba y ellos pensaron que esta sería una buena oportunidad para enseñarle a compartir y ser más humilde. Pero se llevaron una sorpresa al ver la lista que el pequeño le había escrito a Santa Claus.

El niño se había pedido prácticamente la tienda entera de juguetes.

—Jorgito, no puedes pedir tantas cosas —trató de razonar con él su madre—, Santa Claus tiene que repartir sus juguetes entre todos los niños del mundo. Piensa que ellos también deben jugar en Navidad.

Muy enfurruñado, el chiquillo subió a su habitación disgustado y pensó que aquello era muy injusto.

Al día siguiente se encontraba en la escuela y maestra les hablaba acerca de la Navidad. Ella les explico lo importante que era disfrutar con la familia y los amigos, más que recibir obsequios.

Luego les preguntó cuantas cosas habían pedido para las fiestas.

Todos los niños respondían que solo habían pedido uno o dos regalos, pero cuando le llegó el turno a Jorgito, el respondió que había pedido nada más y nada menos que veinticinco juguetes. Todos se quedaron anonadados.

Al final de la clase, la maestra lo llamó para hablar con él:

—No deberías pedir tantas cosas —le dijo con suavidad—, tal vez puedas quitar algunas de la lista, para tener más tiempo de estar con tus padres.

Al regresar a casa, Jorgito sacó diez cosas de su lista y sus padres pensaron que aquello estaba muy bien. Aunque todavía tenía que recibir quince juguetes.

Al día siguiente,Jorgito y sus padres salieron de compras y por la noche, el coche se les descompuso en medio de la calle. Lo peor es que no habían conseguido ni un árbol de Navidad o un nacimiento de Belén, porque todos se habían acabado en las tiendas.

En ese momento, el niño se puso a rezar al ver que no aparecía nadie que pudiera ayudarlos.

Pidió perdón por ser tan egoísta y prometió conformarse con solo uno o dos juguetes, si alguien los ayudaba a sus padres y a él a salir del frío. En ese instante apareció un ángel ante él:

—Gracias por quitar esos juguetes de tu lista. Mira en el maletero y encontrarás una sorpresa.

Jorgito miró en el maletero, ¡había un árbol de Navidad y un nacimiento nuevos!

Su padre pudo encender el coche y se marcharon a casa.

En Navidad, Jorgito se encontró con los veinticinco juguetes que había pedido al principio, pero decidió compartirlos con los niños pobres. Sus padres se sintieron orgullosos de él al ver como repartía sus obsequios entre aquellos chiquillos que no tenían nada y supieron que había cambiado.

Esas fueron las navidades más especiales para el niño que lo había querido todo.

regalos photo

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 5 Average: 3.6]

Los siete cuervos

¿De qué trata?: Un matrimonio feliz con siete hijos varones añoran tener una niña, durante años desearon poder tener una hasta que su esposa queda embarazada, pero la niña nace con problemas de salud que le hacen peligrar, el padre envía a sus siete hijos a buscar agua al pozo, pero los chicos nunca regresa, el padre enfurecido pidió los maldijo sin querer y los siete hermano se convirtieron en cuervos. Años después la pequeña hermanita se entera de que tienen siete hermanos convertidos en cuervos, así que emprende un viaje para ayudarlos.

Personajes: Madre, Padre, Los 7 hermanos, La hermana menor, El sol, La Luna, La estrella del alba, La vecina.

Moraleja/Conclusión: Cuento clásico que nos enseña que cuando hay amor no existe barrera ni distancia que nos separe de nuestros seres queridos.

En un pueblo muy lejano vivía una feliz pareja, quienes añoraban tener una hermosa niña, pero la vida los bendijo con 7 hijos varones, se encontraban felices pero su felicidad estaría completa con el amor de una niña.

Su esposa quedo nuevamente embarazada, la pareja se lleno de muchas esperanzas, su mayor sorpresa fue ver a su primera hija nacer, toda la familia se lleno de regocijo, y los siete hermanos brincaban de alegría.

Pero la alegría poco duro, la niña había nacido con varios problemas de salud, El padre pensó que bautizarla le ayudaría a mejorar, envió a sus siete hijos por agua en el pozo para bautizarla, todos corrieron con sus baldes para ser el primero en llevarles el agua a su hermanita.

En medio de apuro todos los baldes se hundieron en el agua.

— ¿Ahora que haremos? — Dijo el primer hermano.

— Nuestro padre se molestara mucho— Menciono el segundo.

— Fue un accidente el entenderá — Menciono el tercero.

— Nuestro padre no entenderá de razones — Dijo el cuarto hermano.

los chicos trataron sin ningún resultado sacar los baldes del pozo, la tristeza los embargaba, no querían defraudar a su padre ni perjudicar a su hermanita.

En la casa la niña se encontraba muy mal, su padre desesperado esperando el agua, pero los chicos no regresaban.

— ¡Estos vagos, seguro están jugando en vez de traer el agua! — Se encontraba molesto — Ojala se convirtieran en cuervos —

Algo llamo al atención del hombre, siete cuervos sobrevolaban su cabeza, su mujer quedo petrificada ante lo que sus ojos se encontraban viendo, sus hijos se habían convertido en cuervos.

Los cuervos volaron por un rato, como despidiéndose de sus padres, luego partieron hacia el horizonte, su padre cada día se sentaba en la ventana añorando su llegada, pero esto nunca ocurrió. Su mujer trato de consolarlo, haciéndole ver que tenían que enfocarse en su pequeña hija, que no pierda las esperanzas ya que algún día estos podrían volver.

La niña se salvo, con el tiempo se convirtió en una hermosa señorita, sana y fuerte, su padres por acuerdo mutuo decidieron mantener el secreto de sus hermanos para siempre, o hasta que ellos pudieran encontrar una forma de revertir la maldición.

Pero como entre cielo y tierra no hay nada oculto, la verdad pronto se sabría.

— Has crecido mucho, te has convertido en una hermosa jovencita — Dijo la vecina.

— Muchas gracias señora, es usted muy amable —

— Es una lastima que tus hermanos no puedan ver que tanto has crecido —

— Se equivoca señora yo nunca he tenido hermanos — Contesto la joven algo confundida.

— Si, claro que si tienes hermanos, pero fueron convertidos en cuervos, no te contaron tus padres — Dijo la señora muy segura.

— Eso no es posible — Dijo la joven retirándose rápidamente para ver a sus padres.

Enfrento a los dos, sus padres apenados le pidieron perdón, pero no era a ella con quien debían disculparse, si no con sus hermanos, la culpa y tristeza embargo a la joven, no podía quedarse de brazos cruzados mientras sus hermanos estaban condenados a vivir su vida como cuervos.

— ¿Pero donde buscaras?, ellos marcharon hace muchos años — Dijo su madre.

— No lo sé, bucare donde sea, preguntare a todo el mundo hasta llegar con mis hermanos, no puedo dejarlos solos, ellos están sufriendo —

— Tienes razón mi niña, si pudiera enmendar mi error lo haría, daría mi vida por tenerlos otra vez conmigo —

— Volveré a casa con mis hermanos, así sea lo ultimo que haga —

La chica abandono su hogar para embarcarse en una cruzada, encontrar a sus hermanos y ayudarlos a romper la maldición que los ataba a ser cuervos, su madre estallo en llanto, su padre no podía con la tristeza que era perder a su única hija, ya mucho había sufrido por perder a sus siete hijos.

La chica recorrió varios pueblos, exploro bosques y montañas, pregunto a muchas personas y animales pero no tuvo rastro alguno de sus hermanos, continuo hacia el horizonte hasta que llego al fin del mundo.

Aquí tendría que tener respuesta, pensó la chica, vio al sol quien podría ayudarle a encontrar a sus hermanos.

— Aquí nadie podría vivir, no hay ser vivo en este planeta que resista el calor que emito, no he visto a esos cuervos que me dices niña, ahora piérdete de mi vista — No era muy amable

Decidió preguntarle a la luna, quizás tendría una mejor respuesta.

— Ninguna criatura viva se atrevería a quedarse lo suficiente, de lo contrario se congelarían, así que fuera de mi vista — No tuvo mucha suerte.

Decidió caminar un poco mas, desanimada pero queriendo encontrar a sus hermanos, de pronto unas voces la llamaron.

— Miren hermanas mías, tan linda niña, valiente, ha pasado por mucho para encontrar a sus hermanos — Dijo la estrella del alba a sus hermanas.

— ¿Usted podría ayudarme a encontrar a mis hermanos? —

— Tus hermanos se encuentran en la montaña de cristal, viven en un castillo, pero para entrar tendrás que usar una llave — Le entrego a la joven una pata de pollo — Con esto podrás abrir la puerta sin problemas —

La chica se partió rumbo a la montaña de cristal, al llegar se sorprendió al ver la enorme puerta, pero con una curiosa cerradura, pequeña donde encajaría la pata de pollo que la estrella le entrego, se dispuso a buscarla entre sus cosas pero no la hallo.

Había perdido la llave, se puso a llorar, pero después se dijo a si misma que hacer eso no solucionaría nada, tuvo la idea de usar su dedo indice para abrir la cerradura, efectivamente abrió.

— ¡Bienvenida! en que puedo servirle — Dijo el enano mayordomo.

— Buenas buen hombre, estoy buscando a los siete cuervos —

— Los señores no se encuentran, pero si gusta pasar a esperarlos —

La joven entro, vio la mesa preparada para un almuerzo, solicito al enano un poco de comida y este con gusto le invito a comer de la mesa, después de un rato los cuervos habían llegado pero la joven no se encontraba preparada para verlos, pero dejo en la mesa el anillo de bodas de su madre.  Solicito al enano la ocultase.

— Tengo mucha hambre hermanos — Dijo el quinto hermano.

— Yo igual pero me parece que alguien a probado de mi comida — Dijo el sexto hermano.

— Cambien han probado de la mía — Dijo el séptimo hermano

Todos comenzaron a agitar sus alas, pero el hermano mayor vio el anillo de bodas de su madre.

— Esto no es posible — Todos estaban congelados — Podrá ser — Dijo el primer hermano.

— Ojala fuera nuestra hermanita quien haya venido a salvarnos de esta maldición — Dijo el segundo hermano.

— ¡Es ella!, es nuestra hermana, ha venido a salvarnos de esta maldición — Todos aletearon sus alas de alegría.

La joven chica salio detrás de la cortina donde estaba oculta, y le dio un beso a cada uno de los cuervos, acto siguiente cada uno regreso a la normalidad.

— Estoy muy feliz de haberos encontrado hermanos — lloraba la joven de alegría, juntos regresaron a su hogar con sus padres donde fueron felices para siempre.

cuervos photo

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 7 Average: 3.6]

El carrete mágico

¿De qué trata?: Un malcriado príncipe quiere saber su futuro. La oportunidad se le concede a través de un misterioso carrete mágico, que le muestra lo que está por venir.

Personajes: Príncipe, Carrete, Esposa, Hijos

Moraleja/Conclusión: No te preocupes por las cosas superficiales y vive los momentos maravillosos de tu vida, pues el aspecto físico tarde o temprano se marchita, pero esos recuerdos no.

Este era un principito muy mimado que a pesar de tener todo lo que quería en su palacio, se moría por ser mayor. Imaginaba todas las cosas que haría entonces y que en su casa no le dejaban hacer.

—Cuando sea rey —decía—, todos me obedecerán sin excepción y cada día será una fiesta.

Luego sus padres lo reñían, recordándole que todavía era un niño.

—¡Cuántas ganas tengo de ser mayor! —se lamentaba él.

Así transcurrieron los días hasta que en una ocasión, mientras husmeaba por los rincones más secretos del castillo, el príncipe se encontró con un viejo carrete arrumbado. Se trataba de una bobina con hilos de oro que nunca antes había visto.

—Qué raro —dijo al acercarse—, ¿quién dejaría algo como esto aquí?

Ante sus ojos sorprendidos, el carrete habló:

—Querido príncipe, llevo sola mucho tiempo, encerrada en este lugar. Escuché tus deseos por ser mayor y he decidido concederte un deseo muy especial: tira de mi hilo y avanza por los días venideros en tu vida. Pero ten cuidado, porque una vez que vayas desenrollándolo, no podrás volver atrás. El tiempo que se desperdicia jamás puede recuperarse.

Muy emocionado, el príncipe tomó el hilo dorado y comenzó a desasirlo de la bobina, viéndose crecer cada vez más, hasta que fue un hombre tan robusto y apuesto como su propio padre, con una corona sobre su cabeza.

—¡Soy rey! ¡Finalmente soy rey! —dijo con alegría— ¡Cuán maravillosa será la vida ahora!

Pero entonces tuvo curiosidad de saber su viviría solo y le pidió algo al carrete.

—Carrete mágico, muéstrame como serán mi esposa y mis hijos, por favor.

En ese momento, apareció frente a él una hermosa joven con cabellos largos y dorados, con una corona más pequeña que la suya. Era muy linda y le sonreía con gran amor. Junto a ella aparecieron tres niños regordetes y muy hermosos.

Tenía la familia perfecta.

Emocionado por saber que otras sorpresas le depararía el futuro, el nuevo rey comenzó a tirar más y más del hilo, hasta que notó que se sentía sumamente cansado. Sus manos, antes bellas y jóvenes, se veían ahora pálidas y muy enfermas. Con horror, se dio cuenta de que ahora tenía arrugas por todas partes.

Su reina también había envejecido y los niños que antes lo observaran con admiración, se habían hecho mayores y se habían marchado sin mirar atrás. Y su mujer, tan enferma y frágil como se había puesto, también se desvaneció ante sus ojos.

Ahora el príncipe era un rey viejo.

—¿Qué hiciste, muchacho incauto? —le habló el carrete— Malgastaste tu tiempo en vano en lugar de vivir con alegría cada uno de tus momentos de juventud. Ahora vivirás en soledad por tu egoísmo e insolencia.

Y a partir de ese momento, el anciano rey se recluyó en su alcoba, viviendo con tristeza el resto de los pocos días que le quedaban. Solo así pudo comprender que nada es tan valioso como el tiempo que tenemos y a veces desperdiciamos pensando demasiado en el futuro.

carrete photo

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 2 Average: 2.5]

La caperucita roja

¿De qué trata?: Caperucita roja se dirige a la casa de su abuela enferma, pero en el camino un malvado lobo feroz la aborda, ella muy inocentemente le cuenta para donde se dirigía, pero el lobo se aprovecha para montarle una trampa a caperucita.

Personajes: Mama, Abuela, Caperucita, Lobo feroz, Leñador.

Moraleja/Conclusión: Cuento clásico que le enseña a nuestros niños a no hablar con extraños.

En un pueblo muy lejano, vivía una jovencita con su madre,  a la cual todo el mundo llamaba caperucita, su casa se ubicaba en el pueblo; un lugar feliz y muy tranquilo a diferencia del bosque que se encontraba en los limites del pueblo.

Se dice que existen criaturas aterradoras, que solo los mas valientes se atreverían a entrar, pero existe un camino seguro por el cual los habitantes del pueblo transitan, y es por donde caperucita y su madre usan para llegar a la casa de la abuelita.

— Caperucita, busca tu capa, ya es hora de que vayas a la casa de la abuela — Dijo la madre de caperucita.

— Si mamí, aquí la tengo — Dijo caperucita muy alegre.

— Ya sabes, con mucho cuidado, sin hablar con extraños, y sobre todas las cosas no te desvíes del camino corazón — Dijo su madre con severidad.

— Claro mamí, me voy adiós —

Caperucita salio de su hogar cantando feliz ya que iba a ver a su abuela, quien se encontraba enferma y muy débil para visitar el pueblo, como siempre caperucita tomo el camino habitual, el mas seguro para atravesar el bosque.

No paso mucho tiempo cuando la niña comenzó a distraerse con las flores, los arboles, las mariposas, y uno que otro conejo que pasaba por ahí.

— ¡Niña! — Dijo un conejito — El bosque es muy peligroso para una niña como tu, hay criaturas muy malas que pueden hacerte daño.

— Buenos días señor conejo, no se preocupe, tan solo voy a la casa de mi abuelita, le prometí a mi mama no distraerme —

Caperucita continuo su camino pero esta vez intento centrarse hasta que algo la aturdió.

— ¡Hola linda jovencita! ¿Que haces tu tan sola en un bosque tan peligroso? — Dijo el lobo.

— ¡Hola señor lobo! me dirijo a casa de mi abuelita enferma, le llevo algunas cosas ya que vive sola y debido a su enfermedad no puede ir al pueblo sola — Dijo caperucita.

— Que triste dulce niña, ¿Hay algo en que pueda ayudarte? — Pregunto el lobo.

— No se preocupe, muchas gracias pero estaré bien —

— ¿Donde vive tu abuelita? si quieres puedo acompañarte — Ofreció el lobo.

— En el centro del bosque, pero si sigo este camino llegare pronto — Aseguro caperucita.

— Yo conozco un camino mas corto dulce niña, que te parece si te lo muestro — Ofreció el lobo.

— ¿Si? eso seria muy bueno, ya me siento un poco cansada, pero mi mama me dijo que siguiera el camino habitual, no quiere que me pierda —

— Patrañas niña, no te perderás, te aseguro llegaras mucho mas rápido que yo, de hecho porque no te vas por el camino que te indico, y yo tomo el camino habitual, de esta manera me aseguro que llegues sana y salva, en caso de llegar primero que tu prometo ir a buscarte inmediatamente — Prometió el lobo.

— Me parece una idea fantástica, muchas gracia señor lobo — Caperucita acepto, el lobo le indico el atajo a la casa de la abuelita, tan pronto como caperucita entendió las indicaciones marcho hacia su destino.

— Ahora vamos hacerle una visita a la abuela — Dijo el lobo estallando en risas macabras.

 

En un lugar remoto del bosque…….

— Estoy muy cansada, creo que el señor lobo se equivoco en darme esta dirección, creo que siguiendo el camino habitual ya habría llegado —

Caperucita continuo por el camino boscoso hasta que pudo divisar al casa de la abuelita.

— Por fin he llegado, mi abuelita estará feliz — Dijo caperucita corriendo hasta la puerta de la casa de su abuela.

— Abuelita, abuelita, soy yo caperucita roja, he traído muchas cosas para ti —

— Adelante hija pasa, estoy muy indispuesta para levantarme, la puerta esta abierta, solo gira el cerrojo — Dijo la abuela.

— Bueno Abuelita, como te encuentras, creo que la medicina no te esta ayudando tu voz esta rara —

— Si bueno que te puede decir querida, a esta edad no se le puede exigir mucho al cuerpo, y si estoy algo ronca, pero ya se me pasara, ven acércate — Dijo la abuela desde su cama.

— Abuelita no puedo verte bien, encenderé una vela — Caperucita tomo una enorme vela y la coloco en la mesita de noche de su abuela — ¡Abuelita, pero que ojos tan grandes tienes! —

— ¡Son para verte mejor querida! —

— ¡Y tus orejas están más grandes tienes! —

— ¡Para oírte mejor querida! —

—  ¡Qué manos más grandes tienes!

— ¡Para abrazarte mejor! —

— ¡Qué nariz más grande tienes! —

—  ¡Para olerte mejor! —

— ¡Y tus dientes están más grandes —

—  ¡Para comerte mejor querida! — Caperucita grito con todas sus fuerzas pero el lobo la había atrapado, y la engullo de un bocado.

 

Muy cerca de la casa se encontraba un joven leñador que escucho los gritos de la joven, le tomo algo de tiempo hallar la fuente de los gritos ya que estos duraron poco tiempo.

— Que cosa tan rara, quien estaría pidiendo auxilio, hay lobos cerca, no me sorprendería que uno de estos este atacando a algún mal afortunado —

Luego de caminar un poco mas pudo divisar la cabaña de la abuela, todo parecía estar en calma, mucha calma para el gusto del leñador, se dispuso a explorar el área, no había nada sospechoso hasta que se asomo por la ventana.

Un enorme lobo se encontraba tomando la siesta, su panza era enorme, el leñador pensó lo peor, como pudo rompió la cerradura para encontrar sobrevivientes.

Pero unos ruidos lo alertaron, ruidos provenientes de la panza del lobo, se le ocurrió una idea, tomo unas enormes tijeras que pertenecían a la abuela y abrió la panza del lobo.

— ¡Oh! muchas gracias joven, no se como pagarle —  Dijo la abuela

— Ese malvado lobo me engaño —  Dijo al caperucita.

— Vengan conmigo, hay que darle una lección al lobo —  Dijo la abuela saliendo de la casa.

Entre todos tomaron varias rocas y las llevaron a la casa, las depositaron en la panza del lobo y la abuelita tejió nuevamente el estomago de la bestia.

El leñador tomo al lobo y lo expulso de la casa enviándolo muy, pero muy lejos, el lobo ni cuenta se dio.

Esa misma noche el lobo tenia mucha sed, se dirigió al rió mas cercano para tomar algo de agua, pero se sentía mareado ademas de sentir una gran sensación de peso, pensó que las mujeres le habían caído mal, cuando se inclino a tomar agua el lobo se resbala y termina siendo arrastrado por la corriente, nunca mas se supo del malvado lobo feroz.

 

caperucita roja photo

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 1 Average: 5]

La piedra negra

¿De qué trata?: Una piedra negra, harta de ser tan distinta a las demás, se marcha por el mundo a buscar a alguien que sea igual a ella.

Personajes: Piedra negra, Piedra lila, Piedras de colores

Moraleja/Conclusión: Acéptate tal y como eres, pues las diferencias que tienes con los demás son las que te hacen maravilloso.

Esta era una piedra lisa y tan negra como el ébano, que vivía en un campo donde todas las demás piedras eran muy diferentes. Había rocas grises, rojas, rosadas, amarillas y hasta lilas, pero ninguna que fuera tan oscura como ella. Eso a veces la había sentir muy triste, pues no se sentía a gusto con las demás.

—Ojalá pudiera encontrar a una piedra que fuera igual a mí —pensaba.

La cosa empeoró cuando las otras comenzaron a molestarla y a burlarse de ella por su color.

—Tú no perteneces a este lugar —le decían—, míranos a todas, que coloridas y hermosas somos. ¡Deberías largarte a otra parte!

Y todas ellas se reían, atormentando a la pobrecilla. Así que un día cuando nadie la estaba viendo, la piedra negra decidió marcharse para encontrar a otras que fueran como ella, ya que ahí no valía la pena quedarse.

—Mejor sola que mal acompañada —se dijo, antes de rodar a la aventura.

Recorrió un largo camino, siempre quedándose a descansar en las orillas de ríos muy vastos o en medio de llanos verdosos. A veces llegaba a sitios en los que habitaban otras piedras, pero se decepcionaba al darse cuenta de que ninguna era como ella. Todas seguían siendo rojizas, cafés, grisáceas…

Una noche en que estaba muy cansada, se detuvo a dormir en un sitio desconocido y no supo nada más.

Cuando despertó, se hallaba dentro de una vitrina y un montón de personas la observaban con una sonrisa. ¿Por qué sonreían al verla? ¿Y por qué estaba dentro de aquella caja de vidrio transparente?

—Nos miran así por qué somos exóticas —le dijo otra piedra que estaba a su lado.

Era una roca de color lila, muy bonita y con una forma muy peculiar.

—Las personas admiran lo que es diferente, dicen que es más bonito —explicó la piedra lila.

—¿Bonita, yo? —preguntó la piedra negra— ¿Cómo voy a ser bonita? Si soy tan oscura, todas las demás piedras no tienen este color.

—Exactamente —le dijo la otra—, de donde yo vengo, ninguna otra piedra es lila, ni tiene la forma que yo tengo. Por eso es que me consideraron extraordinaria. Y ahora tú también lo eres.

Y por primera vez en su vida, la roca negra se sintió realmente feliz e importante.

Los días pasaban y en el museo en donde la estaban exhibiendo, cada vez entraba más gente. Ella y la piedra lila se hicieron buenas amigas. Un día, ella le propuso escaparse para ir a buscar aventuras juntas, pues estaba aburrida de tanta tranquilidad.

La piedra negra aceptó y juntas rompieron el cristal de la vitrina. Se marcharon muy lejos y llegaron hasta un valle en el que vivían rocas de todos los colores. Lilas, rosas, rojas, amarillas, cafés, grises… y sí, ¡también había piedras negras!

Finalmente, ambas se sintieron como en casa y fueron muy felices. Lo más bello de todo, es que habían aprendido a amar sus diferencias, porque ser distintas, era algo muy especial.

piedra negra photo

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 8 Average: 3.1]