El vaso de agua

¿De qué trata?: Un hombre atormentado por las preocupaciones, recibe la más valiosa lección por parte de su terapeuta.

Personajes: Psicológa, Paciente

Moraleja/Conclusión: Los problemas son una carga que cuanto más llevas contigo, más difícil se vuelve. Aprende a relajarte y deja de sostenerlos para ser feliz.

Este era un hombre que vivía atosigado por las preocupaciones. Desde pequeño, sus padres le habían inculcado que en la vida había que hacer todo tipo de sacrificios, si uno quería llegar a ser feliz. Provenía de una familia muy humilde y aunque había conseguido estudiar y salir adelante, no se le quitaba esa costumbre de sufrir.

En el trabajo, siempre se quedaba a hacer horas extras aunque lo odiara, todo porque pensaba que era la única manera de conseguir más dinero para tener un buen nivel de vida.

A la hora de buscar cita, se desanimaba a sí mismo, repitiéndose que todas las mujeres estaban fuera de su alcance.

Al llegar a casa la cosa no mejoraba. Todo el tiempo le buscaba el lado negativo a las cosas, convenciéndose de cualquier acontecimiento bueno que le ocurriera, seguro era demasiado bueno para ser verdad. Y por pensar de tal manera, así le iba.

Un día su ansiedad llegó a tanto, que sacó cita con una psicóloga para superar su manera de ver la vida, recomendado por un amigo.

—Lo que a usted le hace falta es sentir que merece las cosas que desea —le dijo ella, después de algunas sesiones—. Es un buen sujeto, pero me temo que se aferra demasiado a los sacrificios que cree que tiene que hacer para lograr lo que quiere. Y lo peor, es que no le ha funcionado.

—Es que no sé como dejar de preocuparme tanto —le dijo él, a mí me enseñaron a ser así.

La psicóloga tomó entonces un vaso de vidrio y lo lleno con agua hasta la mitad.

—Quiero que observe bien este vaso —le dijo—, ¿usted cuánto cree que pesa?

Su paciente lo pensó por un minuto.

—Pues, yo diría que unos 200 gramos.

—Eso es lo que le parece a usted, pero la verdad es que el peso es subjetivo —dijo ella—. Ahora que lo sostengo, a mí me parece que no pesa nada. Pero si me quedara sujetándolo en esta posición diez minutos más, empezaría a dolerme el brazo. Y si lo sostuviera durante media, sin duda me daría un calambre y me dolería mucho.

—¿A dónde quiere llegar con todo esto?

La mujer volvió a dejar el vaso en su lugar.

—Esto es mi manera de demostrarle que todos los problemas, todos esos complejos que dice tener, son iguales a este vaso de agua. Mientras más cargamos con ellos, cediéndoles toda nuestra atención y sintiéndonos como las víctimas, más pesados se vuelven y parece que no tenemos escapatoria. Pero lo cierto es que sí la hay. Deje de cargar sus problemas y deles permiso para irse. Usted no tiene que sufrir para ser feliz.

Su paciente se quedó muy sorprendido al escuchar todo eso.

—Pero, yo no puedo simplemente ignorar las cosas malas que hay en mi vida.

—Claro que sí, porque no valen la pena. En lugar de brindarle su atención a esas situaciones que no le gustan, enfóquese en sus virtudes. ¿Lo hará?

—Le prometo que lo intentaré.

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El frasco y las piedras

¿De qué trata?: Un profesor le enseña a sus alumnos una valiosa lección sobre alcanzar sus sueños, usando tan solo un frasco y algunas piedras.

Personajes: Profesor, Alumnos

Moraleja/Conclusión: Si no te concentras en alcanzar tus metas principales por dedicarle tiempo a las distracciones, nunca conseguirás cumplir tus sueños.

Un profesor era muy conocido por ser el mejor en su profesión. En la escuela, maestros y colegas lo apreciaban muchísimo, pues no sol se preocupaba por enseñar las materias habituales. Siempre se esforzaba por transmitir algo positivo a sus estudiantes.

Cierto día, este hombre se dio cuenta de que algunos de los niños de su salón tenían notas muy bajas. Él sabía que no era a causa de que fueran menos inteligentes que los demás. Todos los chicos tenían aptitudes para el estudio, pero algunos las desaprovechaban por distraerse jugando, chismeando o enfocándose en las cosas materiales que les daban sus padres.

Así que decidió mostrarles la importancia de la concentración mediante un ejemplo muy sencillo.

Tomó un frasco vacío de su casa y completamente transparente, y en el camino al colegio, recogió varias piedras de diversos tamaños en el camino. Cuando llegó a clase, puso el tarro en su escritorio y le pidió a los niños que lo observaran.

Entonces, una a una fue metiendo las piedras dentro, hasta que ya no cupo ninguna más. El maestro levantó el frasco.

—¿Ustedes creen que este frasco está lleno? —preguntó.

Los alumnos dudaron pero luego dijeron que sí. Pero se equivocaban. El profesor sonrió y sacó de su cajón un saquito con arena, que vertió también hasta que llenó todos los huecos que había entre las piedras.

—¿Ahora está lleno? —volvió a preguntar.

Los niños dudaron más que la vez anterior.

—Probablemente todavía no —respondieron algunos.

El maestro tomó una botella de agua y la derramó en el interior del tarro, hasta que hubo llenado todos esos minúsculos vacíos entre las piedras y las partículas de arena. El agua llegó hasta los bordes del frasco y ahora sí, no hubo lugar para nada más.

—¿Está lleno ahora?

Esta vez, los chicos respondieron que sí.

—¿Saben por qué les he mostrado esto? —inquirió el hombre— Este frasco, al principio vacío y transparente, es igual que ustedes, esperando a llenarse. Las piedras son sus metas en la vida, los sueños que deben cumplir. La arena son las diversiones, las cosas que los pueden distraer en su tiempo libre. Y el agua, las cosas banales y sin importancia.

Volvió a colocar el frasco sobre su mesa.

—Si se esfuerzan por alcanzar sus metas antes que preocuparse por divertirse o acumular cosas insignificantes, sean estas juegos o aparatos que creen que los van a hacer felices, llevarán una vida plena y tarde o temprano, siempre encontrarán tiempo para lo demás. En cambio, si se distraen y llenan el frasco con agua y arena, al final no habrá espacio para las piedras, que son sus sueños. Por eso, estudien y tengan fe en sí mismos. Lo material viene y va, los momentos de diversión son efímeros, pero los sueños que se cumplen son para siempre.

Los niños lo entendieron y entonces, todos en general pusieron más empeño en sus estudios. Aquella clase fue la mejor de su generación y su maestro siempre fue recordado como el más eficiente.

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Transformando una barra de hierro en aguja

¿De qué trata?: Unos niños observan a una anciana que trata de hacer algo imposible, aprendiendo una valiosa lección.

Personajes: Niños, Vieja

Moraleja/Conclusión: El esfuerzo y el trabajo duro son más importantes que el talento, y son los que al final hacen una tarea imposible, algo digno de recordar.

Adaptación de una vieja historia corta china, que nos enseña a respetar la importancia del esfuerzo.

En un pueblecito de China, habitaba un grupo de niños que eran muy amigos, pues sus familias vivían en la misma calle. Por las mañanas, todas sus madres los preparaban para la escuela y los despedían en el umbral de sus casas, esperando verlos marchar para educarse.

Sin embargo, poco tiempo después ellos comenzaron a mostrarse descontentos con esta obligación.

—¿Por qué debemos levantarnos tan temprano? ¡A mí me gustaría seguir durmiendo todo el día! —se quejó uno.

—¿Y por qué todos los días tenemos que hacer tarea? ¿No les basta a nuestros padres con enviarnos a esa espantosa escuela cada mañana? —dijo otro.

Y así, todos convinieron en que ir al colegio era lo peor.

—Pues no vayamos más —propuso uno—, dejen que sus madres crean que están en clases. Tan pronto como atravesemos la puerta de casa, iremos no a la escuela, sino a las calles a hacer lo que nos plazca y volveremos como si nada por la tarde. ¡Nadie se va a dar cuenta!

Todos estuvieron de acuerdo y desde ese día, ninguno de ellos volvió a clases. Como se marchaban por el mismo camino para ir al colegio, ninguna de sus madres se percató y se dedicaron a hacer el vago.

Jugaban a las canicas, corrían y le jugaban bromas pesadas a la gente que pasaba hacia sus casas.

Un día, mientras se encontraban corriendo, notaron que una anciana salía con un pesado lingote de hierro en sus manos y lo frotaba fuertemente contra el pavimento. Los niños, intrigados, se acercaron para ver porque hacía aquello.

—Abuela, ¿estás loca? ¿Por qué estás frotando esa barra de hierro así? —le preguntó uno.

—Es que quiero obtener una aguja de este lingote —respondió ella y los pequeños se echaron a reír.

—¡Hábrase visto anciana más tonta! ¿Cómo crees que vas a obtener una aguja de eso?

—¿No ves que ese lingote es demasiado grande?

—Yo creo que de verdad se ha vuelto loca.

Y así, los maleducados niños se reían de la anciana, quien sin escucharlos proseguía con su tarea.

—Tontos son ustedes. Yo salgo a frotar esta barra todos los días, de manera que cada día disminuye un poquito —dijo ella—. Algún día finalmente, habrá adelgazado tanto que por fin se convertirá en aguja. Pero unos holgazanes como ustedes no podrían comprenderlo, pues se la pasan todo el día haciendo nada de provecho.

En ese instante, los chiquillos se sintieron muy avergonzados al darse cuenta de que tenía razón. Cabizbajos, se retiraron a sus casas y desde ese día, no volvieron a poner peros para ir a la escuela.

Quizá fuese algo aburrido y muy duro, pero sabían que algún día el esfuerzo valdría la pena, pues se convertirían en personas productivas.

Y al igual que aquella barra de hierro esperando a ser una aguja, ellos también podrían cumplir sus sueños, con el conocimiento obtenido en el aula. Pues el trabajo duro siempre es recompensado.

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La compra de un buen caballo

¿De qué trata?: Un rey poderoso busca un caballo capaz de correr cien millas, entonces su consejero se ofrece a buscarlo.

Personajes: Rey, Consejero

Moraleja/Conclusión: Si deseas algo útil y bello, debes estar dispuesto a pagar su precio o hasta más. Esfuérzate por dar lo mejor y solo obtendrás lo mismo a cambio.

Hubo una vez en China, un poderoso rey que tenía un gran palacio y riquezas enormes. A él le gustaban las cosas finas, por lo que no dudaba en buscar las mejores telas para hacerse confeccionar sus vestidos, los manjares más suculentos para poner sobre su mesa y los muebles más caros para adornar sus habitaciones.

Sin embargo tenía un defecto: odiaba gastar su oro y todo el tiempo terminaba abaratando las cosas. Como se trataba del rey, nadie se atrevía nunca a reclamarle nada y terminaba comprando todo lo que quería por menos de su valor real.

Un día, visitando sus caballerizas, se dio cuenta de que no tenía en realidad ningún caballo del que pudiera sentirse orgulloso. Así que decidió que compraría el mejor equino del mundo.

Quería un caballo que fuera capaz de correr cien millas sin cansarse siquiera.

Sabía que sería difícil de conseguir, pero no se rindió al buscar en todas las granjas que había en los alrededores. Lamentablemente no pudo encontrar el animal que quería.

—Mi señor, si gustas, yo iré a buscarte más allá el caballo que necesitas tanto —le dijo su consejero, un hombre algo anciano y muy sabio, que jamás lo había defraudado.

El rey pues le dio permiso de ausentarse para ir en busca de una montura que pudiera ser tan prodigiosa. Le dio 500 monedas de oro para gastar, con mucha reticencia, pues le parecía demasiado a pesar de que él mismo exigía mucho.

Al cabo de un tiempo, el hombre volvió llevando consigo una cabeza de caballo muerto, que depositó a los pies de Su Majestad.

—¡¿Pero qué es esto?! —exclamó él indignado— ¿Qué clase de broma pretendes jugarme? ¡Te pedí un caballo capaz de correr 100 millas! Yo quiero un animal vivo, ¿de que me sirve tener la cabeza de esta pobre bestia?

—Me temo que lo difícil no es encontrar un caballo como el quiere, mi rey, sino alguien que esté dispuesto a vendérselo por tan poco —le dijo su consejero tranquilamente—, para tener lo mejor, debe estar dispuesto a apreciar su verdadero valor. ¿Y qué mejor manera que gastando 500 monedas de oro por la sola cabeza de un caballo? Si saben que es capaz de pagar dicha cantidad por tal cosa, con más gusto querrán venderle los mejores ejemplares de caballos que existan en el reino.

Aunque para el rey fue muy difícil aceptar estas palabras, tuvo que admitir que su consejero tendría razón. Los granjeros a los que había visitado, realmente no le habían mostrado sus mejores caballos porque no querían perder su dinero.

De modo que anunció que estaba dispuesto a pagar mil monedas de oro a quien le trajera el mejor.

Con el tiempo, no solo pudo adquirir un equino capaz de correr más de mil millas, sino que se hizo con tres magníficos ejemplares, las mejores monturas en todo el reino.

Nunca más volvió a quejarse por el hecho de tener que pagar tanto dinero por lo que lo valía, y apreció el trabajo duro de los demás.

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El diamante mágico

¿De qué trata?: Un hombre anda por el bosque y se encuentra un misterioso diamante capaz de concederle un deseo.

Personajes: Hada, Hombre

Moraleja/Conclusión: La felicidad no está en ser alguien más, sino en aceptarte a ti mismo como eres.

Cuento corto adaptado de una fábula tradicional japonesa.

En lo más profundo de un bosque habitaba un hombre que hacía mucho tiempo, había dejado de encontrarle sentido a su existencia. Tenía muchos problemas que lo aquejaban y no sabía como resolverlos. Tiempo atrás la vida había estado llena de excitación y de nuevas emociones, pero con el tiempo, la rutina y los inconvenientes se habían apoderado de él, volviéndolo un hombre triste y solitario.

Atormentado, el pobre resolvió que iba a tirarse al río hasta ahogarse, pues ser quien era nunca le había traído nada bueno. Las aguas borrarían todas esas penas que lo habían atormentado desde hace tiempo.

De pronto, el hombre se tropezó con algo en el suelo y al bajar la mirada, se dio cuenta de que había un objeto que resplandecía a sus pies.

Lo tomó en sus manos.

Era un enorme diamante, el cual lanzó un fulgor que por poco cegó los ojos al limpiarlo con la manga de su camisa para verlo mejor. Era la piedra más hermosa que había visto nunca. Y desde el interior, alguien parecía estarlo observando.

Se trataba de un hada del bosque, diminuta y delicada, con dos alas que parecían hechas de bruma.

Tenía un rostro pálido como la nieve, un cabello de oro y dos ojos que le robaron el alma al hombre, quien se preguntó si no estaría soñando al contemplar a aquella criatura.

—Soy el hada del bosque —le dijo ella con voz musical—, durante siglos ha ayudado a las personas a cumplir sus más grandes anhelos. Realizo sueños imposibles y otorgó bendiciones a quienes dan conmigo. Pídeme lo que tu corazón más quiera y te será concedido sin condiciones.

Al escucharla, el hombre tuvo esperanza de nuevo. ¡Podía ser feliz otra vez! Pero no sabía exactamente que era lo que necesitaba para lograrlo.

—Vamos, pídeme lo que más deseas —le repitió el hada.

Su voz hizo eco de una manera tan dulce para aquel hombre, que no se atrevió a confesarle su indecisión. Por lo que dejó que ella decidiera lo que sería más adecuado para alguien atormentado como él.

—Pequeña hada que vives dentro de este diamante, yo te pido que me concedas lo que tú consideres mejor para que pueda ser feliz.

El hada lo miró confundida y luego, una mueca de tristeza se dibujó en su rostro.

—¡Pero que hombre tan desdichado! ¿No ves lo cruel que puede ser el destino? Lo mismo me pediste cuando solo eras un animal y te transformé en la persona triste que eres ahora.

El hombre sintió que el alma se le caía a sus pies.

—Nunca podrás ser feliz mientras no encuentres satisfacción en ser quien eres —dijo el hada—, ahora sé que los deseos que concedo no son más que quimeras. La felicidad está dentro de uno mismo y no depende de riquezas, fama, poder o belleza. Creer eso es el error más grande que pueden cometer las personas.

Y dicho esto, desapareció con el diamante.

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Demasiados senderos

¿De qué trata?: Al perder una oveja, Yang Zi les ordena a sus hombres ir a buscarla, pero hay demasiados senderos ante ellos...

Personajes: Yang Xi, Discípulos, Xindu Zi

Moraleja/Conclusión: Quien mucho trata de abarcar, invariablemente fracasa. Por eso es mejor centrar tu atención en una cosa a la vez.

Allá en China, Yang Xi era un hombre muy importante entre sus allegados. Aunque venía de cuna humilde, con el tiempo había aprendido a realizar los más provechosos negocios, vendiendo toda clase de telas, trastos y especias en el mercado. Fue así como próspero y pronto pudo comprar un pedazo de tierra, en donde hizo construir una gran casa.

Allí se dedicó a criar algunos animales para seguir negociando con los señores vecinos. Los favoritos eran las ovejas, pues cada primavera podía proveerse con su suave lana para venderla por un precio excelente.

Yang Xi llevó a vivir con él a varios de sus discípulos, a los que había transmitido las enseñanzas que él en su juventud, había recibido de un maestro muy sabio.

Todos tenían su propia habitación en la casa de Yang Xi y le ayudaban con todo tipo de tareas, desde arrear a las ovejas hasta preparar la comida.

Un día, se dieron cuenta de que una oveja no estaba en el rebaño. Por más que la buscaron en los alrededores no lograron encontrarla. Cuando se lo comunicaron a Yang Xi, él no perdió la paciencia.

—Sepárense todos y vayan a buscarla —dijo.

—¿Todos? —inquirió uno de sus hombres—, ¿de verdad necesita a tantos para buscar a una sola oveja?

—Hay muchos caminos por los que se puede haber ido —repuso Yang Xi.

Dándole la razón, sus discípulos partieron en busca del animal. Pero al poco rato volvieron, sin haber encontrado nada. Cuando su señor les preguntó porque, ellos respondieron:

—Había demasiados senderos. Cada uno se bifurcaba en otro y fue por eso que no supimos por cual ir.

Muy consternado, Yang Xi se fue a visitar a Xindu Zi, que era quien le había enseñado todo lo que sabía. Su maestro era ya bastante viejo y habitaba solo, en una vieja casa que se encontraba en la cima de una colina. Allí, se dedicaba a leer y a meditar, y comía lo que él mismo pescaba en un estanque cercano. Por eso se mantenía lúcido y fuerte a pesar de su edad.

Este sonrió con serenidad y eso le extraño.

—Una oveja no es nada —le dijo—, los hombres inteligentes no se lamentan por lo perdido, cuando saben que siguen teniendo tantas cosas por las cuales agradecer.

—Pero, ¿no hice bien acaso en mandar a todos mis hombres para recuperarla? —inquirió Yang Xi confundido.

—Cuando existen demasiados senderos, es natural que el hombre no encuentre a su oveja. Igual que un estudiante cuando intenta hacer más de una cosa a la vez, pierde la concentración y no puede centrarse en su objetivo. Hace mucho fuiste discípulo mío pero al parecer has olvidado varias cosas, ¡es una pena!

Ruborizado, Yang Xi se dio cuenta de que tenía razón.

Lo que este cuento corto nos acaba de enseñar, es que el éxito no se consigue intentando abarcar más de una cosa a la vez, sino poniendo todo nuestro empeño y nuestro talento, en cumplir una tarea con total excelencia.

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La lechera

¿De qué trata?: Una joven lechera se imagina todo lo que podrá hacer cuando venda su leche, sin sospechar que ser ambiciosa no le traerá nada bueno.

Personajes: Lechera

Moraleja/Conclusión: Nunca seas demasiado ambicioso ni te apresures a pensar en el futuro, sin antes haber asegurado tu presente.

Esta era una lechera que todos los días se levantaba muy temprano para ir a ordeñar a la vaca que tenía en su pequeña granja. El animal siempre tenía las ubres repletas de leche deliciosa, que ella solía vender en el mercado del pueblo muy fácilmente.

La lechera sin embargo era una joven muy soñadora, que en vez de agradecer por las cosas que tenía, fantaseaba todo el tiempo con subir de clase social, obteniendo grandes riquezas y yendo a fiestas de todo tipo.

Ella poco sabía que muy pronto, ocurriría algo que le pondría los pies sobre la tierra.

Una mañana como de costumbre, salió la lechera de su casa para ordeñar a la vaca. En el camino le dio de comer a las gallinas y le sirvió un tazón de leche al gato.

“Como me gustaría vivir de manera distinta”, pensó, mientras cogía su cántaro y se dirigía a los establos.

Allí, apretó las ubres de su vaquita y llenó la vasija de leche, dándose cuenta de que aquel día, la ordeña había sido muy abundante. Esto de inmediato la hizo imaginarse todo el dinero que conseguiría cuando fuera al pueblo.

Muy ufana se colocó el cántaro sobre la cabeza y con las manos en la cintura, emprendió el camino hasta el pueblo.

—¡Cuánta leche he conseguido hoy! —se dijo— Sin duda me pagarán bien por ella. Con el dinero que saque de su venta, me voy a comprar una canasta llena de pollitos. Luego los alimentaré y me aseguraré de que se pongan bien gordos, para que cuando la gente busque buenos pollos en el mercado, yo pueda venderlos a precio de oro. ¡Cuánto dinero voy a ganar entonces!

La lechera caminaba con la cabeza en las nubes y no se fijaba por donde iba, apartando sus ojos del camino y sonriendo como una boba.

—Cuando tenga todo ese dinero, voy a ir con la costurera más costosa del pueblo a encargarme un vestido magnífico, todo hecho de seda y de brocados —añadió pomposamente—, me haré también un manguito y compraré zapatillas de raso para mis pies. ¡Qué guapa voy a estar entonces! Vestida de esta manera, me voy a ir a todas las fiestas que haya en el pueblo y los muchachos me van a pretender como locos. Así yo me daré el lujo de elegir entre ellos, al más guapo y más acaudalado. ¡Y viviré como una reina por el resto de mi vida!

En eso se encontraba pensando la lecherita, cuando por venir distraída, no vio la piedra que se encontraba en el sendero y tropezó abruptamente, haciendo que el cántaro de leche fuera a parar contra el suelo.

Este se quebró de manera estrepitosa, derramando el líquido precioso que tanta fortuna le iba a conseguir.

—¡Oh, que tonta he sido! —dijo la lechera llorando amargamente— ¡Si tan solo hubiese puesto más atención, en lugar de fantasear con el futuro! Ahora sé que cuando ni el presente está seguro, no es prudente tanta ambición.

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Los seis cisnes

¿De qué trata?: Un día el monarca de un gran reino se pierde en el bosque, una malvada bruja le ofrece a ayuda a cambio de desposar a a su hija, temeroso de que su nueva esposa dañe a sus hijos el rey los envía lejos, pero la malvada mujer los encuentre y los convierte en cisnes.

Personajes: La princesa, Los seis hermanos, El rey, La bruja, La hija de la bruja, El rey joven, La madre del rey.

Moraleja/Conclusión: El amor hacia nuestra familia nos lleva a afrontar las mas duras pruebas que solo demuestran cuan fuerte son nuestros lazos.

En un bosque inmenso y muy espeso un rey y su grupo se encontraba cazando, pero el monarca se topó con un gran ciervo, en su persecución se perdió en el bosque, vago por largo tiempo hasta que se topó con una vieja bruja.

“Buenas tardes señora mía, podría usted decirme como salir de este bosque”

Pero la vieja bruja se tenía algo entre manos, le diría como salir del bosque solo si desposaba a su hermosa hija, de lo contrario se perdería y moriría de hambre en el bosque.

A pesar de la gran belleza de la hija de la bruja el rey nunca dejo de sentir terror por el aura que emitía la mujer, tras salir del bosque el rey cumplió su promesa, desposo a la hija de la bruja, por temor a que la mujer hiciera daño a sus 7 hijos de un matrimonio anterior; 6 varones y una niña, decidió enviarlos a un castillo en un boque muy oculto, donde tan solo el sabia como llegar gracias al ovillo que un hada le dio.

La nueva reina se sentía cada vez más alterada por las constantes ausencias de su rey, chantajeo a los sirvientes para que les revelaran él porque de las constantes salidas de su marido, tras saber la verdad puso todo su esfuerzo en buscar el ovillo.

Un día mientras el rey cazaba su esposa tomo e ovillo y 6 camisetas que había tejido y encantado ella misma, los hijos del rey cuando vieron que alguien se cercaba pensaron en su padre, corrieron a recibirlos pero su madrastra les arrojo las camisetas y estos al contacto fueron convertidos en cisnes. La malvada madrastra muy contenta regreso al castillo.

El rey fue ese día mas tarde a visitar a sus hijos pero para su desgracia solo encontró a su hija sola, llevaba en sus manos las plumas de sus hermanos, a chicha le conto sobre lo ocurrido, el rey quiso llevarla a un lugar más seguro pero esta se negó alegando querer pasar otra noche en solitario en el castillo.

La chica no pudo dormir ese día así que se adentró en el bosque, luego de deambular por un largo tiempo se topó con una cabaña, dentro 6 camas pequeñas llenaban un cuarto, a pesar de estar cansada decidió dormir en el suelo frio.

Al cabo de unas horas un ruido la despertó, como por arte de magia cisnes entraron al cuarto y se despojaron de sus plumas para convertirse en hombres, la chica no contuvo su alegría y abrazo sus hermanos.

“No puedes quedarte aquí hermana mía, esta es una casa de bandidos y no podremos protegerte, ya que tan solo podemos cambiar un cuarto de hora al día este hechizo es muy terrible para romperlo se necesita tejer 6 camisas de vellorita y guardar silencio durante 6 años”

La joven decidida tomo el reto,  al poco tiempo sus hermanos se convirtió en cisnes nuevamente. Decidida se adentró en el bosque para buscar todo lo necesario para confeccionar las camisas para sus hermanos.

Para su mala suerte se encontró con un par de hombres muy insistentes que querían saber quién era ella, a pesar de entregarle su bolso, su dinero, inclusive sus ropas, estos la tomaron y llevaron a su rey.

Tras un largo interrogatorio el rey no pudo sacarle palabra alguna a pesar de hablarle en diferentes idiomas, el rey quedo encantado con la hermosura de la mujer así que la convirtió en su esposa.

La madre del rey no estuvo de acuerdo, siempre busco la manera de poner a su hijo en contra de su esposa, llegando a raptar los hijos de esta y luego rociar sangre en su boca para acusarla de haber devorado a sus propios hijos, el rey no creyó eso hasta que el tercero despareció, envió a su esposa a un tribunal donde fue condenada a la hoguera.

La chica tenía casi terminadas las camisas a excepción de una la cual le faltaba la manga izquierda, llegado el momento del enjuiciamiento 6 cisnes sobrevolaron a la esposa del rey y se colocaron a su alrededor, inmediatamente la chica lanzo las camisas a sus hermanos quienes se convirtieron en hombres nuevamente.

La princesa pudo confesar su amor al rey y aclararle porque había guardado silencia por tanto tiempo, la madre del rey fue enjuiciada y quemada en la hoguera, la princesa recupero a sus hijos y fue feliz junto a su esposo y sus 6 hermanos.

 

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Los zapatos rojos

¿De qué trata?: Una niña queda huérfana a muy corta edad, la viuda del zapatero le regala un par de zapatos rojos como muestra de cariño, una señora adinerada la adopta y da todo los lujos que una niña de su edad agradecería, la niña pensó que todo era gracias a los zapatos rojos que le dieron suerte.

Personajes: La niña de los zapatos rojos, la viuda del zapatero, la señora, el cura, el verdugo, los feligreses, la princesa, la reina.

Moraleja/Conclusión: La soberbia y la prepotencia son cualidades humanas que deben ser evitadas, dejar de lado lo importante por simple vanidad es lo que nos hace cometer muchos errores.

Había una vez una niña muy pobre que había perdido a su madre, ese mismo día la viuda del zapatero con su poca habilidad pero con mucho amor le hizo unas zapatillas a la niña con las que pudo asistir al funeral de su madre.

Una señora muy adinerada que paseaba en su carro vio a la niña y le solicito al cura que la dejara bajo su cuidado, la niña pensó que su suerte era gracias a los zapatos rojos pero la señora los quemo ya que les parecían horrendos.

Fue educada, le compraron muchos vestidos, creció sana y fuerte, todos siempre le expresaban lo bonita que era.

Una tarde la reina desde su palco presento a su hija la princesa quien era muy hermosa, no lucia grandes lujos pero si unos hermosos zapatos rojos que cautivaron a la niña.

La chica ya tenía edad para recibir su confirmación así que la señora le regalo un vestido nuevo pero aún no se decidían por el calzado,  Karen; así se llamaba la chica quedo fascinada al ver un par de zapatos rojos similares a los de la princesa, los tomo, la señora no se dio cuenta de que eran rojos ya que nunca le dejaría lucir unos de ese color.

Llego el día de su confirmación y todos volteaban a mirar sus zapatos, muchos se detenían a adular tan bonito y brillante calzado. Al día siguiente le comentaron a la señora sobre los zapatos de la chica, a lo que muy molesta se los quito, diciéndole que eso no era nada modesto.

El día de la confirmación llego y Karen no soporto el deseo de ponerse los zapatos rojos, en la entrada de la iglesia un viejo soldado con barba más roja que blanca se ofreció a lustrar sus zapatos no sin antes resaltar lo bonitos que eran sus zapatos para bailar.

La comunión termino y Karen solo se encontraba pendiente de sus zapatos, el viejo soldado se encontraba nuevamente con Karen.

“Vaya que preciosos zapatos de baile”

Karen no resistió el deseo de dar unos pasos de baile lo que luego se convirtieron en una danza que no se detuvo, la chica quería parar pero los zapatos no se lo permitían, el cochero tuvo que perseguirla para poder atraparla, aun así en el aire sus pies no se detuvieron hasta que por fin le quitaron los zapatos, los cuales fueron guardados y prohibidos para la joven.

La señora había enfermado y quien más para cuidarla que Karen pero había una fiesta a la cual fue invitada, la tentación de tomar los zapatos fue mayor que su gratitud por la señora, no pensó que estaría cometiendo algún pecado, tan solo se puso los zapatos estos la hicieron danzar nuevamente sin poder detenerse.

Su danza la llevo hasta el bosque donde se encontró de nuevo al soldado con barba.

“Vaya hermosos zapatos de baile”

El miedo se apodero de la chica, bailo y bailo, durante el día y la noche, bajo la lluvia, su danza la llevo hasta el cementerio donde intento sentarse pero los zapatos los cuales se habían soldado a sus pies la llevaron a la iglesia donde se encontró a un ángel.

“¡Bailarás, bailarás en tus zapatos rojos hasta que estés lívida y fría, hasta que tu piel se contraiga sobre tus huesos!

Irás bailando de puerta en puerta, y llamarás a las de las casas donde vivan niños vanidosos y presuntuosos, para que al oírte sientan miedo de ti. ¡Bailarás!”

Su baila la llevo hasta su antiguo hogar donde la señora quien la había cuidado había fallecido y ella estaba frente al ataúd y solo bailo y bailo a la mirada de los presentes.

Su pies se encontraban sangrando, mucha era la tortura, para su suerte llego a la casa del verdugo a quien le suplico le cortara sus pies con sus zapatos, lo cual el hombre acepto, inmediatamente los zapatos se fueron danzando solos.

El verdugo le obsequio unas muletas y unos zapatos de sueco, como no tenía a donde ir fue a la casa del cura pidiendo trabajar para su servicio, no pedía nada a cambio solo un lugar donde vivir y la compañía de personas de buena voluntad.

Con el tiempo se fue adaptando a la casa, era buena con los niños aunque cuando estos le hablaban sobre cosas como lujos esta los desaprobada, una vez la invitaron a la iglesia pero debido a sus muletas se negó, en cambio decidió quedarse en su cuartico pequeño leyendo al biblia.

“Dios mío ayúdame”

Un resplandor se apodero del cuarto, el ángel que una vez se le presento en la iglesia esta ocasión le traía un ramo de rosas que al tocarlas la llevo a la iglesia donde el cura le expreso que hizo bien en venir.

“Gracias la a gloria del señor”

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Los tres pelos de oro del diablo.

¿De qué trata?: Un bebe nace cubierto por el manto de la suerte, a quien se le ha vaticinado que se casaría con la hija del rey, esto llego a oídos de su majestad quien se dispuso a deshacerse del chico y evitar que se casara con su hija, pero el destino tendrá algo preparado para el.

Personajes: El joven con suerte, El rey, La princesa, La reina, El molinero y su esposa, La ama de llaves, El diablo, El barquero, Los guardias, Los aldeanos.

Moraleja/Conclusión: Sin duda el ingenio es superior a cualquier cosa que tu adversario tenga a su favor, por encima de la fuerza física utilizar nuestro intelecto nos ayudara a salir de mas de una situación y no por cuestión de suerte, si no por inteligencia misma.

La avaricia es la ruina del hombre.

Había una vez una mujer muy pobre quien dio a luz a un niño cubierto por el manto de la fortuna, se profetizo que al cumplir los 14 años este se casaría con la hija del rey y siempre gozaría de buena suerte.

El rey solía pasear por el pueblo encubierto para enterarse de las buenas nuevas por su cuenta, no tardó mucho en llegar a sus oídos la noticia de que un niño había nacido con el manto de la fortuna y al cumplir los 14 años se casaría con la hija del rey.

Muy molesto el rey se dirigió a la casa del niño, ofreció protección al recién nacido y una buena vida, cosa que sus padres no podrían costear, a pesar de la poca confianza que el rey disfrazado emanaba la madre del niño después s de recibir un saco de oro pensó que la buena fortuna siempre acompañaría a su hijo y no tendría por qué temer.

El rey tomo al niño y lo metió en una caja, para evitar que un plebeyo se casara con su hija lo arrojo al rio, la caja hasta que un mozo la encontró, su gran sorpresa al encontrar al niño fue tan grata que rápidamente se dirigió a casa del molinero y su mujer quienes no tenían hijos.

Fue recibido como un regalo de dios, criado con mucho cariño y amor creció el joven sano y fuerte.

Una tormenta obligo al rey a pedir cobijo en la cabaña del molinero quien muy amablemente lo recibió, el rey pregunto a la mujer si ese chico guapo era su hijo, la mujer le aclaro que el joven lo habían encontrado en las orillas del rio hace 14 años.

Lo supo, el joven era nada más y nada menos aquel que se encontraba destinado por la fortuna a casarse con su hija, solicitó a la madre del joven a cambio de dos monedas de oro que el chico entregara una carta a la reina, ella muy gustosa accedió.

El chico salió a llevar la carta sin saber que esta tenía una orden de ejecutarlo inmediatamente la reina leyera la carta, pero en su camino el joven se perdió en el bosque, vago por largo tiempo hasta encontrarse a una anciana quien se encontraba cerca del fuego, el chico le pidió asilo por esa noche ya que no podía caminar más, la anciana le advirtió que se encontraba en una guarida de bandidos pero el chico no pareció importarle y se quedó dormido.

Más tarde los bandidos llegaron a su guarida, molestos al ver al chico preguntaron a la anciana sobre él.

“Es un pobre chico que se perdió en el bosque, así que lo recogí y lo traje ya que me dio mucha pena”

Después de leer la carta que traía el chico los bandidos sintieron lastima por el así que la cambiaron y en vez de ser ejecutado, seria esposado con la princesa.

Al llegar la mañana el joven emprendió su camino para entregarle la carta a la reina, tras mucho recorrer por fin la pudo entregar, la reina muy sorprendida por la petición procedió a casar al joven con su hija inmediatamente.

Cuando el rey por fin regreso a su castillo se puso mu furioso al saber lo ocurrido y exigió a su esposa saber porque había casado a su hija con ese plebeyo, esta le mostró la carta, muy molesto pidió explicación al muchacho quien no sabe cómo pudo haber sido cambiada la carta, quizás mientras dormía en el bosque.

El rey le impuso una tarea al chico, para poder seguir casado con su hija tendrá que ir al mismo infierno y quitarle tres pelos de oro al diablo.

El chico decidido emprendió camino para buscar los tres pelos del diablo, la primera parada de su destino era una gran ciudad donde el guardia solicito saber su nombre y ocupación.

“Lo sé todo”

Fue su respuesta, el guardia muy rápidamente exigió su servicio, en la plaza hay una fuente la cual manaba vino pero desde hace un tiempo se ha secado, ya ni agua da; el joven prometió darle respuesta solo cuando regresara.

Continúo su camino hacia otra ciudad donde el guardia pregunto quién era y cuál era su ocupación

“Lo sé todo”

El guardia pregunto sobre la razón por la cual el árbol que daba manzanas de oro ahora lucia marchito, el joven prometió darle una después pero solo cuando regresara.

Para llegar al infierno aún tenía que cruzar un rio, el barquero ofreció llevarlo pero antes pregunto quién era y su ocupación.

“Lo sé todo”

El barquero pregunto porque siempre ha de llevar a las personas de un lado para otro pero no puede bajar del barco, el joven le prometió una respuesta cuando regresara.

Una vez en el infierno el chico fue rápidamente a casa del diablo donde solo se encontraba su ama de llaves quien pregunto quién era y que hacía en ese lugar.

“Soy el hijo del molinero y vengo porque necesito tres pelos de oro del diablo para poder conservar a mi esposa”

La mujer sintió pena por el chico así que lo convirtió en hormiga y lo puso en su falda, el chico además pidió saber por qué la fuente ya no da más vino, porque el árbol de manzanas de oro ya no da frutos y porque el barquero no puede bajar de su embarcación.

La amas de llaves prometió ayudarlo en todo lo que estuviera a su alcance, cuando el diablo llego el aroma de humano inundo su nariz e hizo un desastre para encontrarlo pero nunca lo hallo, la ama de llave lo regaño y lo invito a tomar la cena, luego de estar lleno el diablo le solicito que lo despiojara.

Cuando la mujer comenzó despiojar al diablo este quedo dormido, esta aprovecho y le arranco un pelo de oro, el diablo despertó preguntando que ocurría.

“Tuve un sueño sobre una fuente de vino que se secada, ¿porque pasara eso?”

El diablo se rio un poco, asegurando que era culpa de un sapo quien estaba tapando el flujo de vino. Luego de un rato más este quedo dormido, la mujer le arranco otro pelo.

“Tuve otro sueño, esta vez era un árbol que daba manzanas de oro pero ahora lucia seco y marchito”

El diablo le respondió pero sin antes amenazarla de darle un zarpazo si lo volvía a despertar, la causa de que el árbol estuviera casi seco es porque un ratón vive en las raíces de este. Esta vez el diablo cayó en un sueño más profundo, hasta se encontraba roncando, la mujer por última vez arranco el ultimo pelo de oro que el chico necesitaba despertando al furia del diablo.

“¿Qué quieres que haga? Tengo muchas pesadillas, ahora es el barquero que no puede bajar de su barco”

El diablo de muy mala gana le respondió; la razón por la cual este no podía bajar era porque era un tonto, tan solo debía de darle el remo a otra persona al llegar a la otra orilla y así este podría bajar, pero la persona con el remo se quedaría como el nuevo barquero.

El ama de llaves le entrego los tres pelos de oro al chico quien muy contento emprendió el camino de regreso, topándose primero con el barquero al cual le dio la respuesta una vez ya llegado a la otra orilla del rio.

Como prometió le dio la respuesta a los guardias de las ciudades quienes le entregaron dos asnos cada uno cargados de oro.

Al llegar al castillo la princesa estaba feliz, por su parte el rey lo acepto como yerno al haber cumplido con la misión pero a su vez le pregunto al chico de donde había sacado tanto oro.

“Debes cruzar el rio el barquero te llevara, hay tanto oro como arena en la otra orilla, puedes ir y tomar todo el que quieras”

El avaro rey fue rápidamente a buscar el oro, pero antes de llegar a la orilla el barquero le entrego el remo y el rey se convirtió en el nuevo barquero condenado a llevar a las personas de una orilla para otra.

 

 

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