¿Solo niños?

¿De qué trata?: En un pueblo remoto, los niños comienzan a atacar y matar a los adultos de formas escalofriantes hasta que solo queda uno de ellos en pie. ¿Se atreverá a contraatacar?

Personajes: Narrador, Elisa, Ben, Niños

Nadie supo como fue que comenzó exactamente. Un día, los niños empezaron a comportarse de maneras extrañas. Sus juegos habituales comenzaron a ir un poco más lejos de lo habitual. Ya no se conformaban con jugar a las escondidas o al pilla pilla; sino que se ponían a arrojarle piedras a los ancianos, aflojaban los frenos del auto de sus padres o empujaban a las señoras que no sabían nadar al río.

Hubo muchos correctivos que no sirvieron de nada. Era como si una semilla de maldad hubiera germinado en ellos, nuestros niños inocentes, que tan buenos habían sido desde siempre.

Entonces sucedió, algo hizo mella en ellos. Algo maligno.

Una noche, las casas se llenaron de fuego y de gritos. No eran ellos quienes intentaban escapar, eran sus padres.

Los chiquillos corrían en las calles de un lado a otro, armados con palos, con cuchillos, con cualquier cosa de la que se pudieran valer para hacer daño, como si fueran a enfrentarse contra un enemigo mortal. Solo que tal enemigo en realidad no existía.

Los adultos fueron tomados por sorpresa. A algunos los apalearon hasta la muerte. Otros, fueron cruelmente estrangulados o apuñalados. A otros les dispararon con los revólveres que inconscientemente, los mayores guardaban en sus cajones.

Y así, una a una, las personas mayores de dieciocho años fueron muriendo, padres, abuelos, hermanos, tíos. ¡Mis propios hijos se volvieron contra mí! Vi morir a mi esposa con estos ojos cansados; Elisa, mi pequeña de diez años de edad, le atravesó el pecho con un cuchillo de cocina.

Y yo corrí a refugiarme en el sótano, como el cobarde que soy, escuchando como todos los demás perecían afuera a manos de los niños. Entre ellos mis propios hijos.

Nadie puede ayudarnos o al menos no pudieron hacerlo a tiempo. Somos un pueblo pequeño, ubicado a cientos de kilómetros de las ciudades más próximas. Cuando algo pasa aquí nadie se entera, a menos que salga alguien a hacer eco de la noticia.

¿Quién podría informar de algo así a las autoridades, al ejército? Son solamente niños, ¿quién podría hacer algo en su contra?

Aún me parece estremecerme cuando recuerdo como Ben, mi pequeño campeón, se volvió hacia mí con una sonrisa infantil en su rostro y la pistola que guardaba en mi escritorio por precaución en su manita, queriendo dispararme. Tal y como si estuviéramos jugando.

Cuando la bala me rozó el hombro, apenas y tuve tiempo de correr para esconderme.

No sé cuantos queden con vida. Tal vez sea el único.

Tal vez no por mucho tiempo.

Dubitativo, observo la escopeta que tengo en mi mano. Tuve suerte de hallarla aquí. La acabo de cargar pero la muñeca me tiembla al sujetarla.

No quiero hacer esto. Por favor Dios mío, no quiero hacer esto.

Ayúdame a salir con vida de esta. Haz que todo se trate de una pesadilla. No quiero matar a mis hijos.

Escucho con desazón como las puertas que conducen al sótano se abren. Luego, un coro de risas infantiles.

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Puffy: el Oso de peluche poseído

¿De qué trata?: Un hombre el cual estaba enamorado de una mujer. Pero en su corazón reinaba envidia y odio. Al parecer sólo quería lo mejor para el y no para los demás, una extraña historia que le hace maldecir a Puffy, el peluche preferido de "Ella"

Personajes: Puffy, El enamorado, Martin, Alexandra

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Erase una vez un Joven el cual le encantaba conseguir lo que fuese por cualquier medio. Era malo en los estudios y hacía todo tipo de trampas para tener una de las mejores calificaciones de su salón. Le gustaba ser superior a los demás en todos los sentidos. Quizás al principio más que al final de lo poco que has leído creerías que es uno de esos chicos que quieren tener éxito en la vida cueste lo que cueste a través de la perseverancia, puede ser así ante los ojos de muchos. Sin embargo, a este sólo le gusta utilizar lo que tiene a la mano para sobreponerse vanidosamente ante cualquier persona.

Un personaje lleno de odio, así es Adonay, un chico enamorado de Alexandra, una joven llena de mucha alegría, linda sonrisa y bellos sentimientos. Es una combinación rara pero perfecta para él, piensa que no debe haber otro chico que la conquiste más que el mismo, constantemente otros chicos le llegaban regalos a su casa, el le estaba entrando un ataque de celos siniestro, más cuando vió que la chica estaba realmente enamorándose de un hombre atractivo el cual le llevaba unos cuantos años.

Este hombre le regaló un peluche que medía más de 1 metro, ella lo amaba mucho. Pero Adonay odiaba el hecho. Este chico no soportaba que la coqueteara siempre, así que decidió tomar cartas en el asunto y vigilar si en realidad ella le daba importancia a todos los alagos del pretendiente. Luego de pasr por su casa repetidas ocasiones por la noche vió a través de su ventana como acariciaba el peluche que Martin, el pretendiente le había obsequiado.

Lleno de ira se le ocurrieron muchas cosas, entrar por la noche y secuestrar su peluche y llevárselo para siempre. Otra destruirlo, nada de cosas buenas se le ocurrían, todo iba de la mano con la maldad. Mientras pensaba en todo ello camino a casa la suele de su zapato se topó con un libro de color negro y polvoriento, lo tomó y decidió guardarlo en el bolsillo hasta llegar a su casa.

Mientras planeaba un plan malvado en cómo deshacerse del peluche esa misma noche, sintió cuando se sentaba en su cama algo en el bolsillo ¡Era el libro feo y polvoriento! Lo sacó de su bolsillo para ojear un poco su contenido. Que sorpresa se ha llevado cuando vio que casi todas las páginas estaban en blanco. Sin embargo, la última página tenía escrito algo, pero no era en tinta.

No era un texto largo, ni pequeño, era un texto que contenía un mensaje claro “Una maldición será cumplida si sólo el odio y la ira tu corazón dominan” al leerlo el chico cerró el libro y vio que había otra inscripción a su reversa “La magia negra sólo entra en el corazón en el que reina la maldad” El chico comprendió que se trataba de un libro de magia negra, pero incomprensible con lo que había visto.

Arrancó la hoja y en sentido de broma dijo:

-Deseo que el peluche de Alexandra se convierta en un muñeco demoniaco.

Dicho esto el joven se fue a dormir. Sensaciones extrañas sintió mientras dormía, se levantaba entre horas de la madrugada viendo el libro sobre la mesa, no dejaba de pensar en el e incluso soñó que lo leía de nuevo lo empezaba a romper en pedazos pequeños para tragárselo. Por la mañana, al levantarse se llevó una gran sorpresa.

Sus sueños quizás estaban volviéndose una realidad, el libro ya no estaba y tenia pesadez en el estómago, sospechó que se lo había tragado pero no prestó mucha atención y continuó su día normal. Al llegar a clase notó que Alexandra estaba extraña, no saludaba a nadie y fue una gran escena que presenció ante sus ojos.

El hombre que estaba perdido por Alexandra había llevado un ramo de flores a la universidad para conquistarla aún más. Pero ella en cambio se las ha tirado por la cara exclamando grotescas palabras en su cara. A el le causó gracia la escena, pero pronto había una sonrisa de tristeza en su cara al verla tan llena de odio.

Esa misma noche decidió ir a espiar a la chica, sintió curiosidad de ver qué actitud tenía con su peluche. Otra gran sorpresa se llevó al ver que la joven estaba hablando con él, podía apreciar desde la ventana como el peluche tenía el rostro distinto, más sucio y un poco diabólico, como si le hubieran insertado una cara que no fuese la original.

El chico aterrorizado decide llamarle a la ventana, pero una vez que grita su nombre el peluche gira su cabeza y en ese momento se apaga la luz. El chico aterrorizado sólo se le ocurre salir corriendo del lugar. Esa noche no pudo dormir casi pensando en los hechos, pero luego de ello no iba a quedarse inquieto y le iba a preguntar a la madre de Alexandra sobre ella.

Pero al llegar a su casa y tocarle aquel sábado por la mañana, se le rompería el poco corazón que tenía. Ni si quiera le abrió su madre, el tuvo que empujar la puerta para saber que estaba pasando. Gritos y llantos se escuchaban desde dentro, en la sala estaban un montón de familiares junto a la policía forense lamentando el hecho de que Alexandra se había suicidado.

No había evidencias de nada, al parecer Puffy era el único testigo, un peluche de más de 1 metro de largo bañado en sangre, el cual Martin afirmaba que era el culpable. Luego de tales acusaciones hacia un peluche que para la mayoría era inofensivo, decidió darse por culpable a Martin y declarar el aparente suicidio a apuñaladas propias, como un homicidio a manos de este hombre.

Era mejor que hubiera cerrado la boca. Puffy, el terrible muñeco diabólico se ha salido con la suya. Ahora se cobrará unas cuantas víctimas en la misma casa, o quien sabe, puede ir por el hombre que comenzó toda la historia.

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Invasión

¿De qué trata?: Oculto en casa, un sujeto recuerda como ocurrió la invasión del planeta Tierra, mientras escucha como uno de los seres del espacio yace bajo el mismo techo que él.

Personajes: Narrador, Intruso

Llegaron hará cosa de dos, tres días. Al principio no nos dimos cuenta de lo que estaba pasando. Nadie, ni siquiera los científicos con sus sofisticada tecnología, pudo anticipar el estallido de la invasión que hoy azota nuestro planeta, mientras el terror se extiende como un velo negro sobre nuestros rostros.

Primero el cielo se lleno de luces. Luego, todas las comunicaciones cayeron, sumiendo a las masas en pánico. Televisión, Internet, teléfonos… nada funcionaba. La luz también se cortó.

Pero no fue sino hasta que las máquinas comenzaron a cazar, que el miedo colectivo se desencadenó como una hilera de fichas de dominó sucumbiendo a la gravedad. Andaban por las calles y entraban en las casas cn total impunidad, atravesando a la gente con esos extraños artefactos o encerrándola en celdas transparentes, donde se asemejaban a animales en cautiverio.

Algunos logramos escondernos. Yo llevo todo este tiempo en el sótano, aunque no sé por cuanto tiempo más.

No sabría decir tampoco cuantos quedan allá afuera. Bien podría ser el último de mi especie y no haberme percatado de ello. Pero no lo creo. Ellos no dejarán a nadie con vida.

Mi problema no es si lograré subsistir aquí abajo, pues a pesar del agua estancada y la penumbra, puedo distinguir los paquetes de comida enlatada que previsoriamente mi esposa solía guardar para no quedarnos nunca con la despensa vacía.

Tengo mi navaja y una linterna que creo que funcionará por un buen rato.

Sin embargo no puedo salir de aquí. He oído entrar a uno de ellos. Primero buscó por todo el primer piso y después subió al nivel superior, andando con esa horrible persimonia que caracteriza a su especie.

Desde luego, no he logrado ver a ninguno por qué bajé a ocultarme casi de inmediato.

No obstante, sé muy bien que esos pasos no son los de un ser humano.

Tengo miedo. El saqueo que estamos sufriendo como especie, no es comparable siquiera al que sufrieron nuestros antepasados en el Nuevo Continente, cuando tuvieron que enfrentarse con el yugo de las potencias europeas.

Ellos, los seres del espacio, carecen totalmente de cualquier sentido de la moralidad o decencia. No nos ven como a otra cosa que meros animales, quizá incluso mucho menos.

Y ahora, esta cosa que se ha metido en mi casa, eso, se dirige con mucha cautela hasta la puerta que da al sótano. Puedo sentirlo.

La puerta emite un rechinido al abrirse y yo me quedo muy quieto en mi rincón. Puedo ver su silueta bajando por las escaleras, pesada y repugnante.

Sacó mi navaja y la abro.

Es un cuerpo de dos metros de largo y piernas ligeramente arqueadas, que le facilitan introducirse en una habitación que no está hecha a su altura. Tiene una piel verdosa y cubierta por protuberancias, una mandíbula grotesca y el cráneo alargado.

Es, en cierta manera, muy parecido al estereotipo que tenemos sobre los marcianos verdes.

Y ha venido a matarme.

Cuando voltea hacia el sitio en donde estoy, empuño mi cuchillo…

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Un poco más cerca

¿De qué trata?: Una Curiosa niña que quería divertirse. Encontró la diversión en un regalo de una Gitana, pero la vieja no tenía buenas intenciones con sus regalos. Lamentablemente sus deseos eran otros al obsequiarle el objeto...

Personajes: Niña, Hermano de la niña, Gitana

Las gitanas tienen un gran poder con sus hechizos sobre muchas cosas que elaboran con sus propias manos. Un Cuento de terror muy popular por lo aterrador que es. Erase una vez una chiquilla que le encantaba irse por muchos atajos antes de llegar a casa luego de salir de clase. Sin duda alguna las calles de chicago en EE.UU tienen varias opciones interesantes que los niños pueden explorar, aunque en muchas también deambula el peligro de todo tipo.

Un día, cuando la chica estaba caminando tranquilamente por la calle, se encontró con una gitana, la cual le pedía humildemente que le ayudara con algo. Como la niña no tenía nada que darle, la Gitana se molestó un poco y le pidió que se acercara lo suficiente para decirle algo.

-Niña, si no me das algo necesito que tomes como un regalo uno de mis juguetes

-¿Enserio?

La niña sin saber que era lo que se le obsequiaría, decidió afirmar y aceptar el supuesto regalo que le daría dicha Gitana. La vieja, con una experiencia de burla y horror a la vez, sacó de una vieja mochila que contenía una gran cantidad de cosas. De ella sacó una pila de fotos que estaba amarrada a una liga, extendiendo su huesuda mano le pidió a la niña que lo tomara.

-¿Es para mí? ¿Qué puedo hacer con ello?

-Divertirte

La niña extrañada tomó el obsequio y salió corriendo mientras daba las gracias. Pero luego de un par de metros después de alejarse, decidió mirar hacia atrás, se sintió extrañada de que en la primera foto había una mujer mirándola fijamente. Peor que sorpresa recibió la chiquilla cuando detrás de ella no había nadie. La vieja que tenía una verruga en su frente, una nariz al estilo de las brujas y muchas arrugas en la frente con apariencia esquelética había desaparecido.

Inexplicable como un ser sin fuerzas haya salido del mapa en tan sólo unos segundos. Pero como lo único que importaba era divertirse camino a casa por el nuevo sendero siguió el camino mientras desabrochaba las ligas que amarraban esa gran cantidad de fotos. Detallando por varios minutos esa mujer que aparecía en la primera foto se dio cuenta de una cosa, se parecía mucho a la gitana que le obsequió el regalo.

Su rostro se veía un poco más rejuvenecido, como si la foto se hubiera tomado una década atrás. Además estaba bien alimentada y no lucía tan mal. Pero se ha dado cuenta que es ella porque llevaba el mismo vestido, algo aterrador era que su rostro miraba fijamente a la cámara. Sin prestarle mucha atención al horror que le causaba ver la fotografía decidió ver la segunda foto, pasando la primera a última fila.

¡Sorpresa! La misma mujer, pero está en el fondo negro de la imagen se detallaba un poco más cerca. Lo positivo es que esta chica notó que podía detallarla mucho mejor, era una joven, parecía que cada vez más los rasgos que la distinguían como la Gitana que le había dado el regalo el obsequio iban desapareciendo.

Pasando a la tercera foto, notó algo bastante extraño y aterrador, la chica estaba aún más cerca, esta vez tomó la apariencia de una niña, la cual lucía sonriente y mirando fijamente a la cámara. Se sentía insegura deambulando por los atajos oscuros y sombríos, por lo que decidió caminar hasta casa y abrirlos al llegar.

Pero luego de unas dos cuadras más decidió pasar la fotografía, lo que observó la dejó mucho más helada que antes, haciendo que se detuviera a observar cada detalle de la fotografía. Es increíble pero la chica ha visto como esta fotografía le hacía sentirse como en casa, algo personal, la chica mucho más cerca y podía detallarla bien.

Por ello, decidió seguir jugando y pasó la fotografía, buena sorpresa que esa chica a lo lejos ya estaba lo suficientemente cerca como para notar la expresión que tenía sus ojos y su boca, terror con burla, similar a la expresión que le estaba brindando la bruja cuando le obsequió el regalo. Pero lo que no se ha dado cuenta sino hasta que pasa a la siguiente foto es de un detalle espeluznante.

En esta foto está muchísimo más cerca, la chica posaba sonriente ante la cámara, podría decirse que tan sólo a unos 6 o 5 metros de la cámara ¡Era ella! ¡El vestido de la primera fotografía! ¡Ya no era ese! Quería confirmar viendo la primera fotografía, pero que sorpresa para ella al descubrir que la misma estaba totalmente en blanco ¿Quién podía explicarle este hecho paranormal?

Hacían falta un montón de fotografías más, aunque quizás no llegaría a verlas todas por el terror profundo que casi le causa un infarto. Justo antes de pasar la fotografía que la identificaba a ella se llevó una gran sorpresa, estaba demasiado cerca, tanto así que le ha dado pavor, ver su propio rostro cerca sin ella haber recordado tomándose una fotografía.

Cuando pasó a la siguiente foto gritó de pavor. Extrañamente esta chica vio como la niña gemela a ella abría la boca con la intención de tragarse la cámara. En ese mismo instante decide voltear la fotografía para dejar de verla, pero se dio cuenta que tenía un mensaje que decía “DEMAISADO CERCA”

Un grito se escuchó a lo lejos. Su hermano escuchó y salió a buscarla justo del lugar donde provenía el grito. Ella ya estaba cerca de llegar a casa, pero que sorpresa que no le encontró. Lo que sí pudo encontrar en el lugar fue una pila de fotografías amarradas convenientemente con una liga. Cuando el hermano agarró la pila de fotografías se llevó una gran sorpresa, más que la niña cuando vio las fotos.

Al parecer, su hermanita estaba en primera plana al fondo, podía reconocerla de aquí a china ¿Por qué no reconocerla a unos 50 metros de haberse tomado la fotografía? Además lleva el mismo uniforme del colegio. El chico decide ver la pila de fotos… ¡Quizá está demasiado cerca! O demasiado lejos de encontrarla.

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La fiesta de pijamadas

¿De qué trata?: Isabel una chica amante de lo paranormal invita a sus amigas a jugar la Ouija pero algo no resulta como ella lo esperaba.

Personajes: Isabel, Estefany, Milena, María.

Era una tarde soleada, Isabel solía dormir hasta tarde ya que se desvelaba frente al computador viendo series, películas pero lo que de verdad le agradaba  era leer sobre experiencias con fantasmas, había hecho rituales, sacrificado mascotas, todo con tal de hablar con espíritus del más allá.

Pero esta noche había quedado con algunas amigas para jugar la Ouija, no era participe de socializar pero su madre le insistió que invitara a sus amigas de la escuela para ser una adolescente normal por lo menos un día.

— ¡Hola Isabel! ¿Cómo te encuentras?—

— Muy bien Estefany, gracias — Dijo Isabel sin mucho interés.

— ¡La pasaremos genial esta noche! ¿no creen chicas? — María era tan enérgica como siempre.

— Tengo hambre, dejen de hablar y vamos a preparar unos perros calientes — Milena siempre pensaba en la comida.

Luego de comer todas buscaron sus pijamas para comenzar la noche de chicas, bocadillos, esmaltes, películas, revistas, y hablar sobre chicos nada fuera de lo común hasta que Isabel saco la tabla.

— Creo que deberíamos jugar algo más interesante— Todas se asombraron.

— No puedo creerlo Isabel, ¿no pensaras que jugaremos eso? — Dijo Estefany un poco asustada.

— Yo me apunto —Milena quería ver de qué iba todo.

— Yo me estaba aburriendo — Dijo María esperando que la noche mejorara.

Colocaron el tablero sobre la mesa, y comenzaron a jugar, al principio todas creían que era un mal chiste de Isabel, pero cuando las velas comenzaron a apagarse todo cambio.

— ¿Qué fue eso? Están moviendo el puntero ustedes? — Pregunto Estefany

— Se mueve solo — La cara de alegría de Isabel era única.

— Esto me está dando miedo chicas — Dijo Milena.

— Yo me voy — Dijo Estefany levantándose de la mesa y salir del cuarto.

— Porque las velas se apagaron, no hay brisa aquí, tu preparaste esto para asustarnos Isabel — María quería llegar al fondo.

El puntero comenzó a moverse solo, señalando varias letras.

— Que sucede, que dice la palabra — Mileno se encontraba asustada.

— Mátalas — Dijo Isabel

Las luces se apagaron, la tabla fue arrojada hacia la ventana, las chicas gritaron de terror.

— ¿Qué pasa? — Llego Estefany alterada a la habitación.

Su sorpresa fue encontrar el cuerpo de María sin vida en el suelo.

— ¡María! — Milena intento ayudar a su amiga pero era tarde.

— Tú la mataste, tú con tus estúpidas cosas de magia negra — Dijo Estefany furiosa

— ¿Que hablas? Yo no he sido, no sé qué le ocurrió — Isabel se encontraba consternada nunca pensó que esto llegaría a tal nivel.

— Milena, vamos a encargarnos de esta perra psicópata — Estefany se encontraba decidida.

— Si, matemos a esa maldita — Milena no podía creer lo que su boca decía pero no daría un paso atrás.

Rápidamente rodearon a Isabel y comenzaron a golpearla, en su intento de huida la chica tropezó y cayó al suelo, momento oportuno para que Estefany tomara el busto de una estatua para romperle el cráneo a Isabel.

— Esta perra no me volverá a molestar más otra vez, es una basura muy molesta — La voz de Estefany había cambiado por completo, era la de un hombre.

— ¿Que hicimos?, ¿Porque lo hiciste Estefany? — Milena al fin se dio cuenta de su error.

— Me encargaba de esta perra, al igual como lo hice con la otra de allá, cuando estaba vivo disfrutaba asesinar mocosas como tú, por cierto eres la próxima — No era Estefany, habían tomado su cuerpo. Milena intento escapar pero fue en vano.

Horas después la casa se incendió, los bomberos sol pudieron rescatar a Estefany, quien afirmo haberse quedado dormida en otra habitación que la protegió de las llamas.

 

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Hormiguero

¿De qué trata?: Un hombre tiene una pesadilla inexplicable que pronto se convertirá en una horrenda realidad de la mano de unas criaturas aparentemente insignificantes.

Personajes: Narrador

Anoche lo he soñado de nuevo. Estaba siendo arrastrado a través de un túnel que parecía interminable, entre recovecos claustrofóbicos y muros de tierra apisonada. Al principio no sabía donde me encontraba. No era capaz de sentir ninguna de las extremidades de mi cuerpo; en cambio, sí que era consciente de ellas.

Ellas, con sus pequeñas patas y cuerpos diminutos, dirigiéndose en fila hacia su destino. Por decenas, por cientos, emitiendo un ruido grotesco que había pasado de ser imperceptible, a llenar todos los rincones de aquel escondrijo.

Y sentí pánico. Sentí verdadero pánico de estar ahí, encerrado.

Con ellas.

Me desperté de golpe en medio de la noche, agitado y empapado de sudor frío. Lo primero que hice, fue buscar desenfrenadamente a mi alrededor. Estaba solo, en mi cama.

Hice una larga exhalación y me recosté de nuevo, repitiéndome que todo había sido un sueño.

Entonces la vi. Habría sido imposible a través de la penumbra de mi habitación, pero la vi, aunque era absolutamente diminuta y no tendría por qué haberle dado importancia. Estaba mirándome desde la mesa de noche y permaneció inmóvil cerca de un par de segundos.

Era una hormiga roja.

Maldije por lo alto mientras me levantaba a encender la luz y para cuando lo hice, la estúpida había desaparecido. Decidí que tan pronto como amaneciera, pondría insecticida por todos los rincones.

Sé que es algo ridículo, de veras lo sé, pero el caso es que no puedo evitarlo. Ese maldito sueño me tiene alterado.

Tengo un mal presentimiento.

Tal y como prometí, el día enteró me pase buscando hormigas en las cercanías, rociando con insecticida mi casa y tapando los posibles accesos por donde pudieran entrar. Escondí bien el azúcar en la despensa y limpie mi cocina prolijamente, seguro de que no había más nada que pudiera atraer a esas desagradables intrusas.

Tras haber llevado a cabo esta exahustiva rutina, me abandoné al sueño confiado en que nada pudiera perturbar mi descanso.

No sé muy bien en que momento comenzó, pero esto no es un sueño.

Desperté, sin poder sentir la más mínima parte de mi cuerpo. Algo me arrastraba y lo sabía porque veía las paredes de tierra pasar a mis costados. ¿Qué cómo lo veía? Verás, no podría explicarlo. Es como si solo mi conciencia estuviera despierta en estos instantes. Ojalá no hubiera sido así.

Y es que, para cuando me di cuenta de lo que realmente estaba pasando, solo pude verme inmerso en el horror con el que lo desconocido siempre sobrepasa toda lógica y cualquier intento por volver a la normalidad.

Me estaban llevando al hormiguero en diminutos pedazos.

Vi pasar varias partes de mí a lo largo del túnel, hasta esa espantosas morada en donde miles de cuerpos insectoides daban buena cuenta de mi carne y cada uno de mis tejidos. Vi relucir mis huesos debajo de toda esa masa de carne.

Dentro de poco no tardarán en acabar conmigo y esta última parte de mi consciencia, también se apagará.

Ojalá sea pronto.

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El bebé extraño

¿De qué trata?: Una enfermera del área de maternidad de un hospital, cuenta las desventajas de trabajar de noche en el hospital. Y es que no todos los bebés que están ahí son dulces y tiernos.

Personajes: Enfermera, Compañeras, Bebé, Matrimonio Ayala, Bebé recién nacido

Me gusta mi trabajo como enfermera en este hospital. Estar en el área de maternidad es todo un privilegio, a pesar de las horas que puede durar un parto y los extenuantes cuidados que necesitan los recién nacidos. Simplemente nada se compara con ver llegar al mundo a estas pequeñas criaturitas, o la primera vez que descansan entre los brazos de su madre.

He visto ya decenas de partos hasta este momento, pero ni una sola vez me deja de asombrar lo maravilloso que es el milagro de la vida.

Ya lo creo que es bonito trabajar en un área como esta del hospital.

Sin embargo, hay una única desventaja de la que ninguna enfermera se atreve a hablar. Y es ese tortuoso trayecto que se interpone entre las habitaciones de las madres recién paridas y los cuneros de maternidad. Ese largo pasillo, que debes atravesar con los bebés envueltos en sus sabanitas y que parece interminable cada vez que caminas por él, con sus paredes blancas y silenciosas, y el piso pulcro de baldosas blancas.

No hay nada más aterrador que ese silencio, esa soledad presente en el corredor. Por qué sabes que de un momento a otro, le verás a él.

—¡Abrázame! ¡Abrázame! ¡Vamos, prometo no morderte!

La vocecita llega hasta mis oídos produciéndome un espasmo que me recorre de pies a cabeza, y me obligo a mi misma a permanecer con la mirada fija en las puertas al final del pasillo.

Puedo verlo por el rabillo del ojo pero jamás me atrevería a observarlo directamente.

La última vez que lo hice casi grito de espanto.

Parece un bebé pero esa cosa, no es realmente un bebé. No puede serlo. Se arrastra a gatas, como hacen los niños que son demasiado pequeños para caminar. Tiene ojos diminutos, como dos canicas negras y una boca monstruosa con dos hileras de dientes que abarca casi toda su cara. Dientes deformes y desproporcionados para su horrible rostro.

—¡Abrázame! ¡Cógeme en tus brazos!

Aferro al recién nacido que acabo de recibir en la sala de partos y me precipito, con pasos largos y firmes, hasta las puertas que me sacarán de ahí.

Aún me parece escuchar su voz una vez que he atravesado el umbral hasta la sección de maternidad.

Pero cuando entro en el área de los cuneros, respiro con alivio.

—El bebé de los Ayala está aquí —anuncio con alegría a mis compañeras.

Las tres enfermeras que yacen atendiendo a los pequeñitos me sonríen.

—Vaya, pero si es precioso, se parece mucho al papá —dice una de ellas, mientras pongo al bebé en una cuna vacía.

—Menos mal que fue parto natural, la mujer de la habitación 212 no acaba de recuperarse de su cesárea.

—Es una lástima cuando hay que intervenirlas por qué no pueden dar a luz, ¿pero qué se le va a hacer?

Las escucho cotillear con una sonrisa tranquila. Sé de sobra que nunca mencionarán al extraño bebé del pasillo. Yo tampoco lo haría.

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Suerte que no encendiste la luz

¿De qué trata?: Un cuento en el que el terror se sumerge luego de que ambas llevan un buen tiempo conociéndose y siendo mejores amigas. Tantas cosas se han establecido entre ellas le llevó a un suceso trágico con un final para nada feliz.

Personajes: Zarath, Michelle, Asesino

En la universidad Zarath y Michelle se conocieron, ambas buscaban una habitación para emprender sus estudios universitarios y formar una linda amistad.  Ambas tenían muchas diferencias, una de ellas era muy estudiosa, mientras que otra sólo le importaba pasarla bien a cada instante. Para poder convivir Michelle siempre le decía a Zarath que le respetara los momentos de intimidad con sus amigos.

Para ella no era problema alguno entender ello, aunque era algo incomodo los días que tenía examen, pues ambas camas se encontraban en el mismo cuarto y cuando ella llevaba a su visita para tener relaciones sexuales o algún otro tipo de juego que en la que la presencia de Zarath molestaba, realmente era muy molesto entender y estudiar el contenido.

Por eso, decidieron establecer algunos códigos, Michelle le dijo a su compañera de piso que mientras había una prenda en la manilla de la puerta no podía entrar, debía quedarse en la sala de espera estudiando o haciendo cualquier otra actividad mientras su amiga desocupaba la habitación. Mucho tiempo pasó luego de que estas normas fueran establecidas, ambas pudieron acostumbrarse y llevarse muy bien a pesar de todo.

Pero un día, Michelle le pidió a Zarath que no llevara a nadie una noche, todo para poder levantarse en la madrugada y poder estudiar mientras su compañera Michelle dormía en silencio. Ambas decidieron que esto se cumpliría como parte de un pacto, después de todo era un día el cual podía recuperarlo fácilmente con su mejor amigo o amante.

A pesar de que Zarath le ha dicho a su compañero ninfómana que esa noche no quería que tuviera compañía, encontró una hilo de Michelle colgando en la puerta de la habitación, además de una música a alto volumen dentro de ella, junto con algunos gemidos de su amiga que se escuchaban en el fondo. Después de haber roto la promesa decidió que ella también debía romper las reglas, aunque con un poco de prudencia.

Entrando silenciosamente a la habitación y sin esperanzas de poder levantarse a estudiar, cogió sus audífonos e intentó poner su música favorita para repetir varias veces en su reproductor y así evitar el ruido de su amiga y la música puesta por ambos. Luego de algunos minutos Zarath se quedó dormida, pero esa noche se ha pasado volando para ella, ya casi era hora de amanecer y por instinto se despierta.

Con los oídos adoloridos ella siente que algo no está bien, su amiga no le había levantado con el ruido como acostumbraba hacerlo todas las mañanas a esa hora. Siempre la llamaba para alistarse y durar unas 2 horas arreglándose frente al espejo y hablar un montón de cosas las cuales tenían en común. Pero su sorpresa fue muy grande al tocar la sábana, la cual estaba empapada por un línquido espeso y con olor a hierro.

Pero lo más terrible sucedió al encender la luz. Encontró la cabeza de su amiga en la propia cama, mientras que el resto del cuerpo de su amiga estaba bañado en sangre en la cama. Michelle había sido decapitada por un asesino en serie mientras ella dormía. Lo más escalofriante era un mensaje en la pared escrito con la sangre de Michelle que decía:

“Suerte que no encendiste la luz”

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Un Amigo fiel

¿De qué trata?: Peter y Lucy esperan ansiosos a su primer bebé pero hay algo que no tiene contenta a su esposa y es su perro Rey, este adorable amiguito causa destrozos en su hogar cada vez que puede, por petición de su esposa Peter encadena a su mejor amigo, pero algo ocurrirá y la sangre sera derramada.

Personajes: Peter, Rey, Samanta, Lucy.

Peter se había casado con su novia luego de tres años de noviazgo, los dos se encontraban a la espera de su primer bebé, han tenido que pasar dificultades durante su relación pero para Lucy no hay mayor obstáculo que el amor de Peter hacia su perro.

Rey era el nombre del mejor amigo de Peter, un perro que había acogido de la calle cuando solo eran un cachorrito muriendo de hambre y frio.

Lucy no odiaba a Rey solo que no le gustaba que el perro estuviera dentro de la casa, ya que al ser muy juguetón terminaba rompiendo muchos adornos, ensuciaba la alfombra, entre otras cosas, Lucy no quería que el perro dentro de la casa.

–Quiero ese animal fuera – Lucy se encontraba molesta ya que Rey había roto uno de los juguetes del bebé.

–Amor no volverá a pasar, le enseñare a que no haga más destrozos— Peter trato de calmar a su esposa.

– No cabe duda que como entrenador eres pésimo, ya te lo dije no puedo llevarme estos disgustos y mucho menos cuando viene un bebé en camino– Lucy estaba decidida a no renunciar a su petición.

Peter no tuvo de otra que encadenar a Rey, no era participe de este tipo de prácticas ya que su amigo se sentiría como un prisionero en vez de un miembro de la familia.

Pasaron los meses y había nacido Samanta, Peter y Lucy se encontraba felices con su primera hija, el tesoro más grande que la vida les haya dado.

Una noche los ladridos de Rey despertaron a la familia y no solo era eso, había mucho alboroto y provenía del cuarto de la niña.

Peter acudió inmediatamente para su sorpresa se encontraba con Rey su mejor amigo con su hocico lleno de sangre, Lucy comenzó a gritar histérica su niña había sido atacada por el perro.

Peter no lo dudo dos veces y tomo al perro por la cadena, y lo arrojo por las escaleras, en medio de su furia golpeo sin piedad a su mejor amigo, hasta que Lucy le impidió que siguiera.

– ¡Basta! Mira Samanta se encuentra bien –

Peter vio a su amigo en el suelo, no hizo nada para defenderse, cuando se cercioro de lo ocurrido su culpa le embargo.

Esa noche una zarigüeya había ingresado a la casa por la chimenea, Rey olfateo el peligro, e inmediatamente rompió su cadena e ingreso a la casa por la puerta para perros, fue una suerte que Lucy no la llegara a quitar, llegando justo a tiempo antes de que el animal atacara a la bebé, a un miembro de su familia.

 

Peter llevo inmediatamente a su amigo a un hospital veterinario, Lucy también lo acompaño, las patas traseras destrozadas, una mandíbula luxada, y diferentes lesiones no eran buen pronóstico para Rey.

Semanas pasaron antes de que el perro volviera a la casa recuperado por completo aunque perdió una de sus patas traseras, aun se encontraba feliz de estar rodeado de su familia, no guardaba ningún rencor hacia Peter, a partir de ese día Lucy dejo a Rey entrar a la casa para proteger siempre a Samanta.

 

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El Hipnotizador engañado por su hipnotizada

¿De qué trata?: Un jóven a quien le encantaba jugar al hipnotizador, hasta que en una de sus jugarretas, una de sus participantes empezó a mostrarse como él le indicó, como una gata ¡qué susto!

Personajes: Genaro, María

La historia comienza con Genaro, un joven que tenía un juego favorito, el hipnotizador. Un día quiso convencer  a todos sus amigos de entretenerse junto a este gran juego, donde debían sentarse con las piernas cruzadas y las manos sobre las rodillas.

Mientras estaban sentados, Genaro con su capa negra decorada con estrellas se tapaba y destapaba, eligiendo a quien iba a hipnotizar diciendo unas palabras mágicas y pronunciándolas al compás del baile de un hermoso colgante de cuarzo que se sumerge en la mirada de quien está jugando.

Fue así como pasaron varios de sus amigos, cuando de repente tocó el turno de María, una de sus amigas, que con el frío de invierno quería entretenerse un poco con Genaro. Sin embargo, algo marcó la pausa y el silencio de todos. ¿Qué paso?

¡Había hipnotizado a la pequeña María!, simplemente con decir las palabras: Abra cadabra, abra la mente y transforma a mi amiga en una gata, sino lo hace una prenda ha de tener.

María empezó a caminar de un lado a otro a cuatro patas, lamiéndose las manos y desperezándose, a los segundos pronunció un profundo: miau, poniéndose patas para arriba, además de otras muestras que indicaban que sí estaba hecha toda una gata.

Cuando la mamá llegó para llevar a María a casa, ella se fue super contenta a cuatro patas y meneando su parte trasera como si tuviera cola. Todos se miraban extrañados, unos con otros, pero pensaban que María le tomaba el pelo a Genaro pero él tenía sus dudas y pensaba ¿cómo hacer para deshipnotizarla? O si la mamá vendría a quejarse con la de él.

Genaro, durante esa noche no tuvo apetito en lo absoluto y se sabía preocupado por toda la situación que había enfrentado ese día. Al ponerse la pijama e irse a la cama, su mamá lo llamó y le dijo: Hijo, al teléfono está la mamá de María, dice que está muy preocupada por algo que pudiste hacerle a su hija.

Uy, dijo Genaro, ahora si me he metido en un problema mientras se dirigía a atender el teléfono, además en su mente pasaban imágenes de castigos y visualizándose encerrado, sin salir a ver a sus amigos.

Al tomar la llamada, Genaro Balbuceó: ¿Ho-Ho-Hola?

Hola tonto, es Maria, ¿te asustaste? Dijo riéndose mientras lo escuchaba tartamudear. Quise solo hacerte una pequeña broma. Mientras que Genaro con voz de despreocupado le contestó:

Ja, ja, ja, para nada por algo sé hipnotizar, conozco cuándo se hipnotiza de verdad y cuándo no, siempre supe que solo te hacías la hipnotizada.

María le replicaba: No te creo absolutamente nada, sé que estabas asustado porque se te veía en el rostro. No sabes aceptar que fue muy buena broma de mi parte, estabas muerto de miedo al atender esta llamada. Solo quería escuchar si aceptabas o no que te equivocaste, ¡ah! Y reírme un rato más de ti. Nos vemos mañana.

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