La mona y los monitos

¿De qué trata?: Una mona tiene dos hijos, uno es su favorito, al otro no le presta apenas atención. ¿A cuál de los dos logrará salvar cuando se presente el peligro?

Personajes: Mona, Monitos, Perro

Moraleja/Conclusión: Sobreproteger lo que más amamos, eventualmente puede terminar haciendo más daño del que queremos evitar.

Esta era una mona que había tenido dos hijos pequeños. Ambos eran muy similares y por lo tanto, cualquiera esperaría que su madre no hiciese diferencias entre ninguno, como hacen todas las buenas madres. Esta mona, sin embargo, tenía un hijo preferido al que mimaba y consentía en todo.

El monito siempre era sobreprotegido por su madre, quien le prohibía subir a jugar a las ramas más altas de los árboles y le escogía las mejores frutas para que se alimentara. Todos los días lo acicalaba con sus propias manos y le pedía que se quedara a su lado, en vez de dejarlo divertirse con los otros monos, pues tenía miedo de que se lastimara.

—Yo sé bien lo que hago como madre —replicaba, cuando el monito trataba de convencerla de que lo dejara estar un rato.

Su hermano en cambio, apenas si recibía atención por parte de su mamá, quien no lo consideraba tan bonito como al otro. Siempre se había mostrado despreocupada por él, diciendo que estaba ta mayor para arreglarse, conseguir su propia comida y cuidarse solo.

A causa de esto, el monito se hizo muy independiente y con el tiempo no necesito de nadie para sobrevivir. En cambio su hermanito, tan mimado como estaba, no sabía hacer prácticamente nada.

Un día, la mona se encontraba alimentando a su favorito como de costumbre, cuando escuchó a lo lejos las trompetas de caza. Enseguida oyó los ladridos estruendosos de un perro, que se dirigía a toda prisa hacia donde estaban ellos.

Muy asustada, cogió al hijo que más le gustaba en brazos para escapar.

—Voy a salvarte la vida como sea —le dijo con decisión, a la vez que su otro hijo se aferraba fuertemente a su espalda.

Ella estaba tan ocupada corriendo que no quiso darle importancia a esto; los ladridos del perro se escuchaban cada vez más cerca y en su desesperación, la madre no vio el roble que se levantaba ante ellos, por ir volteando sobre su hombro para ver si venía el can.

Se estrelló contra el árbol tan fuerte, que la cabeza de su hijo sufrió un golpe terrible y lo mató al instante.

La mona gritó horrorizada y trató de reanimarlo. Ya era demasiado tarde. Todavía entre sus brazos, el cuerpo del monito parecía dormido y su mamá lloró lágrimas muy amargas.

—Qué tonta he sido —se dijo a sí misma—, ahora me doy cuenta del mal que le hacía al cuidarlo demasiado. ¿Pero yo que iba a saber? Si él lo era todo para mí y yo temía tanto que se hiciese daño.

Mientras hablaba, el otro monito ya se había subido a la copa de un árbol y ahora jugaba entre sus ramas alegremente, a salvo del peligro que representaba el perro.

—En cambio aquel, que bien le ha hecho estar solo. Ya no me necesita —dijo la mona—, soy una mala madre. Prefiero morir aquí mismo que seguir viviendo con esta vergüenza.

Y así, dejó que el perro la alcanzara.

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El rey rana.

¿De qué trata?: Una princesa malcriada pierde su pelota jugando cerca de una fuente, triste se pone a llorar pero una rana le ofrece su ayuda a cambio de su amistad, pero la niña no desea ser amiga de la rana así que al tener su pelota sale corriendo.

Personajes: La princesa, la rana, el rey, el príncipe, las hermanas de la princesa.

Moraleja/Conclusión: Nos enseña a ser humildes, respetuosos y agradecidos.

En un reino muy lejano vivía un noble y justo rey, quien era el padre de varias jovencitas muy hermosas, la menor era la mejor dotada en belleza de todas pero era una niña malcriada y muy mal educada, quien se ganaba siempre los regaños de su señor padre.

Una vez la chica salió al patio trasero del castillo el cual daba con un inmenso bosque, hermoso y lleno de vida, a pocos metros de entrar al bosque se podía ver un hermoso manantial que fluía bajo el viejo tilo, como era costumbre para pasar el aburrimiento la joven le gustaba jugar con su pelota de oro cerca del manantial.

Tras jugar un buen rato la niña lanzo la pelotita de oro más alto de lo que acostumbraba hacer, lo que resulto que la pelota cayó al suelo y rodara hasta caer dentro del agua, la chica vio con desesperación su pelota favorita perdiéndose en la profundidad del agua donde se desvanecía; era muy profunda.

– ¡Oh dios ahora que hare! – Dijo la princesa con gran preocupación, al no poder alcanzar la pelotita a tiempo comenzó a llorar.

– ¿Por qué lloras linda niña? – Dijo una voz – Con tu llanto podrías inundar todo el bosque, dime ¿qué te aqueja?

– ¡Mi pelota se ha caído al agua!, y no puedo alcanzarla – Dijo llorando la princesa a su vez que comenzó a buscar de quien era la voz  – Pero si eres una fea rana chapoteadora de lodo, bueno si mi pelota se cayó al agua y eso a ti que te importa.

– Yo podría ayudarte dulce niña, pero sería a cambio de algo – Inquirió la rana.

– Te daré lo que quieras fea rana, mis vestidos, mis joyas, oro, o esta corona que tengo sobre mi cabeza pero tráeme mi pelota – Dijo la niña con cara de esperanza.

– No es eso lo que quiero, no quiero ni tus vestidos, ni tus joyas, ni tu oro ni tu corona, tan solo me basta porque me quieras tal cual soy, como una amiga, una compañera de juegos, alguien con quien contar y pasar el rato, que podamos comer del mismo plato y tomar de la misma copa, que en la noche nos vayamos juntas a dormir – Dijo la rana dulcemente.

– ¡Esta bien! lo que quieras pero tráeme mi pelota rápido – Dijo la princesa algo molesta y sorprendida por el atrevimiento de esta rana chapotea lodo al pedirle que le deje comer de plato.

La rana puso ancas a la obra y se sumergió en el agua, la princesa estaba atenta a cualquier movimiento en el agua, quería mucho a su pelota y a lo que saliera la rana le quitaría la pelota y saldría corriendo, ni loca compartiría la comida con semejante animal era lo que pensaba la princesa.

– ¡Listo! – Salió la rana depositando la pelota en el césped – Ya está mi amiga, tienes tu pelota, ahora nos podremos ir a jugar al castill – No había terminado la oración cuando la princesa había salido corriendo con la pelota.

– ¡ESPERA! ¡ESPERA! – Grito la rana – Aguarda un momento princesa, no soy tan rápido, debes cargarme – La rana grito todo lo que pudo pero la princesa nunca regreso.

Al día siguiente la princesa se encontraba cenando con su familia en el comedor, se encontraba el rey, sus hermanas y todos los cortesanos, cuando de pronto comenzaron a llamar a la puerta.

– Princesita, la menor de las princesas, ¡por favor ábreme! – Di la voz de quien llamaba a la puerta.

La princesa se levando de muy mala gana y fue a ver quién llamaba, al abrir la puerta era nada más y nada menos que la rana chapotea lodo quien había subido todos los escalones que conducían a la puerta del castillo solo para cobrarle a la princesa, esto molesto mucho a la princesa quien cerró la puerta bruscamente y fue a sentarse, pero pensó que si su padre se enteraría le regañaría al no cumplir su promesa.

– ¿Qué sucede hija mía? Te noto muy nerviosa, quien llamaba a la puerta – Pegunto el rey quien se encontraba intrigado por la manera en que la niña tiro la puerta.

– No es nadie padre – Intento disimular su nerviosismo.

– Princesita, la más niña, por favor ábreme la puerta, recuerda la promesa que me hiciste en la fuente, no recuerdas lo que dijiste, te seguí ayer pero no pude alcanzarte, por favor ábreme – Dijo la rana.

– ¿Qué sucede? ¿Porque no has cumplido una promesa, quiero una explicación? – Dijo el rey molesto.

– Bueno paso que mi pelota cayó a la fuente y me puse a llorar, la rana me escucho se ofreció a ayudarme si le dejaba ser mi amiga, comer de mi plato y dormir en mi cama, pero él me hizo prometer eso, me lo exigió a cambio de su ayuda, pero nunca pensé que podría encontrarme, es una animal repulsivo y me niego a acceder a sus peticiones – finalizo haciendo puchero.

– Es digno de todo monarca cumplir sus promesas, aún más si se te ofreció ayuda en un momento de necesidad, es tu deber ser condescendiente con ese animalito quien te ayudo– Añadió el rey.

La niña fue abrir la puerta dejando que la rana entrase, dejo que el animal comiera de su plato y subiera a dormir en su cama, todo haciendo rabietas, no quería dormir con esa criatura.

– Princesa vamos a preparar la cama para dormir cómodos esta noche – Dijo la rana.

– Vas a dormir muy cómodo – Dijo la niña tomando a la rana con sus manos y la estrello contra la pared, pero para su sorpresa la rana comenzó a convertirse en un apuesto y joven príncipe.

Fue una gran sorpresa para todos en el castillo enterarse de que aquella extraña rana era el heredero al trono del reino vecino quien había sido convertido en rana por una bruja, el príncipe había perdonado a la chica y le pidió matrimonio, la joven estaba encantada con el apuesto príncipe y acepto, se casaron y juntos regresaron a su castillo.

Habían sido recogidos por el criado Enrique, quien muy fiel a su príncipe había colocado tres aros de hierro en su corazón para que no estallase de tristeza. En la carroza el príncipe pensó que iba a estallar porque escucho un estallido como si algo se rompiera, pero Enrique le dijo que no pasaba nada, luego hubo dos estallidos más, el príncipe pensó que estallaría la carroza pero no era así, eran losaros del corazón de enrique que estallaban al liberarse de la aflicción que sufrió cuando su amo fue convertido en rana.

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La muerta del árbol

¿De qué trata?: Una historia de terror que inicia en Ecuador. Lo terrorífico del caso es que está basada en hechos reales que te dejarán con los pelos de punta ¿Preparado para el terro?

Personajes: María, Rebeca, Carlos

Esta historia de terror está basada en hechos reales en Ecuador. Cuenta de una familia que buscaba donde vivir porque se casaron a temprana edad y no tenían una casa propia. Entonces buscaron ayuda y se quedaron en la casa de la abuela del padre de familia. Pero cuenta María una de los hijos de la pareja, que ni a ella ni a los hermanos le gustaba quedarse ahí. La abuela hacia retiros, amarres y otras clases de brujerías.

La familia no tenía otra opción que quedarse ahí, se tenían que aguantar por un tiempo, siendo una familia muy humilde. María tenía un hermano que cuando cumplió trece años tuvo que ir a trabajar con el papá de albañil, para ayudarlo con los gastos de la casa.

Mientras que María y su hermana se quedaban en casa con la abuela, para ayudarla. Ella tenía como once años y la hermana nueve. Después de un tiempo la familia reunió un dinero, para construir una casa propia y mudarse de.

Pasó un año y ya la casa estaba lista, per los hermanos contaban que estando ahí, escuchaban ruidos muy raros como llantos y silbidos. Se lo contaron a los padres, pero ellos no le prestaron mucha atención por el cansancio del día de trabajo. Ellos trataron de escuchar esos ruidos, pero no escuchaban nada.

La mamá de María le decía que tal vez eran sus alucinaciones por estar tanto tiempo con la abuela. María creció pero después de muchos meses ella seguía escuchando los mismos ruidos extraños, mientras que los hermanos trabajaban María se quedaba cuidado a su hermana menor.

Al cumplir ya un año en la casa, llega la abuela paterna a visitarlos y la invitaron a comer. Al terminar de comer la abuela se puso a recorrer la casa y le llamó bastante la atención un árbol. Un aterrador árbol, la abuela les confesó con mucha preocupación que cuidara a su esposo, que podía ayudarlos limpiando la casa.

A la mama y al esposo les molestó las palabras de la abuela, le dijo que dejara la brujería mientras que la abuela se fue molesta de ahí diciéndole que si no actuaban pronto, lo iban a lamentar después. Un día la hermana menor se enfermó y empezaron a escuchar otra vez las voces, pero esta vez eran risas.

La mamá no podía salir de la casa por cuidar a su otra hija así que le pidió a María que fuera a comparar unas cosas al mercado. Pero cuando regresó María, la mamá empezó a regañarla, diciéndole que porque no había ido a comprar las cosas. La hija mayor le explicó que si había ido y que ahí estaban las cosas y el dinero sobrante. La mamá le preguntó que quien era  entonces la niña que estaba corriendo por el patio, escondiéndose debajo del viejo árbol riéndose.

Una noche nadie podía dormir, por la tormenta fría de esas que se da en Ecuador. De repente todos escucharon unos golpes en la puerta, muy fuerte y unos llantos de una chica desesperados y escalofriantes. Los esposos se miraron y los dos pensaron lo mismo, que era toda obra de del trabajos de brujería que hacia la abuela. Al día siguiente él fue para la casa de la abuelita, diciéndole que dejara de hacerles brujería. La señora le explicó que no era ella,  en esa casa vive el alma de una chica rencorosa que necesitaba descanso, que podía pasarles algo a sus hijos, él no le quiso creer y se fue.

Pasaron las semanas y el padre adoptó unos comportamientos extraños, dejó el trabajo y empezó a tomar mucho, llegando a tratar mal a su mujer. El hijo mayor era ahora quien se hacía responsable de la casa. Cuando el padre empezaba a tomar, se daba cuenta que había una chica con un vestido sucio que le empezaba a hablar y lo llamaba “Carlosss”, pero ese no era su nombre.

La mujer se daba cuenta que cuando tomaba su marido, había una sombra cerca de él, la esposa le preguntaba, pero el negaba haber visto a alguien por miedo. Ella empezó a dudar mucho de todo lo que estaba pasando, no era normal la actitud de su marido…ya le estaban robando el alma.

La mujer quiso hablar con la suegra ella le dijo que podía ayudarlos a todos, que iba a utilizar su brujería y unas cuantas velas y flores para invocarla. Fueron a las once de la noche y la abuela logró ver la escalofriante alma de la joven que solo pedía que buscaran a un tal Carlos, ella no podía descansar en paz porque a los 25 años la mataron por no andar con el amigo de su primo, ella los amenazó por lo que le habían hecho y el amigo la quiso matar, enterrándola después en un terreno lejano.

Después de eso, la mujer fue a casa de los padres de la chica donde le contaron que su niña había desparecido hace 25 años y que no podían creer que la habían violado, que su alma no podía descansar en paz. Entonces le hicieron una reunión junto a su viejo amor llamado Carlos, la abuela le aconsejó que debieran llamar a un cura para que quitaran el árbol de ahí y buscar el cuerpo de Rebeca para poderla meter en una verdadera tumba, rezarla y que agarrara camino.

Le hicieron toda la ceremonia correctamente, cuando de repente todos miran a una figura femenina, le pide disculpas a Carlos que no era su culpa el rencor que tenía  y que ella lo amaba, que aceptaba la propuesta de matrimonio que le había hecho hace 25 años.

Mira a sus padres con amor y les confiesa que ahora por fin desde que murió, ya no se siente pertenecer al mundo terrestre. Su alma pudo descansar en paz y desde ese entonces no volvieron a escuchar esos llantos, esas risas. El esposo se pudo recuperar de esa posesión extraña y en el hogar se empezó a respirar por primera vez una verdadera paz.

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Todos tenemos grietas

¿De qué trata?: Un aguador acude todos los días al río para cargar agua, pero una de sus vasijas se encuentra agrietada. Eso sin embargo, le servirá para aprender una gran lección.

Personajes: Aguador, Vasija rota, Vasija perfecta

Moraleja/Conclusión: A pesar de nuestras imperfecciones, todos podemos sacar algo positivo de nuestro interior si sabemos mirar el lado positivo de las cosas. No te acomplejes por tus defectos, enfócate en tus cosas buenas.

En un pueblo muy lejano de la India, había un aguador que todos los días se levantaba muy temprano para acudir al río por agua. Siempre llevaba con él dos vasijas de barro del mismo tamaño para transportar el líquido, unidas entre sí por un palo que cargaba sobre sus hombros.

Una de las vasijas era perfecta, no había una rotura en su superficie y era tan resistente, que siempre había podido transportar varios litros de agua sin romperse.

La otra en cambio, ya estaba deteriorada, tenía varias grietas y por lo tanto, siempre andaba regando la mitad del agua por el camino, llegando medio vacía a su destino. Esto la hacía sentirse muy avergonzada, en especial al mirar a su compañera, que no parecía cometer errores.

—Qué inútil soy —solía decir—, ya no valgo para nada. Más valdría que me rompiera de una vez por todas, a seguir soportando tanta vergüenza.

Así pues, pasaron dos largos años y la pobre vasija se sentía cada vez más miserable, por no poder hacer por completo el trabajo que le correspondía. Lo más extraño era que el aguador, un hombre muy paciente y sereno, jamás se mostraba disgustado por esto. Era como si no se diera cuenta de lo que sucedía.

Un día, cansada de su situación, la vasija le habló para pedirle disculpas.

—Debo pedirte perdón por todo este tiempo —le dijo, muy apenada.

—¿Por qué lo dices? —le preguntó el aguador.

—Estoy muy vieja y muy rota, siempre termino derramando toda el agua que tanto trabajo te cuesta recoger, no sé como no me has quebrado —le dijo ella—, yo lo haría si estuviera en tu lugar. Para colmo, por mi culpa siempre obtienes solo la mitad de dinero que deberías, pues sé que este es tu único trabajo. Lo siento mucho.

El aguador sonrió para su sorpresa.

—Cuando vayamos de regreso a casa, quiero que hagas algo: fíjate en todas las flores tan bonitas que hay en el camino.

Muy confundida, la vasija le hizo caso y mientras iban de vuelta a casa, se dio cuenta de que había varias flores coloridas en el sendero. Nunca antes las había notado con tanta atención. Y las estaba salpicando con el agua que escapaba de sus grietas, ¡que vergüenza!

—¿Te fijaste en las flores? —le preguntó el aguador al llegar.

—Sí, son muy lindas.

—¿Y ya te diste cuenta de que solo crecían en tu lado del camino?

—No… ahora que lo dices, tienes razón.

—Yo siempre he sabido de tus grietas —le confesó el aguador—, la razón de que no te rompiera y te cambiara, fue porque decidí mirar el lado bueno de tu imperfección. Yo mismo sembré semillas en esa parte del sendero y tú, con tus aberturas, te encargaste de regarlas por mí. Gracias a ti he podido recoger las más hermosas flores y darle belleza a un lugar que antes era estéril. Si no fueras como eres, esto sería imposible. Todos tenemos grietas, pero también la posibilidad de sacar algo bueno de ellas.

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El pescador y su mujer.

¿De qué trata?: Un pescador encuentra a un barbo que puede hablar, según este es un príncipe y suplica al hombre dejarlo en libertad, cosa que hace es pescador, pero su mujer quiere algo a cambio y ordena a su marido ir en busca del barbo.

Personajes: El pescador, la esposa, el barbo.

Moraleja/Conclusión: Nos enseña a ser humildes y valorar lo que se tiene.

Había una vez un pescador que vivía con su exigente mujer, quien se quejaba por vivir en una choza y de su mala suerte, el hombre salía todos los días a pescar, llevaba su caña y la arrojaba al mar.

Ese día algo pico, era muy grande, el pescador tuvo que usar todas sus fuerzas, cuando recupero su caña se llevó la sorpresa de haber pescado a un gran barbo.

– ¡Por favor! No me matéis, soy un príncipe que fue convertido en pez, de nada te servirá comerme, por favor piedad – Imploro el Barbo.

– No habría razón para comer a un pez que habla, no tiene que suplicar más – EL pescador libero al pez quien se fue dejando un hilo de sangre en el agua.

Al llegar a su choza su mujer lo abordo, ansiosa de ver que traía su marido.

– ¿Qué has pescado hoy? – Pregunto con mucho afán.

– Nada, hoy me topé con un barbo que decía ser un príncipe, así que lo libere – Comento el pescador.

– ¿No has pedido nada a cambio? – Pregunto su mujer.

– ¿Qué podría pedirle, no creo que tenga nada para darnos? – Respondió el pescador algo cansado.

– Debes regresar y decirle que necesitamos una casa mejor que una choza, una casa de madera para poder vivir cómodos –

El pescador siguiendo las órdenes de su esposa se dirigió hasta donde había pescado al barbo. Se acercó al agua y la pudo ver amarilla y verde, comenzó a cantar.

“Tararira ondino, tararira ondino,

Hermoso pescado, pequeño vecino,

Mi pobre Isabel grita y se enfurece,

Es preciso darle lo que merece.”

 

El barbo había emergido a la superficie.

 

– ¿En qué te puedo ayudar? – Pregunto el gran Barbo.

 

– Hace poco te salve la vida y mi mujer dice que debería pedirte algo –

 

– ¿Y qué quiere tu esposa? – Respondió el Barbo.

– Cansada de vivir en una choza, ella quiere ahora vivir en una casa de madera más cómoda y amplia que nuestro actual hogar – Agrego el pescador.

– Regresa que ya encontraras tu nuevo hogar –

El pescador regreso y sus ojos no creyeron lo que había visto, antes donde estaba su choza ahora esta una hermosa casa de madera, con un patio amplio con patos y gallinas, varios huertos y mucha comida en la cocina.

Esa durmieron plácidamente, al transcurrir 15 días el semblante del mujer había cambiado, no está satisfecha.

– Debes regresar con el barbo y pedirle una casa más grande, de hecho un palacio de piedra, esta casa es muy estrecha, el barbo te puede dar un enorme palacio de piedra  – Dijo la mujer molesta.

El hombre se dirigió nuevamente a ver al gran pez, al acercarse al agua pudo notar que era de color azul y violeta.

“Tararira ondino, tararira ondino,

Hermoso pescado, pequeño vecino,

Mi pobre Isabel grita y se enfurece,

Es preciso darle lo que merece.”

 

Llamo al barbo y este apareció.

 

– ¿Qué quiere tu mujer? – Inquirió el barbo.

 

– Ella, ella hora quiere un palacio de piedra – Dijo muy nervioso ante la posible negativa del barbo.

 

– Regresa a tu palacio donde encontraras a tu mujer – Le dijo el barbo antes de desaparecer en el agua.

 

El pescador regreso con su mujer quien le mostro su nuevo palacio de piedra, le mostro a sus nuevos criados, las alacenas se encontraban llenas por montañas de comida, en el patio trasero había un parque lleno de conejos, ciervos, gamas,  y varios animales de corral.

 

El pescador se fue a dormir junto con su mujer, este pensó que ahora ella sería feliz y no desearía más.

 

La mujer vio desde su ventana una hermosa campiña a lo lejos, se le vino una idea a su mente y despertó a su marido.

 

– ¡Despierta! Debes ir a ver al Barbo – Dijo la esposa.

 

– ¿Por qué? Ya no tienes todo lo que deseas amor mío – Sugirió el pescador.

 

– ¿No te gustaría que fuéramos reyes? – Pregunto la mujer.

 

– Yo no quiero ser rey, además el barbo no podrá cumplirnos eso – Asumió el pescador.

 

– ¡Yo si quiero ser Reina! – Dijo la mujer muy molesta, el pescador otra vez cayó ante sus peticiones y fue a ver con mucha vergüenza al barbo.

Volvió al agua que estaba de un color gris, el agua subía a borbotones desde el fondo del mar y un olor fétido inundaba el lugar. Comenzó a cantarle nuevamente y el Barbo se asomó.

 

– ¿Qué quiere tu mujer ahora? – Pregunto el barbo secamente.

 

– ¡Ah! Quiere ser reina –

 

– Regresa que ya lo es – Dijo el barbo antes de irse.

 

Al regresar se encontró con que los lujos del palacio habían aumentado, en un trono se encontraba su esposa portando una hermosa corona de oro y diamantes.

 

– Mi esposa, que bueno, ya eres reina, ya no desearas más nada cierto – Dijo su esposa esperando sentirse aliviado.

 

– Nada de eso, ya he sido reina por mucho tiempo, cuando podría ser la emperatriz, regresa con el barbo y dile que quiero tener un imperio a mi poder, quiero ser la emperatriz –

 

El pescador regreso con el barbo, el agua se encontraba negra y hervía a borbotones, la espuma inundaba la superficie y el viento soplaba muy fuerte.

 

– ¿Y qué quiere? – Dijo el barbo sabiendo de quien se trataba.

 

– Quiere ser emperatriz –

 

– Regresa que ya lo es – Dijo el barbo antes de irse a la mar.

 

El palacio era ahora mucho más grande, muchos sirvientes, caballos, y grandes ejércitos tocaban trompetas, en el interior había príncipes, duques y de más miembros de la nobleza, en el centro se encontraba la esposa del pescador, la emperatriz.

 

Esa noche se fueron a dormir, el pescador durmió plácidamente mientras que su esposa no pego un ojo en toda la noche.

 

– Esposo mío quiero que vayas a ver al barbo y le pidas que me haga similar a Dios, no puedo conciliar el sueño si no puedo mandar al sol y a la luna salir cuando yo quiera –

 

– ¡Por favor, te lo pido, no más, ¿no estas contenta por ser emperatriz? – Se arrojó al suelo y suplico a su mujer.

 

Esta le dio un puntapié y comenzó a llorar, rompió todo a su alcance y ordeno a su esposo que cumpliera su mandato, ella no se conformaría con solo esto.

 

El pescador fue a ver al barbo, una tempestad se había desatado, fuertes vientos arrastraban arboles movían casas, el cielo era negro y tronaba fuertemente, las olas eran inmensas como montañas de un color negro, cada una con na corona de espuma, el pescador tuvo que comenzar a gritar porque no podía escucharse a sí mismo.

 

– ¿Qué quieres amigo?  – Pregunto el barbo.

– Ella quiere ser semejante a Dios – Dijo el pescador nervioso.

 

– Vuelve y la encontraras en la choza – Dijo el pez antes de irse.

 

Hoy en día aún sigue viviendo en la misma choza.

 

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Encerrada en el subterráneo

¿De qué trata?: Tras una tarde de fiesta, Alicia toma el metro y se queda dormida en la estación. Cuando despierte, vivirá su peor pesadilla.

Personajes: Alicia, Vagabundo, Policías

Aquel viernes por la tarde, Alicia salió muy pasada de copas del bar en el que había estado celebrando con sus colegas del trabajo. Pero el agotamiento acumulado en la semana y el alcohol que había ingerido, estaban venciendo poco a poco a su organismo, por lo que decidió marcharse a casa relativamente temprano.

En vez de tomar un taxi como de costumbre, pensó que bien podía abordar el metro que aun no cerraba, pues así se iba a ahorrar unas cuantas monedas.

Muy exhausta, la muchacha se sentó en la estación para esperar el tren y sin saber como, se quedó profundamente dormida ahí mismo.

Cuando despertó, la terminal se encontraba completamente a oscuras y no había nadie a la vista. El cartel luminoso que indicaba la llegada del próximo metro se había apagado.

Muy asustada y confundida, Alicia subió por las escaleras automáticas que llevaban al exterior, solo para comprobar con frustración, que las puertas se encontraban cerradas. Trató en vano de gritar o hacerse ver por las cámaras de seguridad, pero nadie acudió a ayudarla.

Miró su reloj y comprobó que faltaban aun varias horas para que dieran las 7 de la mañana, hora en la que abrían la estación.

Lo peor es que no tenía señal, así que no podía llamar a su familia.

Suspiró y se internó por los túneles, pensando en hallar otra salida. No quiso acordarse de aquel relato corto que le había contado su amigo Marcos, sobre vagabundos y criminales que se escondían ahí por las noches, ya que no tenían donde dormir.

Justo cuando se acercaba a un túnel apenas iluminado, Alicia distinguió las siluetas de dos hombres que estaban peleando y se quedó paralizada.

Estuvo a punto de gritar cuando uno de ellos, sacó una navaja y apuñaló al otro en la yugular, matándolo al instante. El agresor dejó escapar una risa espeluznante y le arrebató a su víctima la botella de licor que trataba de ocultarle.

Alicia se quedó mirándolo unos segundos y entonces, muy sigilosamente, intentó retroceder para escapar, con tan mala suerte que su tacón se atoró y terminó tropezando, atrayendo la atención del vagabundo.

Este clavó sus ojos en ella y liberando un alarido furioso, corrió hacia la joven, que se incorporó justo a tiempo para alejarse.

Pero no sabía adonde ir.

Alicia corrió todo lo que pudo a través de aquellos túneles largos y oscuros, escuchando al asesino acercarse jadeante e iracundo. Al llegar al final de un pasadizo, se topó con una reja y supo que era su final.

Detrás de ella, el asesino apareció blandiendo su arma. Lo último que se escuchó en aquella zona del subterráneo, fue el grito aterrado de Alicia.

***

Al día siguiente, la policía encontró el cadáver de una joven en cuyo rostro todavía se podía distinguir una mueca de terror. La habían apuñalado con tanta saña, que el resto de su cuerpo se encontraba prácticamente irreconocible. También le habían robado su bolso y mostraba señales de abuso.

Nunca encontraron al asesino.

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El gato y el ratón hacen vida en común

¿De qué trata?: Un gato y un ratón entablan una muy buena amistad, y comienzan a vivir juntos para así apañarselas mejor en los tiempos difíciles.

Personajes: El gato, el ratón.

Moraleja/Conclusión: Nos enseña que la naturaleza de algunas personas no puede ser cambiada, al igual que la del gato.

Había una vez un gato y un ratón que entrelazaron una bonita amistad, quienes decidieron vivir juntos para apañárselas bien en los momentos difíciles.

– Mi estimado amigo, yo que tu no saldría de la casa, podrías caer en alguna trampa ratonera, además debemos pensar en el invierno – Dijo el gato.

– Tienes toda la razón mi amigo, debemos comprar algo para almacenarlo para el invierno – Entre los dos decidieron comprar un pucherito de manteca y guardarlo para tiempos difíciles el cual escondieron en una iglesia.

Un día al gato le dieron antojos de comer manteca así que se inventó una excusa.

– Mi amigo debo salir a un bautizo, una prima ha dado luz a un hermoso pequeño y me han pedido ser su padrino – Invento el gato.

– No hay problema, no faltaba más, yo me hare cargo de la casa – Dijo el ratoncito crédulo.

El gato fue directamente a la iglesia a comerse la manteca pero solo tomo la cápita externa y dejo el resto, luego subió a la iglesia a relamerse los bigotes, muy entrada la noche llega a la casa.

– ¿Cómo te fue? – Pregunto el ratón guardando la esperanza de que su amigo le trajera algo de comer – Como le pusieron al retoño.

– ¡Empezando! – Dijo el gato lamiéndose las patas.

– Es un nombre extraño no te da esa impresión – Dijo el ratón.

– La verdad que si, en mi familia es muy común ese tipo de nombres – Dijo el gato indiferentemente.

Luego de un tiempo el gato se fue a otro supuesto bautizo dejando al ratoncito solo cuidando la casa, esta vez devoro hasta la mitad del pucherito de manteca.

– ¿Qué nombre le pusieron al niño? – Pregunto el ratoncito.

– ¡Mitad! – Dijo el gato dejando más intrigado al ratón.

El gato tuvo un último antojo y dijo que tendría que ir al bautizo de otro gatito, el ratón como siempre se quedó en la casa, se dispuso a limpiar y la dejo tan limpia como la plata.

El gato llego ese día muy tarde, antes de que el ratón le preguntara este le dijo.

– Este sí que no te gustara, se llama terminado – Dijo el gato.

– Ese si es un nombre estrambótico, estrafalario, bastante raro la verdad – Dijo el ratón perdiéndose en sus pensamientos.

Al llegar el invierno el alimento comenzó a escasear y el ratoncito siempre atento invito al gato para ir por el pucherito de manteca que habían guardado de reserva.

– Vamos amigo, ese pucherito de manteca nos caería muy bien en estos momentos – Dijo muy entusiasmado el rato.

– ¡Por supuesto amigo vamos!  – Dijo el gato.

Al llegar el ratón se encontró con la sorpresa que el pucherito estaba completamente vacío.

– ¡Ya entiendo todo! – Dijo el ratón molesto – Eres tan buen amigo que te comiste nuestras provisiones cuando ibas a esos bautizos y decías empezando, mitad–

– ¡Será mejor que te calles de una buena vez por todas antes de que te devore! –

– Terminado – Fue lo último que dijo el ratoncito antes de que el gato lo terminara de devorar de un solo bocado.

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La Gitana

¿De qué trata?: Una gitana intenta advertirle a una mujer sobre el fatal destino que le espera, pero ella comete un error al no hacerle caso.

Personajes: Pamela, Gitana, Anciana

Pamela se consideraba a sí misma como una mujer muy ocupada. A pesar de que no estaba casada ni tenía hijos, poseía un buen trabajo en una empresa de renombre, un coche del año y un apartamento que muchos envidiarían por su ubicación. Tales lujos desde luego, tenían que sostenerse con un trabajo arduo y constante.

Fue por eso que no le hizo gracia cuando aquella mañana, mientras se dirigía a su oficina, una gitana la detuvo a mitad de la calle muy angustiada.

—Tendrá que disculparme señora, pero es necesario que le lea el futuro —le dijo ella con urgencia—, he detectado en su aura algo terrible, que me hace pensar que podría estar usted en peligro.

Sin esperar su respuesta, tomó la mano de Pamela y analizó cuidadosamente las líneas de su mano.

—Sí, aquí hay algo, pero no puedo verlo con claridad —dijo la gitana—, tendré que echarle las cartas para averiguarlo. Pase usted a mi local y veremos si…

—No me haga perder más mi tiempo —le espetó Pamela desagradablemente—, no creo en estas cosas y no voy a dejar que usted me estafe.

Y sin más, prosiguió con su camino dejando atrás a la gitana.

Aquella tarde, Pamela se quedó pensando en sus palabras y mientras más le daba vueltas, más se angustiaba pensando en que aquella desconocida podía tener razón. Si era una charlatana no pasaba nada pero, ¿qué tal si decía la verdad? Después de todo, se veía muy asustada. Y a lo mejor ni siquiera quería cobrarle por el mismo motivo.

A la mañana siguiente, lo primero que hizo antes de llegar a trabajar fue visitar el local de la gitana. No la encontró a ella, pero si a una anciana que la atendió de inmediato.

—Mi hija me dijo que a lo mejor iba a venir —le confesó, sacando un sobre—, fue por eso que me dejó esta carta para usted. Dijo que era urgente que la leyese.

Pamela le dio las gracias y prosiguió pues, hacia su oficina, donde pensaba abrir la carta. No obstante, en el momento en que cruzaba la calle un camión dio la vuelta bruscamente en la esquina y pasó arrollándola. Fue un accidente terrible. La mitad del cuerpo de la mujer quedó destrozado y ella murió instantáneamente.

Mientras la policía inspeccionaba el lugar, uno de ellos se acercó al cuerpo y vio que aun aferraba en la mano un sobre. Dentro, había una carta que ponía lo siguiente:

Estimada señora:

Le escribo esto para advertirle que el día de mañana, no salga de su casa por ningún motivo, ya que morirá atropellada. Cuando no pasó a verme, decidí tirar las cartas por mi cuenta, ya que me inquietó mucho la mancha que vi en su rostro. El destino es inminente y debe usted tomar precauciones. Ojalá que cuando lea mi mensaje, no sea demasiado tarde.

Al leer estas líneas, el policía sintió un escalofrío que le recorría el cuerpo, pero no quiso comentar nada con sus compañeros.

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El anillo mágico de Tove

¿De qué trata?: Leyenda nórdica que cuenta el origen de un anillo encantado llevado por una princesa muerta.

Personajes: Tove, Rey Valdemar, Cortesano, Odín

Tiempo atrás, en las tierras que hoy se conocen como el país de Dinamarca, habitaba un rey muy próspero que tenía a sus pies un reino magnífico. Este hombre se llamaba Valdemar y más que sus riquezas o su poder, amaba muchísimo a su hija Tove.

Jamás se había visto un cariño tan grande como el que él sentía por la princesa, cosa que habría sido muy normal entre un padre y una hija. Sin embargo, Valdemar amaba a la chiquilla con una fuerza que desconcertaba a sus cortesanos y que iba más allá de los límites de cualquier progenitor. De esto se dieron cuenta un día en que, desgraciadamente, la niña murió.

Cegado por el dolor, Valdemar mandó embalsamar el cuerpo de su hija y en vez de enterrarlo, ordenó que lo colocaran en una lujosa habitación junto a la suya. Y cada vez que se ponía el sol, él acudía para darle las buenas noches como si aún siguiese viva.

—Esto no puede ser posible, no podemos concebir que el rey siga mostrando una conducta tan abominable —decían sus cortesanos—, ¡está conviviendo con un cadáver!

Uno de ellos, el más humilde de la corte, quien era poco más que un lacayo, decidió entrar a la habitación de la princesa cuando el rey estaba ausente y descubrió que todavía llevaba en su mano un anillo precioso.

Nadie más lo sabía, pero ese anillo se lo había dado su madre antes de morir y pesaba sobre él un poderoso encantamiento, que haría que el rey le tuviera un amor inconmensurable a quien lo portara. Se lo puso pues el cortesano y las cosas cambiaron en palacio.

De repente, el rey pareció tomar muchísimo agrado por él, al grado que lo nombró su consejero y lo hizo comer a su lado, y ya no le negaba nada.

Su hija en cambio, fue finalmente enterrada.

—No podemos seguir teniendo un cadáver aquí —dijo el rey espantado—, por mucho que me duela despedirme de mi querida Tove, es necesario que encuentre descanso en la tierra.

Y así ocurrió.

Mientras tanto, el cortesano comenzó a sentir remordimientos, pues sabía que no había hecho ningún mérito para ganarse las atenciones del rey. Se desprendió del anillo y lo arrojó a las profundidades de un lago que se encontraba en el bosque de Gurre. Y así desapareció toda la simpatía que el soberano había tenido por él.

Cierto día en que daba un paseo, Valdemar encontró el lago y le gustó tanto, que se hizo construir un palacio en el islote que había en el centro.

—Este paraíso es mucho mejor que el Valhalla y ni Odín ha de arrebatármelo —dijo atrevidamente.

Odín, el mayor de los dioses, se sintió tan ofendido por sus palabras, que lo condenó a vivir allí para siempre, aun después de su vida mortal. Y se dice que hasta hoy en día, el alma errante de Valdemar deambula por las inmediaciones del lago, sin poder separarse de él hasta el día del juicio final.

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El mono y el leopardo

¿De qué trata?: Un mono y un leopardo compiten en el circo por ver quien es el mejor.

Personajes: Mono, Leopardo

Moraleja/Conclusión: La apariencia no lo es todo, pues el talento es mucho más valioso.

Este cuento corto está basado en una fábula de Jean La Fontaine.

En un circo muy famoso habitaban muchos animales, pero los más importantes sin duda alguna, eran el mono y el leopardo. Las personas que acudían a las funciones los admiraban muchísimo y era gracias a ellos, que el espectáculo itinerante toda se mantenía.

Era por eso que ambos vivían separados del resto de los animales en un vagón especial del tren que los transportaba. Tenían todo el lugar para ellos solos, y los alimentaban muy bien.

Al ver sus circunstancias, no tardaron en darse cuenta de la posición tan privilegiada que ocupaban en aquel sitio.

Pero el leopardo especialmente, se sintió muy envanecido por eso. Tanto, que la fama se le subió a la cabeza y comenzó a mirar con desdén a los otros animales.

—No deberías dejarte llevar demasiado por tu suerte, amigo leopardo —le dijo el mono—, después de todo, está puede cambiar cualquier día. ¿Y qué harías tú sin amigos que te ayudaran?

—¡Bah! —le contestó el felino— Si a alguien podría cambiarle la suerte es a ti, ¿tú qué sabes de todas maneras? Es obvio que soy mucho más valioso que tú en este espectáculo.

—Si tan seguro estás de eso, entonces hagamos una apuesta —le dijo el mono—, esta noche, cuando la gente pase a la zona de los animales para vernos, veremos quien de los dos consigue más monedas.

—¡Acepto! —dijo el leopardo— Será un placer vencer a una criatura tan insignificante como tú.

Ambos sellaron el trato y esa noche, mientras se exhibían en sus respectivas jaulas, comenzó la competencia. El leopardo rugió majestuosamente, llamando a los asistentes a que fueran a admirarlo.

—¡Público estimado! Los invitó a pasar y observar la bella piel que tengo. Miren cuan hermosa es, todas las manchas salpicadas en mi pelaje de manera armónica y delicada. ¡Son algo delicado y digno de admirar!

Y la gente ciertamente se quedaba muy sorprendida, por lo hermosa que era esa piel y lo perfectas que parecían cada una de sus manchas. El leopardo se sonrió presuntuosamente, pero no sabía que el mono todavía tenía un as bajo la manga.

—¡Señoras y señores, público querido! —gritó el primate— Pasen y vean lo que tengo que ofrecerles. Es verdad que mi piel no es tan llamativa pero en cambio, yo sé cantar y bailar, puedo hacer cabriolas para los niños, jugar con aros y con pelotas y por si fuera poco, hasta comprendo su idioma. ¡Mi imaginación es mucho más valiosa que la piel del leopardo! Tanto así que si no se sienten satisfechos con el entretenimiento, les devuelvo todo su dinero.

Y entonces los asistentes se amontonaron frente a la jaula del mono para ver sus gracias, que eran muchas y gracias a sus habilidades, pudo conseguir muchas más monedas que el humillado leopardo.

Solo así él tuvo que aceptar que el mono era más original y no por su aspecto, sino por el talento e inteligencia que tenía.

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