El Ratón Pérez se hizo muy conocido gracias al cuento que Luis Coloma escribió para el niño rey Alfonso XIII, llamado Buby en la historia. La costumbre de relacionar a un ratón con los dientes infantiles ya existía. Aquí comienza una aventura nueva del pequeño visitante.
Una nueva aventura del Ratón Pérez
El diente que no estaba bajo la almohada
Samuel perdió un diente mientras terminaba de cenar.
—¡Por fin! —dijo, mirándolo en la palma de su mano.
Lo envolvió en un pequeño papel y lo dejó sobre su escritorio.
Más tarde preparó una nota:
Señor Ratón Pérez: este es mi primer diente que se cae. Está en el papel blanco.
Cuando fue a acostarse buscó el envoltorio.
No estaba.
Revisó el escritorio, el suelo y sus bolsillos.
—Lo perdí otra vez.
Su padre le ayudó a buscar, pero tampoco lo encontró.
—No pasa nada —dijo—. Puedes guardar el diente si aparece mañana.
Samuel dejó la nota bajo la almohada de todos modos.
Durante la noche, una figura diminuta entró por un agujero junto al zócalo.
Ratón Pérez encontró la nota.
—Un diente perdido dentro de una casa. Esto sí es nuevo.
Miró debajo de la cama. Nada.
Subió al escritorio. Nada.
Después vio una esquina de papel asomando debajo de la mochila escolar.
Tiró de ella.
Dentro estaba el diente.
Ratón Pérez lo guardó en su bolsa.
Antes de marcharse escribió por detrás de la nota:
Lo encontré. Estaba debajo de tu mochila. Gracias por dejarme una pista.
También dibujó un pequeño ratón con una lupa.
A la mañana siguiente Samuel encontró la nota.
—¡Vino!
Su padre leyó el mensaje.
—Y además encontró algo que nosotros no vimos.
Samuel guardó el papel en un cajón.
—La próxima vez voy a usar una caja.
—Eso hará el trabajo más fácil para todos.
Samuel colocó junto a su cama una caja pequeña. En la tapa pegó el dibujo del ratón con la lupa.
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