Mitos y Leyendas

Leyendas de Tacna: volcanes, una quebrada y el Señor de Locumba

Leyendas de Tacna: volcanes, una quebrada y el Señor de Locumba

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Las leyendas de Tacna no cuentan todas la misma clase de historia. En sus tierras altas hay volcanes que pelean como personas; en la ciudad se habla de una quebrada misteriosa; y en Locumba se conserva un relato de origen ligado a una imagen religiosa. Las tres narraciones se sitúan en lugares distintos de la región peruana. Para leerlas con respeto, conviene saber dónde se cuentan y qué fuentes han dejado constancia de ellas.

Paisaje andino imaginado con volcanes al amanecer.
Ilustración original imaginada para acompañar la lectura.

Una región, varias maneras de contar

El departamento de Tacna incluye ciudades, valles y zonas de montaña. Una tradición de Candarave no tiene por qué ser la misma que otra de Tacna capital o de la provincia de Jorge Basadre. Tampoco todas las leyendas hablan de fantasmas: algunas explican la forma del paisaje, otras advierten sobre lo desconocido y otras forman parte de la devoción de una comunidad.

Las versiones que siguen están redactadas de nuevo a partir de una ficha del inventario turístico del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, una divulgación de TVPerú y una crónica de la Agencia Andina. No proceden de entrevistas propias a narradores locales. Los acontecimientos sobrenaturales se presentan como parte de los relatos, no como hechos comprobados.

La guerra de los volcanes: Tutupaca, Tacora y Yucamani

En la zona altoandina de Candarave se cuenta que tres volcanes tuvieron una disputa tan grande que transformaron el paisaje. Sus nombres son Tutupaca, Tacora y Yucamani. La historia los trata como hermanos capaces de hablar, sentir ira y hacerse daño.

El conflicto comienza cuando Tacora y Tutupaca se enfrentan. El ruido de su pelea llega hasta Yucamani, que descansaba junto a sus dos hijos. Despertado por el estrépito, Yucamani intenta detenerlos. Les pide que calmen sus ánimos y que hagan las paces. Ninguno de los dos le hace caso.

La lucha continúa. En medio del combate, Tutupaca arroja una roca enorme. El proyectil alcanza a Yucamani y, según la narración, le arranca la cabeza, que termina lejos de allí, en las pampas de Chollo Guayo. El intento de mediación ha quedado convertido en otra desgracia.

Entonces aparece Wiracocha desde las aguas del Titicaca. Su intervención termina con la pelea y da paso al cuidado de los heridos y a una reprimenda. La versión registrada atribuye a las conductas de los volcanes castigos relacionados con sus riquezas, los humos y el fuego de sus entrañas.

Se trata de una forma legendaria de explicar un paisaje lleno de montañas volcánicas. No es una explicación geológica de sus erupciones ni un relato que podamos atribuir sin más a todas las poblaciones andinas. La ficha oficial identifica como referencia bibliográfica Candarave: memoria y pasión de una provincia andina, de José A. Benito y Soledad Cusicanqui, publicado en 1996. La redacción aquí utilizada sigue la versión resumida en ese inventario.

La Quebrada del Diablo: una casa que desaparece

En las cercanías urbanas de Tacna se encuentra la Quebrada del Diablo, asociada a historias de encuentros extraños. Una de las versiones divulgadas por TVPerú habla de dos caminantes que se internan en ese lugar. La noche los sorprende y ambos buscan dónde refugiarse.

En la narración, un desconocido les ofrece hospedaje. Los viajeros encuentran una casa que parece cómoda y llena de objetos valiosos, muy distinta de lo que esperaban descubrir en una quebrada solitaria. La atención del anfitrión les permite descansar, aunque hay algo inquietante en aquella hospitalidad.

Cuando uno de los viajeros menciona a Jesús, el ambiente cambia. La casa, sus riquezas y la presencia que los recibió desaparecen. Los dos se encuentran de nuevo en la quebrada, como si el refugio hubiera sido una apariencia. El relato menciona antiguas monedas de plata como resto desconcertante del encuentro.

La tradición interpreta al personaje como una figura diabólica o la relaciona con Supay, nombre que tiene significados y usos diversos en la historia andina. Esa identificación pertenece a la narración difundida: no demuestra que haya existido semejante aparición. Tampoco basta para convertir a Supay en una etiqueta idéntica en todas las lenguas y comunidades de los Andes.

El interés del cuento está en la ruptura de la confianza. Una casa que parece ofrecer seguridad termina siendo un lugar de sospecha. Para escuchar otras versiones haría falta hablar con narradores de la zona y registrar sus diferencias sin introducir datos que no estén documentados.

Las dos mulas del Señor de Locumba

En el valle de Locumba, provincia de Jorge Basadre, la memoria local conserva una historia relacionada con la imagen del Señor de Locumba. Según la tradición recogida por la Agencia Andina, dos mulas blancas transportaban imágenes religiosas destinadas a dos lugares: Sama y Locumba.

Al llegar a cierto punto del camino, una de las mulas se niega a continuar hacia Sama. Los intentos de conducirla no cambian su decisión. Quienes presencian la escena entienden esa resistencia como una señal: la imagen de Cristo debe quedarse en Locumba. El trayecto interrumpido pasa así a explicar por qué ese lugar es el centro de una devoción particular.

Esta leyenda pertenece a un contexto religioso vivo. No pretende ser una prueba documental del traslado exacto de las imágenes ni significa que todos los devotos cuenten el episodio con las mismas palabras. Una cosa es la historia transmitida para explicar un vínculo sagrado y otra la historia documentada de un santuario y sus celebraciones.

La festividad del Señor de Locumba tiene su día central el 14 de septiembre. La crónica de Andina de septiembre de 2026 describe la llegada de peregrinos desde distintas regiones peruanas y países cercanos. Esa participación sí es un hecho noticioso observable, diferente de la intervención extraordinaria narrada en la leyenda.

Tres relatos, tres paisajes

La guerra de los volcanes utiliza personajes enormes para explicar la geografía de Candarave. La historia de la quebrada convierte un camino nocturno en un lugar de prueba. La tradición de las mulas sitúa una devoción en un valle y ofrece un origen simbólico a su santuario.

La comparación ayuda a no reducir «leyendas de Tacna» a una sola imagen. Un relato puede tener un tono temible sin convertirse en historia de terror; otro puede tener elementos de miedo y otro ser, sobre todo, una forma de recordar una tradición religiosa. En todas ellas el lugar importa tanto como los personajes.

Fuentes y qué permiten afirmar

Estas fuentes permiten construir una selección breve, pero no agotan el folclore tacneño. Una recopilación más amplia debería contrastar los textos con archivos regionales y testimonios de las comunidades antes de atribuir a cada historia una antigüedad o una única versión.

Las leyendas de Tacna conservan una manera de mirar los volcanes, los caminos y los lugares de devoción. Su fuerza no depende de presentarlas como noticias verdaderas, sino de contar con precisión quién las transmite y dónde sitúa cada relato.

Selección y redacción original: Shyvirelle. Los relatos tradicionales han sido resumidos y reescritos; no se reproducen sus versiones publicadas.

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Acerca de…

Soy Shyvirelle, creador de esta comunidad de cuentos y obras de teatro. Aquí encontrarás historias de terror, amor, drama y comedia, además de guiones para distintos públicos. Descubre a nuestros autores y comparte tus lecturas favoritas.