Cuentos fantásticos

Cuentos maravillosos: qué son, características y tres relatos mágicos

Los cuentos maravillosos son relatos en los que la magia forma parte normal del mundo narrado. Un personaje puede encontrar una llave encantada, hablar con un animal o recibir ayuda de un objeto imposible sin que la historia necesite explicar la magia como si fuera ciencia.

Cuentos maravillosos: qué son, características y tres relatos mágicos

No todos los cuentos maravillosos siguen la misma fórmula. Sin embargo, algunos rasgos aparecen con frecuencia.

Rasgos frecuentes del cuento maravilloso

  • La magia se acepta dentro de la historia: los personajes pueden sorprenderse por un peligro o por una prueba, pero la existencia de objetos o seres mágicos no tiene que ponerse en duda durante todo el relato.
  • Hay pruebas u obstáculos: el protagonista suele tener que tomar decisiones, resolver un problema o completar un viaje.
  • Pueden aparecer ayudantes y objetos mágicos: su poder suele tener alguna regla que limita lo que pueden hacer.
  • La repetición es común: pueden repetirse acciones, lugares o intentos. El número tres aparece a menudo, pero no es una obligación.
  • El tiempo y el lugar pueden ser imprecisos: muchos relatos ocurren en reinos, bosques o caminos sin una fecha histórica concreta, aunque también existen cuentos maravillosos situados en lugares más definidos.

Tres cuentos maravillosos originales

1. El espejo de las tres puertas

En el palacio de Liria había un pasillo con tres puertas cerradas. La reina había desaparecido tras una de ellas durante una tormenta. Una mañana, su hija Mara encontró al comienzo del pasillo un pequeño espejo de cobre.

En el borde tenía grabada una frase: Solo muestro lo que espera detrás de una puerta. Una vez por amanecer.

Las tres puertas eran iguales. Mara levantó el espejo frente a la primera. En el cristal apareció un corredor lleno de agua.

—Por ahí no —dijo.

Tuvo que esperar hasta el día siguiente.

Al amanecer probó la segunda puerta. El espejo mostró un jardín cerrado por una pared de espinas que se movían como serpientes.

—Tampoco.

El tercer día miró la última puerta. Vio una escalera de piedra y, al fondo, una luz azul.

Mara abrió.

Bajó por la escalera y encontró una cámara donde la reina permanecía dormida dentro de un círculo de luz. Junto a ella había una campana de plata y una nota: La campana rompe el sueño, pero solo si la toca alguien que haya llegado sin forzar ninguna puerta.

Mara entendió por qué el espejo la había obligado a esperar. Si hubiera intentado derribar la primera puerta, nunca habría llegado hasta allí.

Tomó la campana y la hizo sonar una sola vez.

La luz desapareció. La reina abrió los ojos.

—Has tardado —dijo, todavía confundida.

—Tres amaneceres.

—Entonces fuiste más paciente que yo.

Regresaron juntas al palacio. Mara guardó el espejo, pero no volvió a usarlo. Había aprendido que aquel objeto podía mostrar un camino, no recorrerlo por ella.

2. El pájaro de cristal

En el valle de Arce, el manantial que alimentaba los campos dejó de correr. Los habitantes siguieron su cauce hasta la montaña y descubrieron que el agua nacía detrás de una pared de roca cerrada como una puerta.

Una anciana recordó una historia:

—En una cueva de esa montaña vive un pájaro de cristal. Cuando canta frente a una piedra cerrada, encuentra las grietas por donde puede volver a pasar el agua.

Elena, una joven pastora, decidió buscarlo.

Subió por un sendero estrecho hasta una cueva. En la entrada encontró una cabra montés atrapada entre dos ramas caídas. Elena apartó las ramas y la dejó libre.

Más arriba llegó a una cornisa donde el camino se dividía. La cabra apareció de nuevo y tomó el paso de la derecha. Elena la siguió hasta una segunda cueva.

Allí estaba el pájaro de cristal dentro de una jaula de raíces negras.

Elena intentó separarlas con las manos, pero se cerraron con más fuerza. En la pared había una inscripción: Las raíces sueltan lo que no intenta vencerlas.

Elena dejó de tirar.

Se sentó y empezó a silbar una melodía que usaba para llamar a sus ovejas. El pájaro respondió con una nota clara. Las raíces se aflojaron poco a poco hasta abrirse.

El pájaro salió y voló detrás de Elena hacia el valle.

Frente a la pared de roca cantó tres notas. La piedra se abrió por una grieta y dejó pasar el manantial que había quedado encerrado detrás.

El agua volvió al cauce.

El pájaro regresó a la montaña. Elena no trató de retenerlo. Sabía que el valle necesitaba su canto solo cuando el camino del agua volviera a cerrarse.

3. La capa de los tres vientos

La costurera Nela encontró una mañana una hebra de hilo plateado enredada en su ventana. Cuando la tocó, oyó una voz muy baja:

—Teje con cuidado. Cada broche de la capa podrá llamar a un viento distinto, pero solo una vez entre un amanecer y el siguiente.

Nela tejió una capa y colocó tres broches. El azul llamaba una brisa suave. El verde traía un viento firme del este. El blanco calmaba durante unos minutos el aire alrededor de quien llevaba la capa.

Semanas después, una tormenta obligó a cerrar el molino del pueblo. Al día siguiente no soplaba ni una brisa y las aspas seguían detenidas justo cuando los vecinos necesitaban moler el grano que habían protegido de la lluvia.

Nela abrochó el broche verde. Un viento constante movió las aspas y el molino empezó a trabajar.

Pero una lona que cubría los sacos se soltó y estuvo a punto de salir volando.

Nela no podía usar otra vez el viento verde. Cerró el broche blanco y el aire alrededor del patio quedó tranquilo durante unos minutos. Los vecinos aprovecharon para asegurar la lona y trasladar los sacos.

Al atardecer quedaba todavía el broche azul.

Una nube de humo de una chimenea dañada entraba en la plaza. Nela abrió el broche y una brisa suave llevó el humo hacia un campo vacío.

Al día siguiente los tres broches recuperaron su poder.

El alcalde quiso guardar la capa en una caja para usarla solo en emergencias.

—Puede guardarse —dijo Nela—, pero alguien tendrá que decidir qué viento hace falta. La capa no piensa por nosotros.

Desde entonces la conservaron en el molino junto a una nota que explicaba sus tres reglas.

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Acerca del autor

Shyvirelle

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Soy Shyvirelle, creador de esta comunidad de cuentos y obras de teatro. Aquí encontrarás historias de terror, amor, drama y comedia, además de guiones para distintos públicos. Descubre a nuestros autores y comparte tus lecturas favoritas.