Literatura y escritura

Diferencia entre poema y copla: formas y ejemplos originales

Diferencia entre poema y copla: formas y ejemplos originales

Diferencia entre poema y copla: formas y ejemplos originales

Una copla puede ser un poema. La diferencia no enfrenta dos objetos incompatibles: «poema» nombra una obra poética y «copla» puede precisar una de sus formas. También puede designar una estrofa dentro de una composición más extensa. Antes de comparar, conviene saber en qué sentido se está usando cada palabra.

Una palabra amplia y otra con varios usos

El Diccionario de la lengua española recoge el poema normalmente escrito en verso y también el poema en prosa. Por tanto, ni la rima ni una cantidad fija de líneas permiten definir por sí solas todo poema.

En la entrada «copla» aparecen distintos usos: estrofa, composición breve y canción, entre otros. En sentido métrico, puede adoptar combinaciones como una cuarteta de romance, una seguidilla o una redondilla. Decir que todas las coplas tienen exactamente la misma rima elimina esa variedad.

Primer ejemplo: cuatro versos de ocho sílabas

Esta copla original utiliza una cuarteta con asonancia en los versos pares:

Por la calle van las nubes,
por los muros de mi casa;
un gorrión recoge migas
mientras duerme la ventana.

Los cuatro versos tienen ocho sílabas. La separación permite comprobarlo sin depender de la impresión de que «suenan igual de largos»:

  • Por / la / ca / lle / van / las / nu / bes: 8.
  • Por / los / mu / ros / de / mi / ca / sa: 8.
  • Un / go / rrión / re / co / ge / mi / gas: 8.
  • Mien / tras / duer / me / la / ven / ta / na: 8.

«Casa» y «ventana» comparten las vocales a-a desde la vocal tónica: esa es la asonancia de los versos segundo y cuarto. «Nubes» y «migas» quedan libres respecto de ella. En estos versos no necesitamos unir vocales entre palabras para obtener el cómputo indicado; todas las palabras finales son llanas.

Segundo ejemplo: una seguidilla

La seguidilla tiene variantes. Este ejemplo propio utiliza su combinación de cuatro versos: siete, cinco, siete y cinco sílabas, con asonancia en los pares.

La tarde guarda polvo
bajo la mesa;
mi perro sueña lejos
tras la maceta.

  • La / tar / de / guar / da / pol / vo: 7.
  • Ba / jo / la / me / sa: 5.
  • Mi / pe / rro / sue / ña / le / jos: 7.
  • Tras / la / ma / ce / ta: 5.

«Mesa» y «maceta» comparten e-a. La alternancia de versos largos y cortos crea una respiración distinta de la primera copla. El ejemplo demuestra por qué identificar «copla» exclusivamente con cuatro octosílabos sería demasiado estrecho.

Tercer ejemplo: una redondilla con rima consonante

La redondilla ofrece otra combinación. Esta composición propia tiene cuatro octosílabos:

Guardo luz en mi cuaderno,
cada página reclama
una chispa de la llama
para templar el invierno.

«Cuaderno» e «invierno» riman en -erno; «reclama» y «llama», en -ama. Coinciden vocales y consonantes desde la vocal tónica. El orden es abba: primero con cuarto y segundo con tercero. Aquí la relación entre los finales es distinta de la asonancia en versos pares de los dos ejemplos anteriores. Todos los versos miden ocho sílabas, sin necesitar sinalefas.

Cuarto ejemplo: un poema en verso libre

Guardo la entrada del cine
en un libro de recetas.
No por la película:
por la lluvia que esperamos juntos bajo el cartel.

Este poema original también tiene cuatro líneas, pero no adopta los esquemas anteriores. La última se alarga para guardar la escena que explica el recuerdo. Su organización depende del cambio entre el objeto conservado y el motivo de conservarlo. Contar renglones no basta para convertirlo en copla.

Comparación resuelta

La consigna es clasificar los cuatro textos sin oponer «poema» a «copla». La respuesta: el primero es un poema breve con la forma de copla octosilábica descrita; el segundo está construido como seguidilla; el tercero, como redondilla; el cuarto utiliza verso libre. Los cuatro pertenecen al campo de la poesía, pero no comparten estructura métrica.

La comprobación no termina en poner una etiqueta. En el primer caso tenemos la asonancia a-a; en el segundo, la alternancia 7–5 y la asonancia e-a. El tercero muestra consonancia abba. En el cuarto hemos elegido otro principio de organización. La forma se justifica con el texto que tenemos delante.

Tres ideas para recordar

  • «Poema» y «copla» pueden describir una misma composición desde niveles diferentes.
  • Las coplas admiten distintas combinaciones de medida y rima.
  • Para reconocer una forma hay que comprobarla; cuatro líneas, por sí solas, no la determinan.

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Acerca de…

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