Mitos y Leyendas

Las tres Pascualas: la leyenda de la laguna de Concepción

Las tres Pascualas: la leyenda de la laguna de Concepción

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Lectura original: https://relatoscortos.org/las-tres-pascualas-leyenda-laguna-concepcion/

Recreación literaria propia de un motivo tradicional de Concepción, Chile. Por Shyvirelle. Lectura sugerida: a partir de 12 años; incluye una muerte no gráfica por ahogamiento.

Tres mujeres con cestos de ropa contemplan una laguna de noche; una barca se distingue a lo lejos.
Ilustración de la recreación literaria de Las tres Pascualas.

Tres nombres junto a la laguna

En Concepción hay una laguna cuyo nombre ha sobrevivido a muchas maneras de contar la misma pena. En una de esas versiones aparecen tres jóvenes a las que llaman las Pascualas. Iban juntas a la orilla para lavar ropa. Conocían el camino, los árboles que daban sombra y el lugar donde el viento agitaba menos el agua.

Mientras trabajaban, conversaban de asuntos pequeños: la comida que faltaba en casa, un vecino que se había marchado, la lluvia que parecía llegar siempre antes de tiempo. Nadie podía imaginar que aquel sitio cotidiano acabaría convertido en escenario de una historia repetida durante generaciones.

Una tarde llegó a la ciudad un forastero. Era hábil para escuchar y aún más hábil para decir lo que cada persona esperaba oír. Encontró a las tres cerca de la laguna y comenzó a visitarlas. Con una hablaba de viajes; con otra, del deseo de quedarse en algún lugar; ante la tercera, guardaba silencios que parecían sinceros.

Ninguna sabía lo que él le decía a las demás. Cada una creyó que entre los dos estaba naciendo una confianza distinta. El forastero dejaba que esa esperanza creciera y, cuando alguien le pedía una respuesta clara, encontraba una forma elegante de aplazarla.

Al cabo de un tiempo anunció que tenía algo importante que decirles. Les pidió que acudieran, de noche, a la laguna. No explicó por qué debía ser allí ni por qué no podía hablar a plena luz. Las tres recibieron la invitación por separado.

La primera llegó y esperó junto al sendero. La segunda reconoció una figura entre los árboles y se detuvo, sorprendida. La tercera apareció poco después. Entonces comprendieron que las tres habían recibido la misma cita. Ninguna encontró palabras de inmediato.

Desde el agua se oyó una llamada:

—¡Pascuala!

El forastero estaba en una barca, lejos de la orilla. Las tres volvieron la cabeza. Aquel nombre podía ser el de cualquiera de ellas. Volvió a escucharse, mientras el viento hacía temblar el reflejo de la embarcación.

Una quiso exigirle una explicación y avanzó hacia la orilla. La tierra estaba blanda por la lluvia de esa tarde. Resbaló. Las otras dos intentaron sujetarla, pero el borde cedió también bajo sus pies. Se oyeron llamadas y después solo el agua contra la ribera. Cuando llegaron quienes fueron a buscarlas, las Pascualas habían desaparecido.

No hubo respuesta que pudiera reparar la pérdida. Del forastero no volvió a saberse nada. Quedaron, en cambio, las tres jóvenes: sus conversaciones de la tarde, la ropa extendida al viento y un nombre compartido que no le pertenecía al forastero.

Hay quienes cuentan que, en ciertas noches, todavía se distingue una barca en la penumbra y una voz llama tres veces desde el agua. Otros dicen que es solo el viento. La leyenda no resuelve esa diferencia: conserva el eco de las Pascualas, aunque nadie pueda devolverles la voz.

Lo que cuenta la tradición y lo que se puede documentar

La laguna de las Tres Pascualas existe en Concepción. El historiador Armando Cartes Montory reúne varias versiones. En la que reproduce de Oreste Plath aparecen tres lavanderas, un forastero y una llamada desde una barca: al oír su nombre, ellas entran al agua. Plath también presenta, en un pasaje separado de esa leyenda, una caída accidental. Ramón A. Laval cuenta otra historia, la de un palacio que se hunde. Ni el parentesco de las protagonistas ni el desenlace son iguales en todas las versiones.

Cartes cita asimismo una crónica terminada hacia 1796: Vicente Carvallo y Goyeneche menciona a tres mujeres ahogadas después de entrar a nadar y propone una explicación fantástica. No documenta al forastero ni permite establecer la causa real de las muertes. La caída mientras dos intentan ayudar a la tercera es un cambio creado para esta recreación: no es el desenlace del relato con la barca ni un hecho histórico comprobado.

La dramaturga chilena Isidora Aguirre estrenó en 1957 una obra teatral basada en la leyenda. Memoria Chilena resume que, en esa pieza, las protagonistas deciden ahogarse. Es una obra distinta de los relatos tradicionales y sigue protegida por derechos de autor; este cuento no utiliza sus nombres propios ni toma su texto dramático como base.

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Acerca de…

Soy Shyvirelle, creador de esta comunidad de cuentos y obras de teatro. Aquí encontrarás historias de terror, amor, drama y comedia, además de guiones para distintos públicos. Descubre a nuestros autores y comparte tus lecturas favoritas.