Mitos y Leyendas

La leyenda de la Pachamama y el viajero que perdió un año

La leyenda de la Pachamama y el viajero que perdió un año

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Lectura original: https://relatoscortos.org/leyenda-de-la-pachamama-viajero-ano-perdido/

Recreación literaria de un relato sobre la Pachamama recogido en Antofagasta de la Sierra, provincia de Catamarca, Argentina. Está basada en el «Ejemplo n.º 1» publicado por las investigadoras Silvia P. García y Diana S. Rolandi. Las escenas y los diálogos que siguen son propios; no reproducen las palabras de la narradora registrada.

Un viajero con su mula encuentra a una mujer mayor sentada junto a una roca en un sendero nocturno de la puna.
Recreación visual de la leyenda, no de una ceremonia documentada.

El viajero que perdió un año

El hombre llevaba varios días por los caminos altos de la puna. Delante de él avanzaban sus animales de carga, acostumbrados a detenerse donde el sendero se estrechaba. No tenía prisa por escuchar historias. Le interesaba llegar al siguiente paraje antes de que cayera la noche.

En una subida encontró a otros viajeros junto a un montón de piedras. Uno de ellos señaló a una mujer mayor que descansaba cerca del camino.

—Dicen que allí está la Pachamama.

El hombre miró a la desconocida. Llevaba ropa sencilla y permanecía sentada, como cualquiera que necesitara recuperar el aliento.

—Veo a una mujer que espera —respondió—. Nada más.

La mujer lo saludó y le pidió que compartiera un poco de lo que llevaba. Él no se detuvo. Se guardó sus provisiones y siguió andando, molesto porque los demás parecían dar tanta importancia a un encuentro corriente.

El camino subía entre piedras oscuras. Un poco más adelante, donde el suelo ofrecía un pequeño abrigo contra el viento, el hombre se sentó a descansar. Escuchó por última vez los pasos de los animales que se alejaban despacio. Pensó que solo cerraría los ojos un momento.

Cuando despertó, la luz había cambiado. Llamó a sus animales y no obtuvo respuesta. Se levantó con dificultad. El aire estaba quieto y el sendero parecía haber perdido las huellas que acababa de dejar.

Caminó hasta un paso abierto entre las montañas. Allí volvió a encontrar a la mujer. Seguía sentada y miraba el camino como si no hubiera transcurrido ninguna hora.

—¿Ha visto pasar a mis animales? —preguntó él.

—Pasaron por aquí hace mucho tiempo.

—No puede ser. Me quedé dormido hace un rato.

—Hace un año que tomaron este camino.

El hombre quiso reírse. Después bajó los ojos. La tela de su pantalón se había gastado hasta dejar los bordes deshechos. La capa tenía un color que no recordaba. Se tocó el cabello, sorprendido por las canas. ¿Cómo podían haber sucedido tantos cambios en una siesta?

Miró otra vez a la mujer. La encontraba igual que antes: los mismos ojos tranquilos, el mismo lugar junto a las piedras. Sintió el impulso de preguntarle qué había hecho con el año perdido, pero no encontró la pregunta adecuada.

La mujer no explicó nada. En la narración recogida es reconocida como la Pachamama, presencia de la tierra ante la que el viajero había pasado sin detenerse. Entonces él recordó las provisiones que se había negado a compartir. Se arrepintió de haberla despreciado, pero ya no podía volver a aquel momento.

Él regresó al sendero y buscó huellas recientes, aunque ya no sabía qué significaba la palabra «reciente». El valle estaba allí, las montañas también. No sabía adónde habían ido los animales ni qué les había ocurrido. Solo entendía que un tiempo imposible lo separaba de ellos.

Al llegar al siguiente recodo volvió la cabeza. La mujer ya no estaba a la vista. El hombre siguió caminando con la ropa gastada y una pregunta que no tenía respuesta: ¿cuántas cosas podían pasar en el mundo mientras alguien creía dormir apenas unos minutos?

Un relato de la puna de Catamarca

La Pachamama forma parte de tradiciones espirituales vivas de distintas comunidades andinas; no existe una sola leyenda universal que las represente a todas. Esta narración procede de una recopilación concreta realizada desde 1995 en Antofagasta de la Sierra, Catamarca, Argentina, y publicada en 2000.

García y Rolandi registraron el relato de una mujer de aproximadamente 45 años. En su versión, el viajero rechaza una petición de la anciana, duerme y descubre que ha perdido un año; sus animales han desaparecido sin que se aclare su destino, y el pantalón gastado y las canas revelan el paso del tiempo. Al final, el viajero se arrepiente. La publicación estudia estas historias como narraciones vinculadas con creencias locales, no como sucesos históricos demostrados. Esta recreación agrega paisaje, silencios y diálogos, sin presentar su voz como la de aquella informante.

Para seguir leyendo otras tradiciones narrativas, está la sección de leyendas y mitos.

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Soy Shyvirelle, creador de esta comunidad de cuentos y obras de teatro. Aquí encontrarás historias de terror, amor, drama y comedia, además de guiones para distintos públicos. Descubre a nuestros autores y comparte tus lecturas favoritas.