Obra de teatro corta para tres personajes: La tienda de los sonidos
Lectura original: https://relatoscortos.org/obra-teatro-corta-tres-personajes-tienda-sonidos/
La tienda de los sonidos es una obra de teatro corta y original para tres personajes infantiles, sin narrador. Tres amigos inventan una tienda donde no se venden cosas: se muestran sonidos hechos con las manos. Pero la lluvia, que necesitan para una función, no les sale como esperaban.

Personajes, espacio y materiales
- Nina: organiza las pruebas; quiere que la lluvia se reconozca de inmediato.
- Pablo: tiene mucha imaginación y suele hacer demasiado ruido.
- Dalia: escucha con atención y descubre para qué sirven las pausas.
Lugar: una tienda imaginaria de sonidos, representada por una mesa firme. Los tres niños son quienes la atienden y ensayan su muestra. No entra ningún cliente y no se oye otra voz.
Utilería completa: una mesa estable y tres láminas de cartón delgado, de tamaño aproximado al de una hoja de cuaderno, con bordes suaves. Cada intérprete tiene una. No se usan tijeras, recipientes con agua, aparatos, electricidad ni grabaciones. Tampoco hacen falta letreros, monedas, disfraces o muebles adicionales.
Colocación y seguridad: Nina está detrás del extremo izquierdo de la mesa, Pablo en el centro y Dalia a la derecha. Cada cartón comienza plano delante de su dueño. Los tres permanecen allí durante las cuatro escenas: no hay entradas ni salidas. Los sonidos se hacen con dedos y palmas suaves sobre el cartón, sin golpes fuertes, carreras ni contacto entre intérpretes. Se deja espacio libre para sus brazos.
Duración orientativa: entre 7 y 9 minutos, según el ritmo del diálogo, las pruebas de sonido y los silencios. No se ha ensayado ni cronometrado.
Escena 1. Una tienda con poco ruido
(Los tres están detrás de la mesa. Cada uno tiene un cartón delante. Nina mira el espacio imaginario donde estaría la entrada de la tienda.)
Nina: Está abierta la tienda. Tenemos una mesa, tres cartones y muchas ganas. Solo falta lo más importante.
Pablo: ¿Una caja para guardar las ganancias?
Dalia: No vendemos cosas, Pablo. Nuestra tienda fabrica sonidos para la función.
Pablo: Entonces guardaremos las ganancias en los bolsillos. Son invisibles, igual que los sonidos.
Nina: Lo que necesitamos es una lluvia. En la función alguien dirá que ha empezado a llover y nosotros haremos el sonido.
Dalia: Una lluvia que el público entienda sin ver ni una gota.
Pablo: Fácil. Yo sé hacer truenos con una voz enorme.
Nina: Pero nos pidieron lluvia, no una montaña enfadada. Y solo podemos usar las manos y estos cartones.
Pablo: ¿Ni una tormenta pequeñita?
Dalia: Primero intenta una gota. Si hacemos mil truenos, nadie sabrá cuándo empezó a llover.
Pablo: Una gota es poca cosa para una tienda tan importante.
Nina: Las tiendas importantes también empiezan por abrir la puerta. Nosotros empezaremos por escuchar.
(Nina da dos toques suaves con un dedo en su cartón, separados por una pausa.)
Nina: Eso podría ser el comienzo.
Pablo: O un pájaro diminuto llamando a una ventana.
Dalia: Las dos cosas pueden parecerse. Necesitamos encontrar el resto de la lluvia.
Escena 2. La lluvia que parecía otra cosa
(Cada cartón sigue delante de su intérprete. Se prueban los sonidos uno por uno, sin tocar las láminas de los demás.)
Pablo: Atención. Primera prueba. Lluvia fuerte. ¡Muy fuerte!
(Pablo tamborilea deprisa con las yemas de los dedos en su cartón. Se detiene a tiempo para escuchar las opiniones.)
Nina: Me pareció una fila de caballos.
Dalia: A mí, una bolsa llena de nueces rodando por las escaleras.
Pablo: ¡Eso es mucho más interesante que la lluvia!
Nina: Justamente ese es el problema.
Dalia: Pruebo yo. Quizá una lluvia tranquila.
(Dalia frota suavemente la palma contra su cartón y hace un ruido bajo y continuo.)
Pablo: Parece una escoba pequeñita.
Nina: O el viento entre las hojas. Es bonito, pero todavía falta algo.
Dalia: Voy a conservarlo. Puede servir de fondo cuando lleguen las gotas.
Pablo: Entonces pongamos todo junto. Si cada sonido es bueno, tres sonidos serán buenísimos.
Nina: Probemos una sola vez. Sin aumentar demasiado el volumen.
(Nina toca su cartón con dos dedos, Dalia lo frota y Pablo tamborilea deprisa en el suyo. Duran unos segundos y se detienen.)
Pablo: ¡Tenemos una tormenta!
Nina: Tenemos una mesa con prisa. No se entiende ninguna gota.
Dalia: Todos queríamos ser el sonido principal al mismo tiempo.
Pablo: Yo solo quería ayudar. Mi cartón está lleno de entusiasmo.
Nina: El entusiasmo no es el problema. Necesitamos un orden.
Dalia: Y quizá necesitemos algo que no produce ruido.
Pablo: ¿Otra mesa?
Dalia: Silencio.
(Los tres dejan las manos quietas sobre los cartones. Guardan cuatro segundos completos de silencio.)
Nina: Ahora sí noto que ha terminado algo. Antes era un ruido sin principio ni final.
Pablo: Es extraño. No hemos hecho nada y, sin embargo, se ha entendido.
Escena 3. Gotas que se encuentran
(Nina señala su propio cartón; nadie cambia de lugar. Los tres acuerdan probar primero despacio.)
Nina: Nueva idea. Yo empiezo con dos gotas separadas. Nadie más toca su cartón todavía.
Pablo: Me costará esperar. Tengo dedos que quieren correr.
Dalia: Esperar también es parte del turno.
(Nina hace «tic… tic…» sobre su lámina. Deja pausas claras.)
Nina: Dalia, entra muy suave.
(Dalia añade un roce ligero y continuo sobre su cartón.)
Dalia: Ahora hay algo parecido a una lluvia fina. Pablo, pon unas gotas más, no una estampida.
Pablo: Prometo no traer caballos a esta tienda.
(Pablo añade toques suaves con tres dedos. Los tres mantienen el sonido durante unos segundos.)
Nina: Bien. Vamos un poquito más rápido, pero juntos.
Pablo: ¡Está lloviendo! Quiero hacer el gran final.
Dalia: El final no tiene que ser lo más fuerte. Piensa en lo que pasa cuando la lluvia se aleja.
Pablo: Se oyen menos gotas. Una… y otra… y después ninguna.
Nina: Hagámoslo. Primero Pablo baja el ritmo, luego Dalia deja de frotar y al final doy un último toque.
(Repiten el sonido desde un ritmo suave. Aumentan un poco la velocidad, la reducen, Pablo se detiene, después Dalia y por último Nina. Guardan otros cuatro segundos de silencio.)
Dalia: Esa pausa me hace imaginar que se abrió el cielo.
Pablo: A mí me hace imaginar un charco. Pero es un charco que no moja los zapatos.
Nina: Esa es nuestra lluvia. No hace falta verla; tiene comienzo, movimiento y final.
Pablo: ¿Y podemos guardarla para mañana?
Dalia: No dentro del cartón. Podemos recordar cuándo empieza cada uno.
Nina: Entonces ya tenemos la receta. Y ninguna parte necesita otro objeto.
Escena 4. La primera muestra
(Los cartones están otra vez planos, uno delante de cada niño. Los tres siguen en sus lugares. Se dirigen al público como si este mirara el escaparate de la tienda.)
Pablo: Señoras y señores, esta tienda ofrece una lluvia muy especial. No sirve para regar plantas.
Dalia: Tampoco se vende por litros.
Nina: Y no hace falta paraguas. Solo pedimos que escuchen el principio y el final.
Pablo: ¿Puedo anunciar un trueno de regalo?
Dalia: Solo si algún día abrimos la sección de tormentas. Ahora va la lluvia.
Nina: ¿Preparados? Miren mis dedos. Cuando comiencen, cada uno sabrá qué hacer.
(Nina inicia dos gotas separadas. Dalia agrega su roce suave. Pablo incorpora toques ligeros. Los tres aceleran un poco, luego disminuyen como acordaron: primero Pablo se detiene, después Dalia y al final Nina. Mantienen cuatro segundos de silencio.)
Pablo: Hasta yo he visto cómo caía, y eso que estaba ocupado haciendo las gotas.
Dalia: La lluvia no se ve aquí. Se imagina. Esa era la idea.
Nina: Ya podemos usarla en nuestra función.
Pablo: ¿Y qué vamos a fabricar después?
Dalia: Algo mucho más difícil: el sonido de un copo de nieve.
Pablo: ¡Pero la nieve cae sin hacer ruido!
Nina: Perfecto. Esa sección ya la tenemos terminada.
(Los tres ponen las palmas quietas sobre sus cartones, miran al público un instante y saludan. Fin.)
Notas breves para ensayar
Ensayen primero las entradas del sonido: Nina toca → Dalia frota → Pablo toca. Después practiquen el final en orden inverso: Pablo calla → Dalia calla → Nina da el último toque. La pausa de cuatro segundos es parte de la escena, no un olvido de las palabras.
Prueben el volumen desde donde se sentará el público. Es suficiente con que se oiga el cartón: no hay que golpear fuerte ni acercar las manos a la cara de nadie. Toda la obra puede hacerse con una mesa y las tres láminas indicadas.
Para leer otros guiones infantiles, visita la sección de obras de teatro infantiles de Relatos Cortos.
Sobre la obra: «La tienda de los sonidos» es un guion original creado para tres voces. No adapta ningún cuento tradicional ni utiliza diálogos de otras piezas.
