Por Shyvirelle
Un guion de radio es un texto de trabajo que indica qué se dice y qué debe escucharse durante una emisión o una pieza grabada. Puede servir para una entrevista, un programa informativo, un concurso o una historia de ficción. Como el oyente no ve la escena, las palabras, los silencios y los sonidos tienen que ofrecerle suficientes pistas para imaginar quién está allí, dónde ocurre algo y por qué importa.

Partes habituales de un guion de radio
La locución es el texto que pronuncia una persona: presentador, narrador o personaje. Suele aparecer bajo su nombre para evitar dudas sobre los turnos. Las indicaciones técnicas no se leen al aire: señalan cuándo entra un sonido, cuándo baja, cuánto dura un silencio o si una voz se oye lejos. Los efectos sonoros representan acciones o ambientes, como pasos, lluvia o una llave. La música, si se utiliza, puede establecer un tono o separar momentos, pero no es obligatoria.
También puede haber una cabecera con título, duración estimada y reparto. No existe una única estructura válida: una tabla de columnas sirve en producciones coordinadas, mientras que un guion por líneas puede ser más cómodo para dos personas en un aula. Lo importante es que las instrucciones sean inequívocas.
Cómo escribir para que se entienda al escuchar
En ficción sonora conviene dar a cada personaje una intención reconocible. Evita que ambos expliquen lo que el público ya ha oído: si suena una llave al caer, una reacción breve puede ser suficiente. Usa pocas acciones simultáneas y reserva silencios para que se comprenda un descubrimiento. Una pausa también cuenta la historia, aunque no contenga palabras.
Los efectos no necesitan descargarse de internet. Se pueden reproducir con objetos propios: papel arrugado para lluvia suave, dedos sobre madera para pasos o unas llaves sobre un plato para un tintineo. Ensaya primero el volumen: un golpe demasiado fuerte puede tapar la voz. Las indicaciones siguientes son propuestas prácticas, no una receta obligatoria para todas las radios.
Guion de ficción sonora: «La llave detrás de la lluvia»
Dos voces: INÉS y TOMÁS. Lugar: sala de lectura de un centro vecinal. Para los efectos en directo se usan papel, una mesa, un llavero con varias llaves, un plato, un cordón corto, un trozo de tela para simular la cortina y una tapa de cartón para imitar la caja. No se necesita música. El tintineo del llavero debe escucharse desde el lugar que representa la ventana.
TÉCNICA: Rozar y arrugar papel lentamente para sugerir lluvia. Dos golpes suaves de dedos sobre madera: alguien entra.
INÉS: Tomás, cierra la ventana, por favor. El viento está moviendo todas las hojas del programa.
TOMÁS: (Se aleja un poco.) Ya está cerrada. ¿Cuántos minutos faltan para la lectura?
INÉS: Diez, quizá menos. Los cuentos que elegimos están en esa caja de madera, y no encuentro la llave de la caja.
TÉCNICA: Tres golpecitos suaves sobre la madera para simular el regreso de Tomás; después, un breve roce de papel. La lluvia continúa muy suave.
TOMÁS: Dejé el llavero aquí, encima del plato, por un momento. Me acuerdo porque sonó como una campanita.
INÉS: El plato está vacío. Mira debajo de las hojas mientras yo reviso la repisa junto a la ventana.
TÉCNICA: Mover dos papeles, sin tapar las voces. Pausa de dos segundos.
TOMÁS: Nada. Y si abrimos la caja por la fuerza, romperemos la cerradura. No quiero hacer eso.
INÉS: Tampoco yo. Qué extraño: creía que conocíamos cada rincón de esta sala.
TÉCNICA: Rozar suavemente la tela, como si Inés hubiera movido la cortina al mirar la repisa. El llavero, colgado del cordón cercano, tintinea una vez. El sonido procede de la zona de la ventana, no del plato.
TOMÁS: ¿Oíste? Algo metálico. ¿De dónde habrá venido?
INÉS: Espera. Antes de buscar, quedémonos quietos. Con tanto ruido estamos dejando de escuchar.
TÉCNICA: Bajar el efecto de lluvia durante tres segundos, sin cortarlo de golpe. Repetir una sola vez el tintineo del llavero, como si la cortina siguiera rozando el cordón.
TOMÁS: Viene de la ventana. No del suelo. Algo se mueve detrás de la cortina.
INÉS: (Desde un poco más lejos.) Aquí hay un cordón… y algo frío colgado de él. ¡El llavero! Aquí está la llave de la caja.
TOMÁS: Ahora recuerdo: después del plato, colgué el llavero en ese cordón para tener libres las manos cuando cerré la ventana.
INÉS: Entonces la llave no estaba perdida. La teníamos demasiado bien guardada.
TÉCNICA: Dos pasos con dedos sobre madera. Un tintineo corto; un roce seco al abrir una tapa de cartón. La lluvia se atenúa poco a poco hasta cesar.
TOMÁS: Aquí están los cuentos. El de la barca, el del árbol y el del camino que cambia de sitio.
INÉS: Empecemos por uno que tenga lluvia. Hoy todos sabrán imaginarla, aunque ya haya parado.
TOMÁS: Y después contaremos cómo una llave nos enseñó a escuchar antes de correr.
TÉCNICA: Una hoja se pasa despacio. Silencio breve y final.
Cómo ensayar y calcular la duración
Repartan las dos voces y marquen con lápiz cada cambio de turno. Una tercera persona puede hacer los efectos, pero no necesita hablar; si solo hay dos participantes, uno puede encargarse de los sonidos cuando no tenga diálogo. Antes de grabar o representar, prueben el paso de la llave y la pausa: el oyente debe notar el tintineo sin que ningún personaje tenga que describirlo dos veces.
Como orientación, esta ficción puede durar unos dos a tres minutos con una lectura clara, pausas y efectos breves. No es una duración exacta: cronometrar un ensayo completo es la forma de ajustarla. Si un sonido no se entiende, cambien el objeto o su ubicación antes que añadir explicaciones largas. Así se conserva lo más propio del medio: contar con lo que se oye.
Sigue leyendo en Literatura y escritura.
