Los arcos del acueducto, los caminos y las casonas de Querétaro sirven de escenario a estas tres leyendas, contadas aquí con una redacción propia.
1. El acueducto y sor Marcela
El gran acueducto de Querétaro, conocido por su arquería de 74 arcos, es una obra histórica.
A su alrededor circula una historia de amor que pertenece a la leyenda.
Según ese relato, el Marqués de la Villa del Villar del Águila conoció a una religiosa llamada sor Marcela.
En una conversación, ella habló de la necesidad de contar con mejor agua para la ciudad.
—Si de verdad desea hacer algo por Querétaro —le dijo—, ayude a traer agua.
La leyenda convierte aquella petición en la razón íntima que impulsa al Marqués a apoyar una gran obra.
Pasó el tiempo y los arcos se levantaron uno tras otro.
Cuando el agua finalmente llegó por la conducción, la historia popular no habló solo de ingeniería y trabajo. También convirtió la obra en recuerdo de un afecto que no podía convertirse en vida compartida.
Sor Marcela se acercó a la fuente y dejó que el agua le mojara las manos. El Marqués la miró desde el otro lado del patio.
2. La Carambada
La tradición popular convierte a la Carambada en una bandolera que recorría caminos de Querétaro.
Una diligencia avanzaba lentamente cuando una mujer a caballo apareció delante.
—Detengan el coche.
Los pasajeros obedecieron.
La mujer pidió al comerciante que llevaba una caja de monedas que la entregara.
—¿Vas a quitarnos todo? —preguntó una pasajera.
La Carambada abrió la caja, tomó una parte y devolvió el resto.
—Necesito esto. Lo demás no me sirve.
Antes de marcharse vio una bolsa con cartas.
—Eso no tiene valor —dijo el comerciante.
—Para ti quizá.
Dejó las cartas donde estaban.
Días después, varias familias pobres de una comunidad cercana recibieron alimentos pagados por una persona que nadie quiso identificar.
Unos atribuyeron la ayuda a la Carambada. Otros dijeron que era una forma de convertir a una bandolera en heroína.
La leyenda sobrevivió precisamente entre esas dos imágenes: la mujer que robaba en los caminos y el personaje popular al que algunos relatos atribuyen gestos de ayuda.
3. La Casa de la Zacatecana
La leyenda de esta casona cuenta que un matrimonio llegado de Zacatecas se instaló en Querétaro. Él viajaba por negocios; ella permanecía en la casa con los criados.
Según el relato, la mujer se enamoró de uno de sus sirvientes. Cuando regresó su esposo, ordenó al criado que lo matara.
El hombre desapareció. Cuando los vecinos preguntaban por él, la Zacatecana decía que había emprendido otro viaje.
Pero el criado conocía lo sucedido. Para que no hablara, ella también acabó con su vida. Los dos cuerpos quedaron ocultos bajo el suelo de la casa.
Después fue la propia Zacatecana quien apareció muerta. La historia no da una respuesta segura sobre quién la mató.
Con los años, a los crímenes de la leyenda se añadieron pasos que sonaban en habitaciones vacías y sombras en el patio. Quienes recorrían la casona de noche miraban dos veces el suelo antes de cruzarlo.
Más historias en Mitos y leyendas.


¡Sé el primero en comentar!