En Yucatán se cuenta que la Xtabay espera junto a una ceiba cuando cae la noche. Su voz atrae a quienes vuelven solos por el monte.

Mateo volvía a su pueblo después de trabajar. Llevaba un farol y caminaba despacio para no tropezar. Ya era de noche y las chicharras llenaban el monte con su canto.
Al doblar una curva del camino pedregoso, un aroma dulce a flor de xtabentún llenó el aire. No era el olor agrio de la tierra caliente, sino un perfume suave y fresco que parecía flotar entre las ramas bajas.
Mateo se detuvo junto a una ceiba grande cuyas raíces gruesas se extendían como brazos sobre las piedras.
Mateo dejó el farol en el suelo. Entre las raíces había una mujer.
Llevaba un vestido blanco y una cabellera negra muy larga que le caía sobre la espalda. Con calma, pasaba un peine de madera oscura por sus mechones, sin voltear a ver quién llegaba. La luz pálida de la noche apenas dejaba distinguir la silueta de sus hombros.
—Ven a descansar —dijo una voz suave, que pareció salir de la sombra misma de las ramas—. Ya caminaste bastante.
El muchacho dio un paso hacia la ceiba, atraído por el tono dulce de la voz y la quietud del lugar.
Pero al acercarse a unos metros, una rama seca quebró bajo su pie. El crujido lo hizo bajar la vista por un instante.
Debajo del vestido, entre las raíces, vio unas patas oscuras. No eran pies humanos.
Mateo se quedó inmóvil.
Recordó el consejo que siempre le daban en su casa: si en la noche una sombra te llama cerca de una ceiba, baja la mirada y no des un paso más.
Mateo no gritó. Recogió el farol, dio dos pasos hacia atrás y se alejó por el camino sin darle la espalda.
A sus espaldas, la mujer dejó de peinarse. Un silbido áspero, parecido al crujido de hojas secas arrastradas por el viento, se escuchó entre las ramas de la ceiba, y el aroma a flores se disolvió en el aire tibio del monte.
Mateo corrió hasta ver las primeras casas. Allí se atrevió a mirar atrás.
No había nadie en el camino. Pero en el asa del farol llevaba un mechón de pelo negro. Lo soltó sin tocarlo y dejó el farol en el suelo. No volvió a recogerlo.
Adaptación: Shyvirelle
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