Cuentos Infantiles con Moraleja

Cuentos de dinosaurios para niños: tres aventuras prehistóricas

Tres aventuras de dinosaurios y otros animales prehistóricos: Bronto busca un camino entre la niebla, Peli aprende a planear y Pico Verde descubre los reflejos de una cueva.

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1. Bronto y el valle cubierto de niebla

Bronto era un joven dinosaurio de cuello largo que todas las tardes caminaba hasta una colina desde donde se veía un lago.

Una tarde encontró el valle cubierto por una niebla espesa.

—Hoy no veo ni el lago —dijo.

Quiso seguir el camino habitual, pero pronto dejó de reconocer las piedras que marcaban la subida.

Se detuvo.

—Si no sé dónde estoy, seguir andando no me ayudará.

Regresó hasta un gran árbol que sí conocía y esperó allí.

Al poco rato oyó pasos.

Era su madre.

—Te estaba buscando.

—Quería subir a la colina, pero la niebla borró el camino.

—Entonces hiciste bien en volver a un lugar conocido.

Los dos regresaron al valle.

A la mañana siguiente el cielo estaba despejado. Bronto subió de nuevo y encontró el lago brillante debajo de la colina.

—Ayer no desapareció —dijo.

Su madre sonrió.

—Solo estaba escondido.

2. Peli aprende a planear

Peli era un pterosaurio joven. Los pterosaurios eran reptiles voladores que vivieron en tiempos de los dinosaurios, pero no eran dinosaurios.

Peli quería acompañar a los mayores, aunque todavía no controlaba bien sus alas.

—No quiero caerme —le dijo a su abuelo.

—Entonces no empezaremos desde un lugar alto.

Fueron a una zona de suelo casi plano donde una pendiente suave descendía hacia la arena.

Primero Peli corrió unos pasos con las alas abiertas.

—Siento el aire empujarlas.

—Eso basta por hoy —respondió el abuelo.

Al día siguiente repitió el ejercicio. Esta vez sus patas se separaron del suelo durante un instante y volvió a apoyarlas.

—¡Lo hice!

—Durante un segundo.

—Mañana quiero dos.

Durante varios días practicó en el mismo lugar. Aprendió a abrir las alas sin girarse, a mantener el cuerpo estable y a volver al suelo en la zona de arena.

Una mañana consiguió planear toda la pendiente.

Cuando aterrizó, su abuelo llegó caminando detrás.

—¿Subimos ahora al risco? —preguntó Peli.

—Todavía no.

Peli miró la pendiente y volvió a subir.

—Entonces hago otra vez esta.

3. Pico Verde y la cueva de los reflejos

Pico Verde era un estegosaurio joven al que le gustaba explorar cerca del río.

Una tarde encontró una abertura entre unas rocas. Desde fuera se veía que una franja de luz del sol entraba en la cueva.

—Voy a mirar solo hasta donde llegue la luz —dijo a dos amigos que lo acompañaban.

Dentro descubrieron vetas claras en las paredes. Cuando el sol entraba por la abertura, algunas superficies reflejaban pequeños destellos.

—¡Brillan! —dijo uno.

—Reflejan la luz de fuera —respondió Pico Verde.

Avanzaron unos metros y encontraron una piedra de cuarzo junto al suelo.

De pronto una nube tapó el sol.

Los reflejos desaparecieron.

—Ya no se ve casi nada —dijo su amiga.

Pico Verde miró hacia la entrada, que todavía podía distinguirse.

—Entonces regresamos.

Salieron antes de que oscureciera.

A la mañana siguiente volvieron cuando el sol estaba alto y observaron desde la entrada cómo los reflejos cambiaban al moverse la luz.

Esta vez Pico Verde llevó una conclusión sencilla:

—La cueva no fabrica luz. Solo devuelve una parte de la que entra.

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Shyvirelle

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Acerca de…

Soy Shyvirelle, creador de esta comunidad de cuentos y obras de teatro. Aquí encontrarás historias de terror, amor, drama y comedia, además de guiones para distintos públicos. Descubre a nuestros autores y comparte tus lecturas favoritas.