La Matlazihua es una aparición de las leyendas de Oaxaca. Se cuenta que toma la forma de una mujer de blanco y lleva a los caminantes hacia lugares de los que cuesta regresar.

Cipriano volvía a su rancho después de medianoche. Había tomado mezcal con unos conocidos y caminaba despacio por una vereda de tierra, con un farol pequeño en la mano.
Al acercarse a una curva rodeada de huajes secos, vio una figura blanca parada a un lado del sendero.
Era una mujer joven con vestido claro y cabello oscuro que caía suelto sobre los hombros. Al notar que el caminante se detenía, la mujer le hizo una seña con la mano, como invitándolo a seguirla, y comenzó a caminar despacio por una brecha que bajaba hacia la cañada.
Cipriano, extrañado de ver a una persona sola a esa hora, apresuró el paso para alcanzarla. La mujer caminaba con ligereza, manteniéndose siempre a unos metros de distancia sin responder a las palabras del muchacho.
La mujer pasó junto a un muro de piedra cubierto de plantas. Cipriano levantó el farol, pero ella se apartó de la luz. Más adelante, el sendero se volvió más estrecho y las ramas comenzaron a cerrarse. Cipriano tropezaba con las piedras sueltas, pero continuaba avanzando pendiente de la ropa blanca que se movía entre la sombra de los mezquites.
En el borde de una bajada pedregosa donde el terreno se cortaba hacia el cauce seco, la figura se detuvo.
Cipriano dio un par de pasos más para hablarle de cerca. En ese momento la mujer giró despacio la cabeza: bajo la penumbra, el hombre vio un rostro descarnado y pálido con dos cuencas oscuras que lo miraban fijamente, y escuchó un sonido áspero parecido a una risa ahogada.
El susto hizo retroceder a Cipriano. El pie se le fue en falso en el borde de tierra suelta y rodó unos metros ladera abajo entre las piedras, golpeándose contra los troncos hasta quedar tendido en la grava.
Unos vecinos que salían temprano al campo lo encontraron al amanecer, lastimado y aturdido por la caída. Lo ayudaron a volver a su casa. Cipriano preguntó si también habían encontrado a una mujer de blanco.
Los vecinos se miraron. Nadie le contestó.
Desde entonces, cuando vuelve de noche, Cipriano no abandona el camino. Aunque alguien lo llame entre los árboles.
Adaptación: Shyvirelle
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