Poemas de primavera: seis poemas originales sobre la naturaleza
Lectura original: https://relatoscortos.org/poemas-de-primavera-originales/
La primavera puede entrar en un poema por una flor, por el olor de la tierra mojada o por una sombra que se mueve en la pared. Esta selección reúne seis escenas imaginadas y completas. No pretende describir todos los climas: propone detener la mirada en cosas distintas y darles espacio entre las palabras.

1. «Una flor entre las baldosas»
Entre las baldosas del patio
hay una grieta que nadie recuerda.
Hoy sostiene una flor amarilla
tan pequeña que cabe bajo un dedo.
No anunció su llegada con carteles.
No pidió que cambiáramos los planes.
Simplemente está allí, junto a la puerta,
recibiendo la luz de media tarde.
He movido la silla unos centímetros
para no taparla con la sombra.
Ahora el patio tiene el mismo tamaño
y, sin embargo, parece que hay más sitio.
Para leer: el cambio sucede en la atención de quien mira; el patio no crece de verdad.
2. «La lluvia termina»
La lluvia ha terminado en los tejados,
pero sigue cayendo de las hojas.
Una gota se demora en la punta
y otra encuentra camino por el tallo.
En el borde del banco queda un charco
que devuelve un pedazo de cielo gris.
Paso de largo sin romper su espejo;
un pájaro lo rompe detrás de mí.
No llueve ya.
El jardín tarda un rato en enterarse.
Yo también me quedo bajo el alero
un poco más de lo que necesito.
Para leer: la frase sobre el jardín le presta una acción humana. Es una imagen poética.
3. «El gorrión y la rama»
La rama fina se inclina apenas
cuando el gorrión se posa sobre ella.
Desde aquí parece un signo diminuto
escrito sobre el fondo de la tarde.
Vuelve la cabeza.
El viento mueve las hojas más altas.
Yo no sé qué está mirando el pájaro;
me basta compartir esta distancia.
Después se va.
La rama recupera su altura.
Queda temblando, todavía un instante,
el lugar donde estuvo su pequeño peso.
Para leer: las pausas breves separan la llegada, la observación y la partida.
4. «La luz cambia de sitio»
Por la mañana encuentro sobre el suelo
un rectángulo claro junto al armario.
Dentro brillan tres motas de polvo
que ayer no habría sabido distinguir.
Cuando regreso, la luz ya está más lejos.
Ha pasado despacio por los libros,
por el respaldo de una silla vacía,
por la pared que tiene una pequeña mancha.
No la he visto caminar por la casa.
Solo encuentro las cosas que ilumina.
La primavera, esta tarde, cabe entera
en la franja que alcanza mis zapatos.
Para leer: la escena está dentro de casa; la naturaleza también cambia nuestra mirada sobre lo cotidiano.
5. «El cuaderno del huerto»
Escribí la fecha junto a la semilla
y dejé varias páginas en blanco.
La tierra no conoce mis horarios:
yo aprendo a visitarla sin apuro.
Un día anoté «todavía nada».
Otro día vi una punta verde.
Después hubo dos hojas muy pequeñas
y una sombra que antes no existía.
Mi cuaderno se llena de medidas,
de preguntas y manchas en los bordes.
Entre una fecha y la siguiente
crece algo que no cabe en una sola línea.
Para leer: las fechas muestran el paso del tiempo sin prometer un crecimiento instantáneo.
6. «Volver por otro camino»
Al volver elegimos la calle más larga,
la que bordea el parque y tiene bancos.
No buscábamos nada en particular;
habíamos terminado nuestros encargos.
Nos detuvimos frente a unas hojas nuevas,
ante una nube que cambiaba de forma,
ante la sombra de una verja abierta
dibujada con paciencia sobre el suelo.
Llegamos con la misma bolsa a casa,
con el pan y las llaves de costumbre,
pero el camino se quedó un rato más
abierto entre las cosas de la tarde.
Para leer: el paseo transforma una vuelta habitual en una experiencia que se recuerda.
Una estación, muchos paisajes
La primavera no ocurre al mismo tiempo en los hemisferios norte y sur. La NASA explica las estaciones por la inclinación de la Tierra. Por eso estos poemas no asignan un mes universal a sus escenas. Tampoco afirman que una flor, una lluvia o un gorrión pertenezcan únicamente a esa estación.
Los seis poemas son originales y usan versos de extensión variable, sin un esquema fijo de rima. Al leerlos, puedes seguir las frases y las pausas sin forzar que sus finales suenen iguales. Si buscas otras emociones y temas, visita los poemas de amor.
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