Poemas de Amor

Poemas para papá: seis poemas originales para dedicar

Poemas para papá: seis poemas originales para dedicar

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No siempre hace falta una gran declaración para decirle algo a papá. A veces alcanza con recordar una conversación, reconocer que también aprende o compartir un rato sin obligaciones. Estos seis poemas originales ofrecen distintas voces y situaciones. Escoge solo lo que te resulte cercano: una dedicatoria puede ser sincera sin presentar una relación perfecta.

Un padre y su hijo descansan juntos bajo un árbol al atardecer.
Interpretación artística moderna; no reproduce una pieza histórica.

1. «La mesa de la biblioteca»

Para recordar una costumbre compartida. Aquí el afecto deja espacio para gustos diferentes.

Tú buscabas historias de ciudades lejanas.
Yo prefería libros de animales pequeños.
Nos encontrábamos al fondo de la sala,
en la mesa que tenía una esquina gastada.

Cada cual emprendía su propio viaje.
Tú cruzabas un puerto; yo seguía una hormiga.
Al levantar los ojos para descansar
siempre había alguien conocido al otro lado.

De aquellas tardes guardo esa manera
de estar cerca sin pedir que seamos iguales:
dos libros abiertos sobre la misma mesa
y todo un mundo entre nuestras páginas.

2. «Cuando dijiste no sé»

Para agradecer la confianza de una conversación sin respuestas preparadas.

La pregunta quedó sobre nosotros
como un abrigo que no hallaba su percha.
Tardaste un poco en decirme «no sé».
Yo miraba la punta de mis zapatos.

Después trajiste un papel y escribimos
lo que entendíamos y lo que faltaba.
No apareció de pronto la respuesta,
pero dejó de darme tanta vergüenza preguntar.

Hoy, cuando algo me supera, recuerdo
aquella frase sencilla, sin armadura.
También se puede acompañar a alguien
sin tener en el bolsillo todas las salidas.

3. «Diez minutos más»

Para dedicar un rato presente. No habla de hazañas, sino de atención.

Ya tenías el abrigo sobre el brazo
y la puerta empezaba a despedirnos.
Entonces recordé una cosa mínima:
el nombre del perro que encontramos ayer.

Volviste a sentarte.
Hablamos del perro, del dueño,
de un viaje que quizá no haremos nunca,
de por qué se pierden siempre los bolígrafos.

No pasó nada que merezca un monumento.
Solo quedaron diez minutos más contigo.
Hay tardes que se vuelven importantes
porque nadie las apura hacia el final.

4. «Ahora me toca explicarte»

Para celebrar el aprendizaje mutuo. Los papeles pueden cambiar sin que nadie pierda su lugar.

Me preguntaste dónde estaba el archivo.
Yo señalé una carpeta en la pantalla
y fui demasiado rápido, lo admito.
Tu mano se quedó a mitad del gesto.

Volvimos al comienzo.
Esta vez dejé que hicieras cada paso,
que escribieras el nombre a tu manera
y que abrieras tú mismo la ventana.

Al final sonreíste ante la foto.
Yo recordé otras cosas que aprendí contigo.
El cariño cambia de lado en la mesa
y sigue siendo el mismo compañero.

5. «Una conversación posible»

Para un vínculo con matices. No exige perdonar ni recuperar una cercanía que no se desea.

No voy a dibujar una casa sin grietas
ni a decir que entendimos todo a tiempo.
Hubo palabras que llegaron tarde
y otras que todavía no sabemos decir.

Hoy puedo ofrecer esta conversación,
si también para ti tiene sentido:
hablar de lo que somos esta tarde,
sin obligarnos a corregir toda la historia.

Tal vez encontremos un acuerdo pequeño.
Tal vez necesitemos dejarlo para otro día.
Quiero que lo bueno que podamos darnos
tenga el tamaño verdadero de nuestras manos.

6. «Tu primera taza de barro»

Para compartir una alegría nueva y reconocer los proyectos de papá.

La pusiste en la mesa con mucho cuidado.
Tenía el borde torcido, una huella en el asa
y un azul que se había vuelto casi verde.
«Es la primera», dijiste, mirando de cerca.

Yo la giré despacio entre las manos.
Me contaste del horno, del barro, de la clase,
de todo lo que aún querías aprender
y del estante que pensabas llenar.

Papá, me gusta encontrarte en esa alegría:
con un comienzo nuevo entre los dedos,
sin que nadie te pida ser experto,
con muchas cosas todavía por hacer.

Una dedicatoria con tu propia voz

Antes del poema puedes añadir una línea concreta: «Me acordé de nuestras tardes leyendo» o «Quería celebrar ese proyecto tuyo». Son ejemplos, no recuerdos que debas adoptar. Los seis textos y sus escenas se crearon para esta selección; no pertenecen a un poeta clásico. Puedes seguir explorando otros tonos en poemas de amor.

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Acerca de…

Soy Shyvirelle, creador de esta comunidad de cuentos y obras de teatro. Aquí encontrarás historias de terror, amor, drama y comedia, además de guiones para distintos públicos. Descubre a nuestros autores y comparte tus lecturas favoritas.