Cuentos Infantiles con Moraleja

El príncipe feliz: cuento adaptado de Oscar Wilde

El príncipe feliz: cuento adaptado de Oscar Wilde

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Lectura original: https://relatoscortos.org/el-principe-feliz-cuento-adaptado-oscar-wilde/

Nota para personas adultas: este cuento habla de pobreza, muerte y despedida de una manera delicada. Conviene acompañar la lectura si el niño necesita conversar sobre el final.

La estatua dorada del príncipe feliz sostiene una golondrina sobre la ciudad.
Ilustración del cuento.

Autor original: Oscar Wilde (1888). Adaptación y redacción: Shyvirelle. Fuente de la obra clásica: Consultar el relato de Wilde en una edición antigua en inglés (Project Gutenberg). Esta es una versión abreviada de redacción propia, no el texto íntegro del autor.

En lo alto de una columna, en el centro de una ciudad, brillaba la estatua del Príncipe Feliz. La cubrían finas hojas de oro. Tenía dos zafiros por ojos y una piedra roja en la espada. Quienes pasaban por la plaza levantaban la vista para admirarla.

Una noche de otoño llegó una golondrina. Sus compañeras ya habían partido hacia tierras cálidas, pero ella se había quedado atrás y buscaba un lugar donde descansar. Eligió los pies de la estatua.

Cuando iba a cerrar los ojos, le cayó una gota de agua. Miró el cielo: no había nubes. Otra gota le mojó las alas.

—¿Estás llorando? —preguntó al príncipe.

—Cuando vivía, habitaba un palacio rodeado de jardines. Nunca veía lo que ocurría fuera de sus muros. Ahora, desde aquí arriba, veo a muchas personas que pasan hambre o frío, y no puedo bajar a ayudarlas.

Le señaló una ventana lejana. Allí una mujer cosía sin descanso. Su pequeño hijo estaba enfermo y pedía algo de beber.

—Llévale la piedra roja de mi espada —pidió el príncipe—. Con ella podrá conseguir lo que necesitan.

—Debo viajar al sur —contestó la golondrina—. Allí me esperan.

Pero la voz del príncipe sonaba tan preocupada que decidió quedarse una noche. Desprendió la piedra, cruzó la ciudad y la dejó junto a la mujer, que dormía un momento sobre su trabajo. Después movió las alas cerca del rostro del niño para darle un poco de aire fresco.

Al volver, la golondrina se sintió contenta a pesar del frío.

Al día siguiente anunció que partiría. El príncipe le pidió otro favor. En una habitación sin fuego, un joven escritor trataba de terminar una obra. Sus manos temblaban y no tenía dinero para comprar comida.

—Saca uno de mis ojos y llévaselo.

—Entonces no podrás ver igual.

—Él necesita ayuda ahora.

La golondrina tomó un zafiro y lo dejó sobre la mesa del escritor. Al encontrarlo, el joven comprendió que podría descansar, alimentarse y seguir escribiendo.

La noche siguiente el príncipe vio a una niña en una calle mojada. Vendía cerillas, pero se le habían caído y temía regresar sin dinero.

—Entrégale mi otro ojo —dijo.

—Si hago eso, quedarás ciego.

—Tú puedes contarme lo que ocurre.

La golondrina llevó el segundo zafiro a la niña. Después regresó y se posó junto al príncipe.

—Ya no viajaré al sur —le dijo—. Me quedaré contigo.

Durante varios días voló por los barrios que el príncipe ya no podía mirar. Vio a personas esperando pan, a niños que se abrazaban para entrar en calor y a familias que intentaban cuidar unas de otras con muy poco.

—Cuéntamelo todo —le pidió la estatua.

El príncipe escuchó y tomó una decisión:

—Arranca las láminas de oro que me cubren y repártelas entre quienes las necesiten.

La golondrina llevó una pequeña hoja aquí y otra allá. La estatua perdió su brillo, pero algunas mesas volvieron a tener comida y algunos hogares pudieron calentarse.

Entonces llegó el invierno. Las fuentes se cubrieron de hielo y la golondrina apenas encontraba fuerzas para volar. Una noche subió por última vez hasta el hombro del príncipe.

—Creo que debo despedirme —murmuró.

—Gracias por quedarte —respondió él—. Sin ti no habría podido hacer nada.

La golondrina se acercó a su rostro como para darle un beso. Luego cayó quieta a sus pies. En ese mismo instante, el corazón de plomo que había dentro de la estatua se partió.

A la mañana siguiente, las autoridades miraron la columna con disgusto.

—Esta estatua ya no parece valiosa —dijeron—. Hay que retirarla.

La fundieron para aprovechar el metal, pero el corazón partido no se derritió. Lo dejaron entre los objetos que iban a tirar, cerca de la pequeña golondrina.

En el final que imaginó Oscar Wilde, Dios pidió a un ángel que buscara las dos cosas más valiosas de la ciudad. El ángel regresó con el corazón de plomo y la golondrina. No eligió el oro ni las piedras preciosas: eligió el cariño y la generosidad que habían mostrado.

Así terminó la historia del príncipe que, al dejar de ser una estatua brillante, había aprendido a acompañar de verdad a su ciudad.

Resumen en tres frases

El Príncipe Feliz descubre desde su columna las dificultades de las personas de la ciudad. Una golondrina le ayuda a entregar sus joyas y su oro, aunque los dos pagan un precio muy triste. El final de Wilde recuerda que la bondad puede valer más que las riquezas.

Preguntas y respuestas

  1. Pregunta: ¿Por qué lloraba la estatua? Respuesta: Porque desde lo alto veía la pobreza y el sufrimiento que no había conocido cuando vivía en el palacio.
  2. Pregunta: ¿Qué llevó la golondrina a la niña que vendía cerillas? Respuesta: Uno de los ojos de zafiro del príncipe, que era el segundo que él entregaba.
  3. Pregunta: ¿Qué eligió el ángel como lo más valioso de la ciudad? Respuesta: El corazón de plomo del príncipe y la pequeña golondrina.

Actividad de cinco minutos

Actividad opcional (5 minutos): inventa una ciudad de cuento y escribe dos frases breves: una acción concreta con la que un personaje ayudaría a un vecino y otra forma de pedir ayuda a alguien de confianza. Puedes usar personajes imaginarios; no hace falta hablar de experiencias personales.

Para conocer mejor a los protagonistas, consulta el análisis de personajes de «El príncipe feliz». Si quieres leer más historias, visita nuestros cuentos infantiles.

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Acerca de…

Soy Shyvirelle, creador de esta comunidad de cuentos y obras de teatro. Aquí encontrarás historias de terror, amor, drama y comedia, además de guiones para distintos públicos. Descubre a nuestros autores y comparte tus lecturas favoritas.