Cuentos Infantiles con Moraleja

La princesa y el guisante: cuento adaptado de Hans Christian Andersen

La princesa y el guisante: cuento adaptado de Hans Christian Andersen

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Lectura original: https://relatoscortos.org/la-princesa-y-el-guisante-cuento-adaptado-andersen/

Adaptación de «La princesa y el guisante», cuento de Hans Christian Andersen. Esta versión amplía las escenas del relato breve original con redacción propia.

Una joven observa un guisante sentada sobre una cama alta con colchones y mantas de colores.
Ilustración inspirada en el cuento.

Adaptación: Shyvirelle

El viaje del príncipe

Había una vez un príncipe que quería casarse con una princesa. No le bastaba con escuchar que alguien tenía ese título: deseaba estar seguro de que la persona que conociera fuera una princesa de verdad, aunque ni él mismo sabía cómo comprobarlo.

Su familia le preguntaba qué buscaba exactamente. El príncipe hablaba de sinceridad, de buenas conversaciones y de poder compartir sus días con alguien. Sin embargo, cada vez que visitaba otro palacio, aparecía una nueva duda.

Viajó por caminos largos, cruzó ríos y pasó por ciudades que nunca había visto. Conoció a muchas princesas. Algunas hablaban mucho; otras preferían escuchar. Unas disfrutaban de las fiestas y otras de los paseos tranquilos. Ninguna de esas diferencias le daba una respuesta.

Al volver a casa, tenía el equipaje lleno de polvo y la cabeza llena de preguntas. Su padre, el rey, lo recibió en la puerta.

—¿Encontraste a la persona que buscabas?

—Conocí a mucha gente, pero sigo sin saber cómo reconocer a una princesa de verdad —respondió él.

El rey no encontró qué decir. La reina, que había escuchado la conversación, guardó silencio.

Una visita bajo la lluvia

Pocos días después, el cielo se oscureció desde temprano. El viento hizo temblar las ramas del jardín y la lluvia empezó a golpear los cristales. Antes de que terminara la noche, se oyeron truenos tan fuertes que parecían sacudir las paredes del castillo.

De pronto, alguien llamó a la puerta de la ciudad. El rey salió a ver quién podía necesitar ayuda con aquel temporal.

Al otro lado encontró a una joven empapada. El agua le caía por el cabello, el vestido estaba lleno de barro y los zapatos chapoteaban porque se habían llenado de agua.

—Soy una princesa —dijo ella—. Me sorprendió la tormenta y no pude seguir mi camino. ¿Puedo pasar la noche a cubierto?

El rey la hizo entrar. Le ofrecieron ropa seca y una bebida caliente. La joven agradeció el refugio y explicó que había caminado mucho antes de llegar a las puertas del reino.

Cuando el príncipe supo de la visitante, sintió curiosidad. Al verla conversar sin presumir de su título, quiso saber más de ella. Pero la reina seguía pensando en una pregunta: ¿cómo estar seguros de que aquella muchacha decía la verdad?

El secreto de la reina

Antes de que la visitante fuera a descansar, la reina se acercó en secreto a la habitación preparada para ella. Retiró las mantas y puso un pequeño guisante seco sobre la base de la cama.

Después pidió que colocaran encima veinte colchones. Sobre estos apilaron veinte edredones rellenos de plumas. La cama quedó tan alta que parecía una torre blanda y acolchada.

—Aquí podrá descansar —dijo la reina, sin revelar lo que había escondido.

La joven se acostó, cansada por el viaje. Todo estaba limpio, tibio y silencioso. Aun así, apenas cerró los ojos, notó una molestia difícil de explicar. Cambió de posición varias veces, acomodó la almohada y volvió a intentarlo. No sabía qué había debajo de aquella montaña de colchones.

A la mañana siguiente, durante el desayuno, la reina le preguntó:

—¿Dormiste bien?

—Te agradezco la habitación, pero casi no pude dormir —contestó la joven—. Notaba algo duro, me moví de un lado a otro y terminé muy adolorida.

La reina abrió mucho los ojos. Había puesto allí un solo guisante, separado de la visitante por veinte colchones y veinte edredones. Según su extraña idea, solo una princesa auténtica podría sentirlo.

El guisante del museo

Cuando el príncipe se enteró, la reina anunció que su extraña prueba había funcionado: estaba convencida de que la joven era una princesa verdadera.

El príncipe pudo entonces conocerla con más calma. Hablaron de sus viajes y de lo ocurrido durante la tormenta. Con el tiempo decidieron casarse y celebraron una fiesta en el palacio.

La reina mandó guardar el guisante en el museo del reino, dentro de una vitrina. Así, cualquier visitante podría ver el objeto más pequeño de aquella curiosa historia.

Y cuentan que el guisante siguió allí durante años, a menos que alguien se lo llevara sin que nadie lo notara.

Resumen del cuento

Un príncipe regresa de sus viajes sin saber cómo encontrar a la princesa que busca. Durante una tormenta, una joven llega al castillo y la reina esconde un guisante bajo veinte colchones y veinte edredones de plumas. La joven dice que pasó una mala noche; la familia interpreta ese detalle como una señal dentro de la historia fantástica.

Cuatro preguntas de comprensión y respuestas

  1. ¿Por qué volvió triste el príncipe de sus viajes? Porque conoció a muchas princesas, pero seguía sin saber cómo reconocer a la que buscaba.

  2. ¿En qué estado llegó la joven al castillo? Llegó empapada por una tormenta y pidió refugio.

  3. ¿Qué escondió la reina y dónde? Escondió un guisante seco bajo veinte colchones y veinte edredones de plumas.

  4. ¿Qué contó la joven a la mañana siguiente? Que casi no había dormido porque sintió algo duro y terminó adolorida.

Una pregunta para imaginar

Si fueras el príncipe, ¿qué preguntas le harías a la visitante para conocerla mejor, sin recurrir al experimento de los colchones?

Para leer en familia

Después de leer, se puede comparar lo que la reina cree con lo que un guisante permitiría saber en la vida real. La gracia del cuento está en su prueba exagerada y fantástica; no hace falta aceptar esa prueba como una forma verdadera de juzgar a las personas.

Fuente del cuento clásico

Hans Christian Andersen, «The Princess and the Pea», en Fairy Tales of Hans Christian Andersen, texto inglés conservado por Project Gutenberg; cuento publicado originalmente en danés como «Prindsessen paa Ærten» (1835): https://www.gutenberg.org/files/27200/27200-h/27200-h.htm.

Nota sobre la adaptación: el relato original pasa directamente de la prueba a la boda; aquí se añade un tiempo para que ambos personajes conversen y decidan casarse.

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Acerca de…

Soy Shyvirelle, creador de esta comunidad de cuentos y obras de teatro. Aquí encontrarás historias de terror, amor, drama y comedia, además de guiones para distintos públicos. Descubre a nuestros autores y comparte tus lecturas favoritas.