Cuentos Infantiles con Moraleja

La bella y la bestia: cuento adaptado de Leprince de Beaumont

La bella y la bestia: cuento adaptado de Leprince de Beaumont

Adaptación de «La bella y la bestia», según el cuento de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. Esta narración sigue la versión literaria antigua, no las películas.

Bella conversa con una criatura de pelaje oscuro junto a un rosal en un invernadero.
Ilustración inspirada en el cuento.

Adaptación: Shyvirelle

Una rosa para Bella

Un comerciante vivía con sus seis hijos: tres varones y tres mujeres. Su hija menor era conocida como Bella. Le gustaba leer y disfrutaba de las conversaciones tranquilas, mientras sus dos hermanas mayores soñaban con ropas costosas y grandes fiestas.

Un día, el comerciante perdió casi toda su fortuna. La familia se mudó a una casa de campo y tuvo que trabajar para vivir. Bella ayudaba en las tareas y reservaba algún rato para sus libros. Sus hermanos también trabajaban; las hermanas mayores se quejaban de aquel cambio.

Tiempo después, el padre recibió una noticia: uno de sus barcos había llegado al puerto. Viajó con la esperanza de recuperar dinero. Sus hijas mayores le pidieron vestidos y joyas.

—¿Y tú, Bella? —preguntó él.

—Si puedes, tráeme una rosa —respondió ella.

Pero el viaje salió mal. Al regresar, el hombre se perdió en el bosque durante una tormenta. Descubrió un palacio iluminado, donde había comida y una habitación preparada, aunque no veía a nadie. A la mañana siguiente pasó junto a un rosal y tomó una flor para su hija.

Entonces apareció una criatura enorme de aspecto extraño.

—Te di refugio y tú tomaste mis rosas —rugió la Bestia—. Por eso deberás pagar un precio.

El comerciante pidió perdón. La Bestia le exigió regresar o enviar a una de sus hijas en su lugar, siempre que ella aceptara ir. El padre salió asustado. Aquel trato era injusto, pero no sabía cómo escapar de él.

La estancia en el palacio

Cuando contó lo sucedido, Bella quiso acompañarlo para impedir que regresara solo. Su padre trató de convencerla de quedarse, pero ella insistió. Viajaron juntos y encontraron de nuevo las puertas abiertas.

La Bestia preguntó si Bella había llegado por su propia decisión. Ella dijo que sí, aunque tenía miedo. A la mañana siguiente, el comerciante volvió a casa y Bella quedó en el palacio.

Recorrió habitaciones llenas de libros, música y ventanas que daban a jardines luminosos. En una sala encontró un espejo encantado que le permitía ver a su familia. Una noche soñó con una dama misteriosa que la animó a tener esperanza.

Cada noche, la Bestia se sentaba a conversar con ella. Al principio Bella apenas se atrevía a hablar. Poco a poco notó que su anfitrión escuchaba lo que decía y no se burlaba de sus opiniones.

Una noche, la Bestia le preguntó:

—¿Quieres casarte conmigo?

—No —respondió Bella—. No deseo hacerlo.

La Bestia se entristeció, pero aceptó la respuesta y se retiró. Volvieron a hablar muchas noches. Bella empezó a sentir afecto por él, aunque todavía no quería casarse.

El regreso a casa

Pasaron los meses. Un día, el espejo mostró al padre de Bella muy triste y enfermo. Ella pidió permiso para visitarlo.

—Puedes ir —contestó la Bestia—. Espero que vuelvas.

Le entregó un anillo mágico: si lo dejaba sobre una mesa al acostarse, despertaría de nuevo en el palacio. Bella prometió regresar después de una semana y apareció en casa de su padre a la mañana siguiente.

Fue un encuentro alegre. Su padre se recuperó al verla. Las hermanas mayores, en cambio, sintieron envidia al escuchar cómo había vivido en el palacio. Fingieron estar muy apenadas por su próxima partida y le rogaron que se quedara unos días más.

Bella aceptó sin conocer sus intenciones. Pero al pasar las noches comenzó a extrañar las conversaciones con la Bestia. Luego tuvo un sueño: lo vio tendido en el jardín, débil y solo.

—Debo averiguar qué le ocurre —pensó.

Colocó el anillo sobre la mesa y se acostó. Cuando despertó, estaba otra vez en el palacio. Buscó a la Bestia por los salones, pero no encontró a nadie. Recordó el sueño y corrió hacia el jardín.

El final del encantamiento

La Bestia estaba junto a un estanque, casi sin fuerzas. Bella llevó agua y esperó hasta que abrió los ojos. Él le dijo que se había dejado vencer por la tristeza mientras ella estaba lejos.

Bella sintió alivio al verlo despierto. Durante el tiempo que habían pasado juntos había descubierto algo: apreciaba su manera de escucharla y la compañía que compartían. Pensó en lo que quería, no solo en lo que otros esperaban de ella.

—Quiero quedarme a tu lado —dijo—. Y ahora sí deseo casarme contigo.

En ese instante, una luz recorrió el jardín. La Bestia desapareció y en su lugar apareció un joven príncipe. Le explicó que un hada malvada lo había encantado y que solo podría recuperar su aspecto cuando alguien aceptara casarse con él sin dejarse llevar por su apariencia.

También explicó que el hechizo lo había obligado a ocultar parte de lo que pensaba. Bella reconoció en sus palabras la voz de quien había conversado con ella durante tantas noches.

La dama de sus sueños apareció entonces: era un hada. Trajo al palacio a la familia de Bella y habló con sus hermanas. Como castigo por haber intentado engañarla, las convirtió en estatuas hasta que reconocieran su falta.

Bella y el príncipe celebraron su boda y comenzaron una nueva vida. El encantamiento había terminado, pero ella recordaba algo más importante que la transformación: había aprendido a distinguir entre una apariencia y los actos de una persona.

Resumen del cuento

Bella llega al palacio de la Bestia después de que su padre toma una rosa y recibe una amenaza. Allí descubre libros, un espejo mágico y conversaciones que cambian su manera de ver a su anfitrión. Tras visitar a su familia y regresar, decide casarse con él y se rompe el hechizo que lo mantenía transformado.

Cuatro preguntas de comprensión y respuestas

  1. ¿Qué pidió Bella que su padre le trajera de viaje? Una rosa.

  2. ¿Por qué llegó Bella al palacio? Porque la Bestia había amenazado a su padre por tomar una rosa, y ella decidió acompañarlo para evitar que regresara solo.

  3. ¿Para qué servía el espejo encantado? Para que Bella pudiera ver a su familia desde el palacio.

  4. ¿Qué ocurrió cuando Bella decidió casarse con la Bestia? Se rompió el encantamiento y la Bestia recuperó su apariencia de príncipe.

Una pregunta para conversar

¿Qué hechos te permiten distinguir en este cuento la amabilidad de la Bestia del trato injusto que hizo al principio con el padre de Bella?

Para leer en familia

Se puede leer la historia en varias pausas y hablar de cómo cambian las decisiones de Bella. El cuento permite distinguir entre conocer mejor a alguien y sentirse obligado a quererlo. La amenaza inicial de la Bestia es parte del conflicto del relato, no una conducta que deba aceptarse en la vida real.

Fuente del cuento clásico

Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, Beauty and the Beast (versión literaria de 1756), en una edición histórica inglesa digitalizada por Project Gutenberg, libro 7074: https://www.gutenberg.org/cache/epub/7074/pg7074-images.html.

Nota sobre la adaptación: la amenaza al comerciante y el sufrimiento de la Bestia durante la ausencia de Bella se han suavizado. Se conserva el desenlace del cuento de Beaumont.

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Acerca de…

Soy Shyvirelle, creador de esta comunidad de cuentos y obras de teatro. Aquí encontrarás historias de terror, amor, drama y comedia, además de guiones para distintos públicos. Descubre a nuestros autores y comparte tus lecturas favoritas.