Los zapatos rojos

¿De qué trata?: Una niña queda huérfana a muy corta edad, la viuda del zapatero le regala un par de zapatos rojos como muestra de cariño, una señora adinerada la adopta y da todo los lujos que una niña de su edad agradecería, la niña pensó que todo era gracias a los zapatos rojos que le dieron suerte.

Personajes: La niña de los zapatos rojos, la viuda del zapatero, la señora, el cura, el verdugo, los feligreses, la princesa, la reina.

Había una vez una niña muy pobre que había perdido a su madre, ese mismo día la viuda del zapatero con su poca habilidad pero con mucho amor le hizo unas zapatillas a la niña con las que pudo asistir al funeral de su madre.

Una señora muy adinerada que paseaba en su carro vio a la niña y le solicito al cura que la dejara bajo su cuidado, la niña pensó que su suerte era gracias a los zapatos rojos pero la señora los quemo ya que les parecían horrendos.

Fue educada, le compraron muchos vestidos, creció sana y fuerte, todos siempre le expresaban lo bonita que era.

Una tarde la reina desde su palco presento a su hija la princesa quien era muy hermosa, no lucia grandes lujos pero si unos hermosos zapatos rojos que cautivaron a la niña.

La chica ya tenía edad para recibir su confirmación así que la señora le regalo un vestido nuevo pero aún no se decidían por el calzado,  Karen; así se llamaba la chica quedo fascinada al ver un par de zapatos rojos similares a los de la princesa, los tomo, la señora no se dio cuenta de que eran rojos ya que nunca le dejaría lucir unos de ese color.

Llego el día de su confirmación y todos volteaban a mirar sus zapatos, muchos se detenían a adular tan bonito y brillante calzado. Al día siguiente le comentaron a la señora sobre los zapatos de la chica, a lo que muy molesta se los quito, diciéndole que eso no era nada modesto.

El día de la confirmación llego y Karen no soporto el deseo de ponerse los zapatos rojos, en la entrada de la iglesia un viejo soldado con barba más roja que blanca se ofreció a lustrar sus zapatos no sin antes resaltar lo bonitos que eran sus zapatos para bailar.

La comunión termino y Karen solo se encontraba pendiente de sus zapatos, el viejo soldado se encontraba nuevamente con Karen.

“Vaya que preciosos zapatos de baile”

Karen no resistió el deseo de dar unos pasos de baile lo que luego se convirtieron en una danza que no se detuvo, la chica quería parar pero los zapatos no se lo permitían, el cochero tuvo que perseguirla para poder atraparla, aun así en el aire sus pies no se detuvieron hasta que por fin le quitaron los zapatos, los cuales fueron guardados y prohibidos para la joven.

La señora había enfermado y quien más para cuidarla que Karen pero había una fiesta a la cual fue invitada, la tentación de tomar los zapatos fue mayor que su gratitud por la señora, no pensó que estaría cometiendo algún pecado, tan solo se puso los zapatos estos la hicieron danzar nuevamente sin poder detenerse.

Su danza la llevo hasta el bosque donde se encontró de nuevo al soldado con barba.

“Vaya hermosos zapatos de baile”

El miedo se apodero de la chica, bailo y bailo, durante el día y la noche, bajo la lluvia, su danza la llevo hasta el cementerio donde intento sentarse pero los zapatos los cuales se habían soldado a sus pies la llevaron a la iglesia donde se encontró a un ángel.

“¡Bailarás, bailarás en tus zapatos rojos hasta que estés lívida y fría, hasta que tu piel se contraiga sobre tus huesos!

Irás bailando de puerta en puerta, y llamarás a las de las casas donde vivan niños vanidosos y presuntuosos, para que al oírte sientan miedo de ti. ¡Bailarás!”

Su baila la llevo hasta su antiguo hogar donde la señora quien la había cuidado había fallecido y ella estaba frente al ataúd y solo bailo y bailo a la mirada de los presentes.

Su pies se encontraban sangrando, mucha era la tortura, para su suerte llego a la casa del verdugo a quien le suplico le cortara sus pies con sus zapatos, lo cual el hombre acepto, inmediatamente los zapatos se fueron danzando solos.

El verdugo le obsequio unas muletas y unos zapatos de sueco, como no tenía a donde ir fue a la casa del cura pidiendo trabajar para su servicio, no pedía nada a cambio solo un lugar donde vivir y la compañía de personas de buena voluntad.

Con el tiempo se fue adaptando a la casa, era buena con los niños aunque cuando estos le hablaban sobre cosas como lujos esta los desaprobada, una vez la invitaron a la iglesia pero debido a sus muletas se negó, en cambio decidió quedarse en su cuartico pequeño leyendo al biblia.

“Dios mío ayúdame”

Un resplandor se apodero del cuarto, el ángel que una vez se le presento en la iglesia esta ocasión le traía un ramo de rosas que al tocarlas la llevo a la iglesia donde el cura le expreso que hizo bien en venir.

“Gracias la a gloria del señor”

zapato rojo photo

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Moraleja/Conclusión: La soberbia y la prepotencia son cualidades humanas que deben ser evitadas, dejar de lado lo importante por simple vanidad es lo que nos hace cometer muchos errores.

Autor: Gregoric Pacheco Oliveros

Desde muy joven me gusto la idea de escribir pero desconocía como empezar, el mejor recurso que encontré fue la lectura y de ahí nació mi pasión, hoy día escribo y me dejo atrapar por la historia. Me encuentro trabajando en varias historia del genero que me encanta, ficción y poco a poco construyo un universo que espero sea tan solido como los conocido hoy en día.