El árbol triste

¿De qué trata?: Un árbol intenta imitar a los demás para descubrir quien es realmente, hasta que un ave sabia le da la respuesta más increíble de todas.

Personajes: Árbol, Búho, Manzano, Rosal

Había una vez un bosque frondoso en el cual habitaban distintos tipos de árboles. Todos ellos convivían felices y en armonía, pero había uno en especial al que siempre se le veía cabizbajo y triste. Y es que él, a diferencia de los demás, no tenía la menor idea de quien era.

No daba frutos ni flores como sus compañeros, ni tenía un tronco que se pareciera al de ellos. Esto le hacía sentirse sumamente confundido.

—¿Qué se supone que haga en esta vida? Si nada surge de mis ramas, ni puedo hacer ninguna cosa en especial.

—Si tú te esforzaras un poco más, tal vez podrías tener manzanas como las mías —le dijo el manzano—, mira lo jugosas y frescas que son. No hay cosa mejor que ser un manzano.

Pero por más que lo intentaba, el árbol no podía hacer crecer manzanas de sí mismo.

—No escuches a ese —le dijo el rosal—, las manzanas no son gran cosa. En cambio, mira las rosas tan bellas que tengo, ¿no son lo más sublime que has visto? Trabaja duro y podrás ser un rosal tan majestuoso como yo.

Pero por más que trato, el árbol no consiguió hacer que ninguna flor brotara de entre sus ramas.

Lleno de tristeza, se dedicó a pasar sus días suspirando y lamentándose.

Un día, escuchó una voz que brotaba desde lo más profundo de su tronco y se sobresaltó.

—No hay cosa más lamentable que ver a un árbol tan triste.

—¿Quién ha dicho eso?

Desde un orificio, un búho asomó la cabeza. Esta, que era la más sabia de las aves, miró al árbol con serenidad.

—Hace días que llegué sin que te dieras cuenta y he escuchado que no sabes quien eres. Aunque no lo creas, tu problema no es tan grave como crees. Es más, muchas personas en la tierra lo tienen —dijo el búho—. Ahora voy a darte la respuesta que necesitas: deja de intentar ser como otros. La única manera en la que descubrirás quien eres realmente, es aceptándote y conociéndote a ti mismo.

—¿Conocerme a mi mismo? ¿Y cómo se supone que voy a hacer eso? —preguntó el árbol.

Pero el búho no volvió a hablar con él.

A partir de ese día, el árbol decidió que no seguiría tratando de imitar a sus compañeros. Cerró sus ojos, se concentró con mucha paciencia y por fin, luego de dejar atrás todas sus inseguridad, escuchó una voz en su interior que le revelaba su verdadera identidad:

—Tú eres un roble, fuerte y poderoso. No das flores ni frutos, pues tu trabajo es cobijar a las aves, brindar sombra a los viajeros y crecer tanto como puedas para embellecer el paisaje.

Cuando el roble aceptó esta verdad, su potencial se disparó como nunca antes y creció tan hermoso y seguro de sí mismo, que todas las criaturas en el bosque se quedaron admiradas.

Al igual que él, es el trabajo de todos conocernos a nosotros mismos, pues solo así descubriremos quienes somos para ser felices.

roble photo

Nuestro puntaje de los lectores
Calificación: 3.3 (22 Votos)
Moraleja/Conclusión: Tu única misión en este mundo es ser tú mismo. Nunca intentes ser como nadie más, pues lo más valioso es conocerte a ti para descubrir tu lugar en el universo.

Autor: Erika GC

Apasionada por contar historias, me gustan los buenos libros y pasarme tardes enteras en Netflix. El cine y la literatura son la mejor combinación para mí.