El asesino del asiento trasero

¿De qué trata?: De vuelta a casa, una mujer para en una gasolinera y se da cuenta de algo perturbador.

Personajes: Mujer, Conductor, Asesino

Una mujer sale de su trabajo a altas horas de la noche y se dispone a volver a su hogar. Trabaja fuera de la ciudad, en un lugar muy retirado de su domicilio, al que tiene que hacer un buen viaje de trayecto todos los días. Su horario también es poco convencional. Tiene que trabajar por las noches y hasta la madrugada, pudiendo dormir todo el día.

Es un poco agotador pero todos tienen que vivir de algo.

Aquella noche, la mujer condujo como de costumbre por la carretera y muriéndose de sueño, decidió pararse a cargar combustible en una gasolinera, pues el tanque se estaba quedando vacío.

De paso, decidió que también se tomaría un café y comería algo, pues quedaban quince minutos de viaje y por nada del mundo quería quedarse dormida al volante. Hechas sus compras, entró en su auto sin fijarse y salió nuevamente al camino.

A poco de estar al volante, se dio cuenta de que otro vehículo manejaba muy cerca de ella. Inquieta, trató de acelerar el paso y se dio cuenta de que el otro conductor también lo hacía.

“Todo está bien”, intentó decirse a sí misma, pero al entrar en la ciudad y ver que aquel carro no se alejaba, fue demasiado evidente que la estaba siguiendo. En un momento dado, incluso chocó golpeó a posta su parachoques trasero para intentar intimidarla, haciéndola soltar un grito de terror.

Lo peor de todo es que aquel auto tenía unas luces tan brillantes, que le era imposible ver quien estaba al volante.

El corazón iba a salírsele del pecho de miedo.

La mujer aparcó violentamente frente a su casa y aquel auto también lo hizo. Desesperada, entró en su casa y se olvidó de cerrar la puerta del coche, yendo directamente al teléfono para llamar a la policía.

En ese instante vio a un hombre rechoncho y bajito emerger del otro carro, quien muy asustado, le hacía señas con las manos.

—¡Rápido, rápido, cierra la puerta! —gritaba— ¡Llama a la policía!

Ella, extrañada y llena de pánico, se acerca entonces a la ventana para ver algo terrible. De su propio auto sale un hombre alto y siniestro, que lleva un hacha en la mano. Había estado escondido todo el tiempo en el asiento trasero y ella no se había dado cuenta.

El desconocido va hacia el otro conductor y frente a sus ojos, lo descuartiza sin piedad, justo como tenía pensado hacer con ella sino fuera por la persecución en carretera.

Y es que aquel conductor nunca había pretendido hacerle daño. Había visto al asesino agazapado detrás de ella y todo ese tiempo, había intentado advertirle que su vida corría peligro. El criminal huyó y nunca pudo ser encontrado.

Esta es una de las leyendas cortas más conocidas alrededor del mundo y una buena advertencia para los conductores. Si bien es improbable que alguien pueda meterse en tu auto sin que te des cuenta, nunca olvides echar un vistazo antes de abordar.

Tal vez un día lo agradezcas.

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Autor: Erika GC

Apasionada por contar historias, me gustan los buenos libros y pasarme tardes enteras en Netflix. El cine y la literatura son la mejor combinación para mí.