El vaso de agua

¿De qué trata?: Un hombre atormentado por las preocupaciones, recibe la más valiosa lección por parte de su terapeuta.

Personajes: Psicológa, Paciente

Este era un hombre que vivía atosigado por las preocupaciones. Desde pequeño, sus padres le habían inculcado que en la vida había que hacer todo tipo de sacrificios, si uno quería llegar a ser feliz. Provenía de una familia muy humilde y aunque había conseguido estudiar y salir adelante, no se le quitaba esa costumbre de sufrir.

En el trabajo, siempre se quedaba a hacer horas extras aunque lo odiara, todo porque pensaba que era la única manera de conseguir más dinero para tener un buen nivel de vida.

A la hora de buscar cita, se desanimaba a sí mismo, repitiéndose que todas las mujeres estaban fuera de su alcance.

Al llegar a casa la cosa no mejoraba. Todo el tiempo le buscaba el lado negativo a las cosas, convenciéndose de cualquier acontecimiento bueno que le ocurriera, seguro era demasiado bueno para ser verdad. Y por pensar de tal manera, así le iba.

Un día su ansiedad llegó a tanto, que sacó cita con una psicóloga para superar su manera de ver la vida, recomendado por un amigo.

—Lo que a usted le hace falta es sentir que merece las cosas que desea —le dijo ella, después de algunas sesiones—. Es un buen sujeto, pero me temo que se aferra demasiado a los sacrificios que cree que tiene que hacer para lograr lo que quiere. Y lo peor, es que no le ha funcionado.

—Es que no sé como dejar de preocuparme tanto —le dijo él, a mí me enseñaron a ser así.

La psicóloga tomó entonces un vaso de vidrio y lo lleno con agua hasta la mitad.

—Quiero que observe bien este vaso —le dijo—, ¿usted cuánto cree que pesa?

Su paciente lo pensó por un minuto.

—Pues, yo diría que unos 200 gramos.

—Eso es lo que le parece a usted, pero la verdad es que el peso es subjetivo —dijo ella—. Ahora que lo sostengo, a mí me parece que no pesa nada. Pero si me quedara sujetándolo en esta posición diez minutos más, empezaría a dolerme el brazo. Y si lo sostuviera durante media, sin duda me daría un calambre y me dolería mucho.

—¿A dónde quiere llegar con todo esto?

La mujer volvió a dejar el vaso en su lugar.

—Esto es mi manera de demostrarle que todos los problemas, todos esos complejos que dice tener, son iguales a este vaso de agua. Mientras más cargamos con ellos, cediéndoles toda nuestra atención y sintiéndonos como las víctimas, más pesados se vuelven y parece que no tenemos escapatoria. Pero lo cierto es que sí la hay. Deje de cargar sus problemas y deles permiso para irse. Usted no tiene que sufrir para ser feliz.

Su paciente se quedó muy sorprendido al escuchar todo eso.

—Pero, yo no puedo simplemente ignorar las cosas malas que hay en mi vida.

—Claro que sí, porque no valen la pena. En lugar de brindarle su atención a esas situaciones que no le gustan, enfóquese en sus virtudes. ¿Lo hará?

—Le prometo que lo intentaré.

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Nuestro puntaje de los lectores
Calificación: 4.5 (10 Votos)
Moraleja/Conclusión: Los problemas son una carga que cuanto más llevas contigo, más difícil se vuelve. Aprende a relajarte y deja de sostenerlos para ser feliz.

Autor: Erika GC

Apasionada por contar historias, me gustan los buenos libros y pasarme tardes enteras en Netflix. El cine y la literatura son la mejor combinación para mí.