En la región amazónica del océano, todavía hoy puede verse una clase curiosa de delfines, que se caracterizan por el hermoso tono rosado de su piel. Son tan inteligentes y amistosos como un delfín cualquiera, pero su color y su personalidad los vuelve únicos. ¿Quieres saber por que sus pieles tienen esa tonalidad tan hermosa? La respuesta la encontrarás en la vieja leyenda que vamos a compartir a continuación.
Se cuenta entre los nativos del Amazonas que hace muchos años, habitó por esas tierras un joven indígena que era muy hermoso. Tenía unos ojos oscuros y expresivos, un cabello largo que brillaba como la obsidiana y una piel suave del color de la canela. Era tan bello, que todas las muchachas de las tribus cercanas estaban enamoradas de él. Siempre buscaban las más tontas excusas para estar a su lado, y el muchacho se jactaba por ser el centro de atención.
—Soy tan atractivo, que ni los mismos dioses podrían seducir a las mujeres de la manera en que lo hago yo —se decía.
Y los dioses, al escuchar sus palabras cargadas de soberbia, sintiéndose celosos de su belleza decidieron darle un castigo. Lo transformaron en un delfín, cuya piel adquirió el color del cielo al pintarse con el rosa del alba. Por el resto de su vida estaría condenado a vagar en las aguas de los ríos y los lagos de la Amazonia, pagando caro el haberse burlado de sus creadores.
Desde entonces, las personas se quedaban admiradas al notar como la majestuosa criatura se movía con las corrientes.
Pero dicen que de vez en cuando, el delfín vuelve a transformarse en hombre para seguir seduciendo a las jóvenes de la región y dejarlas embarazadas.
Cuando adopta la forma humana que tenía antes, viste con prendas blancas y ligeras y se coloca un sombrero de paja en la cabeza. Es la única forma que tiene que ocultar la única característica de delfín que nunca desaparece en su persona: el orificio de la cabeza por el que respira y expulsa agua. A causa de esto, muchos habitantes del Amazonas han tomado una curiosa costumbre. Cada vez que ven a un tipo con sombrero que se acerca para saludar, le piden que se lo quite un momento para asegurarse de que no sea un delfín.
Todas las niñas y muchachas son celosamente guardadas por sus familias, no vaya a ser que caigan en sus encantos.
Si el delfín logra encontrar a solas a una chica bonita que le guste, lo primero que hará será acercarse a ella con piropos y la convencerá de bailar con él a la luz de la luna. Pasado un rato, la invitará a dar un paseo a la orilla del río, sin que su víctima pueda resistirse.
Por la mañana, la muchacha se despertará desorientada y sin recordar nada de lo que le ocurrió la noche anterior. Lo más probable sea que nueve meses después, le nazca un bebé que sea tan bello como su padre.
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