Lentes de contacto que te dejan ciego

¿De qué trata?: Una chica obsesionada con lucir bien decide probar con unos lente de contacto de mala calidad, pagando las consecuencias.

Personajes: María, Sebastián

María era una chica guapísima que acudía a tomar sus clases en la universidad. Todos se fijaban en ella porque además de hermosa era simpática, pero la muchacha solo tenía ojos para Sebastián, el chico más atractivo del campus y que desgraciadamente, tenía novia.

Aunque Sebastián parecía gustar también de ella, no se atrevía a romper con su insoportable pareja, que a cada momento le armaba escenas de celos. Con todo, María no perdía las esperanzas de que un día se animara a estar con ella.

Un día ocurrió lo impensable: Sebastián y su novia terminaron. Al parecer el joven ya no había soportado ya el control que la chica ejercía sobre él.

No solo eso, sino que aquella misma mañana fue a buscar a María para invitarla a una barbacoa que iba a organizar en su casa. Ella entendió que era el momento perfecto para actuar.

Se propuso estar bellísima para la ocasión.

Fue a la peluquería para arreglarse el pelo, las uñas de los pies y de las manos, y a maquillarse con toda precisión. Se hizo una limpieza con exfoliante en la piel y se compró el mejor bikini que encontró en el centro comercial, para estar despampanante.

Lo único que no pudo comprarse fueron unos buenos lentes de contacto, pues al acercarse a la óptica, se dio cuenta de que se había gastado casi todo el presupuesto en lo demás.

Desesperada, María llegó hasta una importadora china donde para alivio suyo, tenían lentillas en una amplia gama de colores y a un precio bajísimo. No eran de la mejor calidad desde luego, pero ella sabía que por el costo no podía pedir más y aparte solo las usaría un día.

Gustosa, pagó unas y se fue a casa a prepararse para la barbacoa.

Durante la fiesta, era la muchacha más hermosa de todas las asistentes, con su pequeño bikini y su cabello reluciente. No quería meterse a la piscina a estropear su peinado y su maquillaje, de modo que se quedó cerca de la barbacoa. Hacía mucho calor y sus ojos comenzaban a escocer un poco, pero ella no le dio importancia.

Sebastián se acercó a hablar con ella.

—Muchas gracias por invitarme, la estoy pasando muy bien —le dijo ella con coquetería.

—A mí me alegra que hayas venido. ¿Sabes, María? Hay algo muy importante que tengo que decirte…

En ese instante, María notó un dolor intenso en sus ojos y se derrumbó en el suelo, chillando. Las lágrimas caían sin parar de su mirada y ella las sentía como ácido que le quemaba. Intentaron calmarla echándole agua fría, pero no funcionó.

La tuvieron que llevar al hospital de emergencia.

Ahí, los doctores le practicaron una operación de emergencia tras descubrir lo que había sucedido: los lentes de contacto barato se habían derretido con el calor que desprendía la parrilla, ablandándose con sus lágrimas quedándose adheridos a sus pupilas. El agua fría había terminado de cristalizarlas, ocasionándole un daño irreparable.

María nunca volvería a ver.

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Autor: Erika GC

Apasionada por contar historias, me gustan los buenos libros y pasarme tardes enteras en Netflix. El cine y la literatura son la mejor combinación para mí.