Por favor… AYUDAME

¿De qué trata?: Una siniestra historia de una pareja que se queda de vacaciones de verano a disfrutar de la soledad y la piscina. Pero ni el primer día pudieron suspirarlo juntos a causa de un fenómeno que les distanció enormemente...

Personajes: Pedro, Jennifer, Cecilia, Agentes de policia

Erase una vez un chico el cual le gustaba ordenador su sótano cuando se acercaba el verano. Era hora de hacerse espacio en casa y refrescarse un poco. El joven de nombre Pedro y edad de 26 años vivía aún con su madre. El la mantenía con un trabajo de contaduría pública, y Cecilia, su madre se ocupaba de absolutamente todas las tareas del hogar.

Pero una semana, precisamente esa donde iniciaba el verano, ella decidió dejarle un mes solo. California era algo calurosa como para pasarla sólo en un verano, así que llamó a su novia y le invitó a quedarse como compañía mientras su madre no estaba. Era evidente, la madre sabía que esto pasaría, pero lo dejó pasar, el ya es un hombre.

La chica llamada Jennifer lo acompaño dulcemente, el decidió llenar la piscina y mientras lo hacía le dijo que buscaras algunos salvavidas en el sótano. Pero al cabo de un par de horas se asustó, Jennifer no se apareció con las cosas que le pidió y extrañado fue por ella al sótano. Al llegar al lugar revisó y no la encontró a ella.

En vista de lo que estaba sucediendo, decidió ir en busca de ella en el resto de la casa, pero fue lamentable no poder encontrar rastros de ella. Asustado, fue al sótano de nuevo y encontró una nota pequeña en la pared martillada con un clavo, lo cual le pareció extraño, porque mientras la buscaba no escuchó ningún golpeo en la pared.

Nervioso, tomó la nota y la leyó, la nota decía Por favor… AYUDAME, pero el lo tomó como una simple broma de su esposa y la siguió buscando, sin poder encontrarla. Durmió sólo esa noche, al despertar por la mañana con ánimos de buscarla se encontró con una de estas notas al pie de su casa, justo cuando puso el primer pie fuera de ella la estaba pisando.

Asustado de nuevo la tomó para leerla, ya estaba un poco perturbado, la nota decía Por favor…AYUDAME. El no supo que hacer, desesperado llamó a la policía y pensando aún que era una broma de mal gusto lo hizo para encontrarla lo mas pronto posible. Al llegar, los policías le dijeron que se calmara, pero el mostrándole las notas desesperadas les imploraba que le ayudara a buscarla. Sin embargo, ellos le aclararon muy bien que no podía hasta haber pasado 48 horas de la desaparición.

Pero luego de decir esto y al dar media vuelta los agentes, vieron tirado en el suelo una nota, la cual decía Por favor…AYUDAME. Bastante extrañados de no haberla visto al llegar tocaron la puerta y decidieron ayudarlo a buscarla. Pero los agentes tras dos días de búsqueda en patrulla con todos los cuerpos de seguridad del estado no pudieron encontrarla en el pueblo.

A pesar de todo, las notas seguían llegándole. Estas aparecían pegadas al espejo del baño, encima de la cama, pasaban por debajo de la puerta, en fin, todas con el mismo mensaje. Un día los agentes fueron a la casa de Pedro curiosos por saber si aun llegaban las misteriosas notas. Pedro les confirmó que las seguía recibiendo, en una semana llegaba su madre y no sabía cómo contarle lo que estaba sucediendo.

Antes de irse a la comisaría sin poder hacer nada, le aconsejaron que intentara dejarle una nota a ella con algún mensaje que pudiera responderle. Pues bien ¿Por qué no? Era buena idea hacerlo, así que se puso manos a la obra y le contestó la nota diciéndole ¿Cómo puedo ayudarte? Luego de ello se sentó a ver TV y recibió una llamada, pero al contestar un número desconocido que luego le colgó, se dio cuenta que tenía una nota justó al lado del dispositivo.

Leyéndola, temblaba de susto, le habían contestado, era Jennifer: ¡Mi amor! ¡Por fin! Ayúdame a salir de aquí, estoy en otra dimensión. El desesperado escribió otra nota: ¿Pero cómo? Explícame detalladamente como es allá y vamos a buscarte la policía y yo. Pero luego de dejar la nota de donde vino, con su respuesta, la misma despareció. Paso una semana, su madre Cecilia volvió, estaba conmocionada por lo que había pasado, confundida y desconcertada le preguntó al hombre donde fue la última vez que la vio.

Él le comentó y ella entró en pánico. Le contó a su hijo que hace muchos años en el sótano se practico una brujería a manos de unas hermanas de ella, las cuales hicieron un sacrificio mutuo con tal de conocer otra dimensión. Cecilia le afirma a Pedro que posiblemente Jennifer esté atrapada en la misma, la única manera de sacarla de allí es que esas viles brujas la traigan de vuelta.

Pasaron otro par de semanas y el sin recibir alguna nota. Pero luego de tanto esperar se puso a buscar en toda la casa, incluso escribía notas y las dejaba en lugares donde solían aparecer las otras. Sin embargo, no tuvo respuesta alguna y poco a poco se fue cansando de buscar a su amada.

Pero un día, mientras estaba arreglándose para una reunión de trabajo frente al espejo, vio que había una nota pegada en la puerta de su espalda, la de su habitación. Emocionado volteó a mirarla, pero no veía nada ¡Extraño! Porque al volver a girar la cabeza para seguir acomodando su corbata ¡Ahí estaba! La nota que vio en el mismo lugar de hace segundos.

Tras varios giros de cabeza para comprobar que no era una ilusión, el hombre tomó el espejo con sus manos y poco a poco se fue acercando caminando hacia atrás en dirección a la puerta para poder leerla. Qué gran sorpresa, un mensaje inesperado y algo largo que lo puso a sudar frío ¿Quieres verme? Para llegar a la otra dimensión debes quitarte la vida en el sótano y venir por mí, ven Por Favor… AYUDAME.

Intrigado y sin saber si eran sus tías, dejó caer el espejo en el suelo ¿Será que su esposa se habrá quitado la vida para entrar allí?

notas photo

Nuestro puntaje de los lectores
[Total: 1 Average: 2]

Autor: Marco

Marco Chavez, Nacido en Venezuela el día de los muertos en 1994. Apasionado por la escritura, la creación de contenido original y ejecución de ideas Innovadoras.
“La marca es el perfume que usas y tu reputación el olor que dejas”