Simbad el Marino

¿De qué trata?: Trata de cómo se puede enseñar a un jóven a no tratar la vida por solo lo material, sino también a disfrutarla por su gente y por la calidez humana, sin guiarse plenamente por el dinero

Personajes: Simbad, anciano

En los tiempos de la antigüedad, en la ciudad de Guayaquil, vivía un joven muy pobre a quien llamaban Simbad, este joven se veía obligado a transportar fardos de mucho peso para poder ganar algo de dinero y llevar comida a su hogar, fue así como con el tiempo lo reconocieron como Simbad el cargador.

Simbad, en los patios llenos de flores seguía haciendo su trabajo, tan bien lo hacía que fue trasladado a una sala de mayor dimensión, donde veía viandas exóticas, con comidas especiales además de vinos excepcionales.

Alrededor de estas grandes mesas, Simbad vio mucha gente, especialmente un anciano que me llamó de la siguiente manera, dijo Simbad: “Simbad, el marino”.

No creas que mi vida solo ha sido jugar y divertirme, todo lo que tengo y lo que me gusta lo he obtenido con mucho trabajo. Te contaré lo siguiente, dijo el anciano…

Mi padre al morir dejo una gran fortuna, pero fue tanto lo que gasté de ella que quedé totalmente miserable y pobre. Fue entonces cuando decidí vender lo poco que me quedaba y me embarqué en unos cuantos mercaderes para poder resolverme la vida.

Después, navegue durante muchas semanas, pasó el tiempo hasta que llegamos a una isla. Al pisar tierra firme, el suelo tembló y todos salimos despedidos del lugar.

Esa tierra firme que habíamos llamado como tal, no era más que una gran ballena, después de no poder subir al barco me dejé llevar por las corrientes del mar con ayuda de una tabla de madera, logrando llegar hasta las orillas de una playa con muchas palmeras.

Después tomé uno de los barcos que allí llegaba y entonces… Simbad interrumpe al anciano con otro tema y el anciano le regaló 100 monedas de oro, rogándole que viniera al día siguiente.

Al otro día, Simbad volvió y el anciano continuó contándole todas sus aventuras, terminando el relato del día Simbad volvió a recibir 100 monedas de oro y también le pidió volver al día siguiente, necesitaba contarle cada una de sus aventuras vividas.

Al otro día, el anciano le seguía contando: Hubiera querido seguir en Bagdad con la fortuna de mi padre pero fuimos arrojados por el barco a una isla llena de enanos que nos tomaron como prisioneros, pues comían carne humana.

En una noche oscura, logramos escapar y volvimos a Bagdad donde me consegui con la hija del rey y me case, pero poco tiempo después ella murió.

Todos los días el anciano le contaba sus aventuras y anécdotas a Simbad y por cada día le daba 100 monedas de oro, de esta forma fue como Simbad aprendió no solo a valorar la atención hacia los demás, sino también a saber enriquecerse con buenas acciones tal y como lo había hecho el anciano a lo largo de sus años, con la diferencia de que este no supo utilizar la fortuna sino hasta el final, cuando se había dado por bancarrota, pero con todo y ello pudo enseñar al joven Simbad a poder hacerlo.

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Autor: Grecia Morillo

Amante de la buena lectura y escritura, siempre tratando de general el mejor contenido para el disfrute de cada lector.