Una historia de conejitos y zanahorias II

¿De qué trata?: Una nueva aventura del conejo cascarrabias Alegría y su fiel compañero Rocko.

Personajes: Alegría, Rocko, Treto.

En esta ocasión Alegría y Rocko se encontraban paseando por la pradera, un bonito lugar lleno de flores, animales un clima agradable, ¿qué más podría pedir un conejo?, el olor a un rico pie de manzana les despertó el apetito.

— Alegría, Alegría, eh que digo Dash, no te llega ese aroma— Dijo Rocko apuntando al suculento olor.

— Sí que eres muy tonto pero la verdad en esta ocasión te doy la razón, huele muy bien — Dijo Alegría sobando su barriga.

— Deberíamos ir hasta la fuente de ese sabroso olor — Sugirió el entusiasta conejo.

— Bueno esta vez tienes razón, andando que un pie nos espera — Ambos conejos partieron adentrándose en el bosque.

Rocko llego a pensar que era mala idea, ya que mientras más avanzaban más espeso se volvía el bosque, la luz del sol penetraba poco, dando como resultado una atmósfera terrorífica.

— Deberíamos irnos ¿no crees? — Rocko estaba asustado.

— Que tonterías dices, tú mismo sugeriste esto, además hemos llegado muy lejos como para solo regresar, siento esos pie bastante cerca — Se negó a escuchar la nueva sugerencia de Rocko.

Llegaron a una casita pequeña y muy bonita, el pie estaba servido en una mesa en la sala, un hermoso y delicioso pie esperando para ser cortado; o eso pensó Alegría.

— ¡Vamos a entrar! —

— Espera Alegría no — Su amigo de un brinco entro en la casa y fue atrapado rápidamente por una jaula que cayó del techo.

— No puedo creer que este plan funcionara — Dijo un lobo acercándose para ver el botín.

— ¡Suéltame! No sabes con quien te metes lobo incauto — Exigió alegría.

— Eres un bocado muy altanero, pero tienes razón no sé quién eres y no me importa, pero quizás te interese saber quién soy  — El lobo tomo un pedazo de pie y lo llevo a su boca — Me llamo treto, el lobo de las trampas; si así me dicen —

— Es un nombre muy ridículo, pobre quizás por eso eres tan idiota — Intento sacar de quicio al lobo.

— Habla lo que quieras voy a la cocina, tengo mucha hambre y hoy serás del menú —

Rocko se acercó a la ventana, trato de llamar la atención de su amigo.

— Alegría por aquí —

— ¿Qué haces? Vete puede atraparte — Dijo Alegría preocupado.

— No puedo irme sin ti, que sería de mí — respondió el conejito bastante asustado.

— Bueno en eso si tienes razón — Aseguro alegría.

— Tengo un plan, no te muevas — Dijo Rocko antes de entrar a la casa con mucho cuidado de no activar alguna otra trampa.

Tomo una cuerda y comenzó a realizar varios nudos, uno por aquí otro por allá, parecía estar muy seguro de lo que hacía. Luego salió de la ventana y se dirigió a tocar la puerta de la casa. El lobo salió de su cocina hasta la puerta principal pero quedó atrapado entre tantas cuerdas que le impidieron desatarse.

— Como te atreves conejo insignificante, serás mi cena — Dijo molesto el lobo.

— Vamos sácame de aquí rápido — Pidió Alegría

Rocko busco la llave rápidamente para liberar a su amigo antes de que el lobo pudiera desatarse, los amigos huyeron rápidamente del lugar prometiendo nunca jamás volver a entrar en una casa de extraños, y mucho menos si había olores agradables provenientes de esa casa.

Nuestro puntaje de los lectores
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Moraleja/Conclusión: Una vez más a través de las calamidades esta historia nos enseña el verdadero valor de la amistad, donde siempre estamos dispuestos a dar todo por nuestros amigos.

Autor: Gregoric Pacheco Oliveros

Desde muy joven me gusto la idea de escribir pero desconocía como empezar, el mejor recurso que encontré fue la lectura y de ahí nació mi pasión, hoy día escribo y me dejo atrapar por la historia.

Me encuentro trabajando en varias historia del genero que me encanta, ficción y poco a poco construyo un universo que espero sea tan solido como los conocido hoy en día.